ADICTA AL SEMEN DE PAPI

Hola, mi nombre es Laura y tengo 20 años de edad. Vivo en provincia y después de meditarlo mucho tiempo he decidido contar mi más perversa experiencia sexual:

Amo a mí papa, es un tipo bastante simpático y divertido, en pocas palabras es un gran padre. Pero de un segundo a otro deje de verlo como un padre, es decir, dejó de ser mi padre y se convirtió en un hombre para mis ojos. Un hombre el cual yo sabía que se masturbaba a diario por las mañanas, las tardes y las noches. Y siempre lo hacía en el mismo lugar: en el baño.


Desde que lo sorprendí masturbándose, tengo un misterio por resolver; que sabor tiene de la enorme cantidad de chorros de semen fresco que lanza cuando se masturba?


Siempre aprovechaba sus distracciones y faltas de cuidado y fue así como comencé a espiarlo cuando estaba en el baño y se sentía seguro de que nadie lo observaba- ya sea porque yo estaba dormida o porque yo no estaba en casa o cualquier situación semejante- Cuando lo veía me encontraba con su figura de pie frente al retrete y sin moverse; claro, con excepción de su mano la cual se movía rápidamente de atrás hacia delante.


La primera vez que vi su pene me pareció muy grande; más grande de lo que me hubiera imaginado. Los ojos de mi padre por lo general permanecían cerrados cuando se masturbaba. Gemía discretamente y murmuraba palabras in entendibles desde donde yo estaba.


De las pocas frases que llegué a entender fueron:


-Sii… chúpamela… chúpamela así… quiero que pruebes toda mi leche. Me encantan tanto tus tetas… siempre he soñado con ellas. Quiero venirme sobre tus tetitas… hmm


Por lo general yo terminaba súper excitada sintiendo como mis pezones se endurecían y sentía riquísimas sensaciones en mi conchita que se humedecía y me punzaba mientras mi cuerpo permanecía inmóvil viendo como mi padre se masturbaba.


Lo que más me asombró de todo fue la enorme cantidad de chorros de líquido semi transparente que su pene lanzaba. Por lo general siempre lo hacía acompañado de un enorme gemido de placer que hacía vibrar las paredes del baño y todo mi ser. Era como el indicador de que yo debía irme inmediatamente a mi cuarto y así lo hacía para que no me descubriera espiándolo.


Su pene, a pesar de que sabía que eral algo prohibido y malo de pensar, siempre me pareció que era lo más sexy y caliente que había visto en toda mi vida. Al menos era lo que me decía mi cuerpo tembloroso y ansioso de experimentar cualquier relación sexual; y créanme, el cuerpo no miente.


Fue así como guiada por la curiosidad, con el paso de los días, con las visitas diarias a las páginas porno y con las continuas pláticas entre amigas, aprendí a masturbarme. Así cada vez que mi padre terminaba de masturbarse y se daba una ducha, yo, en la privacidad de mi cuarto me masturbaba pensando en su rico pene.


Casi siempre llegaba al orgasmo al mismo tiempo que mi padre salía de ducharse. Fue así que animada por una de mis amigas, quien me confesó que su hermano solía dejar en la pared del baño residuos de semen cada vez que se masturbaba, fui a ver si ocurría lo mismo con mi padre.


Al llegar al baño lo primero que hice fue cerrar la puerta con cerrojo.- Claro, no quería que me fuera a sorprender buscando su semen.- Luego examine a detalle las paredes del baño. Parecía estar todo en completa normalidad. -Tal vez mi padre si es cuidadoso y no es como el hermano de mi amiga.-pensé pero justo cuando estaba por retirarme, justo ahí, muy cerca del lavamanos, estaba lo que parecía ser una pequeña porción de esperma! Bingo!-me dije a mí misma y de inmediato me vino a la mente un pensamiento bastante tentador e inquietante.


Llevada por la tentación, terminé sucumbiendo a los deseos de mi cuerpo y, estirando mi mano, tome la pequeña porción de semen que escurría por la pared. Era muy pegajoso, parecía pegarse a mi piel.


Sin limpiarlo de mi mano me lo lleve a mi cuarto, me recosté en la cama y examiné cuidadosamente el semen de papá. Finalmente hice lo inimaginable; lo probé! Con un dedo tome un poco y lo lleve hasta mi boca saboreándolo lentamente. Lo primero que me impactó fue su olor. Era un olor fuerte y penetrante pero su sabor era delicioso; salado pero a la vez dulce. Punzante y poderoso.


Se sintió mal pero a la vez muy bien haber probado el semen de papá, tanto así que terminé comiéndome todo el semen de mi mano, dejándolo un poco de tiempo en mi boca para degustarlo completamente.


Esa noche no pude dormir pensando en el rico sabor del semen de mi padre. Sabía que estaba mal pero por dios que me había gustado muchísimo su sabor. Nunca antes había probado algo igual y tal vez el saber que se trataba del semen que expulsaba aquella bonita y excitante verga, con la que tanto me obsesionaba, lo hacía más atractivo.


La mañana siguiente cuando me desperté sabía que no sería suficiente. Quería probarlo de nuevo. Los días siguientes me masturbé varias veces al día. Pasé las siguientes semanas esperando a que mi padre se masturbara para ir a examinar las paredes del baño.


Rápidamente su semen se había convertido en una obsesión para mí. Era una adicta al semen de papi. Y mi padre sin saberlo me estaba alimentando con su semen!


Pronto mi adicción empeoró y ahora no solo me conformaba con probarla de la pared, ahora ya no era suficiente eso, quería probarla directamente de la fuente! Sabía que esto era prácticamente imposible. Aún cuando le enviara señales a mi padre o le dejara saber directamente lo que quería, sabía que él nunca estaría de acuerdo con algo así.


Pero poco a poco las cosas parecieron darse por sí mismas. Mi padre me presentó una nueva novia. Se llamaba Marisol y ambos comenzaron a pasar bastante tiempo juntos.


Marisol era una chica de 32 años de edad bastante agradable, de estatura media, cabello rizado y negro, piel blanca y una figura delgada. Nunca usaba brassier. Sus senos eran menos de la mitad de los míos y sus pezones muy seguido se transparentaban. Solía quedarse en casa los fines de semana y cuando ya era muy noche, me acercaba a la entrada de la habitación de papá y podía oírlos follar como locos toda la noche.


A pesar de que Marisol era una chica bastante agradable, pronto se convirtió en un serio problema para mí. Papá siempre estaba contento y de buen ánimo, a mí eso me agradaba, pero con Marisol a su lado había dejado de masturbarse! Solamente solía hacerlo una o dos veces por semana y eso era mucho menos que suficiente para mí.


Cuando llegaban los fines de semana yo cada vez era más atrevida por las noches. Me acercaba a su puerta a tal grado de pegar prácticamente la oreja. Fue así como descubrí que Marisol tenía una boquita muy grosera a la hora de tener sexo:


-Anda cabrón… Aaahhhh… dame… dame duro cabronete! Hmm Fóllame… Fóllame con ese duro y gordo pene que tienes! Hmm


En más de una ocasión me atreví a masturbarme en el pasillo o incluso afuera de su habitación mientras los oía tener sexo. Pero hubo una vez en la que no cerraron su puerta y pude presencias gran parte de su relación sexual.


