Después de aquello pasaron unos días sin volver a vernos el novio de mamá y yo. Él por trabajo se ausento unos días y yo estuve enfocada en mi perfil de la red social para buscar candidatos para follar, mis estudios y poco más.
Había conocido a un chico en esa red. Tenía 25 años, delgado, moreno y bueno, guapete.
Empezamos a hablar, nos fuimos conociendo. Él vivía en una ciudad próxima a la mía, a una hora en coche. Trabajaba como mecánico. A medida que los días pasaron y fuimos hablando cogimos confianza, empezamos a hablar de temas más privados e íntimos contándonos detalles y esas cosas. Aquello tenía pinta de que si llegábamos a quedar, nos gustabamos y esas cosas, había deseo por ambas partes de acabar follando, al menos esa parecía ser nuestra intención. El chico en cuestión se llamaba Martín. La cosa iba en buen camino, parecía que ya tenía al primero con el que poder follar.
El jueves recibí un mensaje, era él, Martín, ese fin de semana estaba libre y podía venir a verme el sábado por la mañana y volverse el domingo. Le dije que perfecto. Me comentó que entonces genial, que ese mismo día buscaba un hotel o algo para el quedarse a dormir. Evidentemente yo no desvelé mis intenciones de acabar en el hotel con él, di a entender que quedábamos, pasábamos el día, nos conocíamos pero ninguna pista de que mi deseo era de irme con él esa noche y que me diese lo mío, eso que tanto deseaba como una perra, una buena follada.
Ese mismo jueves me confirmó que ya tenía el hotel, la hora a la que salía el sábado para venir a verme y la hora de llegada. Llegamos a confirmar hora y sitio donde quedar. Aquel asunto ya estaba atado y listo. El sábado a las 12h.
Ese jueves después de mis clases llegué a casa. Abrí la puerta. Oí el sonido del agua de la ducha, mamá se estaba duchando. Me dirigí a mí cuarto, la puerta del baño estaba entreabierta, entré en mi cuarto y me cambié de ropa, un pijama para estar ya cómoda en casa. Salí de mi habitación y volví a pasar por la puerta entreabierta del baño. El agua ya no sonaba, mi mamá debería de haber terminado. Según pasaba miré, no era mi mamá, era Arturo, su novio. Allí estaba totalmente desnudo, con una toalla en la mano, secándose. No pude evitar el quedarme observando entre el hueco de esa puerta entreabierta. El roce de la toalla sobre su miembro para secarse provocó un ligero despertar en su verga, la cual creció progresivamente hasta quedar a medio empalmar. Recordé en ese momento las palabras de mamá cuando era penetrada por Arturo el día que los oí follar. Efectivamente mamá tenía razón, Arturo era grande, tenía un miembro de un tamaño realmente considerable. Otro roce de toalla sobre ese miembro hizo el resto y su verga quedó frente a mí totalmente empalmada. Dura y enorme. Esa verga bien pasaba de los 20 centimetros. Puedo afirmarlo con total seguridad ya que uno de mis juguetes es de 18 centímetros y esa verga era mayor. Quedé impresionada por el tamaño y por el pensamiento de imaginar a mamá recibiendo las embestidas de aquel semental con esa imponente tranca. Ahora sí comprendía los gemidos de mamá cuando Arturo se la follaba y el placer que de ella salía sin importarle que yo pudiese oírla. Abandoné ese lugar.
Decidí ir al salón y tumbarme en el sofá utilizando la misma estrategia que la vez anterior. Las piernas abiertas y entre los huecos que dejaba el pantalón corto de mi pijama a la vista mi coñito. Y lo mismo, como si estuviese viendo algo en el móvil pero con la cámara abierta para ver las reacciones de Arturo.
Pasaron unos minutos hasta que él entró al salón. En lo que se dirigía al otro sofá me hablaba.
_ Anda Amanda, no te he sentido llegar.
_ He llegado y he oído la ducha, pensaba que era mamá, no sabía que llegabas hoy.
_ Yo tampoco pero me he podido escapar un día antes. Qué tal todo ?
Durante unos minutos estuvimos hablando de esas cosas y tal. Él ya estaba en el sofá y ya se había dado cuenta otra vez de que mi coñito volvía a asomar como la vez anterior. Miraba una y otra vez a intervalos.
