Apareció con su pelo negro, ojos achinados por su gran y hermosa sonrisa, realmente se alegraba de verme, nunca en mí vida me podría cansar de verla sonreir. Una musculosa apretada que resaltaba sus pechos y dejaba ver el comienzo de su prominente cadera, ellas iban muy bien acompañadas de un culo hermoso, grande y redondo, que lo cubría un short de tela fina de esos que cuando ves caminar a las mujeres no te perdes de ningún movimiento que haga su culo al caminar y por último, las piernas…solo eso voy a decir.
Cerró la puerta y pasó delante mío indicando el camino aunque ya lo conocía, debíamos caminar unos 10 metros hasta llegar a la puerta de entrada. Imagínense como estaba yo, embobado mirando su figura completa, desde el movimiento de su pelo ligero y suave hasta sus pies, no podía creer la tremenda mujer que me había hecho una paja en el colegio hacía dos días además, ni de las cosas que me había dicho y ahora me había invitado a su casa. Su culo me volvía loco y con ese short aún peor, tenía la vista clavada allí disfrutando y degustando con la vista aunque también intentando divisar si tenía tanga o no, parecía que no pero si llegaba a tener, debería ser tremendamente pequeña y eso me encantaba.
A mitad camino se dio vuelta de nuevo sonriente, me engancho mirándola y mientras seguíamos caminando me dijo.
J: Le gusta ?
Yo: Me vuelve loco.
Entramos y ahí me besó.
J: Moría de ganas por hacerlo pero sé que está mal y algún vecino podría vernos.
Yo: Te entiendo.
Me ofreció algo para tomar o merendar, saque las galletitas que hizo mí mamá.
Yo: Mira, me dio mí mamá para que traiga.
J: Su madre ?
Yo: Si.
J: Quedaría mejor que le diga “Suegra”, no le parece ?
Yo: Me encantaría que lo fuera.
Lejos de lo que pensaba, ella estaba reafirmando que yo le gustaba y hasta qué quería estar conmigo. Seguimos charlando y basándonos en el sillon, algún que otro leve toqueteo, imagínense como estaba yo a mí edad, se podría decir que lloraba leche prácticamente.
J: ¿Cómo es eso que le calienta mí delantal ?
Yo: Me calienta que vos uses el delantal, es como una fantasía que siempre tuve y ahora se hace realidad.
J: Mire usted.
Yo: En realidad, falta algo más. Dije, interrumpiendola.
J: Que más ?
Yo: Ya se imaginara..
Sonrió.
J: Entiendo por dónde viene… es un poco morboso usted verdad ?
Yo: Bastante.
J: Tal vez nos divirtamos mucho porque yo también lo soy.
Yo: Habrá que sacarse la duda.
Seguimos en lo que estábamos, charla, besos, toqueteo, ya no daba más, me estaba poniendo rojo y para colmo mí mano acariciaba con más confianza su nalga mientras ella apoyaba su mano en mí pierna, cada vez más cerca de la verga.
J: Voy al baño, espéreme.
Yo: Está bien.
Dije acomodando un poco mí verga para que no se note la erección que tenía aunque era imposible, se dio cuenta y me lanzó una mirada juguetona viéndola. Salió del baño y fui yo, al salir ella no estaba en el living.
J: Oiga, le gustan los gatitos ?
Yo: Si, algunos. Realmente no me gustaban pero si tenía un gato le iba a decir que era el más hermoso del mundo, sin dudas.
J: Como que algunos ? ¿Quiere conocer el mío ?
Yo: Bueno, donde esta ?
J: Acá en mí cuarto, venga.
Camine unos metros y llegue hasta la puerta de su habitación estaba casi cerrada.
Yo: Acá estoy.
J: Pase, venga.
No tengo palabras para describir con exactitud ni lo que vi, ni lo que sentí, ni lo caliente que me puse en una milésima de segundo. Estaba casi en 4, solo con su delantal puesto sobre la cama y estirando su mano derecha acariciando un gato.
J: Y ? Le gusta ?
Yo: Es hermoso y el gato también…
J: Ah si ? Y cuál sería la otra cosa ?
Yo: Tu culo.
J: Te gustaría tocarlo ?