En aquella ocasión vi lo duro que mi papá trataba a Marisol en la cama. La llamaba perrita y putita en varias ocasiones y solía darle fuertes nalgadas que retumbaban duro en el culo empinado de Marisol.

No pude evitar recorrer el cuerpo desnudo de mi padre con la vista, su cuerpo de hombre maduro, pelo en el pecho y en las piernas, pero sobre todo mi vista se quedó clavada en su pene erecto. Era tan grueso, tan lleno de venas y lucía brilloso por los jugos vaginales de Marisol supongo yo. Era algo que nunca antes habia visto en mi vida, creo que en ese momento me sentí orgullosa de ser hija de un hombre tan varonil y tan buen amante en la cama como mi padre.


La manejaba como si fuera una muñeca de porcelana. La traía de un lado a otro, le daba por el culo, por la boca, por la concha, la posicionaba a 4 patas sobre la cama, sobre el piso, la hacía cabalgarlo, en fin, mi papá parecía ser todo un maestro en el sexo!


Creo que ver lo bien que hacía el amor mi padre terminó por calentarme tanto a tal grado que terminé tirándome de espaldas sobre la pared y me masturbé en el suelo mirándolos follar. Tuve mi orgasmo justo en el momento en que mi padre y Marisol hacían un perfecto 69 sobre la cama. Cerré los ojos y tuve que morder mis labios para no terminar gritando como loca mientras me retorcía toda sobre el suelo. Cuando abrí los ojos, me impacte al ver que Marisol me miraba directamente. Al parecer podía verme a pesar de la oscuridad del pasillo. Quise correr pero no pude mover ni un solo dedo.- Marisol en ese momento mamaba la verga de mi padre quien se encontraba tirado de espaldas mirando al techo y mamándole la concha a ella.- Marisol, para sorpresa mía, me guiñó el ojo. Desde ese instante supe dos cosas una era que efectivamente podía verme y la otra que no le importaba el hecho de que los estuviera espiando.


Se sacó el pene de mi padre de la boca y mientras lo masturbaba con la mano parecía estar enseñándome lo magnífico que era! Lentamente comenzó a pasar su lengua por toda la cabeza del pene sin dejar de masturbarlo. Se lamía los labios como saboreándose su sabor – como si no supiera que ya sabía lo rico que sabe su esperma…- En ese momento tuve un poco de envidia de no ser yo quien lo estuviera saboreando desde la fuente de creación.


En pocas palabras Marisol parecía excitarle el hecho de que la hija de su novio los estuviera viendo follar y en verdad que lo estaba disfrutando.


Luego de unos minutos de estarme presumiendo, diría yo, el pene de mi padre, se dedicó a darle una mamada espectacular que lo hizo terminar en segundos. Cuando los ojos de Marisol se abrieron más de lo común y mi padre comenzó a levantar sus caderas en señal de querer penetrar más profundamente su boca, supe que se estaba viniendo en la boca de ella.


Marisol continuó mamando y mamando sin dejar escapar una sola gota de semen.- No la culpo, yo habría hecho lo mismo.


El cuerpo de mi padre poco a poco comenzó a calmarse. Marisol me volteó a ver y en un acto rápido abrió su boca para mostrarme todo el semen que tenía en su lengua. Al cerrar me guiño el ojo nuevamente y continuó limpiando el duro palo de mi padre hasta dejarlo casi brilloso.


Pocos minutos después mi padre comenzó a incorporarse y tomando por la cintura a Marisol supe que vendría una nueva cogida. Yo ya no podía estar allí. Era demasiado peligroso así que poniéndome de pie como pude, ya que las piernas me temblaban de excitación, me fui a mi habitación y me masturbe toda la noche.


Al día siguiente estaba un poco avergonzada y difícilmente me quería topar con Marisol. Baje al comedor deseando que se hubieran ido de compras o algo pero cual fue mi sorpresa al ver a Marisol sentada en una silla tomando café.


Al verme me sonrió y me guiñó el ojo dejándome con ello bien en claro que no había sido ningún sueño. Pase por su lado con la cabeza agachada y sin decir palabra alguna. Fue entonces que me dijo:


-No debes avergonzarte, fue excitante no lo crees?


No puse que decir. Simplemente no podía articular palabra alguna.


-A mí me gusto… y al parecer tú también lo disfrutaste no es así?- volvió a preguntarme.


-Supongo…- le dije


-En verdad te excita no?


Lo único que hice fue asentir con la cabeza.


-Tú padre me ha dicho que desde que eras chica no tienes con quien hablar de mujer a mujer. Porque no hablas conmigo?


-Me excita… y mucho.


-Ya habías visto a tu padre tener relaciones con otra mujer antes de ayer?


No le contesté de inmediato. Pensé mucho que decir. Tenía muchas cosas que preguntar y era cierto lo que decía Marisol, era lindo tener con quien hablar. No se porque pero Marisol me inspiró muchísima confianza. Tanto así que terminé contándole todo…


Platicamos durante varias horas, ella respondió a todo lo que yo le pregunté y por primera vez en la vida supe lo que era platicar con alguien parecido a una madre. Marisol parecía entender todos mis problemas. Cuando le conté mi frustración al no poder probar el semen de mi padre fresco, se quedó callada. Al parecer estaba pensando. Luego me dijo que ya buscaría la forma de ayudarme.


Esa noche mi pensamiento era en base a lo que Marisol me había dicho acerca de ayudarme. No sabía exactamente a que se refería con ello. Cuando los escuché llegar de cenar, mi padre se metió al baño y Marisol, asomando su cabeza por la puerta de mi cuarto, me dijo:


-Dejaré la puerta abierta…


Yo apenas y pude asentir con mi cabeza.


Por alguna extraña razón esa noche salí desnuda de mi habitación dispuesta a espiarlos.


Cuando llegué no pude creer lo que vi, mi padre se encontraba atado en la cama con una venda en sus ojos mientras música a volumen bajo sonaba en la habitación.


Marisol se encontraba en medio de las piernas de mi padre mamándole el pene. Volteó a la puerta y me vio de pie, desnuda y sin moverme. Sus ojos parecían no creer lo que veían. Supongo que jamás se imaginó que iría desnuda.


Mi padre gemía y le murmuraba lo bien que la mamaba.


-OOhhhh dioss!! Que rico mamas la verga!! Hmmm


Marisol me hizo la seña de que ingresara a la habitación y una vez adentro me indicó con su brazo que me sentara en la silla continua a la cama.


Yo comencé a masturbarme mientras veía como le chupaba el pene a mi padre.


Marisol le mamo el pene hasta que por fin mi padre comenzó a venirse en su boca. En ese momento Marisol me indicó que me acercara. Fui hacia donde estaba ella y antes de que pudiera reaccionar, Marisol me tomó de la cabeza y jalándome hacia ella me dio un enorme beso en la boca. Nunca antes había besado a una mujer pero la experiencia me pareció muy placentera. Mientras nos besábamos su boca se abrió y todo el líquido que había en su interior paso a mi boca. Al parecer Marisol había retenido todo el semen de papá en su boca y ahora me lo daba a probar calientito y fresco.


