Mi nombre es Marina y soy obstetra hace relativamente poco tiempo. Ayudar a traer niños al mundo es mi vocación. Generalmente mis pacientes son mujeres solas, que a veces vienen acompañadas por el padre de la criatura o, si no, parejas establecidas hace tiempo como matrimonios. Imaginen cuál fue mi sorpresa cuando vinieron una mujer y dos hombres a visitarme. Pensé que era un amigo de la familia o el hermano de alguno de los dos. Traté de no meterme en su historia, parte del trato personal es evitar hacer ciertas preguntas personales, así que solo me limité a hacer mí trabajo. Sin embargo, no hizo falta preguntar nada para aclarar el asunto. La misma pareja me comentó que el tercero, al cual llamaremos Tom para no utilizar su nombre real, era el Bull de la pareja y el padre de la criatura. Yo no tenía idea de lo que era un Bull, o de lo que era una relación Cuckold, pero les seguí la corriente sin indagar mucho más. Como siempre, la curiosidad me pudo más, y una simple búsqueda de Google me dejó en shock. No sabia que había tipos dispuestos a que su mujer tenga relaciones con otro hombre de manera consciente. Pero lo peor es que ahora me estaba dando cuenta de que probablemente Tom había embarazado accidentalmente a mi paciente. ¿Y cómo puede ser que haya visto a su marido, sentado junto a ellos dos, tan tranquilo? La verdad no quise pensar mucho, más yo siendo una mujer que pronto buscaría tener un hijo con su esposo. ¿Cómo estaba mí paciente tan tranquila sabiendo que esperaba un hijo de otro hombre? No le quise contar a mi marido esta historia. Suficiente fuerza de voluntad ponía yo para no juzgarlos. Cómo mucho, los vería un puñado de veces más y ya.

La pareja volvió, a veces Tom estaba y a veces no. A veces Tom venía con mi paciente la cual su barriga era cada vez más notoria. Pero en mi cabeza siempre pasaba lo mismo. Me preguntaba cómo fue. ¿Cómo lo hicieron? El marido estaba presente? Y si lo hicieron adrede? Repasaba miles de imágenes mentales cuando estaba con ellos y también después de que se fueran. Con el tiempo, dejaron de venir, por suerte tuvieron una bebita sana y salva. Tal vez esta maternidad que presencié, me preparó para entender las diversas realidades con las que me podría encontrar a lo largo de mi carrera. Pensé que todo había quedado ahí, como una simple anécdota, pero nada más cerca de la realidad.

No pasó mucho tiempo, dos o tres meses después, cuando una nueva pareja viene a hacerse los controles y, nuevamente, Tom estaba ahí. Habré puesto una expresión de shock muy notoria, porque los 3 se quedaron mirándome. Sin embargo, el Bull les explica que ya me conocía porque era la obstetra de una pareja anterior. Ellos asienten y continuamos con la consulta como si nada. Yo finjo que no me afecta, pero la verdad es que tengo más preguntas que nunca. ¿O sea que no sólo hay una, sino DOS parejas dispuestas a tener hijos de un hombre ajeno a la relación? Este matrimonio no me explicó nada, pero ya me estaba dibujando una imágen de cómo son las cosas. Yo seguí con mi trabajo profesionalmente en pos de llevar el embarazo a término. No fue hasta que llegó una tercera pareja acompañada por Tom que empecé a hacer preguntas. Traté de no inmiscuirme demasiado, pero usando la excusa de que era por su salud, les pedí que me explicarán la naturaleza de su relación. En resumen, no son embarazos accidentales, todos y cada uno fueron premeditados y planeados desde un principio. Tom es un Bull muy popular y activo en la comunidad Cuckold. Lejos de lo que imaginé en un principio, el hombre es muy considerado al punto de realizarse análisis de rutina por el bien de las parejas que frecuenta, para evitar enfermedades de transmisión sexual y otros inconvenientes posibles. Ellos parecían estar en paz con la idea de compartir al padre de sus hijos con otras parejas, incluso la mujer me llegó a confesar que se lo habían recomendado.

