( continua de http://www.poringa.net/posts/relatos/1987528/Escapada-con-Sofi-al-mar-de-mis-pasiones-2-Cena-con-postre.html)

Llevábamos un par de horas de nuestra escapada al mar y ya había gastado más de la mitad de la plata que pensaba invertir entre la salida al shopping y la cena. Pero verla gozar como una perra y el placer que me daba jugar a que sea mi esclava sexual valían la pena…

Y esa noche no les dábamos respiro a Sofi y la mesera del parador a las que cojimos con el encargado compartiendo nuestras putas en la terraza del parador a donde fuimos a cenar.

Obviamente que el plan de cenar liviano para ir a bailar quedaba cancelado.

Gozábamos todos como unos locos.

Ver mi verga entrar y salir del culito parado de Sofi mientras la pendeja le besaba sus nalgas que rebotaban con cada una de mis embestidas y al mismo tiempo le masajeaba las tetas que colgaban y a veces miraba como recibía la pija del flaco por la boca. Esa visión me ponían sacadísimo y la cogía con más furia, con un deseo desenfrenado, muy profundo y rápido.

El flaco me pidió el culito de Sofi por lo que cambiamos de pose, pero esa vez pensé hacerle una doble anal. Me acosté boca arriba en el borde del sillón dejando mis pies apoyados en el piso, Sofi fue montada sobre mí con ayuda de la pendeja que no dejaba de acariciarla y meterle mano por todos lados. Estacada por el culo, Sofi movía sus caderas para estrujarme la pija con su esfínter. El flaco le pidió a la pendeja que le chupe la verga y se la deje más mojada todavía (la quería más babeada de cómo se la dejó Sofi) y después de recibir varias escupidas la apoyo sobre mi pija en la entrada del anito de Sofi.

No es la primera vez que lo hago (si con Sofi) pero siempre me resulta incómodo el roce de otra pija en la mía, pero el morbo de partirle el orto a mi putita era más poderoso que mis prejuicios heterosexuales.

El flaco parecía un experto culiador. Poco a poco fue metiéndole la pija en el culo que estaba ocupado con mí verga que seguía hinchándose por el morbo. Sofi no paraba de gritar y de insultarnos a gritos pelados (en mi oído jaja)…

_ HIJOS DE PUTA… ME PARTEN EL CULO… HIJOS DE REMIL PUTA… AAAAAAHH… AAAAAAAAAAAAYYYY… ME VAN A DESGARRAR… QUE PUTA SOY… SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII… DAME PIJA… DAME… DAME… TE GUSTA PARTIRME HIJO DE PUTA… DAME DURO… MAS.. MAS.. MAAAAAAAASSSS…

La pendeja no paraba de masturbarse y se dedicó a taparle la boca entre besos y manoseos de sus labios. Le metía sus dedos llenos de sus jugos en la boca que Sofi se los dejaba limpios entre gritos y puteadas….

Disfrutaba con toda mi piel. Era delicioso sentir sus pezones duros en mi pecho, sentir su respiración agitada, el calor de su cuerpo que era movido por las embestidas del encargado, sus flujos que chorreaban y me impregnaban las piernas y la entrepierna.

La sujetaba por sus hombros para clavarla en mí verga y el encargado le tiraba del pelo mientras gozaba de su cuerpo como poseído.

Hasta ese momento me quedaba quiero disfrutando del movimiento de sus cuerpos sobre el mío pero era tal la desesperación por acabar y llenarla de leche que de manera instintiva la tomé fuerte de sus nalgas e inicié una clavada lenta subiendo y bajando mis caderas mientras el flaco le entraba frenéticamente como un loco.

Nuestras pijas llenaban todo su goloso orto que quemaba. Por cada una de mis clavadas el flaco le entraba como cinco veces.

De un solo movimiento le saqué toda mi pija del culo y se la mentí en su concha jugosa.

_ SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII HIJO DE PUTAAAAAA COJEME LA CONCHAAAAAAAAA

Era un sándwich espectacular que no se por cuantos minutos mantuvimos hasta que el flaco inundó su culo y la pendeja se fue directo a chuparlo para que no se desperdicie ni una sola gota de leche.

