
Él se acercó a mí, sentía el calor húmedo que emitía su cuerpo luego del partido de fútbol que jugamos. En el vestuario hablamos algunos minutos. Su ropa mojada resaltaba mucho sus virtudes.
Debajo de sus telas, subía y bajaba su abdomen agitado. En ellas se remarcaban sus abdominales, duros y cuadrados, bajaban en forma diagonal hacia abajo marcando la V. Algo de eso me llamaba la atención. Cada vez más acelerado mí corazón bombeando sangre a full a mis extremidades.
Comenzó a desvestirse, su piel empapada de sudor le daba brillo con la luz del vestidor. Comenzó a caminar hacia la ducha. El agua deslizaba sobre su cuerpo. El jabón lo acariciaba desde el cuello hasta los pies. Como si estuviera solo en el lugar, sin pudor, tomó su boxer negro apretándolo con las manos y lentamente fue descendiendo por sus piernas hasta tocar el suelo. Continuó higienizandose, por delante y detrás. Sus nalgas se veían redondas, suaves, constantemente se abrían repletas de espuma.
Creo haberlo observado tanto, que mí cuerpo comenzó a moverse de inquietud, a temblar, la respiración sin contención. Tal vez, mí mente quería frenarme, pero otra parte de mí, sentía el magnetismo. Sin darme cuenta lo seguía mirando.

Mis piernas andaron solas. En menos de un minuto ya estaba con las gotas contemplando un momento privado. Una sonrrisa, un poco de juego, tensión por las nubes. El calor era más fuerte, los rasgos de su rostro cambiaron en 2 segundos, el tiempo ya no existía, cada músculo contraído y la suavidad de nuestras pieles marcando presencia.

Por detrás mis manos caían como en una montaña empinada, el agua tibia le daba textura y más firmeza al tacto en su piel. Tan solo recorrer con los dedos la zona donde el sol no pudo quemar en su 99% de cuerpo bronceado hacía que mí garganta se cerrara aunque no quisiera. Totalmente liso y caliente.
Nuestras mejillas y narices exploraron cada parte inundandonos de sensaciones intensas, quizá, de esas que se tornan imposibles de borrar de la mente con el pasar del tiempo. De las que volverán más adelante para activar nuestros instintos más primitivos a través de recuerdos mentales y llevarnos a revivir esos momentos.
Mí piel no lo olvida, su peso, su intensidad, fragancia, dureza, el calor del aire que salía de su boca sin contención, sus gestos y texturas. Mis 5 sentidos fueron testigos del descubrimiento del oro valioso que habita en su interior.

Lo reflexioné mientras él completaba su ducha y yo en el suelo esperando poder darme higiene, con el corazón a mil, abatido y sofocado, pero con energías para que mí mente lo procese y darme cuenta que su cuerpo pidió a gritos que está historia pueda continuar.
1 comentarios - Me dejé llevar con mi amigo en la ducha💦🍑🍆🥵