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Se agranda la familia....

Hola a todos, mi nombre es Adriana y pasaré a contarles mi historia…
Bueno, como les acabo de comentar, mi nombre es Adriana, tengo 45 años. Mido 1.52, tengo pelo castaño, ondulado (tanto que se me enmaraña), algo rellenita (con algún rollito), no mucho busto pero compenso con mi retaguardia (que a pesar de mi edad sigue muy bien formada y parada), trabajo desde hace unos años en un hospital privado como recepcionista. Hace ya varios años estoy casada con Carlos (50) y tenemos dos hermosos hijos, María (22) y Valentín (20). Tengo una hermana gemela, Elena, ella es muy parecida a mi salvo que tiene el pelo más oscuro y que tiene MUCHO busto, de cola está bastante bien también; ella es profesora de Inglés, está casada y con él tiene una hija, Luna (22).
Se agranda la familia....Bien, todo comenzó hace unos años. Mi hija estaba terminando el 1º año de la carrera de medicina en la UBA, y mi hijo… bueno, me estaba sacando canas verdes para poder terminar de rendir todas las materias del secundario, justamente la última que le quedaba para dar era Inglés de 4º y 5º año. Suerte para mí que tengo a mi hermana, así que le pedí ayuda, ella no me rechazó y de inmediato empezó a organizar la agenda para darle clases a Valentín.
En un principio mi hijo iba a la casa de mi hermana 1 vez a la semana, pero pronto aumentó la dosis ya que Elena dijo que no iban a llegar con los temas, por mi parte no hubo objeción. Poco a poco empecé a ver un cambio de actitud en mi niño, comenzó a vestirse bien, peinarse y hasta perfumarse para ir a las clases de inglés, me extrañó, pero no me preocupé (seguramente su prima tenía alguna amiga que estuviera estudiando con ella y él quería chamullársela).
Un viernes, previo a unas mesas de examen, Valentín me pide permiso para quedarse a dormir en la casa de su tía ya que así podrían estudiar hasta tarde todo el fin de semana. A su papá como a mí, nos pareció una muy buena idea, ya que hacía tiempo que no teníamos tiempo para nosotros solos. Ese fin de semana no la pasamos para nada mal con Carlos. Lo que me extrañó fue que nuestro hijo volviera el domingo tan tarde, él es fanático del fútbol y no se pierde ningún partido de Boca, por eso me extrañó que llegara luego de finalizada la contienda. Habrá entrado en casa a eso de las 23, lo trajo mi hermana con el auto, y se despidieron hablando en inglés entre risas así que supusimos con mi marido que realmente se la pasaron estudiando. Valentín entró, nos saludo y se fue a la cama debido que ya había cenado con su tía.
Los días fueron pasando y si bien mi hijo no iba todos los días a lo de Elena, iba día por medio o cada dos días y se quedaba los fines de semana, si hablaba todos los días con ella, practicaba bastante. Yo estaba feliz, me dije «Que buena idea tuve de decirle a mi hermana que lo ayude» pronto me daría cuenta que equivocada que estaba. En las reuniones familiares los comportamientos, a veces, eran un poco raros, unas miradas de más o hasta algún juego de manos; pero lo tomé como juegos por la confianza que se tenían.
Llegó el gran día, mi hijo rendía inglés. Estábamos todos muy nerviosos, al final pudo solo rendir una de las dos y… la rindió mal. Elena no lo podía creer, mi hijo llorando. Fui al colegio para averiguar y me dijeron que no aprobó debido que sus nervios lo bloquearon pero como sabían que sabía y que estaba preparado le dieron una oportunidad excepcional para volver a rendirla la semana siguiente pero que hasta fin de año no iba a poder rendir la otra. Así fue que lo hermana le dijo «te armas tu bolso y te instalas en casa». En ese momento no entendí porqué pero la cara de Valentín se iluminó, trató de esconder la alegría, pero no sabía bien cómo. Mientras mi niño se fue a armar el bolso yo me puse a hablar con mi hermana:
A: Ele… ¿Estás segura?
E: ¿De qué? ¿De llevarlo? Si, no va a haber ningún problema, además, es mi sobrino favorito y la pasamos bien juntos.
A: Es tu ÚNICO SOBRINO, ¿Tu marido no te va a decir nada?
E: No, no va a estar. Se fue anoche por trabajo a Córdoba, vuelve recién el otro fin de semana.
