Primera parte
https://www.poringa.net/posts/relatos/6337606/Primera-experiencia-como-cornudo---parte-1.html
No pude contestar.Solo miraba.
Daniela seguía con la mano encima de la pija de Walter, apretándola despacio por encima del jean, sintiendo cada latido. Walter, sin dejar de mirarme, bajó la mano y empezó a acariciarle la entrepierna a Daniela, de manera suave, rozando el centro de sus jeans con los dedos. Ella se removió en el asiento, abrió un poco más las piernas y soltó un suspiro corto.
Yo seguía mudo. La pija me latía tan fuerte que me dolía.
Daniela notó que no respondía. Se inclinó hacia mí, me agarró la cara con las dos manos y me dio un beso caliente, profundo, metiéndome la lengua. El sabor de la cerveza y de la saliva de Walter todavía estaba en su boca. Se separó apenas y me miró a los ojos, casi rozándome los labios:
— Me voy al baño… vos hablá con él.
Se levantó, se acomodó el top negro y se fue caminando hacia el fondo del bar. Su culo se movía con cada paso.
Quedamos solos Walter y yo.
El silencio se sintió pesado. Él se acomodó en la silla, todavía con la pija marcada en el pantalón, y me miró con esa sonrisa de superioridad.
Walter:— Bueno, cornudo… ¿hablamos?Tu mujer está re caliente. Se nota. Y vos también, mirá como tenés la pijita que tenés.
Yo tragué saliva. La voz me salió baja, casi ronca:
— …Sí.
Walter:— Escuchame bien. Yo me la quiero coger. Esta noche. Fuerte. Como a ella le gusta.Pero si vos no te bancás que la coja completa ahora… está bien.Te parece que me chupe la pija en el auto mientras me llevás a casa?. Que me la chupe bien, hasta que le acabe en la boca y se tome toda la leche. Después, cuando ella quiera, queda sola conmigo otro día… ya vemos.
Se inclinó un poco más hacia mí, poniendo una mano en mi hombro, bajando la voz:
— ¿Trato?Vos manejás. Ella atrás conmigo. Me la chupa como sabe, todo el camino. Y vos mirás por el espejo como el buen cornudo que sos.Después, me dejas en mi casa… y ella decide cuándo volvemos a vernos.
Yo sentí la cara arder. La pija me latía sin control. Quise decir que no, pero la imagen de Daniela con la boca abierta, tragándose esa pija gruesa, se me clavó en la cabeza.
Asentí una sola vez, casi imperceptible, sin decir nada.
Walter (sonriendo con satisfacción):— Bien. Sabía que ibas a aceptar. Sos un cornudo de verdad.
En ese momento Daniela volvió del baño.
Caminaba más despacio. El top negro le marcaba los pezones todavía más duros, casi como si se le hubieran hinchado. En la mano derecha llevaba el corpiño negro todo arrugado y apretado, como si se lo hubiera sacado a las apuradas y lo hubiera guardado. Me miró directo a los ojos mientras se sentaba de nuevo al lado de Walter, y sonrió con esa cara de puta que ya conocía.
No dijo nada. Solo se acomodó, volvió a poner la mano sobre la pija de Walter y me miró, lo beso bien profundo, y me miró esperando mi respuesta.
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No pude contestar.Solo miraba.
Daniela seguía con la mano encima de la pija de Walter, apretándola despacio por encima del jean, sintiendo cada latido. Walter, sin dejar de mirarme, bajó la mano y empezó a acariciarle la entrepierna a Daniela, de manera suave, rozando el centro de sus jeans con los dedos. Ella se removió en el asiento, abrió un poco más las piernas y soltó un suspiro corto.
Yo seguía mudo. La pija me latía tan fuerte que me dolía.
Daniela notó que no respondía. Se inclinó hacia mí, me agarró la cara con las dos manos y me dio un beso caliente, profundo, metiéndome la lengua. El sabor de la cerveza y de la saliva de Walter todavía estaba en su boca. Se separó apenas y me miró a los ojos, casi rozándome los labios:
— Me voy al baño… vos hablá con él.
Se levantó, se acomodó el top negro y se fue caminando hacia el fondo del bar. Su culo se movía con cada paso.
Quedamos solos Walter y yo.
El silencio se sintió pesado. Él se acomodó en la silla, todavía con la pija marcada en el pantalón, y me miró con esa sonrisa de superioridad.
Walter:— Bueno, cornudo… ¿hablamos?Tu mujer está re caliente. Se nota. Y vos también, mirá como tenés la pijita que tenés.
Yo tragué saliva. La voz me salió baja, casi ronca:
— …Sí.
Walter:— Escuchame bien. Yo me la quiero coger. Esta noche. Fuerte. Como a ella le gusta.Pero si vos no te bancás que la coja completa ahora… está bien.Te parece que me chupe la pija en el auto mientras me llevás a casa?. Que me la chupe bien, hasta que le acabe en la boca y se tome toda la leche. Después, cuando ella quiera, queda sola conmigo otro día… ya vemos.
Se inclinó un poco más hacia mí, poniendo una mano en mi hombro, bajando la voz:
— ¿Trato?Vos manejás. Ella atrás conmigo. Me la chupa como sabe, todo el camino. Y vos mirás por el espejo como el buen cornudo que sos.Después, me dejas en mi casa… y ella decide cuándo volvemos a vernos.
Yo sentí la cara arder. La pija me latía sin control. Quise decir que no, pero la imagen de Daniela con la boca abierta, tragándose esa pija gruesa, se me clavó en la cabeza.
Asentí una sola vez, casi imperceptible, sin decir nada.
Walter (sonriendo con satisfacción):— Bien. Sabía que ibas a aceptar. Sos un cornudo de verdad.
En ese momento Daniela volvió del baño.
Caminaba más despacio. El top negro le marcaba los pezones todavía más duros, casi como si se le hubieran hinchado. En la mano derecha llevaba el corpiño negro todo arrugado y apretado, como si se lo hubiera sacado a las apuradas y lo hubiera guardado. Me miró directo a los ojos mientras se sentaba de nuevo al lado de Walter, y sonrió con esa cara de puta que ya conocía.
No dijo nada. Solo se acomodó, volvió a poner la mano sobre la pija de Walter y me miró, lo beso bien profundo, y me miró esperando mi respuesta.
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