Esta nueva información me había dejado perturbada. ¿Era un fetiche? ¿Una práctica sexual que había ido muy lejos? No me parecía correcto que algo así fuera la guía de la planificación familiar. Necesitaba compartir esto con alguien, si me lo quedaba para mi, podría resentirlos con el tiempo. Por supuesto que al primero que se lo conté fue a mi marido. Por suerte él era un tipo mucho más empático que yo, trató de hacerme entender que yo no podía hacer nada al respecto más que ayudar a llevar el embarazo a término, así que no tenía sentido que me sintiera mal por ellos. Y tiene razón. Traté de despejar mí mente y mi marido ayudó, un masaje y unas caricias me pusieron de humor para la intimidad. Un rato después estabamos desnudos en la cama luego de una sesión de sexo, abrazados en medio de besos y caricias. Su semen rebalsaba de mi vagina. Pero la idea claramente no podía abandonar mi cabeza. "¿Te imaginas que yo viva esto con otro hombre?" Dije de manera espontánea y mis ojos se abrieron cómo platos al darme cuenta de lo que había dicho. Por suerte mi marido se rió y me besó para aliviar la tensión. Aunque hablando un poco, me dijo que sería "algo caliente" imaginarme con otro hombre. Sería parecido a los videos XXX que a veces él veía en internet. "¿Te imaginas, que ahora Tom entre por la puerta para embarazarme?" Los dos empezamos a reír, pero la tensión sexual se activó instantáneamente. A los pocos segundos, los dos nos besábamos y pude notar cómo el miembro de mí marido estaba totalmente duro. Así terminamos en una especie de roleplay no planificado donde le pedía a mi marido que me embarace, cosa que no iba a pasar porque estaba tomando pastillas. Después de ese incidente no volvimos a hablar al respecto. Pero cada vez que traía noticias sobre Tom, los dos teníamos sexo muy intenso. Era como si su historia alimentara nuestra imaginación activando nuestros pensamientos más oscuros.

No pasó mucho tiempo para que lo invitemos a nuestra cama. "Mi marido y yo queremos que seas nuestro Bull" le confesé después de apartarlo cuando vino a acompañar a una 4ta pareja embarazada. El tipo se sorprendió momentáneamente, pero halagado empezó a cuadrar una cita con nosotros sin perder tiempo. Almorzamos el domingo siguiente, casi al instante se hizo amigo de mi esposo, su personalidad magnética me hizo entender porque tantas parejas confiaban en él. No quiso decirnos con cuántos matrimonios intimaba para respetar la privacidad de los demás, lo que demostraba que era un profesional en lo que hacía. Así mismo los análisis de sangre que confirmaban que estaba limpio, además de que no fumaba ni bebía alcohol. Le tuvimos que insistir demasiado para que nos acompañe con una copa de vino, la cual nos puso de humor para pasar al alcoba.
Siempre pensé que jamás podría estar con otro hombre que no fuera mi esposo, y que si me quedaba soltera no volvería a buscar pareja. Pero Tom me llevó a la cama con tanta naturalidad que parecíamos tener la química de un matrimonio longevo. No entraré en muchos detalles, pero a lo largo de 2 horas los 3 disfrutamos muchísimo. Incluso, me atrevo a decir, que muchas parejas deberían disfrutar del cuckold cómo una deconstrucción del amor sexo-afectivo al menos una vez. A nosotros nos vino de maravilla y, por eso, Tom se convirtió en un visitante periódico de nuestro hogar. Ahora, cada vez que una nueva pareja embarazada venía a una consulta obstétrica junto a Tom, ya no sentía curiosidad o ningún tipo de prejuicio hacia ellos. Al contrario, sentía que ellos habían pasado por una situación que en cierta manera nos hermanaba. Muchos matrimonios felices unidos por Tom el Bull. Después de un año de relación cuckold, hemos decidido dar el gran paso al fin. Hoy tengo mi primera consulta con mi obstetra: "Hola, soy Marina. Él es mi esposo y él es Tom, nuestro Bull y el padre de nuestro hijo".

La pareja volvió, a veces Tom estaba y a veces no. A veces Tom venía con mi paciente la cual su barriga era cada vez más notoria. Pero en mi cabeza siempre pasaba lo mismo. Me preguntaba cómo fue. ¿Cómo lo hicieron? El marido estaba presente? Y si lo hicieron adrede? Repasaba miles de imágenes mentales cuando estaba con ellos y también después de que se fueran. Con el tiempo, dejaron de venir, por suerte tuvieron una bebita sana y salva. Tal vez esta maternidad que presencié, me preparó para entender las diversas realidades con las que me podría encontrar a lo largo de mi carrera. Pensé que todo había quedado ahí, como una simple anécdota, pero nada más cerca de la realidad.

No pasó mucho tiempo, dos o tres meses después, cuando una nueva pareja viene a hacerse los controles y, nuevamente, Tom estaba ahí. Habré puesto una expresión de shock muy notoria, porque los 3 se quedaron mirándome. Sin embargo, el Bull les explica que ya me conocía porque era la obstetra de una pareja anterior. Ellos asienten y continuamos con la consulta como si nada. Yo finjo que no me afecta, pero la verdad es que tengo más preguntas que nunca. ¿O sea que no sólo hay una, sino DOS parejas dispuestas a tener hijos de un hombre ajeno a la relación? Este matrimonio no me explicó nada, pero ya me estaba dibujando una imágen de cómo son las cosas. Yo seguí con mi trabajo profesionalmente en pos de llevar el embarazo a término. No fue hasta que llegó una tercera pareja acompañada por Tom que empecé a hacer preguntas. Traté de no inmiscuirme demasiado, pero usando la excusa de que era por su salud, les pedí que me explicarán la naturaleza de su relación. En resumen, no son embarazos accidentales, todos y cada uno fueron premeditados y planeados desde un principio. Tom es un Bull muy popular y activo en la comunidad Cuckold. Lejos de lo que imaginé en un principio, el hombre es muy considerado al punto de realizarse análisis de rutina por el bien de las parejas que frecuenta, para evitar enfermedades de transmisión sexual y otros inconvenientes posibles. Ellos parecían estar en paz con la idea de compartir al padre de sus hijos con otras parejas, incluso la mujer me llegó a confesar que se lo habían recomendado.