_ Os he traído un regalo a mamá y a tí.
_ Ah si, y que es ?
_ Es una sorpresa, luego a la noche os la daré.
_ No seas malo, no puedes decirme que me has traído algo y luego que hasta la noche no me lo darás.
En ese momento yo ya había retirado la vista de mi móvil y estaba hablando con Arturo mirándole cara a cara.
_ Venga, no seas malo, dime que es.
_ Es una sorpresa, ya lo verás, y no soy malo, tú eres una niña muy cotilla jeje
_ Como todas las niñas de mi edad Arturo, es lo que tenemos, somos muy cotillas jeje
Ahí estaba yo, hablando con el novio de mi mamá, apunto de empezar a tontear con él, tumbada en el sofá y dejándole ver mi coño, expuesta a aquel hombre dotado con una tranca imponente. Un hombre grande y corpulento que pasaba de los 50 años.
_ Al menos dime una cosa, esa sorpresa que tienes para mí, cómo es, pequeña, grande ?
_ No se Mandi (así me llaman cariñosamente), dime tú a mí, como le gustan a las niñas cotillas de tu edad las sorpresas, grandes o pequeñas ?
_ No sabría decirte, en mi caso estoy poco acostumbrada a las sorpresas, he tenido pocas.
_ Pobrecita la niña, bueno, esta noche la niña cotilla y curiosa tendrá una más en su vida jaja
Llevaba ya unos minutos que mi coño había empezado a mojar ligeramente, progresivamente había ido a más y ahora estaba mojado considerablemente. No sé si Arturo llegaría a verlo o no, pero él de vez en cuando seguía llevando la mirada sobre él.
En ese momento se oyó la puerta, mamá llegaba a casa. El capítulo entre Arturo y yo terminó. El resto del día lo pasamos los tres, cenamos en casa y Arturo nos entregó las sorpresas a mamá y a mí. Dos pulseras que nos gustaron mucho.
Durante la cena y después de la cena Arturo iba buscando a mamá, agarrándola suavemente y tocándola mientras le susurraba cosas que ella recibía sonriendo y con gran agrado. Yo tenía la impresión que esa noche mamá iba a recibir una buena ración de sexo, Arturo estaba cachondo y a mamá la supo encender.
Yo estaba deseando que aquello ocurriese, quería oírlos follar, quería oír como aquel semental se follaba a mamá, quería oír como ella disfrutaba con esa enorme tranca y como aquel semental se la follaba y le decía todo tipo de cosas mientras le daba su pollón.
Y efectivamente aquello pasó. Esa noche mamá gozo y disfrutó. Y yo desde mi habitación pude ser testigo de aquello.
Escuché sonidos a mamá, sonidos a través de los cuales sabía que mamá se estaba comiendo la polla de Arturo o más bien, que Arturo estaba obligando a mamá a comerse toda su polla hasta el fondo. Arcadas y toses.
_ Vamos amor, tú puedes, inténtalo otra vez.
Mismos sonidos que antes.
_ Eso es, así se hace, toda hasta dentro !
Más toses, arcadas y jadeos. Mamá estaba dándolo todo.
Durante 30 segundos solo silencio. De repente un AHHHHHH salió de la boca de mamá. Arturo le había clavado toda tu verga hasta el fondo. Mamá no paraba de gemir como una loca, Arturo embistiendo una y otra vez a mamá y ella gimiendo poseída de placer.
_ Eso es puta, recibe toda mi polla y disfruta como la zorra que eres !
_ Me destrozas con tu polla so cabrón !
_ Y te encanta so puta !
Mientras mi mamá seguía recibiendo las embestidas de aquel semental ella no paraba de gemir y gritar.
_ Eres la reina de las putas, en mi vida nunca había estado con una más puta que tú.
Así estuvieron durante minutos, gemidos, insultos de todo tipo.
_ Ven aquí estúpida, trae aquí a tu macho esa cara de cerda. Me voy a correr en tu puta cara.
Una vez que Arturo se debió de correr en la cara de mamá todo volvió a la tranquilidad.
Yo sin haberlo podido evitar, mientras los estaba escuchando empecé a masturbarme. Durante esos minutos en los que ellos estuvieron follando yo llegué a correrme hasta tres veces.