Cuando terminé de tragarlo me soltó y casi caigo encima de mi padre.


Marisol sonrió y tras hacerme la seña de que me fuera comenzó a chuparle el pene de nuevo a mi padre quien al parecer ni cuenta se había dado de lo que acababa de ocurrir; es decir, papá no tenía idea de que su hija los había estado viendo follar y mucho menos que acababa de probar su semen fresquesito…


A punto estaba de marcharme cuando Marisol, tras soltar el pene de mi padre, se puso de pie y camino hacia donde yo estaba. Al llegar a mí me besó en los labios suavemente y, después de un momento de asimilar lo que estaba ocurriendo, le respondí el beso.


Al término del beso me susurró al oído varias cosas, después me fui a mi habitación y me recosté en la cama con las palabras de Marisol retumbando fuertemente en mi mente…


Esa noche permanecí con los ojos bien abiertos; de plano sin poder dormir.


-La próxima vez tal vez puedas ser tú la que le saque la leche a tu papi… no quieres chupar el pene de papá Laurita?- Fueron las palabras que Marisol me susurró al oído. Y entre más las recordaba más mi cuerpo temblaba de excitación.


Supongo que me estremecía porque sabía perfectamente cual era la respuesta.


Lo que había comenzado como curiosidad- probar el semen de papá- se había convertido en una obsesión que se hacía cada vez más fuerte. Todo había pasado muy rápido. Nunca antes había pensado en mi padre de esa manera y mucho menos llegué a pensar que su novia, a la que tenía tan poco tiempo de conocer, resultara ser igual de perversa o incluso más que yo.


Creo que fue esa noche cuando decidí hacerlo. Tenía que hacerlo. Necesitaba sentir su pene en mi boca, aprender a mamarlo y disfrutarlo como lo hacía Marisol. Quería beber el semen que expulsara su pene producto de una mamada mía.


Ya muy entrada la madrugada escuché salir a mi padre con Marisol. Al pasar por mi cuarto murmuraban algo que por más que quise descifrar no pude. Me puse de pie y me miré durante un buen rato en el espejo.


Al día siguiente Marisol me llevó de compras. Me dijo que podía comprar todo lo que me gustara en las tiendas, que traía dinero de sobra para las dos y que no me preguntara como ni de donde lo había sacado, que simplemente disfrutara y escogiera ropa. Me dijo que ya era hora de cambiar mi forma de vestir conservadora por la de una mujer provocativa. Y vaya que los vestidos que elegiría eran provocativos ya que enseñaban mucho y dejaban poco a la imaginación.


Al parecer Marisol tenía un plan en la mente. Me ayudó a elegir varios vestidos de verano que se pegaban perfectamente a mí cuerpo resaltando mi figura de mujer. Entre más me veía en el espejo más me gustaba como se me veían. Mi imagen de adolescente estaba camino a cambiar a mujer.


Cuando llegamos a casa me dijo Marisol que porque no iba a mi cuarto y me ponía uno de los vestidos que había comprado. Eso fue lo que hice. Me cambié a toda velocidad y cuando estuve lista me dispuse a bajar las escaleras.


Cuando escuché una conversación en la sala, en ese momento me detuve a media escalera. Al parecer Marisol estaba contándole a mi padre lo que habíamos hecho esa mañana:


-Tuvimos un gran día. Laura necesitaba un cambio en su guarda ropa. La he ayudado a elegir ropa que vaya más acorde a su físico y personalidad… ahora que la veas te darás cuenta de lo encantadora que se ve con la nueva vestimenta.


-Laura siempre ha sido encantadora…- dijo mi padre en un tono defensivo.


-si pero vestía inadecuadamente. Siempre vistió con ropa muy holgada. No es propio vestir así para una jovencita tan linda que se esta transformando en mujercita. Debes entender que esta a punto de conocerse sexualmente y tú debes estar preparado?


-Esta a punto de que?


Pude notar que mi padre se incomodo un poco cuando Marisol tocó el tema de la sexualidad.


-Ya me escuchaste… las chicas a su edad tienen necesidades también. Necesitan comenzar a explorar su sexualidad. Es algo natural. Yo la ayudaré con todas las dudas que ella tenga por supuesto pero después de todo tú eres su padre.


Papá no dijo nada. Al parecer era el momento de mostrarme. Bajé las escaleras y me detuve para saludarlo.


-Hola papi…


Me miró esperando todo menos lo que vio; una mujer sexy frente a sus ojos. Su cara lo dijo todo. Se quedó paralizado. Tardó varios segundos en poder encontrar las palabras adecuadas para poder hablar. Finalmente rompió el silencio con un: te ves muy hermosa… no puedo creerlo.


Marisol lo abrazó por la espalda y le susurró al oído: Verdad que se ve encantadora? Ya es toda una mujer…


Mi padre asintió con la cabeza.


Corrí para abrazarlo. Siempre me ha encantado sentir sus brazos fuertes a mí alrededor pero esa ocasión fue distinto, su abrazo era el de un hombre abrazando a una mujer no el de un padre a su hija.


Me abrazó fuertemente y me dijo: No se que decirte hija… te ves lindísima.


Permanecimos abrazados por mucho tiempo hasta que mi padre se sintió un poco incómodo y se marchó.


-No puedo creer que nunca te percataras…- le dijo Marisol a mi padre.- Todos estos años has tenido a esta chica hermosa frente a tus narices y ni si quiera lo habías notado?


-Así soy yo…- fue lo único que dijo mi padre.
Los siguientes días transcurrieron normalmente. Marisol y yo cada vez éramos más amigas y pasábamos más tiempo juntas. Yo seguía espiándolos cada que podía y Marisol continuaba contribuyendo con ello al dejar la puerta abierta y vendarle de vez en cuando a mi padre los ojos para que yo pudiera acercarme más y presenciar la relación sexual de cerca. Creo que hasta vouyerista me estaba volviendo.

No se cuantos meses hayan pasado pero mi vida había cambiado en ese poco tiempo lo que no había cambiado en tantos años. Había botado los estudios con la intención de tomarme una especie de año sabático.

Durante todo este tiempo la relación con Marisol se hizo más estrecha. Supe que Marisol se había independizado desde que era muy chica. El mal trato de sus padres y la poco importancia que le prestaban había sido factor importante en su partida. Nunca exactamente en lo que trabajaba pero sí supe que vivía en un piso compartido con otras tres mujeres de su edad a las que por supuesto nunca conocí.

Marisol solía decirme que el momento en que me convirtiera en mujer estaba a punto de llegar. Yo no sabía exactamente a lo que se refería con ello, es decir, sabía que hablaba de perder mi virginidad pero no sabía con quién, cuando ni en donde. Aún así, era tanta mi confianza para esa persona que había tomado el lugar de una madre en mi vida que fácilmente podía cerrar mis ojos y dejarme guiar por ella.