Moví la cabeza, lo acaricié y besé, tenía una tanga que capaz en otro culo se vería normal pero en este se veía muy chica y clavada. Por primera vez acerque mí nariz para olerla, respiraba profundo cerrando los ojos, riquísimo aroma. Giró su cabeza y me miró mientras yo seguía allí, sonriendo me preguntó.
J: Esta listo ?
Yo: Para que ?
J: Para dejar de ser un niño y convertirse en mí hombre.
Yo: Nunca estuve tan listo para nada en mí vida.
Propuesta clara, respuesta clara.
Se volteó hacia mí y abrió las piernas “venga” dijo mirándome la boca mientras me acercaba a ella, cumpliendo su pedido. Me besaba e íbamos cayendo poco a poco a la cama, me sacó la remera y me besó el pecho después soltó uno de los botones de su delantal invitándome a continuar desabrochando los demás, no tenía corpiño y al llegar a abrirlo completo, pude ver bien su tanga roja.
Las miradas se cruzaron y con una mano en mí nuca llevo mí cara a sus pechos, me perdí ahí adentro besando, chupando y lengüeteando, estaba desesperado. Ella estiró la otra mano para intentar agarrar mí pija aunque estaba algo complicado, no llegaba bien.
Yo: Me saco ?
Afirmó moviendo su cabeza, cuando terminé y estaba volviendo a mí posición anterior sobre ella, vi como pasaba la lengua sobre la palma de su mano para bajarla y encontrar mí verga a mitad camino. Que hermosa sensación volví a tener, mejor que la anterior en aquel salón, está vez era una sumatoria completa de diferentes cosas, nuestra piel rozando, sus pechos al aire siendo besados por mí, estaba en la cama de mí profesora, el delantal que tanto me calentaba y una tanga roja en primera persona.
J: Estás listo ?
Deje de besar sus tetas para mirarla a los ojos, frente a frente mientras ella me pajeaba suave.
Yo: Si, estoy listo.
Volvió a mojar su mano, está vez con más saliva y le hizo un movimiento envolvente a mí verga dejando la mayor parte en la cabeza. Se hizo a un lado la tanga y me dijo “Acérquese”, ella iba guiando mí verga hasta la entrada de su concha hasta que la sentí, estaba muy mojada.
J: Entré, despacio.
Soltó mí verga y me agarró de la cadera, guiándome un poco más. Sentí un calor que nunca había sentido, cuando entró por completo ella gimió, yo retorcí hasta los dedos de los pies para no acabar, espero que me entiendan y no se reían pero era mucho para mí.
Después de unos segundos que me quedé inmóvil me dijo “Relájese, siga”. Volví a la realidad, empecé a moverme, seguramente eran toscos e inexpertos por lo que decidió volver a guiarme ayudándome con los movimientos de mí cadera, una vez que encontré el ritmo y el movimiento trate de seguirlo sin perderme, solo que aumentaba la fuerza del golpe final contra su cuerpo.
Tenía las piernas abiertas, luego levantó las rodillas dejando los pies apoyados en la cama y mientras yo iba aumentando la fuerza ella levantaba más las piernas hasta dejarlas en el aire. Cada embestida hacía que sus pechos subieran y bajaran, casi golpeando su pera de a poco fui entendiendo más los movimientos necesarios y sus ojos me demostraban placer.
Me volvió a tomar de la cintura, pidiéndome que le dé más fuerte sin hablar, solamente empujándome hacia ella.
J: Quiere acabar ?
Yo: Si, no doy más…
J: Hágalo, acabe.
Saque la verga y la apoye sobre su pelvis, mis huevos rozaban contra su concha.
J: Que hace ?
Yo: Voy a acabar.
J: Para nada, ¿cómo se le ocurre ? Usted termina dentro mío, ¿me oyó ?
Me acomodo la pija de nuevo en su entrada.
Yo: Segura ?
J: Quiero que se haga hombre dentro mío.
Seguí bombeando cada vez más rápido, la sensación de una paja no era lo mismo, aunque tenía muchas ganas de acabar hacía fuerza para aguantar y que ese momento no terminará.
J: Hágalo, corrase dentro mío, hágame su mujer.
