Desde que mi bully descubrió que me tomé la pastilla Gender Bender, me obligó a ser su puta personal o me iba a seguir haciendo miserable frente a todos. El tipo es un macho alfa arrogante, cruel y brutal que sabe exactamente cómo quebrarme el orgullo. Me obligó a ponerme a arriba suyo en mi cama, mientras él se recostaba con los brazos cruzados atrás de la cabeza como si fuera el rey absoluto del lugar. Yo estaba totalmente desnuda, con el pecho agitado y mis dos lolas pesadas rebotando mientras subía y bajaba sobre su carne gruesa, mirándolo cara a cara mientras sentía la humillación de servirle de juguete. Sentía los 23 centímetros de su verga enorme, larga, gorda y llena de venas marcadas encajada hasta el fondo de mi intimidad nueva y virgen, abriéndome los tejidos a la fuerza y estirando mi piel suave de mujer con cada embestida.
— Mové ese culo gigante más rápido, trola, que para esto te salieron esas caderas anchas. Me gritó él, soltando una risa prepotente que me retumbaba en los oídos.
— No doy más... te lo juro que me quema toda la concha por adentro. Le dije, soltando gemidos agudos mientras sentía cómo su verga venosa de 23 centímetros me abría mi vagina estrecha.
— Mirá la cara de puta que ponés mientras te estiro toda la vagina virgen, sos una enferma. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi sufrimiento.
— Por favor... hacelo más despacio, me está dolindo muchísimo lo grande y gorda que la tenés. Le rogué, apretándole los hombros mientras mi cuerpo rebotaba sobre su regazo.
— Callate y seguí saltando, trola, que tu único trabajo es servirme de juguete y aguantarte esta verga enorme. Me ordenó con desprecio, viéndome llorar.
— Es que no puedo más... me tiemblan las piernas, déjame parar un segundo te lo pido. Le dije con la voz quebrada por la humillación.
— Ni en pedo te bajás, vas a seguir arriba mío hasta que a mí se me cante la gana, perra. Me respondió él, soltando otra risa brutal mientras me miraba con arrogancia.
— Me vas a deformar toda si seguís así, por favor tené compasión. Le supliqué, sintiendo el ardor insufrible en mi intimidad nueva.
— Agradecé que te uso, pedazo de trola, que para otra cosa no servís con este cuerpo de minita que te quedó. Me gritó él con prepotencia, disfrutando de mi llanto.
— Sos un monstruo... no sabés lo mucho que me duele tener esto tan adentro mío. Le dije entre sollozos, atrapada arriba de su cuerpo.
Llevábamos más de una hora de sexo duro, seco y salvaje en ese ambiente pesado. Mis piernas ya no respondían y sentía la intimidad ardiendo por el roce incesante de esos 23 centímetros desgarrándome por dentro, cuando el tipo cambió la respiración y me agarró con fuerza de la cintura, fijándome contra su cuerpo.
— ¿Estás preparada, trola?. Me preguntó mi bully con una sonrisa macabra en la cara.
— ¿Eh?... ¿Preparada para qué?... No entiendo, te lo pido por favor decime. Le dije entre gemidos agudos, tonta, inútil y desorientada por el cansancio.
— ¡Para esto, perra! Le gritó él con la voz enronquecida, clavándome su verga de 23 cm hasta el fondo de mi útero.
— ¡¡¡¡AAAAAHHHHHHHH! ¡¡¡¡NOOOOOO, NO, NO, ADENTRO NO! ¡¡¡¡AHHHHHHHHH!!!!. Aullé y grité con desesperación, sintiendo cómo el primer chorro ardiente e inmenso me golpeaba las entrañas.
— ¡¡¡SÍ, TOMA PUTA, TE LA TRAGÁS TODA HASTA EL FONDO DE LA CONCHA!!!. Gritó él con furia, rugiendo mientras su marea espesa me inundaba por completo.
— ¡¡¡¡AIAAAAAAH! ¡POR FAVOR, SACALA, TE LO SUPLICO, ADENTRO NO ME DEJES ESO! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!!. Continué gritando fuera de mí, sintiendo su carne venosa y gorda palpitar en lo más profundo mientras me llenaba.
— ¡¡¡QUEDATE QUIETA Y SENTÍ CÓMO TE LLENO TODA, PUTA REGALADA!!! Gritó mi bully con una risa salvaje mientras terminaba de venirse.
