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Cap 3: enfiestada turra

Después de haber culiado en la casilla de la Jessie volver a mi vida normal era demasiado duro. Había gente que vivía muy diferente y la pasaba muy bien gracias Y mi suegra mis cuñadas todas formaban parte de un estilo de vida que me volvía loco. Recuerdo ir volviendo en el Fiat 147 de nuevo para Pilar y pensaba que no había nada más lindo que el mundo turro al menos el mundo de la Yesi. Habíamos garchado en la cama de la hermana estando las hermanas en la misma casilla escucharon todo. Pero algo que de este lado del universo hubiera sido un pecado capital de aquel lado hasta era algo divertido se lo tomaban con gracia y hasta parecía que competían a ver quién era la más trola la más zarpada. Lo más lindo de todo es que en esta competencia también está mi suegra que le encantaba competir con las hijas usando escotes polleras cortas calzas en tangadas como si fuera una más. Entendí entonces que se podía ser muy feliz en este mundo solamente que estaba en el lugar equivocado pero se me habían abierto las puertas del paraíso. Le tuve que contar a mi amigo Nico varias veces la secuencia en la casilla de la Jessi hasta que terminó por creerme. Los días siguientes no pude pensar en otra cosa que no fuera la Jessi la casilla los gritos mis cuñadas mi suegra literalmente no podía pensar en otra cosa. Un arroz soportaba mi familia y cada reclamo cada queja de su parte alimentaba el deseo de más temprano que tarde vivir en esa casilla con la familia de miturra.

El sábado por la mañana va a comenzar con mucha ansiedad porque íbamos a pasar todo el día juntos con la Yesi. Se me hicieron eternas las horas de la mañana hasta que ella se despertó acerca del mediodía y me escribió un mensaje preguntándome si ya estaba por salir. Yo ya tenía todo listo el tanque de nafta del auto lleno mi ropa preparada El mejor perfume. La pasé a buscar a la tardecita y siendo sábado a la tarde la villa tenía otro color. Las calles de tierra estaban inundadas de gente. Inundadas de turras era como una especie de desfile a plena luz del día. Encontrabas calzas con las tangas bien transparentadas remeritas cortas vestiditos al cuerpo. Pobres ilusos Chetos de Palermo pensé que se creen que tienen las mejores movidas no entienden absolutamente nada. Las calles más lindas están en la villa de la matanza. Por supuesto que apenas llegué la Ceci me estaba esperando hecho una diosa. Se había puesto un vestidito fucsia bien pegado al cuerpo muy cortito al ras de la cola y un poquito escotado. Solo con verla se te iban los ojos a lo corto del vestido. Nos saludamos con tremendo beso esos bien pasionales mezclando las lenguas y quedándonos un buen rato entrelazados chapando. Yo aproveché para apretarle los cachetes de la cola con mis manos. Me volvía completamente loco y rápidamente se me subió la temperatura cuando sentí el hilito de la tanga y esa argollita metálica se unía esos hilitos divinos. Una parte de mí todavía no podía creer que me estaba comiendo tremenda turra.

Yo estaba muy fachero también con un conjunto deportivo que me quedaba pintado. Al estar de jogging sin boxer tenía el bulto bien marcado y la Yesi en esos besos apasionados aprovechaba a rozarme El bulto para ponérmelo más parado. Le encanta provocarme.
Me llevó a recorrer la villa entera. Paseamos por la feria me llevaba de la mano nos presumíamos mutuamente. Había turras por todos lados parecía una competencia feroz. Finalmente sentados en la placita comiendo unos heladitos que yo había comprado nos pusimos de novios.

La Jessi rápidamente se sentó a upa mío y comenzó a comerme la boca mientras con sus dos brazos los cruzaba por detrás de mi cuello. Yo estaba durísimo al palo mal tenía la verga dura y cabezona. Sentía como me chocaba la verga con su concha contenida por esa tanguita hilito y por ese vestidito fucsia. Yo aproveché para seguir apretándole los cachetes de la cola me volvía loco. La Jessie seguía comiéndome la boca y disfrutábamos juntos el momento.

Luego cayeron las amigas y una de las hermanas de la Jessie. Lo más interesante fue que ninguna de ellas pudo realmente darse cuenta de que yo venía de otro mundo. Supongo que ayudó un poco la vestimenta el auto modelo 84 y que yo parecía más un chico de un barrio normal que de una familia oligárquica. Pero por si las dudas Me ocupé de disimular un poco de hablar menos y de copiar rápidamente algunas frases que había escuchado en las primeras salidas con la Jessie y con otras turras anteriores. Me empecé a sentir por primera vez un turro de ley. Pasaba completamente inadvertido y hasta llegué a inventar que había nacido en una Villa de José c Paz pero que ahora vivía en la casa de unos tíos en Escobar. Claro la ventaja es que yo conocía esa Villa de José c paz porque ya había salido con una turrita de ahí. Las amigas y la hermana se comieron el buzón. Pero también en cada beso con la Jessie en cada historia en cada anécdota en cada momento por más chiquito que fuera que vivíamos juntos como ir al kiosco o pasear Por la feria me iba transformando en un turro más.
Como parte de todo esto fue que me cayó como anillo al dedo cuando mi cuñada contó que los había escuchado garchar y qué según ella la Yesi la estaba pasando bomba. Automáticamente una de las amigas dijo ah bueno si la estaba pasando bomba es porque entonces este turro la tiene re grande. Había logrado lo más maravilloso de todo. Y es que la línea de pensamiento turro se conectará a mi favor. Para el universo de las turras la cosa era muy simple. Si la Jessi gritaba como loca es porque la estaba pasando bien porque se la estaba cogiendo tiene flor de pija. Si el que se la está cogiendo tiene flor de pija es porque es turro nacido en la villa. Porque los Cheetos son todos maniceros. La coronación va a llegar apenas unos minutos después. En esa charla picante ya no recuerdo ni cómo pero se hablaba de lo lindo que es garchar piel con piel obviamente sin forro. La Yesi rápidamente se jactó de que nosotros habíamos garchado sin forro y yo aporté la frase justa "ni ahí forro pa cojer con forro prefiero ni cojer". Las turras quedaron encantadas.

