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mi hija termina embarazada de mi

Me llamo Raúl, tengo 45 años soy gordo grande y la gente dice que me veo mal y en apariencia, una familia formada. Pero las cosas en casa no eran como antes. Con el paso del tiempo mi esposa cambió perdió esa chispa, esa explosión que nos unía en el sexo y nuestro matrimonio se convirtió en una rutina de convivencia fría que me mataba dia con dia,

Por otro lado estaba Jennifer, mi hija de 18 años. Alta, delgada, de piel clara y cabello largo y lacio, siempre tuvo esa personalidad 'fresita' y delicada. Siempre nos llevamos increíblemente bien, teníamos una confianza profunda, pero con el distanciamiento de mi esposa, mi atención se centró aún más en ella la vi crecer como se desarrollaba como crecia.

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Todo terminó de descontrolarse hace unos meses. Mi esposa decidió irse de vacaciones con su mamá por asuntos de salud y se llevó a mi otro hijo dejándonos a Jennifer y a mí completamente solos en la casa durante días ya que mi hija tenia que ir ala escuela, En ese silencio y en esa soledad absoluta, nunca pense que esos dias fueran los mejores de mi vida
Al día siguiente de que mi esposa se fue, todo comenzó de forma rutinaria. Me levanté temprano para ir a trabajar a la construcción. Antes de salir, me asomé al cuarto de Jennifer para verificar que estuviera bien; estaba acostada boca abajo, y la posición de las cobijas dejaba ver sus formas marcadas por un short ajustado. Solo tragué saliva, cerré la puerta con cuidado y me fui.

El día en la obra transcurrió como siempre: trabajo pesado, el calor sofocante, el sudor y el cansancio acumulado. Cuando por fin terminé, llegué a la casa a eso de las seis de la tarde. Al cruzar la puerta, sentí una paz que no experimentaba en años. Me dejé caer en el sofá de la sala, agotado y sucio por la jornada, y la llamé: —¡Jennifer!—

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Ella salió de su cuarto y me saludó con una sonrisa. Me desabroché las botas de trabajo y me las quité con un gran alivio, sintiendo todo el peso de la jornada de la construcción encima. Me acomodé en el sofá, la miré y le pregunté qué tal le había ido en la escuela.
Me contó un poco de sus clases, pero rápido noté que tenía una vibra diferente, como si estuviera buscando el momento para pedirme algo. No tardó mucho en soltarlo.
jennife:Papá... unos amigos de la escuela van a hacer una reunión hoy en la noche y quería pedirte permiso para ir —me dijo, viéndome a los ojos con esa carita a la que casi nunca le podía decir que no.
Lo pensé un momento. Estaba cansado, la casa estaba sola y mi primer impulso era que se quedara, pero también quería que la pasara bien. Al final, cedí, pero marcando mi terreno:
—Está bien, ve —le dije serio—, pero con una sola condición: no quiero que tomes ni una sola gota de alcohol. Te vas tranquila y te regresas igual. Si me enteras de que andas tomando, se acaban los permisos.

Ella me sonrió, me prometió que así sería y se fue a su cuarto a alistarse.


Después de darle permiso, me fui a dar un baño para quitarme encima todo el polvo y el cansancio de la obra. Cuando salí, Jennifer ya estaba lista en la sala. Llevaba una falda corta que dejaba ver sus ricas piernas, una blusa muy bonita que le resaltaba la figura, el cabello impecablemente lacio y un maquillaje sutil pero perfecto. Estaba simplemente hermosa. Se despidió de mí con una sonrisa y salió.
Me quedé completamente solo en la casa. No podía sacarme de la cabeza lo sexy que se veía al irse, una mezcla entre la muchacha que vi crecer y la mujer en la que se había convertido para sus 18 tiene un cuerpazo. Cené algo rápido y me fui a la cama, pero entre el calor de la noche y mis propios pensamientos, me costó dormir.

Daban casi las tres de la mañana cuando, rompiendo el silencio de la casa, escuché los golpes en la puerta principal: toc, toc, toc.


Me levanté adormilado, y fui a abrir la puerta. Al abrirla, me encontré con la escena dos de sus amigas la traían prácticamente cargada Jennifer venía completamente borracha.
No me enojé. Entendía que era joven, que quería divertirse y que a esa edad esas cosas pasan. No era el momento ni el lugar para ponerme a regañarla. --Muchas gracias por traerla, chicas —les dije a las amigas mientras la tomaba por los hombros para sostener su peso.