A: Ah, ¿Y Luna? ¿Cómo van a hacer para dormir?
E: Ella tiene que estudiar, en si ella dormiría conmigo y valen en la cama de Luna. Tranquila hermanita que te lo voy a cuidar bien al bebé jajaja.
V: ¡Tía! ¿Llevo juegos de Play como dijimos?
A: ¿Cómo? ¡Te vas a estudiar, no de vacaciones!
E: No Adri, con él practicamos con juegos, es decir, juegos en inglés con diálogos así práctica lectura y entrena el oído. De paso se divierte.
A: MMM… No sé… Bue, la docente sos vos. Calculo que sabes lo que haces.
E: Eso espero jajaja
A: Más te vale jajaja… Val anda por tus juegos, y más te vale que apruebes…
V: Don’t worry mom! I’m going to study, I promise!
A: ¿Qué?
E: Dijo que no te preocupes, que va a estudiar. ¿Ves que sabe? Pasa que se pone nervioso y a veces duda.
Mi hijo fue a buscar sus juegos y partieron.
Me llamó la atención que mi hijo no se conectará casi en WhatsApp, la verdad me comía la intriga de saber que estaban haciendo, tenía una mala intuición, pero no quería parecer una enferma de celos o una madre sobreprotectora.
El sábado mi hija y su prima, Luna, fueron a bailar y mi sobrina se quedó en casa. Así que, como quien quiere la cosa, a eso de las 9 de la mañana miré el WhatsApp y vi que mi hermana estaba en línea, entonces decidí pasar a desayunar con ella y con mi hijo para así ver qué tal estaba todo. Compré una facturas, me subí al auto y me dirigí a la casa de mi hermana.
Cuando llegue vi que estaba todo en silencio, reviso nuevamente mi teléfono y veo que la última conexión de mi hermana fue al horario que la había visto. Miré el de mi hijo y su última conexión fue el día anterior, supuse que estaba durmiendo. Estaba dispuesta a irme ya que seguramente estaban durmiendo, cuando de repente escucho una especie de grito, era mi hermana. Inmediatamente toque el timbre, nadie contestó. Volví a tocar con más énfasis…
E: ¡Va! … ¿Quién… es? – preguntó mi hermana entrecortada.
A: Tu gemela favorita
E: Dame un minuto, ya te abro Adri. -No sé si era yo o ese minuto fueron 20…
E: ¡Que sorpresa hermanita, qué alegría de verte!
Mi hermana me atendió en bata, con los pelos enmarañados y los ojos llorosos. No quise mirarla mucho pero parecía que no tenía nada debajo de la bata, ni sostén ni tanga, pero como dije mucho no quise mirar. En eso sale del baño mi hijo en short y remera, se notaba que no hacía mucho que se había levantado.
«Buen día» nos saluda Valentín, a mí viene y me da un beso en la mejilla y un abrazo, y a su tía le hubiera dado un pico si ella no se hubiese corrido. «¡NENE! ¡Despabilate, que casi me das un pico boludón!» Le dijo Elena mientras lo empujaba. Mi hermana me pide si podía poner la pava para unos mates mientras ella se viste y así desayunamos, mi hijo, en cambio se fue a preparar una leche con chocolate. Minutos después sale Elena de su habitación ya vestida, de entre casa pero vestida, y le dice a su alumno que como estoy yo que le permitía hablar en castellano. No entendí el porqué de eso y después me contó que para que esté más familiarizado con el idioma le puso la pauta que tenía que hablar todo el tiempo en inglés y que si se equivocaba lo corregía.
Esa mañana pasó sin más sobresaltos, almorzamos y a eso de la media tarde me volví a casa, volví sola porque mi hijo prefirió quedarse estudiando, le dije que no se olvide que el miércoles rendía y quería que el martes a la noche durmiera en casa. Una vez en mi casa veo que mi sobrina se estaba por ir así que la invito a quedarse esa noche también, total Valentín no iba a volver. Ella le avisa a la madre, la cual no pone objeción pero le pide que al día siguiente no falte a sus clases.
Llegó el martes y mi hijo volvió a su hogar, esta vez no lo trajo mi hermana, dado que estaba dando clases en su escuela. Cuando yo volví de mi trabajo Valentín ya estaba en casa, pero ahora sí, no se despegaba de su celular. Me saluda un poco nervioso, pero poco a poco se empieza a soltar, aunque estaba más tímido que de costumbre. Podría decir que lo noté con un dejo de vergüenza, pero lo dejé pasar, no me preocupé.