Yo seguía con mi cogida suave mientras besaba su cuello y a los pocos minutos acabe como nunca imaginé después de tantos orgasmos seguidos.
Salí de abajo suyo y la bese por todas partes.

Sofi quedó acostada y exhausta en el sillón por lo que decidí darle un descanso y quitarle su cinto que le sujetaban los brazos.

Pero la pendeja quería el mismo trato que le dimos a Sofi.

_ Es mi turno… reclamaba guerra la moza
_ Obvio nena. Pero primero nos chupas la pija al mismo tiempo… le ordenó el flaco que se sentó a mi lado en otro sillón cerca de Sofi.

Ya no podía hablar. Estaba sediento y agitadísimo. Pero tener esa mujer ávida de sexo que arrodillada frente nuestro me succionaba la verga con fuerza y lujuria mientras pajeaba a su jefe, no lo podía creer, pero me la puso dura en cuestión de menos de un minuto.

Mis huevos estaban duros y me ardían, pero ella se encargaba de sobarlos suave con una mano mientras tragaba bien profundo la verga del flaco. Y no aguanté la tentación de probar su culito y me fui de una detrás de ella.

La abracé desde atrás y la alcé para después apoyar mis manos en su cintura obligándola a que la quiebre levantando su culito. Le besé entre su hombro y el cuello evitando recibir sus cabezasos en la mamada que le daba al flaco. Fui besando toda su espalda hasta llegar a su anito donde jugué con mi lengua. Con mis manos apretaba sus nalgas, las abría y las cerraba atrapando mi cara. No podía con la tentación y también succioné sus labios vaginales chupando sus jugos deliciosos. Exploré su ano con mis dedos introduciendo uno, luego otro y otro, entre chupadas, lengüetazos y lamidas.

No aguanté más el deseo de gozar ese culito y de una sola clavada brutal se la metí hasta la mitad de mi verga, en una clavada que ella no esperaba. El grito de placer y dolor que pego la pendeja despertó a Sofi…

_ Me abandonaste nene… me reclamo Sofi con su carita de nena caprichosa que tanto me vuelve loco.
_ Todavía queres más puta? … le respondió el encargado.
_Obvio papi… o crees que me basto el garche de recién?...
_ Vení amor… aaahhh… veni aca… uuuuuhh… apenas pude vociferar entre gemidos mientras perforaba muy despacio el culito de la pendeja entrando y saliendo casi la totalidad de mi verga.
_ Vos estas ocupado nene
_ Vení conmigo puta, que todavía tengo verga para vos… le indicó el flaco.

Sofi se paro con dificultad y caminando hasta el encargado recorrió despacio y tambaleando el metro de distancia que nos separaba el sillón del medio.

El flaco se paró con su pija en la boca de la pendeja empujándola que tuvo que levantar la cabeza atragantada y casi se desnuca.
Sofi se paró frente a él y se tranzaron en un beso apasionado mientras se manoseaban sus sexos.

Esa escena me puso loco y embestía con todo a la moza que no paraba de gritar y gemir.

El flaco empujó a Sofi quedando detrás mío y me abrasó. Sus tetas en mi espalda fue una sensación magnífica. Me llenó de morbo y lujuria sentir como el flaco le entraba de nuevo desde atrás a Sofi que subía y bajaba en mi espalda con cada embestida. Sus gemidos me llamaba a besarla girando mi cabeza hacia atrás pero el flaco la quería toda para él y tirándole del pelo la alejaba de mi boca.
Otra vez un tren de orgasmos alcanzaban nuestros cuerpos enlazados unos con otros.

Recuerdo que caímos los cuatro rendidos sobre los sillones cuando se aclaraba el horizonte y un frio envolvía nuestros fogosos cuerpos. Y como pudimos (exhaustos, rendidos, sin fuerzas, pero gratamente satisfechos) fuimos buscando nuestras ropas y nos vestimos.

No se cómo pero amanecimos a la tarde siguiente en la casa que había alquilado.