Finalmente me quedé d
ormida hasta el día siguiente.
Continuará...
Había conocido a un chico en esa red. Tenía 25 años, delgado, moreno y bueno, guapete.
Empezamos a hablar, nos fuimos conociendo. Él vivía en una ciudad próxima a la mía, a una hora en coche. Trabajaba como mecánico. A medida que los días pasaron y fuimos hablando cogimos confianza, empezamos a hablar de temas más privados e íntimos contándonos detalles y esas cosas. Aquello tenía pinta de que si llegábamos a quedar, nos gustabamos y esas cosas, había deseo por ambas partes de acabar follando, al menos esa parecía ser nuestra intención. El chico en cuestión se llamaba Martín. La cosa iba en buen camino, parecía que ya tenía al primero con el que poder follar.
El jueves recibí un mensaje, era él, Martín, ese fin de semana estaba libre y podía venir a verme el sábado por la mañana y volverse el domingo. Le dije que perfecto. Me comentó que entonces genial, que ese mismo día buscaba un hotel o algo para el quedarse a dormir. Evidentemente yo no desvelé mis intenciones de acabar en el hotel con él, di a entender que quedábamos, pasábamos el día, nos conocíamos pero ninguna pista de que mi deseo era de irme con él esa noche y que me diese lo mío, eso que tanto deseaba como una perra, una buena follada.
Ese mismo jueves me confirmó que ya tenía el hotel, la hora a la que salía el sábado para venir a verme y la hora de llegada. Llegamos a confirmar hora y sitio donde quedar. Aquel asunto ya estaba atado y listo. El sábado a las 12h.
Ese jueves después de mis clases llegué a casa. Abrí la puerta. Oí el sonido del agua de la ducha, mamá se estaba duchando. Me dirigí a mí cuarto, la puerta del baño estaba entreabierta, entré en mi cuarto y me cambié de ropa, un pijama para estar ya cómoda en casa. Salí de mi habitación y volví a pasar por la puerta entreabierta del baño. El agua ya no sonaba, mi mamá debería de haber terminado. Según pasaba miré, no era mi mamá, era Arturo, su novio. Allí estaba totalmente desnudo, con una toalla en la mano, secándose. No pude evitar el quedarme observando entre el hueco de esa puerta entreabierta. El roce de la toalla sobre su miembro para secarse provocó un ligero despertar en su verga, la cual creció progresivamente hasta quedar a medio empalmar. Recordé en ese momento las palabras de mamá cuando era penetrada por Arturo el día que los oí follar. Efectivamente mamá tenía razón, Arturo era grande, tenía un miembro de un tamaño realmente considerable. Otro roce de toalla sobre ese miembro hizo el resto y su verga quedó frente a mí totalmente empalmada. Dura y enorme. Esa verga bien pasaba de los 20 centimetros. Puedo afirmarlo con total seguridad ya que uno de mis juguetes es de 18 centímetros y esa verga era mayor. Quedé impresionada por el tamaño y por el pensamiento de imaginar a mamá recibiendo las embestidas de aquel semental con esa imponente tranca. Ahora sí comprendía los gemidos de mamá cuando Arturo se la follaba y el placer que de ella salía sin importarle que yo pudiese oírla. Abandoné ese lugar.
Decidí ir al salón y tumbarme en el sofá utilizando la misma estrategia que la vez anterior. Las piernas abiertas y entre los huecos que dejaba el pantalón corto de mi pijama a la vista mi coñito. Y lo mismo, como si estuviese viendo algo en el móvil pero con la cámara abierta para ver las reacciones de Arturo.
Pasaron unos minutos hasta que él entró al salón. En lo que se dirigía al otro sofá me hablaba.
_ Anda Amanda, no te he sentido llegar.
_ He llegado y he oído la ducha, pensaba que era mamá, no sabía que llegabas hoy.
_ Yo tampoco pero me he podido escapar un día antes. Qué tal todo ?
Durante unos minutos estuvimos hablando de esas cosas y tal. Él ya estaba en el sofá y ya se había dado cuenta otra vez de que mi coñito volvía a asomar como la vez anterior. Miraba una y otra vez a intervalos.
_ Os he traído un regalo a mamá y a tí.