Finalmente el gran día llegó, era miércoles por la mañana y mientras se preparaba, mi hermana le escribía y hablaba en inglés para irse mentalizando. Cómo quería acompañar a mi hijo, hablé con una compañera para cambiar el turno en el trabajo. Llegamos y entró, yo estacioné el auto y me fui a un café frente a la escuela. Aprovechando que mi hermana estaba conectada me puse a chatear con ella…
A: Hola ele. ¿Cómo estás?
E: Bien y ¿vos? ¿Qué tal el día laboral?
A: Bien, cambié de turno por hoy para traer a Val a rendir.
E: Ah, y ¿Cómo le fue?
A: Todavía no rindió, está en la escuela, yo lo estoy esperando en un café.
E: Si no aprueba me mato, resucito, lo mato y me vuelvo a matar jajaja.
A: Más les vale a los dos que mi hijo apruebe.
E: Te juro que saber sabe, lo hice estudiar como un condenado.
A: Estoy segura que sí. ¿Pasó algo mientras estuvo en tu casa?
E: No, ¿porqué? ¿Te dijo algo?
A: ¿Debería?
E: Hermana, no entiendo a qué viene tu pregunta. ¿Qué pasa?
A: Valentín vino raro de tu casa.
E: ???
A: Si, tímido, como vergonzoso, no sé.
E: Es raro lo que me decís, conmigo habla lo más bien. Se sentirá así por haberte dejado todo este tiempo… No sé qué decirte.
A: No pasa nada.
Seguimos hablando de otras cosas hasta que veo que llega mi hijo con los ojos llorosos. Me dije para mis adentros «reprobó» pero cuando lo veo acercarse a mí y me dice «APROBÉ», acto seguido se tira para abrazarme y no se si fue adrede o sin querer pero me encajó un beso en la boca. Me quedé dura pon un instante, no sabía que hacer, supuse que fue por su emoción porque nos soltamos y me cuenta sobre el examen, es decir, hizo caso omiso al beso, así que seguí la corriente.
Una vez en casa almorzamos y me dice si podía ir a lo de su tía para darle la buena noticia y llevarle algo como paga. Me extrañó esa actitud de él, pero me pareció buena idea solo que no lo iba a poder acompañar porque tenía que ir a trabajar, pero que lo alcanzaba hasta lo de mi hermana. Al dirigirnos a lo de Elena paré para comprarle bombones y unas flores, así se las llevaba su alumno. Le entrego las cosas a Valentín y le digo que avise que el viernes a la noche hacemos un asado en casa para celebrar y que están invitados, luego de eso le doy un beso en la mejilla y lo dejo en la esquina de mi hermana. Veo que se dirige a la casa, le abren (no vi quién), entró y me retiré.
Al llegar al trabajo recibí un mensaje de mi hermana agradeciendo las flores y los bombones y confirmándome que el viernes a la noche no iba a faltar.
Al llegar a casa noté que mi hijo no había vuelto y eran las 23hs. Así que le mandé mensaje para ver si le había pasado algo, a los 10 minutos me dice: «Perdona mamá, colgué, como me quedaron juegos acá me puse a jugar y se me pasó el tiempo». Le dije que ya estaba, que ya me había cambiado para dormir y que su padre estaba en la cama, que le pregunté a su tía si se podía quedar y sino que se pida un Uber. Elena no tuvo problema, es más, me mando mensaje diciendo que al día siguiente ella me lo traía a casa antes de ir al colegio. Cada vez me daba más mala espina esa relación, pero mucho no podía hacer.