Un día, mientras mi padre trabajaba, Marisol pasó muy temprano por mí a casa, me pidió que me fuera a arreglar y que me pusiera muy guapa ya que saldríamos antes de que mi padre volviera del trabajo. Me dijo que ese día comenzaría mi preparación como mujer para lo que vendría en un futuro muy cercano. Yo no supe que decir, tan pronto estuve lista me subí a su auto y de inmediato Marisol dio marcha. Llegamos a un edificio en una zona bastante alejada de la ciudad. El edificio parecía tener un par de locales habitados y un buen número sin habitar. Estacionó el auto en uno de los cajones del estacionamiento y me pidió que la acompañara a hablar con su jefe.

Me pareció muy extraño que Marisol trabajara en un lugar como ese, siempre que hablábamos de su trabajo solía dar evasivas y si bien no me había dicho en que trabajaba precisamente, sabía que no le iba tan mal.

Don Felix, que era como se llamaba su jefe, era un hombre de aproximadamente 60 años. Era chaparro, gordo y calvo. Al vernos entrar en su oficina, sorpresivamente saludo a Marisol con un beso en los labios. Yo me sentí molesta e incluso ofendida con la actitud pero al ver que Marisol actuaba con normalidad pensé por el momento en calmarme y ya al salir hablar con ella y pedirle una explicación aunque con lo que pasaría después ya no haría falta.

Marisol me pidió que la esperara en lo que ella hablaba con su jefe en privado. Me senté en una pequeña sala de espera y- mientras la secretaria me veía con ojos de que hace esta chica aquí?- comencé a hojear varias revistas que había sobre un pequeño mostrador.

Apenas pasaron unos minutos, Marisol volvió sola y me dijo que la acompañara a la oficina de su jefe. Al entrar en la oficina el hombre no hacía más que saborearme con la mirada. De pronto me preguntó qué estaría dispuesta a hacer por dinero, lo hizo en un tono de broma pero supongo que lo decía para ver qué le respondía. Voltee a ver a Marisol y aquí fue cuando ella tomó la palabra:

-Lo único que esta niña quiere es aprender. Digamos que en pocos días será su luna de miel y no quiere decepcionar a su amado, o sí?- me preguntó.

No supe que hacer, estaba espantada y confundida. Lo único que se me ocurrió en la mente fue pararme y salir huyendo del lugar. Así lo hice pero cuando estaba a punto de abandonar la oficina Marisol me detuvo con una mano y le dijo a su jefe:

-Dénos un minuto a solas si?

El hombre se puso de pie y salió de su oficina cerrando la puerta tras de sí.

-5 minutos… porque si no el efecto de la pastilla me va desmadrar…

Apenas y nos dejo solas lo primero que hice fue preguntarle a Marisol que demonios hacía.

-pero que estas haciendo?

-Es que no es lógico?- me dijo como si se tratara de cualquier cosa.

-Me estas vendiendo! Te parece lógico?- Le dije molesta e indignada.

-No te estoy vendiendo, te estoy preparando! O es que acaso querías llegar con tu padre sin saber como mamar una polla? Dime, acaso alguna vez has mamada alguna?

-No pero…

-Pero que? Esperas que tu padre quiera a una inexperta a su lado? Es que acaso no has visto como coge el hombre? Es una bestia en la cama, ni 2 minutos podrías estar con él…

Todo lo que Marisol me decía era verdad. Mi padre era un maestro en la cama seguramente jamás hubiera querido estar con alguien como yo sin experiencia alguna.

-Es que no tenías tantas ganas de mamarle el rabo a tu padre? Porque creo que te mal interpreté entonces. Será mejor que nos vayamos.- me dijo con una actitud molesta y decidida.

-No, espera!- le dije siendo ahora yo quien la tomaba de la mano para que no se fuera.- que tengo que hacer?

Una sonrisa perversa se dibujó en la cara de Don Félix, quien había esperado ya más de 5 minutos afuera y hasta ese entonces volvía a entrar sabiendo que al final su trabajadora me convencería.

Se acercó hacia mí y, tras darle una faja de billetes a Marisol e indicarle que se marchara, alargó una mano y la posó con suavidad en mí cintura.

-No sabes cuanto tiempo tengo sin comerme a un virgencita y más hoy en día que son tan caras como el dólar y tan difíciles de encontrar como el oro. Espero que comprendas que no me apetece pagar por unos cuantos minutos de sexo, eso puedo hacerlo en cualquier momento con Marisol y por mucho menos de la mitad de lo que di por ti.- Si buscaba explicaciones ahora las tenía, Marisol era una prostituta!- Pero bueno, tú eres especial, y por lo tanto vamos a divertirnos un buen ratito.

En ese momento comprendí que aquello no iba a ser tan fácil como Marisol me lo había pintado. Por más que quisiera no podría simplemente cerrar los ojos e imaginar que era mi padre mientras follaba con aquel viejo. Además como haría para que se corriese rápido si no tenía experiencia alguna y seguramente el viejo traía encima sabrá dios cuantas pastillas.

Mientras la mano de Don Félix me acariciaba el culo por encima del vestido, me fue guiando hasta el sofá que se encontraba a mano izquierda de la entrada de su oficina. Yo temblaba y estaba a punto de echarme atrás pero sabía que si hacía las cosas bien y cumplía con el trato, muy pronto estaría con mi papá en su cama.

Ya sentados, Don Félix no pudo aguantar más y se me abalanzó encima, sobando casi con violencia y desesperación todo mi cuerpo mientras me besaba en los labios y metía su lengua en mi boca.

En ese momento supe que ya no había nada que hacer, o aceptaba tener relaciones con aquel viejo perverso y disimulaba lo mejor que pudiera un orgasmo o jamás tendría la oportunidad de estar con mi padre como mujer.

Las manos de Don Félix me fueron arrebatando la ropa poco a poco. Ya después comenzaron a tocar con frenesí mis grandes senos.

Teniéndome completamente desnuda se puso de pie y señalándome el bulto que se formaba en su pantalón me dijo que hacer:

-Anda, ven y dame una buena mamada…

Me arrodillé frente a él y le bajé el pantalón. Saque su polla para contemplarla, y en el momento en que mi mano tocó la piel de su miembro, Don Félix emitió un enorme suspiro y cerró los ojos.

La contemplé por unos segundos, parecía ser menos de la mitad de tamaño de la de mi padre. En ese momento supe que el miembro de papá era una joya por la cual debía luchar para tener en comparación de aquella miniatura. Acerqué mi rostro a la verga de Don Félix y de inmediato el olor de su sexo se hacía más intenso; era un olor bastante desagradable pero tuve que agarrar valor y, abriendo mi boca lo más que pude, empecé a chupársela.

Al principio lo hice de manera torpe y rápida pero con los consejos de Don Félix que no paraba de suspirar y gemir, en cuestión de segundos comencé a mamársela como si llevara años haciéndolo. Se la chupaba como si fuera una paleta de hielo que pronto se derretiría y me regalaría su sabor.

Me dediqué a mamársela como si fuera la polla más deliciosa del mundo; ósea la de mi padre! En cuestión de minutos tuve a Don Félix soltándome toda la leche en la boca. Tenía un sabor distinto al semen de mi padre; este era más agrio pero aún así me gusto. Supuse que sería el fin y terminaría yéndome intacta a casa; es decir virgen. Pero mientras se la chupaba para limpiarle todos los residuos de semen que habían caído por su tronco y sus bolas, su pene no parecía disminuir en lo más mínimo su tamaño. Voltee a ver a la cara a Don Félix sin dejar de mamar su pene y éste con una enorme sonrisa me dijo:

-Milagros de la medicina hermosa… milagros de la medicina moderna!