_ Ah si, y que es ?
_ Es una sorpresa, luego a la noche os la daré.
_ No seas malo, no puedes decirme que me has traído algo y luego que hasta la noche no me lo darás.
En ese momento yo ya había retirado la vista de mi móvil y estaba hablando con Arturo mirándole cara a cara.
_ Venga, no seas malo, dime que es.
_ Es una sorpresa, ya lo verás, y no soy malo, tú eres una niña muy cotilla jeje
_ Como todas las niñas de mi edad Arturo, es lo que tenemos, somos muy cotillas jeje
Ahí estaba yo, hablando con el novio de mi mamá, apunto de empezar a tontear con él, tumbada en el sofá y dejándole ver mi coño, expuesta a aquel hombre dotado con una tranca imponente. Un hombre grande y corpulento que pasaba de los 50 años.
_ Al menos dime una cosa, esa sorpresa que tienes para mí, cómo es, pequeña, grande ?
_ No se Mandi (así me llaman cariñosamente), dime tú a mí, como le gustan a las niñas cotillas de tu edad las sorpresas, grandes o pequeñas ?
_ No sabría decirte, en mi caso estoy poco acostumbrada a las sorpresas, he tenido pocas.
_ Pobrecita la niña, bueno, esta noche la niña cotilla y curiosa tendrá una más en su vida jaja
Llevaba ya unos minutos que mi coño había empezado a mojar ligeramente, progresivamente había ido a más y ahora estaba mojado considerablemente. No sé si Arturo llegaría a verlo o no, pero él de vez en cuando seguía llevando la mirada sobre él.
En ese momento se oyó la puerta, mamá llegaba a casa. El capítulo entre Arturo y yo terminó. El resto del día lo pasamos los tres, cenamos en casa y Arturo nos entregó las sorpresas a mamá y a mí. Dos pulseras que nos gustaron mucho.
Durante la cena y después de la cena Arturo iba buscando a mamá, agarrándola suavemente y tocándola mientras le susurraba cosas que ella recibía sonriendo y con gran agrado. Yo tenía la impresión que esa noche mamá iba a recibir una buena ración de sexo, Arturo estaba cachondo y a mamá la supo encender.
Yo estaba deseando que aquello ocurriese, quería oírlos follar, quería oír como aquel semental se follaba a mamá, quería oír como ella disfrutaba con esa enorme tranca y como aquel semental se la follaba y le decía todo tipo de cosas mientras le daba su pollón.
Y efectivamente aquello pasó. Esa noche mamá gozo y disfrutó. Y yo desde mi habitación pude ser testigo de aquello.
Escuché sonidos a mamá, sonidos a través de los cuales sabía que mamá se estaba comiendo la polla de Arturo o más bien, que Arturo estaba obligando a mamá a comerse toda su polla hasta el fondo. Arcadas y toses.
_ Vamos amor, tú puedes, inténtalo otra vez.
Mismos sonidos que antes.
_ Eso es, así se hace, toda hasta dentro !
Más toses, arcadas y jadeos. Mamá estaba dándolo todo.
Durante 30 segundos solo silencio. De repente un AHHHHHH salió de la boca de mamá. Arturo le había clavado toda tu verga hasta el fondo. Mamá no paraba de gemir como una loca, Arturo embistiendo una y otra vez a mamá y ella gimiendo poseída de placer.
_ Eso es puta, recibe toda mi polla y disfruta como la zorra que eres !
_ Me destrozas con tu polla so cabrón !
_ Y te encanta so puta !
Mientras mi mamá seguía recibiendo las embestidas de aquel semental ella no paraba de gemir y gritar.
_ Eres la reina de las putas, en mi vida nunca había estado con una más puta que tú.
Así estuvieron durante minutos, gemidos, insultos de todo tipo.
_ Ven aquí estúpida, trae aquí a tu macho esa cara de cerda. Me voy a correr en tu puta cara.
Una vez que Arturo se debió de correr en la cara de mamá todo volvió a la tranquilidad.
Yo sin haberlo podido evitar, mientras los estaba escuchando empecé a masturbarme. Durante esos minutos en los que ellos estuvieron follando yo llegué a correrme hasta tres veces.
Finalmente me quedé d
ormida hasta el día siguiente.
Continuará...
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