Ya está, hasta ese momento llegó mí fuerza de voluntad. Me hundí dentro de ella y de pronto sentí mí leche caliente, caí sobre sus pechos intentando recuperar el aliento mientras ella me acariciaba.
Se levantó, trajo agua y pocos minutos después preguntó si estaba listo para más, sin dudarlo respondí que sí y volvimos a tener sexo nuevamente. Antes de que empiece a oscurecer, decidí volver a mí casa, claro que no quería pero tenía que hacerlo, me besó dentro de su casa para que nadie nos vea hacerlo al salir, me acompañó hasta la puerta y nos despedimos.
Esa noche me sentí muy liberado y al despertar, estaba nuevo se podría decir que me sentía un hombre ya o al menos intentaba parecerlo, lo único que esperaba era poder volver a verla lo antes posible, restaba lo que faltaba de esta semana y la próxima solo para que termine el año. Ella se iría a Colombia y por un tiempo no la vería, solo quería aprovechar el tiempo que restaba.
Convengamos que con toda la vorágine, no había tiempo para pensar en nada más que volvernos a ver. Pero quién me aseguraba que al volver de su país, seguiría aún interesada en mí ?
El viernes mientras en un recreo caminaba con mí único amigo, vale la pena aclarar “Igual de virgo que yo” o bueno tal vez ya no tanto, la volví a cruzar junto al profesor de gimnasia, ese idiota andaba atrás de ella como una mosca. Mí cara cambió completamente cuando cruzamos nuestros ojos, ella ya sabía que le tenía celos y está vez no iba a ser el mismó que la otra vez.
Pasé directo, ni la saludé y está vez ella me buscó a mí.
J: Oiga Alexis.
Me di vuelta con desgano.
Yo: Hola, ¿qué necesita ?
J: Está ocupado ahora ?
Yo: Estaba por ir a comprar una gaseosa, porque ?
No le llevaba mucho el apunte.
J: Cuando termine, puede ir hasta el salón donde tengo las cosas para el acto ?
Yo: Cuando termino, voy.
J: Lo esperó allí entonces.
Se dio vuelta y le dijo al profesor de gimnasia que tenía cosas que hacer y se iba a ese salón, el quedó algo descolocado y cambió la cara, me pareció algo incómodo, eso me agrado. Los 3 vimos cómo se dio vuelta y caminó hacia la escalera que iba al segundo piso a unos metros nuestro, enfocados en su hermoso culo pero el único que lo había visto en tanga y desnudo, era yo.
Compré la gaseosa y tardé unos minutos más solo para hacerla esperar. Fui hasta el salón y allí me esperaba ella en el medio del salón, es pequeño de aproximadamente 3x3 metros, no hubo mucho diálogo, solo se acercó a mí.
J: Se puso celoso de nuevo ?
Yo: Me molesta, no me gusta que…
J: Ya le dije y se lo demostré el otro día.
Yo: Que ?
J: Que cuando una Colombiana encuentra a su hombre, no tiene ojos para otro. Y yo ya encontré el mío.
Me besó mientras yo la tomaba por la cintura, agarró mis manos y las llevó hasta sus nalgas de forma brusca.
J: Entiende ahora, que todo esto es suyo ?
Yo: Me encantaría probarlo.
Dije cortando el beso brevemente, respirando agitado.
J: Ya lo va a hacer.
Golpearon la puerta y ambos nos despegamos casi empujandonos para separarnos. Inmediatamente después sin esperar respuesta la abrieron, era el director.
D : Disculpe profesora, interrumpo algo ? Dijo interrogando de una forma algo sorprendido.
J: Para nada. Vuelve a tu salón Alexis, luego seguimos.
Los saludé y me fui, estaba rojo deseando que no haya visto nada, el corazón parecía salirse de mí boca. El recreo había terminado, golpee la puerta para ingresar a mí salón y le expliqué a la profesora que mí tardanza fue por estar ayudando a otra profesora, no se hizo mucho problema y me dejó pasar.
Al sentarme al lado de mí amigo me preguntó.
Amigo: Estás bien ?
Yo: Si, porque ?
Amigo: Estás pálido.
Yo: Estoy bien.