De inmediato me puso de pie y me colocó a 4 patas sobre el sofá, sabía lo que venía, había llegado el momento de perder mi virginidad.

Apenas sentí la punta de su miembro en la entrada de mi conchita me moví un poco hacia la izquierda evitando que me la metiera.

-Tranquila, tranquila te va gusta ya verás…- Me dijo Don Félix al notar mi miedo y nerviosidad supongo y volvió a colocar su pene en la entrada de mi conchita.

Empujó un poco y la cabeza comenzó a abrirse paso. Sentí como si me desgarraran por dentro y no pude evitar emitir un enorme gemido:

-Aaaaauuuuggghhhh

Se detuvo un momento, supongo sintió mi himen. En ese momento supuse se encontraba tomando valor para de un fuerte empujón romperlo pero la verdad es que se detuvo para disfrutar del momento pues como él mismo lo había dicho no todos los días se tiene la oportunidad de desvirgar una joven.

Apenas comenzaba a tomarme por las caderas para mandármela hasta el fondo cuando de pronto:

-ALTO! ARRIBA LAS MANOS!- gritaron tras haber derribado la puerta de un golpe.

Don Félix sacó su pene de inmediato y los policías comenzaron a sujetarlo.

Yo no supe que hacer, estaba que me moría de miedo viendo a tantos policías dentro de la oficina. Uno de ellos me indicó que me pusiera la ropa deprisa y los acompañara. Torpemente me vestí y al salir ni la secretaria ni Marisol parecían estar por ninguna parte. Me subieron a una patrulla y me llevaron al Ministerio Público. Ya estando allí comenzaron a hacerme una serie de interrogatorios ante los cuales no respondí nada. Tan solo lloraba y pensaba que le diría a mi papá!

Tras haber estado detenida más de 2 horas y no haber hecho ninguna llamada telefónica al fin llegó Marisol. Me hizo la seña de que esperara un momento y se fue a hablar con un agente que parecía conocer muy bien por la manera en que la recibió.

Unos minutos después me dejaron libre, al salir, pude escuchar claramente como un policía le dijo a otro:

-Ya se va?

-Si, al parecer tan solo era una putita cara que se estaba enculando el delincuente…

-Ni hablar, tenía pensado hacerle una visita más tarde.

Al salir no tenía pensado dirigirle la palabra a Marisol. Lo había tomado como una traición de su parte y ella parecía saberlo perfectamente. Nos subimos en su auto y tras avanzar unas cuadras finalmente fue ella quien rompió el silencio:

-Has cumplido tu parte… no sabes como lo siento, perdona que tu primera vez haya sido así…

Llegamos a casa y mi padre nos esperaba en la entrada. Se mostraba muy preocupado. Marisol me pidió que no dijera yo nada y que la dejara hablar a ella.

Al bajar del auto mi padre corrió a abrazarme, me preguntó si estaba bien y que había pasado. Yo no dije nada, tan solo lloraba y lo abrazaba con fuerza.

Entramos a la casa para que los vecinos no se alarmara y Marisol de inmediato me pidió que habláramos. Le dijo a mi padre que quería hablar conmigo de mujer a mujer en mi cuarto. Mi padre pareció entenderlo pero le hizo prometerle que le contaría todo después de hablar conmigo. Decidí darle una oportunidad de explicarse por la buena amistad que hasta antes de eso teníamos y me dijo:

-te juro que no sabía que esto iba a pasar… al parecer mi jefe tenía negocios sucios aparte de la prostitución. Tú has cumplido con tu parte y yo he de hacer lo que me corresponde… Pero antes quiero que sepas que por un tiempo me iré…

En ese momento sentí más ganas de llorar y es que aunque en verdad estaba molesta con ella pero le había agarrado tanto cariño que no quería que se fuera.

-tranquila, todo es parte de nuestro plan…- me dijo tratando de calmarme.- Además, es mejor que me desaparezca de aquí un rato, como están las cosas seguramente la policía me vendrá a buscar aunque no tenga vela en el entierro pues ya ves como son las cosas en el país. Te prometo que seguiremos en contacto y te diré paso a paso lo que tienes que hacer durante mi ausencia antes de que me vaya.

Marisol partiría 1 semana después argumentándole a mi padre que se iba por cuestiones de trabajo y que volvería aproximadamente en 2 semanas. Mi padre sufrió con la despedida pero al parecer entendió que una mujer que trabaja de "inversionista"-pues era lo que él creía que era- tiene que andar viajando continuamente.

Papá tenía entendido que el conflicto del ministerio público había surgido porque un par de hombres habían tratado de violarme y en esos días solía ponerme más atención y tratarme lo mejor posible.

La casa se sentía vacía y triste sin ella, yo sabía perfectamente lo que se suponía debía hacer ahora que como parte del primer plan para conquistar a mi padre mi padre pensaba que había sido casi violada pero sin ella cerca guiándome parecía ser todo tan complicado…

Pasaron las dos semanas y papá se sentía cada vez más triste al ver que Marisol no volvía. Y es que si bien yo sabía que no volvería pronto, tampoco sabía si algún día volvería.

Nuestra comunicación generalmente era por Internet, Marisol me preguntaba como iban las cosas y me preparaba psicológicamente para lo que estaba por suceder pero ya tenía más de 6 días que no sabía nada de ella.

Sin embargo, la madrugada del cumpleaños de papá…

-Papi…?- susurré mientras me deslizaba de un lado a otro por su cuarto tan solo iluminada por la luz de la luna. Parando solo cuando mis rodillas temblaban nerviosas al sentir la sábana de seda de la cama matrimonial de mi padre.

-Papi, estas despierto?- volví a preguntar mientras me recostaba casi encima de mi padre, ronroneándole al oído mientras mi lengua, a escasos centímetros de su oído, esperaba ansiosa lamerle.

Aún no!- me dije a mí misma haciéndome hacia atrás mientras sentía mis pezones duros y alzados.

Levantando ligeramente la sábana, apenas y pude respirar al ver que, tal y como me lo había dicho Marisol, a mi papá le gustaba dormir desnudo! Tuve que luchar conmigo misma para no terminar agarrándole el pene largo, gordo y flácido que orgullosamente dormía recargado en su fuerte y grueso muslo derecho.

Es tan grande!!- pensé por milésima vez en mi vida mientras mi mirada seguía perdida en la enorme cabezota de su pene tres veces más grande que el de Don Félix.

Lamiéndome los labios, me pregunté que se sentiría pasar mi lengua por encima de sus bolas, que parecían ser dos enormes globos de agua, y su enorme tronco. Que se sentiría comerme todo su semen directamente de su bello pene?

Sabía, también por consejos de Marisol y por haber sido testigo previamente de que se había masturbado al menos 2 veces antes de dormir en el baño, que no se despertaría a menos que hiciera un enorme escándalo. Al menos que hiciera algo descabellado, loco, algo imposible!

