Habíamos suspendido la visita a la casa de sus padres así que ell día transcurrió lento, pasamos la tarde en mi depto, algo distantes, ella estudiando y yo tratando de terminar algunos trabajos. Aburrida de tanto estudiar, eran ya las 8 de la noche y llevaba estudiando desde el mediodía, los ojos prácticamente se le cerraban, alto aburrimiento.

En un momento, abandono completamente los libros y se puso a deambular de aquí para allá. Cuando volvió a la realidad, pasaron como 30 minutos y de pronto:

-¡¡Me aburroooooooo!! - Grito a los cuatro vientos.

No conteste, silencio, nada mas que silencio, maravilloso unas veces, agobiante otras. Se recostó junto a mi en el sillón mirando mis dibujos, al rato se levanto y se dirigió a la cocina andando delicadamente, sin hacer ruido, notaba como elevaba los talones por las frías baldosas en sus pies descalzos, abrió la heladera y saco una botella de agua.
Fue por un vaso, pero decidió prescindir de él, un pequeño acto de rebeldía, pero el pensar en esta insumisión mientras bebía la hizo sonreír y esto hizo que el agua cayera por la comisura de sus labios, tosiendo y aun riéndose, percibió el estropicio que había hecho y como yo la observaba.
El suelo estaba lleno de agua y mojaba sus pies. Parte de su pierna derecha también estaba ligeramente mojada, al igual que la entrepierna.

-Jajaj, parece que me hubiera meado- Rió tontamente.

Sus endurecidos y resaltados pezones me hicieron dar cuenta de que también su camiseta estaba mojada.
Era posible que incluso su sostén estuviera absorbiendo algo de agua.
Tras limpiar el charco fue a cambiarse de ropa. La seguí a la habitación, efectivamente, tras quitarse la camiseta, pude comprobar que el sostén también estaba mojado en parte, de modo que decidió quitárselo también. Tenia la piel de gallina por aquella zona, los pezones muy erectos. Sintió un escalofrío y dejo de observarse en el espejo. Tomo una camiseta limpia y se la puso. Era sensiblemente mas pequeña que la de antes y se le marcaban los pezones aun mas. Le hizo gracia verse en esa situación, sobre todo por haber olvidado colocarse otro sostén antes de realizar la operación.

-El estudio me tiene idiota- Dijo divertida.

Recordó que debía volver a estudiar pero la idea no le agradaba lo mas mínimo. Así que se tiro en la cama con las piernas semi abiertas, me miro mientras me hacia un guiño, me quite la camiseta y se la lance, pero no me acerque, solo tome una silla, gire el respaldo hacia adelante y me senté apoyando los brazos en el.
Olio la tela y sus mejillas se sonrojaron, su corazón se acelero, las manos le sudaban, seguía con los pezones duros, aunque ya no tenia el mismo frio de antes. Se acomodo en la cama al tiempo que cerraba los ojos y comenzaba a moverse.

Introdujo su mano izquierda en sus pantalones y comenzó a acariciar toda la zona por encima de su tanga, una delicada tanga rosa con el borde blanco. El suave pero continuo frote hizo que absorbiera parte de su excitación, mojándose ligeramente. Este perpetuo rozamiento la hizo apretar mi camiseta enrollada en su mano derecha, metiendo sus braguitas en su impune rajita. La palma de la mano se apoyaba en la parte superior de la vulva, apretando improvisadamente el tímido clítoris.

Se arqueaba frotando su raja, apretando los dientes mientras el caluroso roce de la ropa interior la encendía mas y mas hasta llegar irremediablemente a un delicioso orgasmo que apago entre pequeños gemidos. Según recuperaba la respiración contenida, jadeando silenciosamente, abrió los ojos, sin apenas darse cuenta de que la miraba directamente.

Dejo mi ropa a un lado, bajo hasta los tobillos de un tirón el pequeño pantalón y las dulce tanguita, mas dulces que nunca al estar empapadas de su propia esencia, la tomo y me la lanzo. Al tocar levemente su vulva noto su humedad, fruto de su acción anterior. Pronto se centro, llevada por su excitación en su tímido clítoris, que permanecía muy agazapado en su escondrijo, pero no lo suficiente para poder ser tocado lo justo y necesario para ponerla a cien.

Próxima ya a un segundo orgasmo, aparto de golpe las manos, haciendo reposar las caderas levantadas en la cama. Acerco ambas manitas a su pecho para acariciarse, de este modo su nariz percibió el dulce y suave aroma que emanaba su coñito. Fue fuerte la tentación de saborearse a si misma, pero esta vez se retuvo y solo paso los dedos mas empapados por su nariz. Al separar la mano, un hilillo de flujo se estiraba desde la punta de su nariz hasta su mano haciéndose mas y mas fino hasta romperse. Su perfume persistía en el aire y la embriagaba, llevándola a un nuevo estado de excitación.

Bajo su mano hasta su pubis y tras masajearse con fuerza degustó este segundo orgasmo, tan ansiado por otro lado, se relajo y volvió a cerrar los ojos, quedando ligeramente amodorrada.

Con la cara desencajada y despatarrada completamente, con su conchita rezumante y los pezones aun erguidos, su vagina, aunque húmeda y caliente en su interior, en su parte mas externa lucia un flujo mas viscoso y frio. Pero era tal su excitación, aun latente, que no le fue necesario esperar mucho para volver a estar en el punto álgido de la contienda. Se incorporo y chupo sus dedos.

-Esto va por vos- Susurró.

Delicada pero fuertemente, comenzó a masturbarse con mas animo, su conchita comenzó a abrirse mas en aquel momento. Abría sus labios e introducía sus dedos mientras apretaba su clítoris, me sentí tentado a acercarme para chupársela, pero el verla gozar fue suficiente, estuvo masturbándose durante casi media hora, obteniendo varios y sabrosos orgasmos. Exhausta, cayo rendida en la cama cayendo ella misma en un profundo y relajante sueño.
Me acerque y la cubrí cariñosamente con la sabana.

Espero les haya gustado