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Creampie Bully Gender Bender 2

Llevaba tres horas en cuatro sobre la cama, como una perra sumisa, sintiendo el dolor insufrible de mis entrañas desgarradas. El hdp me había dejado el culo abierto, roto y totalmente destrozado. Apenas podía mantener los codos apoyados sobre el colchón mugriento, con las piernas temblándole descontroladas y las lágrimas secándoseme en la cara.
— Ahora me vas a dar las gracias por cogerte y por haberte roto bien el orto, pedazo de trola. Me dijo Braian con aire sobrador, dándome una nalgada seca sobre la piel ardiendo.
— ¿F-fa... favor de qué? ¿P-por qué es un favor que me cojas así, hijo de puta...? Le dije tontamente entre tartamudeos y sollozos, intentando juntar un resto de dignidad.
— ¡Sí, es un favor, perra! Mirá el cuerpo de mierda que tenés, ahora solamente servís para que vergones y machos como yo te cojan y te usen de basurero. Me respondió él largando una carcajada cruenta, apretándome las caderas con fuerza.
— No... yo no sirvo solo para esto... por favor, dejame tranquila. Le dije quebrada, intentando avanzar un centímetro hacia adelante.
Sin darme margen, el tipo me manoteó la cintura y me clavó de lleno sus 23 centímetros de nuevo, hundiéndomelos hasta el fondo con una furia desalmada.
— ¡¡¡AAAAAHHHHH! ¡NO, ME MATÁS! Le aullé al sentir mi entrada anal estirarse al límite de la anatomía.
— ¿Segura que no servís para esto, puta? ¡Toma por tu desobediencia! Me gritó él, empujando su gran verga bien adentro, haciéndome sentir todo el grosor venoso ocupando el interior de mi culo.
— ¡AIAAAAH! ¡Sacala, por favor, siento que me vas a reventar toda por dentro! Le supliqué ahogándome en llanto, sintiendo que la carne no daba más.
— Si no te callás y rogas, te voy a dejar la verga clavada acá adentro todo el día sin moverme, ¿escuchaste? Me amenazó con saña, dejándome la carne atascada en lo más profundo.
— ¡No! ¡Todo el día no! ¡Te lo ruego, Braian, no me la dejes adentro! Le supliqué aterrorizada, sintiendo esa mole de 23 cm sepultada en mis entrañas.
— Si querés que te la saque, rogame que me corra adentro tuyo, dale. Me dijo mi bully riéndose en mi cara, disfrutando de mi parálisis.
— P-por favor... c-correte... Le dije exhausta y adolorida, apenas pudiendo articular palabra por el agotamiento.
— No te escuché nada, perra, decilo fuerte: ruego por tu leche. Me ordenó de forma autoritaria, dándome una sacudida brutal.
— ¡Ruego por tu leche! ¡Por favor, Braian, échame toda tu leche adentro y sacámela, te lo suplico! Le grité llorando deshecha, totalmente quebrada y humillada.
— Así me gusta, trola, que pidas por lo único que te merecés. Me dijo él con una sonrisa macabra.
Con un impulso final y salvaje, me dio una última embestida seca que me dejó sin aire. En ese segundo, su verga empezó a palpitar descontrolada en mi interior y sentí los chorros hirvientes de su semen dispararse en lo más profundo de mi cola. Mi mente quedó completamente en blanco por el colapso de dolor y sumisión, sintiendo cómo el maldito vaciaba hasta la última gota mientras me obligaba a pedirle que no parara.
Cuando por fin se sacó de encima y retiró su carne de golpe, me desplomé de frente contra el colchón. Un sonido húmedo resonó en la pieza y sentí cómo desde el interior, desde lo más profundo de mi culo roto, empezaba a brotar una cantidad enorme de semen caliente que chorreaba por mis muslos, dejando mi entrada anal completamente abierta, deformada y latiendo en el vacío.
Creampie Bully Gender Bender 2

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Quedé tirada boca arriba sobre el colchón mugriento, totalmente deshecha. Sosteniéndome las piernas temblorosas aborrecidas con mis propias manos, mantenía los muslos abiertos de par en par, sintiendo la entrepierna hirviendo y la garganta seca por tanto gritar. Desde mi lugar lo miraba a Braian, que se mantenía de pie al lado de la cama mirándome desde arriba mientras se reía con una satisfacción asquerosa. Entre los labios de mi vagina nueva y destruida sentía cómo chorreaba una cantidad enorme de semen espeso y caliente que me bajaba por los muslos, goteando directo sobre las sábanas.