Rogaba en silencio que no se fuera a despertar mientras me acomodaba debajo de la sábana junto a su cuerpo. Sabía que debía ser paciente para poder presenciar todos los síntomas que Marisol me había comentado sucederían en mi papá. Pero me tomó de sorpresa ver que su pene comenzaba a agarrar tamaño y dureza pocos segundos después de que yo me había metido en su cama. De inmediato lo primero que pensé fue que mi padre se había despertado pero inmediatamente después, tras haberme cerciorado de que aún dormía, supe que se trataba de una de las tantas erecciones que Marisol me había comentado mi padre tenía mientras dormía.

Aún así, esa madrugada no me había ido a meter a la cama de papá para tan solo admirar sus erecciones nocturnas, no, esa madrugada, la madrugada de su cumpleaños, estaba ahí para pasar la noche con él, despertarnos abrazados y desnudos. Estaba ahí para irlo preparando para lo que vendría y sería común en nuestra vida.

Apenas me aseguré de estar perfectamente entre sus brazos, me quedé dormida recargando mi cabeza en su hombro.

-Cariño, despiértate! Que estas haciendo en mi cama?- fue lo primero que oí al despertar, mientras mi padre me sacudía del hombro, y de inmediato supe que mi padre ya estaba despierto.

-Papi?- murmuré mientras me estiraba y movía la sábana para cubrir mi cuerpo.- tuve una pesadilla papá, una horrible pesadilla.- le dije con voz inocente.

-Pero hija…!- comenzó a protestar mientras sus ojos no paraban de ver la silueta de mi cuerpo juvenil debajo de la sábana.

-Que papi?- le interrumpí recordando como me había despertado varias veces en la noche sintiendo el duro mástil de mi padre punzando entre mis muslos.

-No estas…! No tienes nada de ropa! Estas desnuda!

-Me gusta dormir así papi… a ti también…

-Púes si pero eres mi hija! Como crees que nos vemos los dos durmiendo desnudos en la misma cama?

-Pero que tiene de malo papá? Soy tu hija! No tiene nada de malo dormir con mi padre… además te digo que estaba soñando horrible anoche. Soñé que me violaban los tipos que me atacaron la otra vez…!- en ese momento comencé a llorar.

Llevaba tanto tiempo ensayando mis lágrimas que jamás imaginé que me salieran tan fácil en ese momento. Ahora mi cuerpo temblaba pero de excitación y nervios cuando papá me abrazó sintiéndose culpable por haberme recriminado el haberme ido a dormir con él a sabiendas que hacía poco tiempo me habían intentado "violar" y las heridas aún no sanaban del todo.

-Todo esta bien cariño… no llores… tan solo fue un sueño amor… jamás dejaré que te hagan daño…- me decía mi padre mientras trataba sin éxito alguno de esconder de mi vista y alejar de mi cuerpo su pene tieso.

-me lo prometes papá?- casi le exigí mientras mis labios hacían el intento involuntariamente, llevados por el deseo, de buscar los suyos.

-Te lo prometo Laura…- me dijo mi padre mientras me limpiaba las lágrimas y hacía el intento de no besarme en los labios que buscaban discretamente los suyos.

-Desearía que todos los hombres fueran como tú papi… desearía encontrar un novio como tú que me proteja y me cuide por siempre.

-Ya encontraras algún día un hombre como yo hija… eres una joven muy hermosa.

-Nunca encontrare a alguien como tú papi…- lo abracé forzándolo a sentir mis senos sobre su pecho. Esperé unos minutos a su lado abrazándolo a que me "calmara" un poco y le dije- con todo esto, no había tenido tiempo de… feliz cumpleaños papi…- esta vez no le di oportunidad alguna de escapar y tomándolo por sorpresa le di un besito ligero pero largo en sus labios.

Papá luego de esto se separó de manera casi brusca de mí y poniéndose de pie salió de la habitación aún cuando le suplique que se quedara más tiempo conmigo. Inmediatamente escuché la puerta del baño cerrarse y supe lo que estaba por hacer…

Sabía que su cuerpo me deseaba, pues pude ver como llevaba su pene tieso debajo del short que se había puesto antes de salir de la habitación, pero él como hombre…?

Minutos más tarde escuché como abrió la regadera y se metió a bañar. Apenas terminó de ducharse sonó el teléfono y como si supiera quien era, mi padre salió con una toalla amarrada a su cintura y contestó:

-Marisol!- Gritó lleno de alegría y en ese momento no se porque sentí un poco de celos pero a la vez gusto de escuchar noticias de ella.

Papá regresó a la habitación emocionadísimo y me dijo:

-Empaca tus maletas, nos vamos a visitar a Marisol!

Nuestro vuelo salió a las 10 de la mañana del mismo día. Papá estaba súper emocionado y yo estaba, ahora sí, completamente celosa y enojada por el hecho de que Marisol hubiera cortado de esa forma mi tarea de seducir a mi padre en el día de su cumpleaños. Que demonios había pasado con nuestro trato? Se suponía que papá y yo haríamos el amor ese día tras haberle preparado una cena en la que agregaría gotas del líquido "de amor y excitación" que Marisol me había dado como principal detonante que terminara por desquiciar a mi padre y hacer que me follara!

Hasta el momento en que llegamos al aeropuerto me enteré que viajaríamos a la playa más hermosa de nuestro país para que papá se encontrara con Marisol, quien le había reservado hotel y avión con motivo de su cumpleaños.

Después de llegar recogimos nuestras maletas y papá, tras rentar un carro, manejó hasta el hotel que Marisol le había indicado; lugar donde pocas horas más tarde se encontrarían.

Al llegar al hotel, que por cierto era muy elegante y bello, efectivamente había una reservación a su nombre. Era la suite para luna mieleros y se encontraba en el último piso. Papá un poco desconcertado por el hecho de que no apareciera ninguna otra reservación preguntó si se había reservado alguna otra (supongo pensando en mí). La señorita encargada del hotel volvió a verificar y le dijo que no, no había ninguna otra reservación. Papá un poco extrañado y pensativo terminó por pedir que le reservaran otra habitación.

-no tenemos ninguna otra habitación disponible por el momento señor… si gusta pasar a dejar su equipaje y si alguno de nuestros huéspedes se retira más tarde o cancelan con gusto le informare personalmente…

Mi padre no tuvo otra cosa que hacer más que aceptar la propuesta.

Imagínense, si a mí me había extrañado el hecho de que Marisol no reservara habitación para mí, como se habrá sentido mi padre.

Papá trató de comunicarse con Marisol pero al parecer esta tenía apagado su celular.

-Ni hablar, supongo es parte de la sorpresa…- dijo mi padre consolándose a sí mismo.

La habitación resultó ser impactante. La cama era tan larga que el tamaño king size parecía quedarle corto, la sala de estar era elegante, adornada con varios adornos típicos de la zona y el balcón tenía una vista al mar increíble. Ni que decir de las flores, los chocolates, la champagne… etc.

En la sala de estar nos encontramos con 2 sobres cerrados. Uno tenía el nombre de mi padre y el otro tenía el mío. Papá inmediatamente tomó el suyo y se fue a leerlo afuera de la habitación ya que supongo quería hacerlo en privado, emocionado de adivinar quien era el destinatario. Marisol ¿?