Minutos más tarde golpearon la puerta del salón, era el director, me pidió que vaya a su oficina. Pensé que nunca estaría tan asustado hasta que cuando entré a su despacho, vi a Jessica sentada en una silla junto a otra vacía al lado. Mientras el director se sentaba, extendió un brazo invitándome a hacer lo mismo.
D : Ahora si, estamos los 3. Tenemos algo de que hablar.
Cerró la puerta y pasó delante mío indicando el camino aunque ya lo conocía, debíamos caminar unos 10 metros hasta llegar a la puerta de entrada. Imagínense como estaba yo, embobado mirando su figura completa, desde el movimiento de su pelo ligero y suave hasta sus pies, no podía creer la tremenda mujer que me había hecho una paja en el colegio hacía dos días además, ni de las cosas que me había dicho y ahora me había invitado a su casa. Su culo me volvía loco y con ese short aún peor, tenía la vista clavada allí disfrutando y degustando con la vista aunque también intentando divisar si tenía tanga o no, parecía que no pero si llegaba a tener, debería ser tremendamente pequeña y eso me encantaba.
A mitad camino se dio vuelta de nuevo sonriente, me engancho mirándola y mientras seguíamos caminando me dijo.
J: Le gusta ?
Yo: Me vuelve loco.
Entramos y ahí me besó.
J: Moría de ganas por hacerlo pero sé que está mal y algún vecino podría vernos.
Yo: Te entiendo.
Me ofreció algo para tomar o merendar, saque las galletitas que hizo mí mamá.
Yo: Mira, me dio mí mamá para que traiga.
J: Su madre ?
Yo: Si.
J: Quedaría mejor que le diga “Suegra”, no le parece ?
Yo: Me encantaría que lo fuera.
Lejos de lo que pensaba, ella estaba reafirmando que yo le gustaba y hasta qué quería estar conmigo. Seguimos charlando y basándonos en el sillon, algún que otro leve toqueteo, imagínense como estaba yo a mí edad, se podría decir que lloraba leche prácticamente.
J: ¿Cómo es eso que le calienta mí delantal ?
Yo: Me calienta que vos uses el delantal, es como una fantasía que siempre tuve y ahora se hace realidad.
J: Mire usted.
Yo: En realidad, falta algo más. Dije, interrumpiendola.
J: Que más ?
Yo: Ya se imaginara..
Sonrió.
J: Entiendo por dónde viene… es un poco morboso usted verdad ?
Yo: Bastante.
J: Tal vez nos divirtamos mucho porque yo también lo soy.
Yo: Habrá que sacarse la duda.
Seguimos en lo que estábamos, charla, besos, toqueteo, ya no daba más, me estaba poniendo rojo y para colmo mí mano acariciaba con más confianza su nalga mientras ella apoyaba su mano en mí pierna, cada vez más cerca de la verga.
J: Voy al baño, espéreme.
Yo: Está bien.
Dije acomodando un poco mí verga para que no se note la erección que tenía aunque era imposible, se dio cuenta y me lanzó una mirada juguetona viéndola. Salió del baño y fui yo, al salir ella no estaba en el living.
J: Oiga, le gustan los gatitos ?
Yo: Si, algunos. Realmente no me gustaban pero si tenía un gato le iba a decir que era el más hermoso del mundo, sin dudas.
J: Como que algunos ? ¿Quiere conocer el mío ?
Yo: Bueno, donde esta ?
J: Acá en mí cuarto, venga.
Camine unos metros y llegue hasta la puerta de su habitación estaba casi cerrada.
Yo: Acá estoy.
J: Pase, venga.
No tengo palabras para describir con exactitud ni lo que vi, ni lo que sentí, ni lo caliente que me puse en una milésima de segundo. Estaba casi en 4, solo con su delantal puesto sobre la cama y estirando su mano derecha acariciando un gato.
J: Y ? Le gusta ?
Yo: Es hermoso y el gato también…
J: Ah si ? Y cuál sería la otra cosa ?
Yo: Tu culo.
J: Te gustaría tocarlo ?
Moví la cabeza, lo acaricié y besé, tenía una tanga que capaz en otro culo se vería normal pero en este se veía muy chica y clavada. Por primera vez acerque mí nariz para olerla, respiraba profundo cerrando los ojos, riquísimo aroma. Giró su cabeza y me miró mientras yo seguía allí, sonriendo me preguntó.