Esta nueva información me había dejado perturbada. ¿Era un fetiche? ¿Una práctica sexual que había ido muy lejos? No me parecía correcto que algo así fuera la guía de la planificación familiar. Necesitaba compartir esto con alguien, si me lo quedaba para mi, podría resentirlos con el tiempo. Por supuesto que al primero que se lo conté fue a mi marido. Por suerte él era un tipo mucho más empático que yo, trató de hacerme entender que yo no podía hacer nada al respecto más que ayudar a llevar el embarazo a término, así que no tenía sentido que me sintiera mal por ellos. Y tiene razón. Traté de despejar mí mente y mi marido ayudó, un masaje y unas caricias me pusieron de humor para la intimidad. Un rato después estabamos desnudos en la cama luego de una sesión de sexo, abrazados en medio de besos y caricias. Su semen rebalsaba de mi vagina. Pero la idea claramente no podía abandonar mi cabeza. "¿Te imaginas que yo viva esto con otro hombre?" Dije de manera espontánea y mis ojos se abrieron cómo platos al darme cuenta de lo que había dicho. Por suerte mi marido se rió y me besó para aliviar la tensión. Aunque hablando un poco, me dijo que sería "algo caliente" imaginarme con otro hombre. Sería parecido a los videos XXX que a veces él veía en internet. "¿Te imaginas, que ahora Tom entre por la puerta para embarazarme?" Los dos empezamos a reír, pero la tensión sexual se activó instantáneamente. A los pocos segundos, los dos nos besábamos y pude notar cómo el miembro de mí marido estaba totalmente duro. Así terminamos en una especie de roleplay no planificado donde le pedía a mi marido que me embarace, cosa que no iba a pasar porque estaba tomando pastillas. Después de ese incidente no volvimos a hablar al respecto. Pero cada vez que traía noticias sobre Tom, los dos teníamos sexo muy intenso. Era como si su historia alimentara nuestra imaginación activando nuestros pensamientos más oscuros.

No pasó mucho tiempo para que lo invitemos a nuestra cama. "Mi marido y yo queremos que seas nuestro Bull" le confesé después de apartarlo cuando vino a acompañar a una 4ta pareja embarazada. El tipo se sorprendió momentáneamente, pero halagado empezó a cuadrar una cita con nosotros sin perder tiempo. Almorzamos el domingo siguiente, casi al instante se hizo amigo de mi esposo, su personalidad magnética me hizo entender porque tantas parejas confiaban en él. No quiso decirnos con cuántos matrimonios intimaba para respetar la privacidad de los demás, lo que demostraba que era un profesional en lo que hacía. Así mismo los análisis de sangre que confirmaban que estaba limpio, además de que no fumaba ni bebía alcohol. Le tuvimos que insistir demasiado para que nos acompañe con una copa de vino, la cual nos puso de humor para pasar al alcoba.
Siempre pensé que jamás podría estar con otro hombre que no fuera mi esposo, y que si me quedaba soltera no volvería a buscar pareja. Pero Tom me llevó a la cama con tanta naturalidad que parecíamos tener la química de un matrimonio longevo. No entraré en muchos detalles, pero a lo largo de 2 horas los 3 disfrutamos muchísimo. Incluso, me atrevo a decir, que muchas parejas deberían disfrutar del cuckold cómo una deconstrucción del amor sexo-afectivo al menos una vez. A nosotros nos vino de maravilla y, por eso, Tom se convirtió en un visitante periódico de nuestro hogar. Ahora, cada vez que una nueva pareja embarazada venía a una consulta obstétrica junto a Tom, ya no sentía curiosidad o ningún tipo de prejuicio hacia ellos. Al contrario, sentía que ellos habían pasado por una situación que en cierta manera nos hermanaba. Muchos matrimonios felices unidos por Tom el Bull. Después de un año de relación cuckold, hemos decidido dar el gran paso al fin. Hoy tengo mi primera consulta con mi obstetra: "Hola, soy Marina. Él es mi esposo y él es Tom, nuestro Bull y el padre de nuestro hijo".
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