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Nuestro primer trio sin pensarlo

Bien, les voy a contar la primera vez que hicimos un trío con mi novia Lucía. En ese momento teníamos 22 los dos, y un amigo venía de visita un fin de semana. Mi amigo se llama Ariel y tenía 21. Les dejo unas fotos de ella para que tengan una idea.

Nuestro primer trio sin pensarlo

Fuimos con Lucía a buscarlo a la terminal de Retiro y nos quedamos boludeando por Capital. Cuando se hizo medio tarde volvimos a mi casa y preparamos unas pizzas con unos fernet para pasar la noche. Yo en ese momento vivía con mis viejos, así que cenamos con ellos y después nos fuimos a mi pieza a seguir tomando y escuchando música.

Jugamos un poco a las cartas, y ya después de tomar bastante estábamos un poco acalorados. Lucía tenía una calza negra bien apretada que le marcaba bastante el orto, y una remera gris un poco escotada. Entre baile y juego notaba que Ariel le fichaba el orto a mi novia, y por dentro eso me re calentaba, solo de imaginarlo.

Así que aproveché. Cuando Ariel se iba al baño o a la cocina a preparar más fernet, yo le decía a mi novia que no paraba de ficharle el orto. Y eso la excitaba mucho. Aprovechábamos los ratitos solos para besarnos o tocarnos. Hasta que no aguanté más y cuando Ariel se fue a la cocina le dije:

Acompañalo y fijate si te sigue el juego para apoyarte 😛

Fue a la cocina y se tomaron su tiempo. Cuando volvieron, Ariel se fue al baño y ella me vino a contar que al principio él dudó, pero después la apoyó toda. Y también aprovechó a tocarle la pija.

Entonces ya en la pieza empezamos a jugar un poco más toquetones. Ella se iba turnando, bailaba con uno o con el otro y se apoyaba. Yo los dejaba solos un rato, me iba al baño, y chusmeaba por la puerta cómo ella le comía la boca o se le sentaba encima.

Después de jugar un rato así nos acostamos, con mi novia en la cama de dos plazas y Ariel en un colchón que tiramos en el piso. Nadie tenía sueño, todos estábamos re calientes. Así que yo besaba a mi novia, sin hacer mucho ruido, mientras la tentaba al oído con imaginarnos a los dos ahí en la cama, y ella en el medio de nosotros. Más loca se volvía. Entonces la mandé a "molestarlo" un rato a Ariel en el piso.

Y fue sin dudarlo. Desde arriba de la cama veía un poco los movimientos que hacían. Ella estaba arriba de él, mientras lo besaba. Después de un rato los dos vinieron a la cama. Estábamos los tres: Ariel y yo solo en boxer, porque dormíamos así, y mi novia con su remera y tanga únicamente.

Se acostó en el medio y nosotros ya nos dejamos llevar. Le empezamos a besar entre los dos, uno la boca, el otro la espalda, mientras la íbamos tocando. Yo le bajé la tanga despacio, y Ariel, sin que le dijera nada, le levantó la remera y le sacó el corpiño de una sola mano. Le quedaron las tetas al aire. Ella ya estaba empapada, se le notaba en la respiración, en cómo se movía, en cómo nos buscaba a los dos con las manos.

Le chupamos las tetas entre los dos, uno de cada lado, y ella gemía bajito para no despertar a mis viejos. Le metí la mano y estaba escurriendo. Ariel, mientras, le acariciaba la cola, se la abría despacio, y ella se dejaba hacer. No tardamos mucho en estar en bolas los tres.

Ella ya quería que la cogiéramos directamente, re caliente estaba después de todos los juegos de la noche, jajaja. Así que se subió primero arriba de Ariel. Se sentó de frente, lo miró, y bajó despacio hasta que se la metió entera. Se movía encima de él, despacio primero, y yo me acosté al lado y la agarraba de las tetas, le besaba el cuello, le pasaba la mano por la cola abierta, sintiendo cómo se la metía y se la sacaba.

Después de un rato se bajó y se subió arriba mío. Igual: me miró, se acomodó, y bajó hasta el fondo. Estaba tan mojada que entraba sin resistencia. Se movía lento, buscando el ángulo, y después empezó a cabalgarme con más ganas. Ariel, al lado, se quedaba mirando, le agarraba la cola a Lucía, se la abría un poco más, la ayudaba a subir y bajar. En un momento ella se inclinó hacia adelante, me apoyó las tetas en la cara, y mientras yo le chupaba una, ella giraba la cabeza y le comía la boca a Ariel.

Así se iba turnando entre la pija de cada uno, un rato arriba de él, un rato arriba mío. Nosotros nos íbamos pasando las manos, la agarrábamos entre los dos, le abríamos la cola, se la marcábamos. Ella no aguantaba los gemidos. Después de un rato, entre las dos veces, ambos acabamos.


si les gusto tengo muchas aventuras de los 3 para contar 🙂

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