Llegó el viernes a la tarde, Valentín estaba un poco acelerado, alterado, podría decir ansioso. Ya medio me molestaba esa actitud de él, me sentía… celosa. Pero ¿Qué iba a decir o hacer? A eso de las 21 llegó mi hermana con mi sobrina, ésta última con un bolso. Elena vino con un suéter negro, jeans medio apretados (podríamos decir que se le marcaba toda su vulva) y unas botitas marrones y mi sobrina estaba con una campera plateada, remera negra, un pantalón deportivo y zapatillas. Con ese look y el bolso ya lo supe todo, mi hija y su prima se iban a bailar después…
El asado de celebración pasó sin exabruptos, a la 1 de la mañana yo me fui a dormir un poco, Carlos se acostó un poco más tarde porque se bañó ya que olía a humo. A eso de las 3:30 me levanto para ir al baño y veo las luces del comedor encendidas y se escuchaba la radio baja, me acerqué despacio para no hacer ruido por si alguien se había quedado dormido pero lo que vi me dejó paralizada. Ahí estaba, de espaldas a dónde estaba yo, mi hermana sentada sobre las piernas de mi hijo. Se estaban besando de una manera frenética, no hablaban solo se besaban y acariciaban, si me concentraba podía escuchar algún que otro suspiro de mi Elena al mi hijo pasarle la mano por debajo de su remera y mientras ella se movía sobre el regazo de Valentín. Habré visto no más de 2 minutos, pero para mí fue eterno. Me alejé en silencio y me fui al baño (dónde si hice ruido para que me escuchen), una vez dentro me puse a analizar todo, no sabía qué sentir, tenía una mezcla de sensaciones y sentimientos. Por un lado me pareció aberrante que mi hermana y mi hijo estuvieran haciendo eso, me llenó de ira pero, ¿Era por eso que me sentía así?¿Lo que sentía era irá o bronca? Al sentarme en el inodoro me di cuenta de algo, estaba toda húmeda, esa escena me había excitado ver la escena entre tía y sobrino. Entonces… esa bronca no era por un tema moral, eran celos, celos porque mi hijo estaba con mi gemela y no conmigo.
Al salir del baño me doy cuenta que todas las luces y la radio estaban apagadas, volví a acercarme pero no había rastros de ninguno de los dos amantes. Tomé coraje y decidí ir a la habitación de mi hijo y ahí estaba él durmiendo, tapado pero no había rastros de mi hermana. Me dirigí a la habitación de mi hija, que era la más alejada, y ahí estaba mi gemela durmiendo boca abajo, vestida. Ya, confundida preferí irme a acostar un rato hasta que suene el despertador, ya eran las 4. Una hora después me levanté como todos los días y me fui a preparar el desayuno cuando veo a mi hermana levantada preparando la mesa para que desayunemos juntas.
E: Buen día. Espero que no te haya molestado que me quede.
A: No, para nads. Si me sorprendió.
E: Es que así la espero a Luna que llegue y nos vamos, hoy llega su papá. ¿Te pasa algo?
A: Es que tuve un mal sueño.
E: Sabes que no podés mentirme, pero si eso querés decirme, está bien…
Nos quedamos charlando un poco más y se hizo la hora para irme, así que tome las llaves y me fui con el auto. No me podía sacar de la mente esa imagen que estaba segura haber visto. Ahora sí pude reconocer el deseo, me estaba excitando pero debía contenerme. Los días fueron pasando, Valentín no dejaba de escribirse con Elena (siempre en inglés), pero no sé veianntan frecuente, salvo reuniones familiares. Pero yo no me podía olvidar de eso y a cada noche, al bañarme me masturbaba pensando en esa situación, no me aguantaba, hasta muchas veces soñé con eso.
Pasó poco más de un mes aproximadamente, con mi marido estábamos pasando por una crisis, y fue cuando caí en la cuenta que mi hijo debía volver a prepararse para rendir el último año de inglés, es decir que volvería a acercarse a su tía, y así pasó. Las cosas volvieron a suceder como antes, fines de semana en su casa y mucho apego.
Una cierta noche, en la reunión por el cumpleaños de Carlos (septiembre), un amigo de mi marido le hizo una propuesta a Valentín, la cual consistía en que, si aprobaba, él lo iba a becar y, por medio de un hermano, darle un trabajo en una empresa en Estados Unidos. Todos vitoreamos a Valentín para que se ponga las pilas, pero yo por dentro sentía que se me caía el mundo. Esa propuesta lo llenó de energía para ponerse a estudiar con más empeño.
Un fin de semana veo que mi hijo no se despega del teléfono, sabía que hablaba con su tía, no podía soportarlo. Esperé que valen se quede dormido e hice algo que ni a mi marido le hice, le revisé el celular y vi la conversación con su «teacher», mucho no entendí, no soy hábil en ese idioma pero encontré cosas que no necesitaban traducción, fotos de mi hermana desnuda y de sus tetas, y por parte de Valentín también. No voy a mentir, un poco me excitó, pero ya estaba confirmando que lo que vi esa noche no era una ilusión, sentí que mi hermana me quería sacar a mi hijo, así que formulé un plan para descubrirlos y, ni bien pude, me puse en marcha para efectuarlo.
argentinacaseroOtra noche, mientras mi hijo dormía le saqué el teléfono y descargué todas las fotos que después me pasé al mío. Esperé y esperé, formulándome cada posible situación para descubrirlos… hasta que un día la gran noticia llegó, y con ella mi esperanza. Sucedió como la vez anterior, mi cuñado tuvo un viaje (pero ésta vez de 2 semanas). Elena le repitió la propuesta a mi hijo, quien aceptó, entonces el miércoles, después del trabajo lo pasó a buscar y se fueron.