Nos quedamos hasta altas horas de la noche boludeando por la villa. Para luego ir a la casilla de la Jesi porque las turras iban a retocar un poco para la joda. Yo estaba con la verga al palo no podía calmarla ni siquiera un poquito. Y es que claro después del estado chapando toda la tarde con la Jessie con ese vestidito fucsia de tenerla ahí frente a mis ojos de los roces de las provocadas y encima las charlas con las amigas estaba prendido fuego.

La joda en la villa era una cosa increíble. Era una casita de ladrillo hueco sin revocar con parlantes que hacían vibrar las ventanas es Claudio por todos lados turras por doquier. Polleritas cortitas que perreando se les veía todo vestiditos cortos topcitos pero una auténtica locura. La Jessie me perreaba con ese vestidito fucsia y me ponía más y más caliente. Además en cada perreada se le transparentaba todo el hilito de la tanga lo que me volvía completamente loco. Las turras bailaban y cantaban a los gritos mientras escabiaban pasos con mezcla de tragos que no se sabe ni qué tenían. Completamente desatados e imitando a otras parejas nos habíamos ido a chapar contra una pared. La Jessi apoyaba su cola en la pared y yo me la comí entera de frente poniéndole mi verga en su entrepierna. Yo estaba rojo explotado no daba más la Jessi completamente en pedo seguía disfrutando de la noche y del baile. Una de las amigas también estaba contra la pared comiendo ya uno de los turros estábamos los cuatro calientes y desatados. Miradita cómplice de las dos turras y arrancaron a caminar llevándonos de la mano. Tenían el vestido ya medio levantado y le asomaba parte de los cachetes de la cola. Caminamos unos metros y los cuatro entramos en una de las piezas. Había una sola cama pero sin importarnos absolutamente nada nos tiramos los cuatro en la misma cama. La Jessie comenzó a comerme la boca de una forma zarpada todavía con el vaso del trago en la mano. Yo le apretaba los cachetes de la cola y le levantaba completamente el vestido dejándola con su tanguita hilito a la luz de todos. En una simple movida la Yesi se posicionó para cabalgarme como todo una trola. Peña el vestido completamente levantado La tanguita y listo empapada bien flojeada y yo estaba con la verga explotadísima. Miré apenas de reojo y la amiga de la Jessi estaba haciendo exactamente lo mismo con su turro. Cola al aire lista para cabalgarlo. De fondo retumbaba la cumbia bien fuerte y un rico olor a flujo ganó la habitación.

Yo le corrí un poquito el hilito de la tanga y le ensarté mi verga completamente dura y parada hasta el fondo de su concha. Estaba bien mojada toda flojeada y en cada cabalgada sentías como si te mezclaban los flujos con la piel de la pija. Nuevamente y como buenos turros de ley estábamos garchando sin forro. Los gritos de la Jessie eran alaridos de placer de una loba en celo de una pendeja exageradamente gritona todavía con esa voz aguda que te vuelve loco. Rápidamente esos gritos comenzaron a mezclarse con los gritos de la amiga que estaba cabalgando al turro pegado a nosotros. Ahí estaban las dos turras cabalgándonos. Se mezclaban los gritos de placer y nuestras vergas entraban y salían de sus conchas sin forro como si nada. Yo le abrí más el escote y comencé a chuparle las tetas. Más se las chupaba más de la mía los pezones y la Yesi más gritaba más genial más disfrutaba. Escuchar la mezcla de gritos te llevaba la calentura a otro nivel. Además las turras parecían que competían entre los gritos y hasta se miraban con cierta sonrisita cómplicemente mientras los cabalgaban. Como parte de todo esto yo le daba algunos pequeños chirlos en la cola a la Yesi que los recibía con placer. Su gritos que explotaban la cabeza la cama se estaba flojeando toda. Volví a mirar de reojo y la mía estaba en tetas cabalgando hacia el turro gritando desaforadamente. Yo trataba de resistir las ganas de acabar y las dos turras nos saltaban encima destrozándonos la pija. Volcado el vaso del trago en la cama y se reía diciendo qué me importa jajaja.

Es llegar se fue la primera vez para mí que realmente pude controlar como yo quería las ganas de acabar. Lo regulaba casi naturalmente como un turro de ley. Sentía como la Jessica cabalgaba como su flujo me empapaba la verga pero yo seguía al palo tranquilo. Hicimos acabar a las dos turras una buena cantidad de flujo y los otros dos seríamos completamente duros. En ese momento yo estaba que no daba más pero resistía como podía. Unos buenos minutos después de las acabadas de las turras terminé por llenarle completamente la concha de leche a la Yesi. Fue mi acabada más turra hasta el momento por la cantidad y por la situación. Sentía como chorros y chorros de leche le inundaban la concha a mi turra. El turro de la amiga por supuesto que sintiéndose el más ganador sacaba pecho con que todavía él no había acabado pero para mí el día había sido una gran Victoria. Cuando finalmente el turno acabó las turras se acomodaron un poco del vestido y sin siquiera limpiarse la concha volvimos a la joda a seguir escabiando y bailando.


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