Desde que tengo memoria me ha llamado la atención el cuerpo de los hombres, esto se vio reflejado cuando tenía 18 años.
Desde siempre, de manera inocente, me había empezado a dar besos con mi hermano, obviamente sin tener idea de lo que podía llegar a significar o como se podía torcer. Con el tiempo empecé a ver porno, lo que me motivo a seguir besándome a mi hermano, que tiene la misma edad que yo.
Al principio, cuando éramos más chiquitos, replicabamos lo que hacían nuestros padres, con el tiempo y viendo videos, los besos pasaron de ser piquitos, a besos intensos con lengua, donde empezó a recorrer mi cuerpo, cosa que me volvia loca.
Algunas veces, durante algunos viajes familiares donde nos tocaba dormir juntos, terminábamos besandonos hasta alta horas de la noche, los dos terminabamos super calientes, su verga llena de presemen y yo toda mojada, pero no nos animabamos todavia.
Una noche nos quedamos solos en casa y como siempre nos acurrucamos y besamos:
—Angie ¿Vemos algunos videos?
—De que tipo— Pregunte con genuina curiosidad, ya que pensaba ver alguna serie.
—Ya sabes— Dijo dejando un pequeño espacio incomodo— Para mayores— Dijo sacando abriendo su laptop qué estaba en la mesita de luz.
Simplemente no respondí y me deje llevar, obviamente ya había visto varios videos de ese tipo, pero verlo frente a mi hermano y ver como se le ponía toda dura me hizo empezar a mojarme.
Inevitablemente empezamos a desnudarnos de a poco a medida que agarrabamos confianza, hasta que los dos quedamos uno junto al otro, desnudos y tocandonos, con la excusa del video, pero no parábamos de mirar al otro.
Inevitablemente lleve mi mano hasta su miembro y ahí se empezó a descontrolar todo, lo empecé a pajear y el a mi, primero suavemente y después empezamos a incrementar la intensidad.
—Me volvés loco Sofia
Dijo mi hermano jadeando mientras lo pajeaba cuando empezó a venirse bastante, todo callo en mi mano, y por morbo, lleve esa mano llena de leche a mi concha, me calenté demasiado, sintiendo toda la leche de mi hermano adentro, así que tan solo un rato después y con mi hermano viéndome, me corri sobre la cama de el, uno de los mejores orgasmos de mi vida.
Desde siempre, de manera inocente, me había empezado a dar besos con mi hermano, obviamente sin tener idea de lo que podía llegar a significar o como se podía torcer. Con el tiempo empecé a ver porno, lo que me motivo a seguir besándome a mi hermano, que tiene la misma edad que yo.
Al principio, cuando éramos más chiquitos, replicabamos lo que hacían nuestros padres, con el tiempo y viendo videos, los besos pasaron de ser piquitos, a besos intensos con lengua, donde empezó a recorrer mi cuerpo, cosa que me volvia loca.
Algunas veces, durante algunos viajes familiares donde nos tocaba dormir juntos, terminábamos besandonos hasta alta horas de la noche, los dos terminabamos super calientes, su verga llena de presemen y yo toda mojada, pero no nos animabamos todavia.
Una noche nos quedamos solos en casa y como siempre nos acurrucamos y besamos:
—Angie ¿Vemos algunos videos?
—De que tipo— Pregunte con genuina curiosidad, ya que pensaba ver alguna serie.
—Ya sabes— Dijo dejando un pequeño espacio incomodo— Para mayores— Dijo sacando abriendo su laptop qué estaba en la mesita de luz.
Simplemente no respondí y me deje llevar, obviamente ya había visto varios videos de ese tipo, pero verlo frente a mi hermano y ver como se le ponía toda dura me hizo empezar a mojarme.
Inevitablemente empezamos a desnudarnos de a poco a medida que agarrabamos confianza, hasta que los dos quedamos uno junto al otro, desnudos y tocandonos, con la excusa del video, pero no parábamos de mirar al otro.
Inevitablemente lleve mi mano hasta su miembro y ahí se empezó a descontrolar todo, lo empecé a pajear y el a mi, primero suavemente y después empezamos a incrementar la intensidad.
—Me volvés loco Sofia
Dijo mi hermano jadeando mientras lo pajeaba cuando empezó a venirse bastante, todo callo en mi mano, y por morbo, lleve esa mano llena de leche a mi concha, me calenté demasiado, sintiendo toda la leche de mi hermano adentro, así que tan solo un rato después y con mi hermano viéndome, me corri sobre la cama de el, uno de los mejores orgasmos de mi vida.
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