— ¡¡¡¡NOOOOO, TE LO ROGO, ME VAS A DEJAR EMBARAZADA, SACALA YA POR FAVOR! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!! Aullé entre lágrimas, sintiendo la humillación absoluta de estar totalmente llena de su semen espeso.
— Mirá cómo llorás, pedazo de trola... Si con todo lo que te dejé adentro no te embarazo hoy, voy a volver mañana para darte el doble de duro y salvaje hasta dejarte bien preñada con mi hijo. Me dijo él, largando una carcajada hiriente mientras se retiraba lentamente.
— ¡No me podés hacer esto! ¡Por favor, no podés usarme asi!. Le rogué, sintiendo el semen chorreándome entre los muslos.
— A mí me importa un carajo si te dejo preñada, arreglate sola. Me voy a ir y te voy a dejar embarazada y abandonada por puta. Me respondió él con desprecio.
— ¡Ay! ¡Por favor dejame parar, me arde todo y me chorrea tu leche por la vagina!. Le dije, llorando desconsoladamente mientras el semen espeso se me escurría entre los muslos y bajaba por mi piel en caliente.
— Mové ese culo un poco más para que te entre bien profundo todo lo que te dejé, perra. Me dijo él con una risa cruenta, disfrutando ver cómo mi cuerpo temblaba de puro pánico.
— Es un horror... me vas a dejar embarazada, sos un hijo de puta. Le dije entre sollozos y gemidos ahogados, manteniendo el ritmo involuntario sobre su regazo mientras sentía la humedad espesa derramándose por mi intimidad.
— Qué divertido va a ser que tengas el hijo del macho que te sacó la virginidad después de hacerte la vida imposible como hombre. Me dijo él, soltando una risa burlona mientras me miraba con desprecio.
— Sería lo más gracioso del mundo que tu bully sea el padre de tu hijo y te deje la panza enorme por puta. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi desesperación.
— Mirá cómo quedaste hecha un trapo, servís únicamente para que te use de basurero de leche como la puta barata y ordinaria que sos. Me dijo él, apretándome el cachete de la cara con desprecio mientras disfrutaba mi humillación.
— Por favor... no me digas esas cosas tan feas, me hacés sentir la peor basura del mundo. Le dije, sollozando sin parar mientras intentaba taparme los pechos con los brazos temblorosos.
— Sos una puta barata y nada más, no servís para otra cosa que no sea aguantarte mi verga y quedar tirada chorreando como la regalada del barrio. Me repitió él, burlándose en mi cara de cómo me temblaba todo el cuerpo.
— Es que me dejaste arruinada... no puedo ni moverme y siento cómo me sale todo de adentro. Le dije entre gemidos ahogados, quebrada por completo por el dolor y la vergüenza.
— Mírate, pedazo de trola, mirá cómo terminaste tirada en tu propia cama, entregada por completo como una perra sin valor. Me dijo él con una carcajada cruel, dándome un chirlo seco en el muslo.
— Te voy a dejar bien preñada con mi hijo y me voy a ir a la mierda, pero voy a volver solo para cogerte el doble de duro para dejarte con muchos hijos. Me dijo él con una carcajada hiriente antes de empujarme a un lado, acomodarse la ropa e irse riéndose a carcajadas, dejándome tirada sola en el colchón, llorando de puro terror por la idea de quedar embarazada y abandonada por el hijo de mil puta de mi bully.

Desde que mi bully descubrió que me tomé la pastilla Gender Bender, me obligó a ser su puta personal o me iba a seguir haciendo miserable frente a todos. El tipo es un macho alfa arrogante, cruel y brutal que sabe exactamente cómo quebrarme el orgullo. Me arrastró hasta la pieza de mis viejos y me obligó a ponerme en cuatro patas sobre el borde de la cama matrimonial, totalmente desnuda, mientras apoyaba los codos en el acolchado y dejaba mis nalgas gigantes levantadas hacia él. Sentía los 23 centímetros de su verga enorme, larga, gorda y llena de venas marcadas saliendo despacio de mi ano desgarrado, roto y abierto, dejándome la carne viva y ardiendo de dolor tras una hora de castigo salvaje.
— Mirá cómo te dejé ese orto de trola, está totalmente deformado y abierto. Me dijo él, soltando una risa cruenta mientras se limpiaba la verga en mis nalgas.
— No doy más... te lo juro que me duele toda y no puedo ni cerrar las piernas, mi culo aun sigue roto con la forma de la verga de su grosor. Le dije, llorando desconsoladamente con la cara hundida en el acolchado de mis padres.
