El día de ayer estaba muy pero muy caliente, queríacomprar ropita nueva, pero, como siempre, me daba vergüenza. Por suerte, enestos días existe la tecnología. En vez de tener que ir a una tienda cocot ycaretear que le hago un “regalo a mi novia”, puedo comprar por internet sin quenadie sepa nada. Entonces, me puse una tanguita y entré a la página oficial decocot, había un montón de bombachas, pero justo lo que estaba buscando (queeran unas bucaneras) no había, así que busqué una segunda opción, me fui paraMeLi. Ahí puse también la página de cocot pero tampoco estaban las bucaneras,pero buscando, encontré una página de lecería que no solo tenía las bucanerasde cocot, sino también bombachas de otras marcas, así que procedí a armar uncarrito con todo. Compré dos culottes, uno bordó y otro negro, hermosos, unacolaless blanca y las bucaneras. El envío era en el día, así que solo quedabaesperar.
Pasaron unas horas y me llega al celu desde MeLi que yaestaban en la puerta. Al abrir, un chico morocho de unos 25 años, me preguntami nombre, le digo que soy yo y me entrega el paquete, mirándome fijo a losojos. Al recibirlo veo que no estaba cerrado como pensé con un envoltorioamarillo, si no que decía bien claro la marca de la lencería y que habíacomprado. Me puse rojo como un tomate, pero saludé y cerré la puerta.
Ni bien entré a mi casa abrí rápido el paquete y empecé aver toda la lencería que me había comprado. Automáticamente mi pene se pusoduro como una roca. Me desnude y empecé a probarme las medias y una de lasbombachas, mientras me miraba al espejo. Estaba en un éxtasis sintiéndome todauna nena, cuando sonó el timbre, me puse un pantalón y una remera y salí a verquién era. Era el repartidor, me preguntó si podía pasar al baño. Me resultó unpoco raro, pero le dije que si, no había drama, sin percatarme que no habíaguardado las bombachas. Cuando salió me pidió perdón por haber entrado justocuando estaba viendo la ropa de mi señora. Le respondí que tranqui, que vivíasolo. Ya me parecía me respondió. Te deben quedar hermosas. ¿Queres ver? Lerespondí, mientras me bajaba los pantalones quedándome en culotte negro ybucaneras. Hermosa estas, me dijo mientras comenzaba a tocarse por arriba delpantalón el bulto. A ver, date una vueltita. ¿Así que compras las bombachas porinternet?, te vi la cara de puta. Me acerque a él y me arrodille, le bajé elcierre del pantalón, se lo bajé y le dije. Te mereces un premio por ser taninteligente. Empece a besarle la pija sobre el bóxer hasta ponerla bien dura.Él se bajó rápido el bóxer y me dijo que me apure que tenía que seguirtrabajando, así que me metí rápido la pija en la boca y empecé a chuparla,tenía gusto a pis y sudor, pero me encantaba. Estuve unos minutos peteandohasta que me dijo, que me cambié la bombacha por la colaless blanca. Me paré,me saqué el culotte negro y me puse la colaless. Sin dejarme tan siquieramoverme me dio vuelta, me puso contra la mesa y mientras yo sacaba la cola medijo, mira esa cola hermosa en tanga que tenes puta. Escuche como se escupía lapija y me la pasaba por la cola. Sin mas, me la metió toda. Fue rápido, mebombeó un par de minutos, sacó la pija y me dijo que se la chupe. Me puse denuevo arrodillado y me la metí en la boca, al toque sentí toda la leche. Se lalimpié toda. Se vistió y le abrí. Me dijo que volviera a comprar rápdio. Volvía casa, me puse el otro culotte y me pajeé hasta acabar.
Pasaron unas horas y me llega al celu desde MeLi que yaestaban en la puerta. Al abrir, un chico morocho de unos 25 años, me preguntami nombre, le digo que soy yo y me entrega el paquete, mirándome fijo a losojos. Al recibirlo veo que no estaba cerrado como pensé con un envoltorioamarillo, si no que decía bien claro la marca de la lencería y que habíacomprado. Me puse rojo como un tomate, pero saludé y cerré la puerta.
Ni bien entré a mi casa abrí rápido el paquete y empecé aver toda la lencería que me había comprado. Automáticamente mi pene se pusoduro como una roca. Me desnude y empecé a probarme las medias y una de lasbombachas, mientras me miraba al espejo. Estaba en un éxtasis sintiéndome todauna nena, cuando sonó el timbre, me puse un pantalón y una remera y salí a verquién era. Era el repartidor, me preguntó si podía pasar al baño. Me resultó unpoco raro, pero le dije que si, no había drama, sin percatarme que no habíaguardado las bombachas. Cuando salió me pidió perdón por haber entrado justocuando estaba viendo la ropa de mi señora. Le respondí que tranqui, que vivíasolo. Ya me parecía me respondió. Te deben quedar hermosas. ¿Queres ver? Lerespondí, mientras me bajaba los pantalones quedándome en culotte negro ybucaneras. Hermosa estas, me dijo mientras comenzaba a tocarse por arriba delpantalón el bulto. A ver, date una vueltita. ¿Así que compras las bombachas porinternet?, te vi la cara de puta. Me acerque a él y me arrodille, le bajé elcierre del pantalón, se lo bajé y le dije. Te mereces un premio por ser taninteligente. Empece a besarle la pija sobre el bóxer hasta ponerla bien dura.Él se bajó rápido el bóxer y me dijo que me apure que tenía que seguirtrabajando, así que me metí rápido la pija en la boca y empecé a chuparla,tenía gusto a pis y sudor, pero me encantaba. Estuve unos minutos peteandohasta que me dijo, que me cambié la bombacha por la colaless blanca. Me paré,me saqué el culotte negro y me puse la colaless. Sin dejarme tan siquieramoverme me dio vuelta, me puso contra la mesa y mientras yo sacaba la cola medijo, mira esa cola hermosa en tanga que tenes puta. Escuche como se escupía lapija y me la pasaba por la cola. Sin mas, me la metió toda. Fue rápido, mebombeó un par de minutos, sacó la pija y me dijo que se la chupe. Me puse denuevo arrodillado y me la metí en la boca, al toque sentí toda la leche. Se lalimpié toda. Se vistió y le abrí. Me dijo que volviera a comprar rápdio. Volvía casa, me puse el otro culotte y me pajeé hasta acabar.
0 comentarios - Rapidito con el de MeLI