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El pacto

Llevamos tres años en una relación que todos envidian. Laura es la mujer perfecta: hermosa, dulce y conmigo. O eso creía yo mientras la veía terminar de recoger su maleta del gimnasio.

Laura: "Amor, ya me voy para el gym. No te olvides de cenar algo antes de que llegue."
Daniel: "Sí, preciosa. Ve tranquila."
Le di un beso rápido en los labios y escuché cómo cerraba la puerta. El silencio se apoderó de la casa. Me quedé ahí sentado, sintiéndome el hombre más tranquilo del mundo, hasta que mis ojos bajaron hacia la encimera de la cocina. Su teléfono estaba ahí, encendido, con la pantalla iluminada por una notificación constante.
Un impulso estúpido, una curiosidad que nunca antes había sentido, me hizo levantarme. Me acerqué y tomé el aparato. Mi corazón empezó a latir con una fuerza irregular. No quería espiar, pero mis dedos ya estaban deslizándose por la pantalla.

Entré en WhatsApp. Lo primero que vi fue un chat con Paola, su mejor amiga.

*Paola me envió un video.*

*WhatsApp*

El video se reprodujo automáticamente. Me quedé paralizado, con la respiración contenida. En la pantalla, Paola que siempre me había parecido una mujer increíblemente sexy y con curvas peligrosas estaba en una cama desordenada. Se veía su cara de puro éxtasis mientras cabalgaba una verga gruesa que entraba y salía de su vagina con una violencia . Sus gemidos se escuchaban claros a través del altavoz del teléfono, y sus pechos rebotaban con cada embestida.
El pacto

Laura: "¡Dios mío, Paola! ¡Eso se ve increíble! Me muero de envidia, qué delicia te ves."

Daniel: *(Pensamiento: ¿Pero qué mierda es esto? ¿Mi mujer está viendo esto? ¿Y por qué me siento así?)*

Sentí un golpe de celos brutal en el estómago, un miedo frío de perder lo que teníamos, pero por debajo de ese miedo, algo más oscuro y caliente empezó a despertar. Ver a Paola así, tan desatada, y leer la complicidad de Laura me provocó una erección instantánea y dolorosa. Mi verga se puso dura en segundos, tensando mis pantalones. La traición era real, pero el morbo era insoportable.
No pude evitarlo. Me senté en el borde del sofá, con el corazón martilleando contra mis costillas. Con una mano sostenía el teléfono de Laura, viendo una y otra vez cómo la verga entraba en Paola, y con la otra bajé el cierre de mis pantalones. Necesitaba descargar esa tensión contradictoria. Empecé a masturbarme frenéticamente mientras mis ojos no se despegaban de la pantalla, imaginando que Laura estaba ahí conmigo, mirando ese video también. Me eché un pájaro mientras veía el clímax de Paola en el video, sintiendo una mezcla de asco y un placer prohibido que nunca antes había experimentado.
tentacion

Sin embargo, el shock no terminó ahí. Al terminar, con la respiración agitada y la mente nublada, mis ojos volvieron al chat. Y entonces leí el mensaje que realmente me rompió el mundo.

*WhatsApp*

Laura: "Paola, en serio... no sabes las ganas que tengo. A veces cuando Daniel se duerme o se va de casa, me imagino que es alguien más quien me tiene así. Me muero por probar algo diferente, pero me da tanto miedo arruinar lo nuestro..."

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