— ¿De qué mierda te reís, hijo de puta...? ¿Qué pasa si me dejás embarazada? Le pregunté entre sollozos y tiritones, mirándolo aterrorizada.
— ¿Embarazada? Me importa un carajo si te dejás embarazada de mi hijo, pedazo de trola. Me dijo Braian largando una carcajada sonora mientras se acomodaba la remera.
— Sos un monstruo... no podés ser tan desalmado. Le dije, apretando las piernas con pánico al sentir el semen en lo más profundo de mi útero.
— Mirá si me voy a hacer cargo de un pibe tuyo... Si te preño, va a ser únicamente tu culpa por andar regalada en la calle sin bombacha. Me gritó mi bully, dándome un pisotón cerca de la cama para asustarme.
— ¡Es culpa tuya que me agarraste y me trajiste a la fuerza! Le dije gritando con la voz quebrada, con el corazón latiéndome en la garganta.
— Si pensás que te voy a cuidar, llevar al médico o poner un solo peso si te crece la panza, estás bien equivocada, perra. Me respondió él con tono sobrador, subiéndose el cierre del pantalón deportivo.
— No me podés hacer esto... no me podés dejar tirada así después de arruinarme toda. Le supliqué llorando sin parar, sintiendo la entrepierna húmeda y destrozada.
— Sabés qué... recién me doy cuenta de que es una gran idea dejarte embarazada de mi hijo. Me dijo él con una mirada sádica, clavándome los ojos en la panza.
— ¡No! ¡Ni se te ocurra, por favor te lo pido! Le rogué horrorizada, intentando taparme la intimidad con las manos temblorosas.
— A partir de ahora voy a venir a buscarte todos los días para cogerte la vagina y el culo hasta dejarte bien preñada, perra. Me amenazó con saña, riéndose abiertamente de mi estado.
— ¡Por favor, Braian! ¡Tené un poco de compasión, me vas a arruinar la vida para siempre! Le aullé deshecha, tiritando de miedo ante la sola idea de llevar su pibe adentro.
— Vas a ser mi incubadora personal, trola, y si nacés algo, te las vas a arreglar sola como la puta barata que sos. Me sentenció mi bully, terminando de abrocharse las llantas mientras mi vagina seguía goteando su leche y yo me quedaba aterrorizada, sabiendo que mi vida estaba completamente en sus manos.
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Estaba arriba de él, completamente destruida después de haber estado cabalgando su verga de 23 centímetros durante horas. El agotamiento me ganaba y mi culo me dolía a un nivel insufrible, totalmente partido, ardiendo y estirado al límite. No me quedaban fuerzas ni para respirar bien; el sudor me corría por el cuerpo y mis lolas pesadas de 90 caían sobre su pecho mientras el llanto me ahogaba la garganta.
— Mirá el espectáculo que sos, pedazo de trola, no podés ni mantenerte en pie de cómo te dejé ese orto. Me dijo Braian con tono burlón, agarrándome firmemente de las caderas con sus manos rudas.
— No doy más... te lo juro por Dios que me duele todo por dentro, dejame bajarme... Le dije con la voz rota, intentando levantarme apenas unos centímetros.
— De acá no te bajás hasta que yo te diga, perra sumisa. Me ordenó él, reteniéndome abajo mientras me clava la mirada sádica.
— ¡AIAAAAH! ¡Por favor... siento el culo reventado, no me hagas seguir rebotando! Le rogué entre sollozando, sintiendo cada pulgada de su grosor abrasándome la carne anal.
— Mirá cómo te tiemblan las piernas, das pena, pero te vas a aguantar la última porque sos mi puta personal. Me gritó mi bully, dándome un tironazo seco para clavármela bien adentro por última vez.
— ¡¡¡AAAAAHHHHH! ¡ME MATÁS, BRAIAN! Aullé deshecha, enterrando la cara en su hombro mientras sentía la marea caliente que me había llenado el interior.
Sin avisar, él me agarró de la cintura y me levantó de golpe hacia arriba, sacándome su carne de un tironazo violento. Un chasquido húmedo y pesado retumbó en la habitación mientras me desplomaba de costado sobre el colchón mugriento, completamente sin aire.
— Quedate ahí dada vuelta, perra, que quiero ver cómo te quedó ese agujero. Me ordenó con desprecio, estirando sus manos callosas para agarrarme los dos cachetes.
Braian me abrió y separó las nalgas con fuerza bruta, dejando expuesta toda mi intimidad totalmente deformada y destrozada por el tamaño de su verga.