El viernes a la tarde mi hija me pregunta si puede venir su prima y quedarse el fin de semana ya que un amigo de ambas cumplía ese día y al siguiente querían ir a bailar, es decir iban a salir los dos días. Claramente le dije que no iba a haber problema alguno, que venga y se instale en la habitación de Valentín y que, si quería quedarse hasta el lunes o más, no había problema. Esa noche las chicas se fueron al cumpleaños y yo me le saqué del bolso las llaves de la casa a Luna.
El sábado a la mañana me levanté temprano, por suerte no tenía guardia, me conecté al teléfono pero ninguno se había conectado, así que mi ansiedad pudo más, tomé las llaves del auto y de la casa de Elena y me dirigí hacia allá.
Estacioné el coche a la vuelta, para que no me escuchen, al llegar a la puerta transpiraba frío, temblaba, mi corazón se aceleró. Miré por el ojo de la cerradura por si se veía algo, pero nada. Decidí entrar, lentamente puse la llave y la hice girar tratando de no hacer ruido y… LO LOGRÉ. Muy despacio fui entrando, cada paso que daba mis pulsaciones aumentaban más y más. Sentía miedo de lo que podía llegar a encontrar. Me fui a la habitación de Luna, la cual estaba con la puerta cerrada, la abro y no encontré a nadie, me fui a la habitación de mi hermana y al irme acercando empecé a oír leves ruidos provenientes de ese lugar. Una vez en la puerta me agaché para ver por el orificio donde iría la llave y ahí los vi, Valentín estaba sobre su tía, quien gemía y se aferraba a las sábanas debido al placer que le daba mi muchacho. En eso veo que se besan y él se levantaba, ella se incorporó para ponerse en estilo perrito y vi como mi hijo penetraba a mi hermana, esa escena me calentó de sobre manera y sin poder resistirme comencé a masturbarme, primero sobre la ropa y después metiéndome la mano dentro de mi tanga. No podía de ver esa imagen, al ser mi hermana igual a mí me dio el morbo de imaginarme que ella era yo, no paraba de tocarme y seguir el ritmo de las embestidas que mi hijo le daba a mí gemela. Llegué a mi clímax justo con mi hermana, parecía que estábamos conectadas de alguna manera y ahí escuché su grito seguido por un «AHHH… SI MAMÁ..» de Valentín mientras les daban espasmos. Acto seguido, mi muchacho saca su hermoso miembro viril del interior de su tía acompañado de mucho semen. Lo veía y no lo podía creer, me hervía la sangre, ya se me había pasado la excitación y me había llenado de bronca e irá, no por el hecho que tuvieran sexo, sino por no cuidarse, no usaron protección y eso podía generar muchos inconvenientes. Pero controlé mis impulsos de entrar y me fui a la cocina, me hice unos mates y esperé a que alguien saliera…
Al cabo de un rato escucho que abren la puerta entre risas y besos, tengo que admitir que a pesar de todo lo que hacían mi hijo estaba hablando en inglés con ella. Pero llegaron a la cocina, los dos desnudos, y se quedaron petrificados al verme, y veo como de la entrepierna de mi hermana salen hilos de la leche de mi hijo.
E: A… A… Adri… yo, yo te lo puedo explicar.mm
A: ¿Qué me vas a explicar? ¿Que tenés sexo con mi hijo o que garchan sin protección?
E: Eh… no… ¿Cómo sin protección? ¿Desde cuándo estás?
A: Desde antes que te pongas en 4 hermanita, y SI ¡SIN PROTECCIÓN, SIN FORRO! además se nota porque sino no te chorrearía el semen de tu sobrino.
V: Esperá mamá.
A: Vos calle pendejo degenerado.
E: No le hables así en mi casa, no quiero gritos. Si te calmas te lo podemos explicar.