— Agradecé que te dejé la cola así de estirada, perra, para que te acuerdes todo el mes quién es tu dueño. Me gritó él, burlándose abiertamente de mis temblores.
— Por favor... me duele tanto que sé que no voy a poder ni caminar ni sentarme por un mes. Le rogué entre sollozos y gemidos de puro sufrimiento.
— Eso es para que aprendas a obedecer, trola, vas a estar un mes entero caminando como pato por mi culpa. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas mientras contemplaba mi intimidad destruida.
— Es un horror... me arruinaste, sos un monstruo desalmado. Le dije con la voz quebrada por la humillación.
— Callate, pedazo de perra, que para recibir esta verga enorme te salieron esas caderas. Me respondió él con desprecio, dándome una nalgada seca sobre la piel roja.
— Me dejaste hecha una porquería, no puedo ponerme de pie. Le supliqué, sintiendo el dolor punzante latiéndome en las entrañas.
— Mirá la cara de humillada que ponés, sos una puta barata que quedó tirada en la cama de sus viejos. Me gritó él con prepotencia, disfrutando de mi agonía.
— Cuando tus viejos vengan y te vean toda rota y estirada van a entender lo puta que sos, que en vez de defenderte dejaste que te rompa bien el culo acá mismo. Me dijo él con una risa malvada, burlándose de mi desesperación frente al colchón matrimonial.
— Me encantaría ver la cara de tu padre al ver cómo te dejé el culo de abierto y la cama chorreada. Me dijo él, soltando una carcajada tremenda mientras se mofaba de mi sufrimiento en la pieza de mis viejos.
— Sos un hijo de puta... Le dije entre sollozos, aplastada contra el colchón.
El tipo se acomodó arriba mío un segundo más, agarrándome firmemente de las caderas anchas antes de dar el último empujón para clavar su carne de golpe hasta el fondo de mi entrada anal antes de venirse.
— ¿Estás preparada, trola?. Me preguntó mi bully con una sonrisa macabra en la cara.
— ¿Eh?... ¿Preparada para qué?... No entiendo, te lo pido por favor decime. Le dije entre gemidos agudos, tonta, inútil y desorientada por el cansancio.
— ¡Para esto, perra! Le gritó él con la voz enronquecida, agarrándome bien fuerte de las caderas para empujar bien adentro su verga de 23 cm hasta el fondo de mi culo.
— ¡¡¡¡AAAAAHHHHHHHH! ¡¡¡¡NOOOOOO, NO, NO, ADENTRO NO! ¡¡¡¡AHHHHHHHHH!!!!. Aullé y grité con desesperación, sintiendo cómo el primer chorro ardiente e inmenso me golpeaba las entrañas.
— ¡¡¡SÍ, TOMA PUTA, TE LA TRAGÁS TODA HASTA EL FONDO DEL CULO!!!. Gritó él con furia, rugiendo mientras su marea espesa me inundaba por completo.
— ¡¡¡¡AIAAAAAAH! ¡POR FAVOR, SACALA, TE LO SUPLICO, ADENTRO NO ME DEJES ESO! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!!. Continué gritando fuera de mí, sintiendo su carne venosa y gorda palpitar en lo más profundo mientras me llenaba el culo.
— ¡¡¡QUEDATE QUIETA Y SENTÍ CÓMO TE LLENO TODA LA COLA, PUTA REGALADA!!! Gritó mi bully con una risa salvaje mientras terminaba de venirse.
— ¡¡¡¡NOOOOO, TE LO ROGO, SACALA YA POR FAVOR! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!! Aullé entre lágrimas, sintiendo la humillación absoluta de estar totalmente llena de su semen espeso en mi ano roto.
— Mirá cómo llorás, pedazo de trola... Si con todo lo que te dejé adentro de la concha y el culo no te embarazo hoy, voy a volver mañana para darte el doble de duro y salvaje hasta dejarte bien preñada con mi hijo. Me dijo él, largando una carcajada hiriente mientras se retiraba lentamente.
— ¡No me podés hacer esto! ¡Por favor, no podés usarme asi!. Le rogué, sintiendo el semen chorreándome por la cola destruida y entre los muslos.
— A mí me importa un carajo si te dejo preñada, arreglate sola. Me voy a ir y te voy a dejar embarazada y abandonada por puta. Me respondió él con desprecio.