Yo abrí el mío justo ahí donde estaba parada. Lo primero que decía era que me cerciorara de no leerlo frente a mi padre o cerca de él. En segundo lugar me decía que al terminar de leer la carta la rompiera y la tirara donde nadie la encontrara. Luego decía… y al final terminaba con un: Espero sepas aprovechar la oportunidad que te he brindado. Atte. Marisol.

Terminé de leer la carta y de inmediato hice lo que se me había pedido. La rompí en mil cachitos y la tiré en el escusado. Un poco después mi padre volvió comenzó a arreglarse como si fuera a salir y tardó como nunca antes lo había visto tardarse arreglando. Unos minutos más tarde confirmó que esperaba a Marisol con su ir y venir por todo el cuarto sin dejar de mirar el reloj.

-Que haces papá?- le pregunté sabiendo perfectamente lo que hacía pues la carta de Marisol me había indicado a detalle lo que pasaría.

-Saldré a cenar con Marisol. Espero no te molesto quedarte sola…

-No, para nada papá. Con una habitación como esta más feliz no podría estar- le dije con una enorme sonrisa en el rostro.

Y así pasaron los segundos, minutos y horas sin que Marisol se apareciera. Papá cada vez estaba más enojado, frustrado y triste. Había sido plantado. De inmediato supe lo que debía hacer.

Me puse unos tacones altos y un vestido sexy que recién había comprado y nunca había usado pues Marisol me había dicho que lo usara solo en un momento muy especial. Era un vestido negro que se aferraba a mi cuerpo resaltando toda mi figura de mujer como nunca antes nadie me había visto.

Llamaron a la puerta y mi padre con su aspecto de hombre derrotado atendió al llamado. Lo seguí de cerca sin que notara mi presencia y para cuando abrió pude ver que era el botones.

El botones lo miró y de inmediato comprendió que se trataba de un hombre plantado y frustrado:

-Iba a salir señor?- le preguntó con un tonito de burla que me pareció bastante grosero de su parte pero mi padre estaba tan devastado que no supo ni que decir.

-Buenas noches…- los interrumpí y mi padre al verme se quedó más mudo de lo que ya estaba.- mi esposo y yo íbamos a salir pero estamos muy cansados por el viaje.- en ese momento besé a mi padre en los labios para sorpresa suya y ante la mirada atónita del botones.- creo que preferimos bañarnos y quedarnos a cenar en el cuarto. Podría hacer que nos envíen la cena por favor?

-Por supuesto… claro que sí señorita…- me dijo el botones mientras con la mirada me devoraba de arriba abajo seguramente deseando ser él quien pasara la noche conmigo.

-Que pasa?- le dije a mi padre al cerrar la puerta y ver que aún seguía con cara de incrédulo.

-Te ves hermosa…

La mirada de mi padre me hizo sentir como si recién me hubiera transformado en una princesa; en su princesa!

-No sabes como te lo agradezco hija…- me dijo mi padre sabiendo perfectamente el ridículo que le acababa de evitar pasar con el botones.- no se que haría sin ti, en verdad no puedo imaginar mi vida sin ti hija, traes tanta alegría y felicidad a mi vida que… en verdad te lo agradezco hija. Te amo.

Fue en ese momento que reafirme que no había nadie en el mundo mejor que él para mí.

-Te encuentras bien hija?- Me dijo mi padre sacándome de aquél mundo tan maravilloso al que me había llevado con sus palabras.

-Si papi… lo que pasa es que… tus palabras son tan bellas que…- lo abracé de inmediato queriendo hacerlo sentir lo mismo que yo estaba sintiendo. Quería que se diera cuenta que estábamos destinados el uno para el otro.

En ese momento mi padre se separó de mí y tras meter su mano en el bolsillo sacó un collar de perlas hermosas.

-Creo que he encontrado la persona que en verdad se lo merece…- mi cuerpo en ese momento tembló. Sentí como si me estuviera dando un anillo de matrimonio.

-Me lo puedes poner papi?- le pregunté mientras me ponía de espaldas a él y recogía mi cabello para que lo pusiera en mi cuello.

-por supuesto que puedo…

Sus manos se sentían tan rico mientras gentilmente acariciaba mi cuello al terminar de ponérmelo. Podía sentir su aliento cerquita de mi oído y el collar cayó por todo mi pecho perdiéndose un poco en medio de mis senos.

-Ohh…- no pude evitar gemir al sentir lo frío del collar en medio de mis senos.- esta muy frío, me dio cosquillitas…- me di vuelta y pretendiendo querer ver el collar levanté un poco esa parte del vestido sabiendo que mi papá perfectamente vería mis senos desde donde estaba.

-Se ve perfecto…- me dijo mi padre.

En ese momento mi padre me besó en la mejilla y me dijo: -Me iré a dar una ducha antes de que nos traigan de cenar…

Yo sabía perfectamente que más que irse a dar una ducha iría a masturbarse pensando seguramente en lo que acababa de ver y no estaba dispuesta a que se desahogara de poco en poco, quería que esa noche mi padre me desvirgara con todo el deseo que traía acumulado así que de a manera de táctica le dije:

-No cierres la puerta con seguro papi… quiero entrar a hacer unas cosas en cuanto tú ya estas en la ducha.

Mi padre lo pensó un poco y después, resignado a no poder masturbarse pensando en mí por el momento, asintió con la cabeza y se fue a duchar simplemente.

Sólo entré a cepillarme el cabello y a platicar con mi padre para asegurarme de que efectivamente no hubiera cerrado con llave y no se estuviera masturbando.

Cuando mi padre salió de la ducha vestido en aquella bata elegante de baño que el hotel había puesto a su disposición me dijo:

-porque estas tan feliz?

-por nada, será mejor que me duche yo también ya que nos cachara en la mentira el botones si vuelve y me ve aún vestida…- le dije y después me fui a dar una ducha también.

Salí del baño envuelta en una toalla y mi padre, que aún no se había cambiado, me dijo: Y la cena?

Antes de que pudiera responderle oímos que llamaban a la puerta. Mi padre abrió y de inmediato entró el mismo tipo de hacía un rato con un carrito en el que llevaba la cena. Me miró y casi se tropieza con el mismo. Le tomó varios minutos colocar la mesa y los alimentos en charola sobre ella. Mientras lo hacía me miraba discretamente y al terminar casi fue sacado por mi padre a empujones.

-Casi le provocas un paro cardiaco al pobre hombre…- me dijo mi padre sonriendo.

-Al menos hay hombres en este mundo que me consideran atractiva…

-Aún tienes el collar puesto…- me dijo en el momento que nos sentamos a cenar.

-Son el regalo más hermoso que un hombre podría darme papi…

Conversamos mientras cenamos, la conversación sorpresivamente generaba una especia de tensión sexual entre los dos y eso podía notarlo claramente en sus ojos cuando me miraba.

Finalmente terminamos la cena y mi padre sacó el carrito del cuarto con todos los trastes. Mientras lo hacía me tumbé en el sofá sintiendo como la bata de baño se abría y mostraba casi mis senos desnudos.