A: ja! Explicar… ¿Porqué no me lo dijeron antes de frente?
E: Porque sabíamos que ibas a reaccionar así, además, no fue algo premeditado.
A: ¿Entonces?
E: La cosa fue así, un día lo noto muy triste a Val. Vino llorando porque Carlos y vos estaban discutiendo. Entonces, como docente que soy y además su tía, me preocupé y quise saber que le pasaba, y ahí me contó.
A: ¿Qué te contó?
V: Le dije que estaba mal porque te veía triste por la relación con papá
A: Val, hijo. Pero yo estoy bien con tu papá.
V: …
E: Dale Val, hablá. O hablo yo… ya no lo podemos esconder.
V: Bueno tía… Mamá, deja de mentirte, veo como todas las noches te pones ropa sexy que te queda hermosa, te marca todo y que cualquier hombre caería a tus pies.
A: Cualquiera menos tu papá.
E: ¡Exacto! Valentín veía como a tu marido le importaba poco la ropa que tenés puesta, se dio cuenta que ya no tienen cama y eso a él lo desesperaba. Entonces, helada como seguramente estás ahora, lo único que se me ocurrió fue decirle que imagine que yo soy vos, y que me dijera lo que quisiera, que se dejará llevar, pero que lo largue.
A: ¿Y qué te dijo?
E: ¿Y porque no le preguntás vos? Lo tenés en frente.
A: Es… está bien. -Dije con la voz entrecortada llena de miedo-. ¿Qué me querés decir? Decimelo sin miedo. Aunque pueda llegar a costarme, te prometo que voy a tratar de entenderte.
V: Mamá… -Veo que se pone de rodillas y me toma de una mano-. TE AMO. Sos el sueño de mi vida, no hay mujer más sexy, hermosa, agraciada y maravillosa que vos. No soporto verte sufrir porque papá te desestima. Me encantaría que me dieras una oportunidad para demostrarte que soy digno. Dejame mostrarte que puedo ser mejor que papá y que puedo hacerte feliz. Eso es lo único que quiero. Por favor aceptame -Me dijo todo eso con los ojos llenos de lágrimas, se notaba como se le aceleró el pulso y temblaba al haberme abierto su corazón-.
A: Yo… yo… no sé qué decirte. Me siento muy feliz con lo que me decís, pero soy tu madre, no está bien, ¿que va a decir la familia?
E: Ejem… yo soy familia y no voy a decir nada.
A: Vos no. El resto. Vecinos y demás.
V: Es que… mamá… nadie tiene porqué saber. Podemos mantenerlo en secreto.
A: Mirá, esto es algo que es muy fuerte para mí. Algo que no esperaba. Además si sentías eso por mí, ¿Porqué te acostadas con tu tía?
E: Eso te lo explico yo, el tema del amor por vos me conmovió, por un momento realmente sentí que era su mamá. Y lo que noté es que su amor y deseo por vos fue proyectado a mí por nuestro gran parecido. Entonces, podemos decir que si él lo hacía conmigo era porque en realidad lo deseaba con vos.
A: Bien, ya me explicaste su punto. Ahora decime¿Porqué vos seguías teniendo relaciones sexuales con tu sobrino?
E: Bueno, al principio, como te dije, alguna parte mía me hizo creer que yo era vos, pero poco a poco lo fui deseando más y más, y me fui enamorando.
V: Y yo de ella. Pero ella no sos vos y mi gran amor sos vos.
A: Ok, eso lo entendí hijo. Pasa que aún no puedo asimilarlo. No se enojen. Prefiero irme y no incomodarlos más. Además, así también pueden seguir con lo suyo y sin cuidado, eso sí, yo debería ser madrina de uno.
E: Pedazo de pelotuda. ¿Vos pensás que no tengo control natal? Yo uso inyecciones para no quedar embarazada. Y no nos incómodas, pasa que, digamos que es raro hablar de esto mientras estamos desnudos.
A: Bueno. Entonces abuela y tía no voy a ser. Igualmente, prefiero irme y asimilar un poco, necesito pensar. Ustedes sigan como si nada. No estoy molesta ni nada, solo un poco shockeada.
En eso me levanto saludo a mi hermana con un beso y un abrazo y le digo «gracias por lo que hiciste, sé que lo ayudaste mucho». Me dirijo a mi hijo y le digo «Estudia, es tu futuro, te amo», lo besé en la boca y me fui…
Continuará

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