J: Esta listo ?
Yo: Para que ?
J: Para dejar de ser un niño y convertirse en mí hombre.
Yo: Nunca estuve tan listo para nada en mí vida.
Propuesta clara, respuesta clara.
Se volteó hacia mí y abrió las piernas “venga” dijo mirándome la boca mientras me acercaba a ella, cumpliendo su pedido. Me besaba e íbamos cayendo poco a poco a la cama, me sacó la remera y me besó el pecho después soltó uno de los botones de su delantal invitándome a continuar desabrochando los demás, no tenía corpiño y al llegar a abrirlo completo, pude ver bien su tanga roja.
Las miradas se cruzaron y con una mano en mí nuca llevo mí cara a sus pechos, me perdí ahí adentro besando, chupando y lengüeteando, estaba desesperado. Ella estiró la otra mano para intentar agarrar mí pija aunque estaba algo complicado, no llegaba bien.
Yo: Me saco ?
Afirmó moviendo su cabeza, cuando terminé y estaba volviendo a mí posición anterior sobre ella, vi como pasaba la lengua sobre la palma de su mano para bajarla y encontrar mí verga a mitad camino. Que hermosa sensación volví a tener, mejor que la anterior en aquel salón, está vez era una sumatoria completa de diferentes cosas, nuestra piel rozando, sus pechos al aire siendo besados por mí, estaba en la cama de mí profesora, el delantal que tanto me calentaba y una tanga roja en primera persona.
J: Estás listo ?
Deje de besar sus tetas para mirarla a los ojos, frente a frente mientras ella me pajeaba suave.
Yo: Si, estoy listo.
Volvió a mojar su mano, está vez con más saliva y le hizo un movimiento envolvente a mí verga dejando la mayor parte en la cabeza. Se hizo a un lado la tanga y me dijo “Acérquese”, ella iba guiando mí verga hasta la entrada de su concha hasta que la sentí, estaba muy mojada.
J: Entré, despacio.
Soltó mí verga y me agarró de la cadera, guiándome un poco más. Sentí un calor que nunca había sentido, cuando entró por completo ella gimió, yo retorcí hasta los dedos de los pies para no acabar, espero que me entiendan y no se reían pero era mucho para mí.
Después de unos segundos que me quedé inmóvil me dijo “Relájese, siga”. Volví a la realidad, empecé a moverme, seguramente eran toscos e inexpertos por lo que decidió volver a guiarme ayudándome con los movimientos de mí cadera, una vez que encontré el ritmo y el movimiento trate de seguirlo sin perderme, solo que aumentaba la fuerza del golpe final contra su cuerpo.
Tenía las piernas abiertas, luego levantó las rodillas dejando los pies apoyados en la cama y mientras yo iba aumentando la fuerza ella levantaba más las piernas hasta dejarlas en el aire. Cada embestida hacía que sus pechos subieran y bajaran, casi golpeando su pera de a poco fui entendiendo más los movimientos necesarios y sus ojos me demostraban placer.
Me volvió a tomar de la cintura, pidiéndome que le dé más fuerte sin hablar, solamente empujándome hacia ella.
J: Quiere acabar ?
Yo: Si, no doy más…
J: Hágalo, acabe.
Saque la verga y la apoye sobre su pelvis, mis huevos rozaban contra su concha.
J: Que hace ?
Yo: Voy a acabar.
J: Para nada, ¿cómo se le ocurre ? Usted termina dentro mío, ¿me oyó ?
Me acomodo la pija de nuevo en su entrada.
Yo: Segura ?
J: Quiero que se haga hombre dentro mío.
Seguí bombeando cada vez más rápido, la sensación de una paja no era lo mismo, aunque tenía muchas ganas de acabar hacía fuerza para aguantar y que ese momento no terminará.
J: Hágalo, corrase dentro mío, hágame su mujer.
Ya está, hasta ese momento llegó mí fuerza de voluntad. Me hundí dentro de ella y de pronto sentí mí leche caliente, caí sobre sus pechos intentando recuperar el aliento mientras ella me acariciaba.