-Siéntate conmigo papi…- le dije invitándolo a mi lado.

Con sus ojos mirando hacia mis senos y muslos discretamente, mi padre aceptó mi invitación y se sentó a mi lado derecho. Moviendo su brazo alrededor de mí me abrazó y comenzamos a charlar. De pronto me dijo:

-No creo que tú me quieras así Laura…

-A que te refieres papi?

-A amarte…

-No me amas?- fingía no saber a lo que se refería pero mi padre lentamente se estaba soltando.

-No me refiero a esa clase de amar hija…

Era tan difícil para él que decidí hacer mi movida en ese momento. Con mi mano pasando por debajo de su bata sin darle tiempo a nada, tomé su grueso pene y le dije:

-Hazme el amor papi…

-hija no podemos… hmmm…- gimió al sentir como le agarraba con más fuerza el pene.- esto esta mal hija… tienes una vida por delante… hmm…- seguía gimiendo mientras con sus brazos me abrazaba desesperadamente.

-Cállate ya papi…- le dije y lo besé en los labios hundiendo mi lengua en su boca.

-hija…!- finalmente rugió como un león y comenzó a besarme de una manera inimaginable.

Con su enorme fuerza me cargó sin dificultad alguna y me llevó hasta la habitación sin dejar de besarme.

Mirándole a los ojos, mientras me llevaba cargada rumbo a la habitación, hubo un momento en que sentí miedo, vi la enorme excitación en sus ojos y supe que mi primera vez sería con el hombre más fogoso que me hubiera imaginado. Era demasiado tarde para arrepentimientos, en cuanto llegamos jaló mi bata y me dejó desnuda. Me lanzó sobre la cama y de inmediato, estando boca arriba, separé mis piernas lo más que pude.

Finalmente ahí estaba mi padre, el hombre que me desvirgaría y me haría su mujer, de pie en medio de mi piernas con un pene monstruoso punzando y deseando enterrarse en mi vagina.

-Papi…- le dije con un poco de miedo tratando de convencerlo de que no entraría tan fácilmente dado el tamaño de su pene y el tamaño de mi conchita.

Se recostó encima de mí y comenzó a besarme en los labios y el cuello, arrancándome inmensos gemidos de placer mientras su pene rozaba de vez en cuando mis muslos internos y mi conchita.

-oohhhh papi!! Siii papiii sii hmm

De pronto sentí como uno de sus dedos entraba en mi conchita. De inmediato mi espalda se arqueó y comencé a gemir descontroladamente.

-Ohh eres tan bella… tan perfecta…- me decía mi padre.

-Aaahhhh papi hazme tuya papi métemela!!

-tenemos toda la noche cariño… hmm

No necesité de más caricias previas, desde que me había tomado en sus brazos estaba empapada y lista para ser penetrada.

Mi padre comenzó a devorarme los senos como loco. Mordía mis pezones y me lamía todo el seno de una manera deliciosa!

-papi!!! Hmmm- gemí cuando sentí como su pene se alineaba perfectamente con mi abertura.

Mi padre cuidadosamente comenzó a empujarlo forzando con ello que la enorme cabeza de su pene entrara en mi conchita.

-Aarrrgggggghhhh PAPI!! Hmmm- gemí casi convencida de que su pene jamás cabría en mi conchita.- es muy grande papi… es muy GRANDE! Aaaahhhhh- sentí un enorme dolor que me quemaba cuando mi papá en un empujón se llevo consigo mi virginidad.

-Aaaahhhh hija… hmmm te amo tanto…- me besó en los labios cuando sintió como su pene desgarraba mi himen.

Lo fue metiendo lentamente, me lo metía un poco y se esperaba a que mi conchita se acoplara a su tamaño, luego volvía a meter otro poquito y volvía a esperar hasta que al fin estuvo completamente adentro. Comenzó a bombearme constantemente a un ritmo semi lento al principio pero fue aumentando cada vez más hasta convertirse en un ritmo rápido y casi violento.

Sentía como mi cuerpo se estremecía a cada embestida suya. Mientras lo hacía no paraba de besar mis tetas, mi cuello, mi boca…

Eso era lo que se sentía estar con un verdadero hombre! Mi primer orgasmo no tardaría en llegar y como si me conociera perfectamente aceleró sus embestidas y terminó por venirse al mismo tiempo que yo.

-Aaaahhhhhhh PAPI!! PAPI!! SIII ASIIII HMMM

-AAAHHHH LAURAAAAHHH!! –Gimió con fuerza mientras toda su leche entraba en mi conchita.

Se salió de mí interior tan solo para continuar besándome y pedirme que se la chupara.

Sentí volverme loca cuando al fin probé aquella carne tan deseada…

Mientras mi papi me metía un dedo en el culo y en la conchita yo le chupaba el pene con un ansia terrible. No se cuanto tiempo habré estado chupándole el pene pero juro que fácilmente lo hubiera hecho sin ningún problema toda la noche.

Cuando su pene se puso más gordo que de costumbre y mi padre comenzó a jadear como loco, supe que había llegado el momento más esperado en mi vida a parte de perder la virginidad con mi padre.

Mi padre soltó una enorme cantidad de semen y haciendo esfuerzos sobre humanos conseguí digerirlo todo. Ni una sola gota deje escapar. Llevaba tanto tiempo deseándolo que nunca me hubiera perdonado desperdiciarlo.

Finalmente saboree el dulce sabor del semen tibio de mi padre y lo besé en los labios. Ambos caímos rendidos por unos minutos, el silencio solo lo rompía nuestra respiración.

-Siempre es así de rico hacer el amor papi?- le pregunté.

-Nunca antes había sido así de rico amor…

-Te gusto? Supe hacerlo papi?

-No pudiste hacerlo mejor hija…

Esa noche volvimos a coger y ni siquiera dormimos. Cuando papá al fin se quedó dormido yo no podía dormir de la emoción y de las ganas de que me cogiera otra vez.

Pero sabía que ya casi eran las 8 de la mañana y debía hacer algo antes de que papá despertara. Me puse algo de vestir y baje al lobby. Inmediatamente me encontré a Marisol que al verme me sonrió y me dijo:

-No tienes que decir nada más… tu cuerpo habla por sí solo… ya eres una mujer!

Le agradecí mucho el haberme ayudado y, antes de irme, le pregunté porque lo había hecho.

-Porque lo hiciste? Digo, no es que te lo recrimine si no que pensé que en verdad amabas a mi padre…

-A tú padre lo conocí en la calle… yo siempre he sido una prostituta y para serte sincera cuando comencé a tener una relación íntima con él pensé que mi vida cambiaría… creo que me enamore de él pero…

-Pero que Marisol?

-Él no me amaba… él siempre te ha amado y deseado a ti… cuando estábamos juntos varias veces se le escapó tu nombre… nunca pensé hacer nada pero cuando supe que tu también deseabas estar con él pues… quien soy yo para estar en medio del amor?

Sentí un poco de tristeza por ella pero Marisol rápidamente me dijo que borrara toda idea loca de mi mente.

-Ahora ve y disfruta de tu hombre que no debe tardar en despertar…

Después de eso nunca más volví a ver a Marisol.