— ¡Ay! ¡Por favor dejame parar, me arde todo el culo roto y me chorrea tu leche!. Le dije, llorando desconsoladamente mientras el semen espeso se me escurría por las nalgas rojas y bajaba por mi piel en caliente.
— Acomodá esa cola destruida para que se te salga todo el semen por las dos cavidades, perra. Me dijo él con una risa cruenta, disfrutando ver cómo mi cuerpo temblaba de puro pánico.
— Es un horror... me vas a dejar el culo arruinado para siempre, sos un hijo de puta. Le dije entre sollozos y gemidos ahogados, quedando colapsada en cuatro patas sobre el borde de la cama.
— Qué divertido va a ser que tengas el hijo del macho que te dejó el culo roto y no te deja ni caminar. Me dijo él, soltando una risa burlona mientras me miraba con desprecio.
— Sería lo más gracioso del mundo que tu bully sea el padre de tu hijo y te deje la panza enorme mientras tenés la cola abierta por puta. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi desesperación.
— Mirá cómo quedaste hecha un trapo con el orto deformado, servís únicamente para que te use de basurero de leche como la puta barata y ordinaria que sos. Me dijo él, apretándome el cachete de la cara con desprecio mientras disfrutaba mi humillación.
— Por favor... no te rías de cómo me dejaste la cola, me hacés sentir la peor basura del mundo. Le dije, sollozando sin parar mientras intentaba taparme con los brazos temblorosos.
— Sos una puta barata y nada más, no servís para otra cosa que no sea aguantarte mi verga y quedar tirada rota como la puta del barrio. Me repitió él, burlándose en mi cara de cómo me temblaba todo el cuerpo.
— Mírate, pedazo de trola, mirá cómo terminaste tirada en la cama de tus viejos, entregada por completo como una perra sin valor y con la cola abierta. Me dijo él con una carcajada cruel, dándome un chirlo seco en la nalga ardiendo.
— Preparate porque voy a volver muy pronto a romperte el culo de nuevo, lo de hoy no fue nada, te tuve lástima y piedad. Me dijo él, mirándome desde arriba mientras yo seguía colapsada en la cama.
— No... por favor te lo pido, no me rompas más la cola, mirá cómo me dejaste... Le dije entre sollozos, aterrada por lo que me esperaba.
— La próxima vez voy a ser un animal en celo y te voy a coger el doble de fuerte, duro y salvaje, te voy a llenar el culo entero de semen de nuevo y no me importa un carajo si no querés. Me dijo mi bully con una carcajada siniestra y brutal antes de acomodarse el pantalón e irse riéndose a gritos, dejándome tirada sola en la cama de mis padres, destruida y llorando de puro pavor.

●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●
Desde que mi bully descubrió que me tomé la pastilla Gender Bender, me obligó a ser su puta personal o me iba a seguir haciendo miserable frente a todos. El tipo es un macho alfa arrogante, cruel y brutal que sabe exactamente cómo quebrarme el orgullo. Me arrastró hasta la mesa del living, justo enfrente de la puerta principal, y me obligó a ponerme de pie, apoyando el torso desnudo contra la madera mientras abría mis piernas de par en par. La posición me dejaba en una exhibición macabra: en cualquier momento mis viejos podían abrir la puerta con la llave y verme en cuatro patas sobre la mesa. Sentía los 23 centímetros de su verga enorme, larga, gorda y llena de venas marcadas clavándose hasta el fondo de mi intimidad y de mi ano, abriéndome los tejidos a la fuerza y estirando mi piel suave de mujer con cada embestida salvaje.
— Mové esas nalgas gigantes más rápido, trola, que tus viejos están por llegar y quiero que te vean bien abierta en la mesa del living. Me gritó él, soltando una risa prepotente que me retumbaba en los oídos.
— No doy más... te lo juro que no me va a quedar nada sano por adentro, mis papás están por entrar y me vas a arruinar la vida. Le dije, soltando gemidos agudos mientras sentía cómo su verga venosa de 23 centímetros me desgarraba la carne estrecha.
— Mirá la cara de puta que ponés mientras te estiro toda frente a la puerta, sos una enferma regalada. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi sufrimiento.
— Por favor... hacelo más despacio, me está doliendo muchísimo lo grande y gorda que la tenés y si abren la puerta me muero de vergüenza. Le rogué, apretando el borde de la mesa mientras mi cuerpo rebotaba violentamente.