— Mirá lo que es esto... te dejé el culo tan abierto que no se te cierra más, trola. Me dijo él, largando una carcajada sonora y llena de crueldad.
— ¡Ay! ¡No me toques ahí, me arde un horror! Le dije llorando de vergüenza y dolor, sintiendo el aire frío de la pieza dándome directo en la carne viva.
— Mirá cómo chorreás, pedazo de perra, estás desbordando toda mi leche por el piso. Me dijo él, disfrutando de cómo mi culo roto expulsaba en hilos espesos la enorme cantidad de semen caliente que me había volcado adentro.
— Es una porquería... me dejaste hecha un desastre, no voy a poder ni sentarme... Le dije entre sollozos, sintiendo el semen pegajoso escurriéndoseme por los muslos mientras intentaba cubrirme en vano.
— Acostumbrate, puta barata, porque cada vez que a mí se me cante te voy a dejar el orto así de abierto y lleno de mi leche. Me sentenció mi bully, riéndose en mi cara mientras yo quedaba tirada en la cama, humillada y totalmente destrozada.
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Quedé tirada de costado en la cama, en posición de cucharita y con las piernas pegadas, temblando de frío y de dolor en el silencio de la pieza. El departamento estaba completamente a oscuras y en silencio; el maldito de Braian ya se había vestido y se había ido a la calle, dejándome tirada y abandonada como una basura después de haberme usado y roto entera como su perra. Con el cuerpo totalmente destruido y la mente en blanco, despacio llevé mi mano temblorosa hacia atrás, buscando mi entrepierna.
— Es increíble... me dejó la cola tan rota y deformada que ni siquiera me cuesta trabajo... Le dije a la nada misma entre sollozos ahogados, sintiendo el vacío helado en la zona.
Al tocarme la entrada anal, noté cómo mis dedos entraban casi sin resistencia, con una facilidad espantosa, gracias a la verga de 23 centímetros de ese hijo de puta que me había abierto a la fuerza durante horas.
— Tengo que sacarme esta porquería de adentro... me quema toda... Le dije a la oscuridad de la habitación, hundiendo dos dedos despacio en mi interior.
Empecé a escarbar en lo más profundo de mi culo roto para intentar limpiarme. A medida que hurgaba en el fondo de mis entrañas, sentí cómo la marea espesa, caliente y viscosa de su semen empezaba a ceder. Con cada movimiento suave de mis dedos, chorros de su leche retenida comenzaban a brotar de la cavidad abierta, saliendo lentamente y deslizándose de forma asquerosa por la curva de mis nalgas y mis muslos hasta manchar las sábanas.
— Dios mío... qué asco me doy... cuánto semen me dejó metido este monstruo... Le dije con la voz rota y la cara pegada a la almohada mugrienta, sintiendo el líquido tibio chorreándome la piel sin parar.
Aún sola, en la penumbra de la casa de mi bully, me quedé ahí tendida por un largo rato, llorando en silencio mientras me seguía sacando con los dedos todo ese líquido de adentro, sintiendo la humillación absoluta de tener el culo completamente desgarrado, palpitando en el vacío y chorreando la marca de su violencia.
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Estaba aplastada boca arriba contra el colchón mugriento, sintiendo todo el peso aplastante de Braian sobre mi cuerpo cansado. Su aliento pesado a cigarrillo y ese olor rudo a transpiración y colonia barata me invadían la cara, dándome náuseas. El chabón me agarró las piernas por atrás de las rodillas, abriéndomelas de par en par y dejándome totalmente expuesta mientras se dejaba caer con fuerza encima mío. De golpe, sentí el roce caliente de su verga de 23 centímetros acomodándose directo en la entrada de mi vagina nueva.
— Te aviso que no aguantó más, pedazo de trola, me voy a correr bien profundo acá adentro. Me susurró Braian al oído con una voz ronca y sobradora que me hizo helar la sangre.
— ¡No, por favor! ¡Salí de arriba mío, te lo suplico, quitame el peso de encima! Le dije desesperada, intentando empujarle los hombros sin moverlo ni un milímetro.
— Ni en pedo me salgo, perra, ahora te bancás todo lo que se me cante echarte. Me respondió él, ignorando mis llantos y clavándome la verga hasta el fondo con una embestida seca.
— ¡¡¡AAAAAHHHH! ¡POR FAVOR, NO LO HAGAS! ¡NO TE CORRAS ADENTRO DE MI CONCHA! Le aullé deshecha, apretando las manos contra las sábanas y pataleando con los pies en el aire por el dolor del estiramiento.