Se levantó, trajo agua y pocos minutos después preguntó si estaba listo para más, sin dudarlo respondí que sí y volvimos a tener sexo nuevamente. Antes de que empiece a oscurecer, decidí volver a mí casa, claro que no quería pero tenía que hacerlo, me besó dentro de su casa para que nadie nos vea hacerlo al salir, me acompañó hasta la puerta y nos despedimos.
Esa noche me sentí muy liberado y al despertar, estaba nuevo se podría decir que me sentía un hombre ya o al menos intentaba parecerlo, lo único que esperaba era poder volver a verla lo antes posible, restaba lo que faltaba de esta semana y la próxima solo para que termine el año. Ella se iría a Colombia y por un tiempo no la vería, solo quería aprovechar el tiempo que restaba.
Convengamos que con toda la vorágine, no había tiempo para pensar en nada más que volvernos a ver. Pero quién me aseguraba que al volver de su país, seguiría aún interesada en mí ?
El viernes mientras en un recreo caminaba con mí único amigo, vale la pena aclarar “Igual de virgo que yo” o bueno tal vez ya no tanto, la volví a cruzar junto al profesor de gimnasia, ese idiota andaba atrás de ella como una mosca. Mí cara cambió completamente cuando cruzamos nuestros ojos, ella ya sabía que le tenía celos y está vez no iba a ser el mismó que la otra vez.
Pasé directo, ni la saludé y está vez ella me buscó a mí.
J: Oiga Alexis.
Me di vuelta con desgano.
Yo: Hola, ¿qué necesita ?
J: Está ocupado ahora ?
Yo: Estaba por ir a comprar una gaseosa, porque ?
No le llevaba mucho el apunte.
J: Cuando termine, puede ir hasta el salón donde tengo las cosas para el acto ?
Yo: Cuando termino, voy.
J: Lo esperó allí entonces.
Se dio vuelta y le dijo al profesor de gimnasia que tenía cosas que hacer y se iba a ese salón, el quedó algo descolocado y cambió la cara, me pareció algo incómodo, eso me agrado. Los 3 vimos cómo se dio vuelta y caminó hacia la escalera que iba al segundo piso a unos metros nuestro, enfocados en su hermoso culo pero el único que lo había visto en tanga y desnudo, era yo.
Compré la gaseosa y tardé unos minutos más solo para hacerla esperar. Fui hasta el salón y allí me esperaba ella en el medio del salón, es pequeño de aproximadamente 3x3 metros, no hubo mucho diálogo, solo se acercó a mí.
J: Se puso celoso de nuevo ?
Yo: Me molesta, no me gusta que…
J: Ya le dije y se lo demostré el otro día.
Yo: Que ?
J: Que cuando una Colombiana encuentra a su hombre, no tiene ojos para otro. Y yo ya encontré el mío.
Me besó mientras yo la tomaba por la cintura, agarró mis manos y las llevó hasta sus nalgas de forma brusca.
J: Entiende ahora, que todo esto es suyo ?
Yo: Me encantaría probarlo.
Dije cortando el beso brevemente, respirando agitado.
J: Ya lo va a hacer.
Golpearon la puerta y ambos nos despegamos casi empujandonos para separarnos. Inmediatamente después sin esperar respuesta la abrieron, era el director.
D : Disculpe profesora, interrumpo algo ? Dijo interrogando de una forma algo sorprendido.
J: Para nada. Vuelve a tu salón Alexis, luego seguimos.
Los saludé y me fui, estaba rojo deseando que no haya visto nada, el corazón parecía salirse de mí boca. El recreo había terminado, golpee la puerta para ingresar a mí salón y le expliqué a la profesora que mí tardanza fue por estar ayudando a otra profesora, no se hizo mucho problema y me dejó pasar.
Al sentarme al lado de mí amigo me preguntó.
Amigo: Estás bien ?
Yo: Si, porque ?
Amigo: Estás pálido.
Yo: Estoy bien.
Minutos más tarde golpearon la puerta del salón, era el director, me pidió que vaya a su oficina. Pensé que nunca estaría tan asustado hasta que cuando entré a su despacho, vi a Jessica sentada en una silla junto a otra vacía al lado. Mientras el director se sentaba, extendió un brazo invitándome a hacer lo mismo.
D : Ahora si, estamos los 3. Tenemos algo de que hablar.
4 comentarios - Mí profesora Colombiana 4
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