— Callate y aguántate la carne, trola, que tu único trabajo es servirme de juguete y dejar que tus viejos se enteren de la perra que sos. Me ordenó con desprecio, viéndome llorar.
— Es que no puedo más... me tiemblan las piernas, déjame parar un segundo te lo pido. Le dije con la voz quebrada por la humillación.
— Ni en pedo te me acomodás, vas a seguir parada contra la mesa hasta que a mí se me cante la gana, perra. Me respondió él, soltando otra risa brutal mientras me miraba con arrogancia.
— Me vas a deformar toda si seguís así, por favor tené compasión de mí. Le supliqué, sintiendo el ardor insufrible en mi intimidad nueva.
— Agradecé que te uso acá en el living, pedazo de trola, que en vez de defenderte o pedir ayuda te dejás coger como la puta barata que sos. Me gritó él con prepotencia, disfrutando de mi llanto.
— Sos un monstruo... no sabés la humillación que siento de estar así parada frente a la entrada. Le dije entre sollozos, atrapada contra la mesa.
Llevábamos más de una hora de sexo duro, seco y salvaje en ese ambiente pesado. Mis piernas ya no respondían, estaba totalmente exhausta y sentía la cavidad anal y mi vagina ardiendo por el roce incesante de esos 23 centímetros desgarrándome por dentro, cuando el tipo cambió la respiración y me agarró con fuerza de las caderas, fijándome con furia contra la madera de la mesa.
— ¿Estás preparada, trola?. Me preguntó mi bully con una sonrisa macabra en la cara.
— ¿Eh?... ¿Preparada para qué?... No entiendo, te lo pido por favor decime. Le dije entre gemidos agudos, tonta, inútil y desorientada por el cansancio.
— ¡Para esto, perra! Le gritó él con la voz enronquecida, clavándome su verga de 23 cm hasta el fondo de mi útero.
— ¡¡¡¡AAAAAHHHHHHHH! ¡¡¡¡NOOOOOO, NO, NO, ADENTRO NO! ¡¡¡¡AHHHHHHHHH!!!!. Aullé y grité con desesperación, sintiendo cómo el primer chorro ardiente e inmenso me golpeaba las entrañas.
— ¡¡¡SÍ, TOMA PUTA, TE LA TRAGÁS TODA HASTA EL FONDO DE LA CONCHA Y DEL CULO!!!. Gritó él con furia, rugiendo mientras su marea espesa me inundaba por completo.
— ¡¡¡¡AIAAAAAAH! ¡POR FAVOR, SACALA, TE LO SUPLICO, ADENTRO NO ME DEJES ESO! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!!. Continué gritando fuera de mí, sintiendo su carne venosa y gorda palpitar en lo más profundo mientras me llenaba.
— ¡¡¡QUEDATE QUIETA Y SENTÍ CÓMO TE LLENO TODA LA MESA DE LECHE, PUTA REGALADA!!! Gritó mi bully con una risa salvaje mientras terminaba de venirse.
— ¡¡¡¡NOOOOO, TE LO ROGO, ME VAS A DEJAR EMBARAZADA, SACALA YA POR FAVOR! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!! Aullé entre lágrimas, sintiendo la humillación absoluta de estar totalmente llena de su semen espeso.
— Mirá cómo llorás, pedazo de trola... Si con todo lo que te dejé adentro no te embarazo hoy, voy a volver mañana para darte el doble de duro y salvaje hasta dejarte bien preñada con mi hijo. Me dijo él, largando una carcajada hiriente mientras se retiraba lentamente.
— ¡No me podés hacer esto! ¡Por favor, no podés usarme así enfrente de la entrada!. Le rogué, sintiendo el semen chorreándome entre los muslos.
— A mí me importa un carajo si te dejo preñada, arreglate sola. Me voy a ir y te voy a dejar embarazada y abandonada por puta. Me respondió él con desprecio.
— ¡Ay! ¡Por favor dejame parar, me arde todo y me chorrea tu leche por la vagina y el culo roto!. Le dije, llorando desconsoladamente mientras el semen espeso se me escurría entre las piernas y bajaba goteando directo sobre la mesa y el piso.
— Quedate bien parada ahí con la cara en la mesa para que cuando entren tus viejos te vean goteando mi leche por las dos cavidades, perra. Me dijo él con una risa cruenta, disfrutando ver cómo mi cuerpo agotado temblaba de puro pánico.