— Cerrá el orto y sentí cómo te la lleno toda, perra sumisa. Me gritó mi bully, hundiéndome la carne hasta la raíz.
Apreté los puños con rabia y angustia mientras sentía cómo el hijo de puta empujaba hasta el fondo de mis entrañas. En ese segundo, su verga gorda empezó a palpitar descontrolada y un chorro hirviente de semen disparó directo contra mi útero. Lo odiaba con toda mi alma por lo que me estaba haciendo, pero no podía frenar la marea hirviente que me inundaba la intimidad.
— ¿¡Qué carajo vas a hacer si me dejás embarazada, hijo de puta!? Le dije llorando de bronca y miedo, sintiendo el semen derramarse adentro mío mientras él seguía arriba.
— Mirá lo que decís, trola, me imagino esa panza de embarazada que te va a quedar y me cago de la risa. Me dijo Braian con una carcajada burda y cruel, mirándome a los ojos sin remordimiento.
— ¡No te rías, pedazo de enfermo! ¡Es re grave lo que estás haciendo, me estás llenando toda! Le dije indignada, tratando de zafar del peso de sus pectorales.
— Si no te gusta la idea de quedar embarazada, habértelo pensado antes de tomarte esa pastilla de mierda para hacerte mujer. Me respondió él enojado, apretándome los brazos contra la cama para tenerme inmóvil.
— ¡Yo no me convertí en mujer para que vos me arruines la vida y me uses de basurero! Le dije gritándole en la cara con las lágrimas corrérseme por las mejillas.
— Te me callás la boca, perra, si no querías un pibe te hubieras tomado la pastilla del día después o te hubieras quedado siendo chabón. Me gritó él con desprecio, pegándome un tironazo rudo del pelo.
— ¡Sos un monstruo desalmado! ¡No podés echarte adentro así sin que me importe! Le dije con la voz quebrada, sintiendo cada palpitación de su verga adentro mío.
— A mí me importa un carajo si te preño, no me voy a hacer cargo de nada, escuchaste bien, ¿no? Me dijo él con tono tajante y dominante.
— ¿¡Cómo que no te vas a hacer cargo!? ¡El pibe sería tuyo también, pedazo de basura! Le dije aullando de dolor y desesperación.
— Te aclaro de una vez que si te queda un bombo ahí adentro es pura y exclusivamente tu culpa por andar regalada sin cuidarte. Me repitió él, burlándose abiertamente de mi llanto.
— Sos un hijo de re mil puta... ¿cómo vas a decir que es mi culpa si me estás teniendo atrapada abajo tuyo? Le dije entre sollozos, masticando la impotencia de no poder liberarme.
— Es tu culpa por ser una puta barata que sale en bolas a la calle a buscar verga. Me dijo él con odio, dándome un empujón de cadera para asentar bien su leche.
— No soy ninguna puta barata, sos vos que me estás forzando a todo esto. Le dije con el pecho agitado, sintiendo su aliento pegado a mi cuello.
— Ni en pedo voy a reconocer o criar a un pibe que salga de la concha de una trola como vos. Me dijo mi bully con desprecio total, remarcando cada palabra para destruirme por dentro.
— ¿¡Cómo podés ser tan cruel!? ¡Me cogés, me llenás de leche y encima me decís todas estas barbaridades! Le dije deshecha de dolor, no podiendo creer la maldad de sus palabras.
— Te digo la verdad, perra, vos no servís para ser madre de nadie, servís nada más para que te abra al medio y te use cuando se me cante. Me respondió él con una sonrisa macabra.
— Me das un asco que no te das una idea... soltame de una vez, te lo pido por favor. Le supliqué quebrada por completo, sintiendo la humillación quemándome la piel.
— De acá no me muevo hasta que termine de exprimirme bien adentro de tu vagina nueva. Me dijo él, dejándose caer más pesado sobre mi cuerpo derrotado.
— Por favor... no me dejes embarazada, me vas a arruinar para siempre. Le dije en un hilo de voz, con la mente en blanco ante semejante crueldad.
— Que te sirva de lección para toda la vida, perra, porque a partir de hoy vas a llevar mi leche adentro cada vez que a mí se me ponga dura. Me sentenció Braian, riéndose en mi cara mientras yo me quedaba aplastada abajo de él, llorando en silencio y sintiendo su verga vaciarse por completo en mi intimidad.
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2 comentarios - Creampie Bully Gender Bender 2

elpapu20261 +1
No hay nada más rico que acabar adentro 🤤🤤😛