Las amigas se despidieron y cerré la puerta de la casa, dejando el silencio de la madrugada de nuevo con nosotros. En ese momento, Jennifer alzó la mirada, me vio a los ojos con la vista perdida por el alcohol y se me abalanzó para abrazarme con fuerza. —Papi, perdón... te prometí que no iba a tomar —murmuró arrastrando las palabras, pegando su cara a mi pecho senti como sus tetas se presionaban contra mi .



La tomé suavemente del brazo para ayudarla a caminar mientras ella intentaba hilvanar palabras entre risas y balbuceos. La guié con cuidado hasta su habitación para evitar que se tropezara, sintiendo el contraste entre su fragilidad y el peso del alcohol y su cuerpo.
La senté al borde de la cama. Con voz cansada pero aún consciente de la situación, me pidió que le ayudara a quitarse los zapatos. Me agaché, le retiré el calzado y me puse de pie nuevamente. Aunque venía borracha, sus ojos reflejaban que se daba cuenta perfectamente de dónde estaba y con quién.

Me quedé parado a un lado de la cama, observándola en silencio, cuando de pronto hizo algo que me congeló: se levanto la blusa y la dejó caer a un lado, quedando frente a mí en un sostén rosa que resaltaba sus tetas no grandes no pequeñas las de una chica de 18 hermosa. Mi respiración se aceleró. Me quedé inmóvil, procesando la escena, sabiendo que en ese preciso instante la línea de papa e hija y el deseo reprimido de años se había roto por completo.


blanca

hija


Me quedé inmóvil, sin saber exactamente qué hacer, atrapado entre tocarla o dar un paso atrás. La culpa de serle infiel ami propia esposa con nuestra hija , pero al mismo tiempo el recuerdo de meses de soledad de no tener nada con mi esposa jugaba en mi cabeza. La miré a la cara, buscando alguna señal de arrepentimiento, pero ella solo sonrió con picardía esta es mi hija?
—¿Qué pasa? ¿No te vas a acercar papi? mama no tiene por que enterarse papa estamos solos ... esto se queda entre nosotros —murmuró con voz pausada, desafiándome con la mirada.

Se levantó apenas un segundo y volvió a sentarse al borde de la cama. Di un paso lento hacia ella, sintiendo cómo la tensión en la habitación se volvía insoportable. Al tenerme enfrente, extendió la mano, me tomó del brazo y guio mi mano directamente hacia su teta . En ese instante, mi corazón empezó a latir a mil por hora, consciente de que ya no había vuelta atrás. 


Sentí la calidez de su piel a través de la tela del sostén. Mis manos, temblorosas por la adrenalina y el remordimiento, presionaron con lentitud, como intentando convencerme de que esto realmente estaba pasando. La miré fijo a los ojos, buscando una última barrera.

—¿Estás completamente segura de esto? —le pregunté con la voz apenas inteligible.
No respondió con palabras. Se quedó pensativa por una fracción de segundo y solo asentó con la cabeza. Se puso de pie frente a mí, acortando cualquier distancia. Podía sentir su respiración agitada y ese ligero aroma a alcohol mezclado con su perfume. Ese detalle terminó de romper mi resistencia. Ya no aguanté más: la tomé por la cintura y la besé.

Embarazada


Ella no solo aceptó el beso, sino que respondió con una intensidad que me tomó por sorpresa, devolviéndome una sensación de calidez y deseo que llevaba años sin experimentar. El contacto de sus labios húmedos me hizo olvidar de golpe ami esposa.
Deslicé mis manos lentamente por su cintura hasta llegar a sus nalgas y las aprete suave, mientras ella dejaba escapar un leve gemido que rompió el silencio de la habitación. La tensión en el aire era absoluta y mi cuerpo reaccionó de inmediato mi verga estaba grande dura vigoroza

Me aparté solo unos centímetros para mirarla a los ojos, sintiendo cómo el corazón me latía con fuerza ante la evidencia de lo que estaba provocando en mí. En respuesta me quite la camisa y el short y mire como mi hija se quito su falda, dejando al descubierto la delicadeza de su figura en ese conjunto de encaje rosa, sutil y provocativo, su cuerpazo

mi hija termina embarazada de mi
ella sola se hacerco a mi y me beso empezo a bajar lento hastab que se inco y llego ami abdomen con besos me bajo el boxer dejando ver mi gran verga ella sola la miro y me miro ami y le dio una lamida de abajo a arriba y se la metio ala boca y empezo a chpar nu pude evitar gemir suave mi hija me la estaba chupando tan dulce y la tenia incada como una puta se la tragaba toda 
Part2?

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