— Es un horror... van a abrir la puerta y me van a ver toda destruida y chorreada, me vas a dejar embarazada de vos, sos un hijo de puta. Le dije entre sollozos y gemidos ahogados, incapaz de moverme por lo exhausta que estaba.
— Qué divertido va a ser que tus viejos te encuentren así de rota y que encima tengas el hijo del macho que te dejó hecha una basura. Me dijo él, soltando una risa burlona mientras me miraba con desprecio.
— Sería lo más gracioso del mundo que tu bully sea el padre de tu hijo, te deje la panza enorme y tus viejos vean cómo te dejaste coger como una puta tirada en la mesa del living. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi desesperación.
— Mirá cómo quedaste hecha un trapo, rendida y chorreando semen por todos lados, servís únicamente para que te use de basurero de leche como la puta barata y ordinaria que sos. Me dijo él, apretándome el cachete de la cara con desprecio mientras disfrutaba mi humillación.
— Por favor... no dejes que me vean así, me hacés sentir la peor basura del mundo por no haberme defendido. Le dije, sollozando sin parar mientras intentaba sostenerme de pie sobre mis piernas temblorosas.
— Sos una puta barata y nada más, en vez de pelear preferiste dejarte romper el culo y la concha en la mesa de tu casa, sos una regalada sin vergüenza. Me repitió él, burlándose en mi cara de cómo se me escurría su fluido espeso.
— Mírate, pedazo de trola, mirá cómo terminaste tirada de cabeza en la mesa del living, entregada por completo, exhausta y chorreando como una perra sin valor frente a la puerta. Me dijo él con una carcajada cruel, dándome un chirlo seco en la nalga ardiendo.
— Te voy a dejar bien preñada con mi hijo y me voy a ir a la mierda, pero voy a volver solo para cogerte el doble de duro para dejarte con muchos hijos mientras tus viejos miran. Me dijo él con una carcajada hiriente antes de empujarme a un lado, acomodarse la ropa e irse riéndose a carcajadas, dejándome sola, exhausta y clavada de pie con la cara en la mesa, llorando de puro terror al escuchar los pasos de mis padres acercándose a la puerta mientras el semen de mi bully no paraba de chorrearme entre las piernas.

●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●
Comenten si quieren la segunda parte
— Mové ese culo gigante más rápido, trola, que para esto te salieron esas caderas anchas. Me gritó él, soltando una risa prepotente que me retumbaba en los oídos.
— No doy más... te lo juro que me quema toda la concha por adentro. Le dije, soltando gemidos agudos mientras sentía cómo su verga venosa de 23 centímetros me abría mi vagina estrecha.
— Mirá la cara de puta que ponés mientras te estiro toda la vagina virgen, sos una enferma. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi sufrimiento.
— Por favor... hacelo más despacio, me está dolindo muchísimo lo grande y gorda que la tenés. Le rogué, apretándole los hombros mientras mi cuerpo rebotaba sobre su regazo.
— Callate y seguí saltando, trola, que tu único trabajo es servirme de juguete y aguantarte esta verga enorme. Me ordenó con desprecio, viéndome llorar.
— Es que no puedo más... me tiemblan las piernas, déjame parar un segundo te lo pido. Le dije con la voz quebrada por la humillación.
— Ni en pedo te bajás, vas a seguir arriba mío hasta que a mí se me cante la gana, perra. Me respondió él, soltando otra risa brutal mientras me miraba con arrogancia.
— Me vas a deformar toda si seguís así, por favor tené compasión. Le supliqué, sintiendo el ardor insufrible en mi intimidad nueva.
— Agradecé que te uso, pedazo de trola, que para otra cosa no servís con este cuerpo de minita que te quedó. Me gritó él con prepotencia, disfrutando de mi llanto.
— Sos un monstruo... no sabés lo mucho que me duele tener esto tan adentro mío. Le dije entre sollozos, atrapada arriba de su cuerpo.
Llevábamos más de una hora de sexo duro, seco y salvaje en ese ambiente pesado. Mis piernas ya no respondían y sentía la intimidad ardiendo por el roce incesante de esos 23 centímetros desgarrándome por dentro, cuando el tipo cambió la respiración y me agarró con fuerza de la cintura, fijándome contra su cuerpo.
— ¿Estás preparada, trola?. Me preguntó mi bully con una sonrisa macabra en la cara.
