Todo lo que conté en el relato anterior había sucedido antes de la cuarentena.
Cuando empezó la cuarentena resulta que mi vieja había viajado por negocios a otra provincia, lo cual hizo que quedáramos solo mi papá y mis otros dos hermanos, con el hermano que yo ya había tenido algo era Mateo, mi papá se llama Ricardo y mi otro hermano se llama Álvaro.
Un día normal de cuarentena estaba yo en mi habitación después de haberme bañado cuando entro mi hermano Mateo a mi pieza.
—Sofi hace mucho no hacemos nada— Me dijo mientras se acercaba a mi cama
—Ya se, pero es peligroso con papá y Álvaro siempre en casa
—Hagamoslo en silencio
—Si queres veni a mi pieza cuando todos duerman— Le dijo mientras lo veia con cara de trola
—Bueno bueno— Me dijo un poco decepcionado pero ya yéndose
Después de esa charla yo quede toda mojadita imaginándome qué a la noche iba a estar con mi hermano pajeandonos, o tal vez cogiendo porque tenía unas ganas bárbaras de hacerlo.
Cuando llego la noche, ya después de cenar y con mi familia durmiendo, Mateo apareció en mi pieza, se notaba que tenía toda la verga al mango de esperar a verme.
—Vine por lo que me prometiste— Me dijo con una sonrisa picara mientras se acercaba
—No sabes lo que esperaba esto— Le dijo con mi carita de trola
Yo ya me estaba desvistiendo y el hizo lo mismo antes de acostarse a mi lado. Como ya lo habíamos hecho antes, empezamos a pajearnos juntos pero no me pude aguantar y me puso entre sus piernas, empezando a pajearlo yo
—¿Que haces?— Me pregunto con curiosidad pero disfrutando de eso
—Tengo unas ganas de chupartela— Respondi con mi voz de trolita
De ahí, empecé a chuparle los dos huevos mientras lo masturbaba pero no aguante mucho antes de empezar a chuparsela como una profesional, obviamente antes ya había chupado pijas pero la de mi hermano me daba mucho morbo.
Se la estuve chapando por un buen rato, jugando con sus juegos y succionando y jugando con su cabeza.
En un momento no me aguante más, tenia toda la concha mojada, me subí a su regazo y sin preguntarle me la empecé a meter adentro.
Fue de las mejores vergas que me metí en mi vida, era bastante grande, como de unos 20 y bastante gruesa.
Me tuve que aguantar todas las ganas de gemir porque si no me podían escuchar mi papá y hermano, así que mientras lo cabalgaba como la trola que soy, empecé a besarlo o también me tapaba la boca.
Estuve apenas unos minutos antes de que mi hermano me acabará adentro, yo al sentir su semen dentro mio simplemente también tuve mi orgasmo encima de mi cama.
Yo había quedado agotada así que simplemente me acosté aún rellena y con la cama mojada y me dormí, sacando a mi hermano a su pieza para que no sospechen.
Cuando empezó la cuarentena resulta que mi vieja había viajado por negocios a otra provincia, lo cual hizo que quedáramos solo mi papá y mis otros dos hermanos, con el hermano que yo ya había tenido algo era Mateo, mi papá se llama Ricardo y mi otro hermano se llama Álvaro.
Un día normal de cuarentena estaba yo en mi habitación después de haberme bañado cuando entro mi hermano Mateo a mi pieza.
—Sofi hace mucho no hacemos nada— Me dijo mientras se acercaba a mi cama
—Ya se, pero es peligroso con papá y Álvaro siempre en casa
—Hagamoslo en silencio
—Si queres veni a mi pieza cuando todos duerman— Le dijo mientras lo veia con cara de trola
—Bueno bueno— Me dijo un poco decepcionado pero ya yéndose
Después de esa charla yo quede toda mojadita imaginándome qué a la noche iba a estar con mi hermano pajeandonos, o tal vez cogiendo porque tenía unas ganas bárbaras de hacerlo.
Cuando llego la noche, ya después de cenar y con mi familia durmiendo, Mateo apareció en mi pieza, se notaba que tenía toda la verga al mango de esperar a verme.
—Vine por lo que me prometiste— Me dijo con una sonrisa picara mientras se acercaba
—No sabes lo que esperaba esto— Le dijo con mi carita de trola
Yo ya me estaba desvistiendo y el hizo lo mismo antes de acostarse a mi lado. Como ya lo habíamos hecho antes, empezamos a pajearnos juntos pero no me pude aguantar y me puso entre sus piernas, empezando a pajearlo yo
—¿Que haces?— Me pregunto con curiosidad pero disfrutando de eso
—Tengo unas ganas de chupartela— Respondi con mi voz de trolita
De ahí, empecé a chuparle los dos huevos mientras lo masturbaba pero no aguante mucho antes de empezar a chuparsela como una profesional, obviamente antes ya había chupado pijas pero la de mi hermano me daba mucho morbo.
Se la estuve chapando por un buen rato, jugando con sus juegos y succionando y jugando con su cabeza.
En un momento no me aguante más, tenia toda la concha mojada, me subí a su regazo y sin preguntarle me la empecé a meter adentro.
Fue de las mejores vergas que me metí en mi vida, era bastante grande, como de unos 20 y bastante gruesa.
Me tuve que aguantar todas las ganas de gemir porque si no me podían escuchar mi papá y hermano, así que mientras lo cabalgaba como la trola que soy, empecé a besarlo o también me tapaba la boca.
Estuve apenas unos minutos antes de que mi hermano me acabará adentro, yo al sentir su semen dentro mio simplemente también tuve mi orgasmo encima de mi cama.
Yo había quedado agotada así que simplemente me acosté aún rellena y con la cama mojada y me dormí, sacando a mi hermano a su pieza para que no sospechen.
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