— ¿Eh?... ¿Preparada para qué?... No entiendo, te lo pido por favor decime. Le dije entre gemidos agudos, tonta, inútil y desorientada por el cansancio.
— ¡Para esto, perra! Le gritó él con la voz enronquecida, clavándome su verga de 23 cm hasta el fondo de mi útero.
— ¡¡¡¡AAAAAHHHHHHHH! ¡¡¡¡NOOOOOO, NO, NO, ADENTRO NO! ¡¡¡¡AHHHHHHHHH!!!!. Aullé y grité con desesperación, sintiendo cómo el primer chorro ardiente e inmenso me golpeaba las entrañas.
— ¡¡¡SÍ, TOMA PUTA, TE LA TRAGÁS TODA HASTA EL FONDO DE LA CONCHA!!!. Gritó él con furia, rugiendo mientras su marea espesa me inundaba por completo.
— ¡¡¡¡AIAAAAAAH! ¡POR FAVOR, SACALA, TE LO SUPLICO, ADENTRO NO ME DEJES ESO! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!!. Continué gritando fuera de mí, sintiendo su carne venosa y gorda palpitar en lo más profundo mientras me llenaba.
— ¡¡¡QUEDATE QUIETA Y SENTÍ CÓMO TE LLENO TODA, PUTA REGALADA!!! Gritó mi bully con una risa salvaje mientras terminaba de venirse.
— ¡¡¡¡NOOOOO, TE LO ROGO, ME VAS A DEJAR EMBARAZADA, SACALA YA POR FAVOR! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!! Aullé entre lágrimas, sintiendo la humillación absoluta de estar totalmente llena de su semen espeso.
— Mirá cómo llorás, pedazo de trola... Si con todo lo que te dejé adentro no te embarazo hoy, voy a volver mañana para darte el doble de duro y salvaje hasta dejarte bien preñada con mi hijo. Me dijo él, largando una carcajada hiriente mientras se retiraba lentamente.
— ¡No me podés hacer esto! ¡Por favor, no podés usarme asi!. Le rogué, sintiendo el semen chorreándome entre los muslos.
— A mí me importa un carajo si te dejo preñada, arreglate sola. Me voy a ir y te voy a dejar embarazada y abandonada por puta. Me respondió él con desprecio.
— ¡Ay! ¡Por favor dejame parar, me arde todo y me chorrea tu leche por la vagina!. Le dije, llorando desconsoladamente mientras el semen espeso se me escurría entre los muslos y bajaba por mi piel en caliente.
— Mové ese culo un poco más para que te entre bien profundo todo lo que te dejé, perra. Me dijo él con una risa cruenta, disfrutando ver cómo mi cuerpo temblaba de puro pánico.
— Es un horror... me vas a dejar embarazada, sos un hijo de puta. Le dije entre sollozos y gemidos ahogados, manteniendo el ritmo involuntario sobre su regazo mientras sentía la humedad espesa derramándose por mi intimidad.
— Qué divertido va a ser que tengas el hijo del macho que te sacó la virginidad después de hacerte la vida imposible como hombre. Me dijo él, soltando una risa burlona mientras me miraba con desprecio.
— Sería lo más gracioso del mundo que tu bully sea el padre de tu hijo y te deje la panza enorme por puta. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi desesperación.
— Mirá cómo quedaste hecha un trapo, servís únicamente para que te use de basurero de leche como la puta barata y ordinaria que sos. Me dijo él, apretándome el cachete de la cara con desprecio mientras disfrutaba mi humillación.
— Por favor... no me digas esas cosas tan feas, me hacés sentir la peor basura del mundo. Le dije, sollozando sin parar mientras intentaba taparme los pechos con los brazos temblorosos.
— Sos una puta barata y nada más, no servís para otra cosa que no sea aguantarte mi verga y quedar tirada chorreando como la regalada del barrio. Me repitió él, burlándose en mi cara de cómo me temblaba todo el cuerpo.
— Es que me dejaste arruinada... no puedo ni moverme y siento cómo me sale todo de adentro. Le dije entre gemidos ahogados, quebrada por completo por el dolor y la vergüenza.
— Mírate, pedazo de trola, mirá cómo terminaste tirada en tu propia cama, entregada por completo como una perra sin valor. Me dijo él con una carcajada cruel, dándome un chirlo seco en el muslo.
— Te voy a dejar bien preñada con mi hijo y me voy a ir a la mierda, pero voy a volver solo para cogerte el doble de duro para dejarte con muchos hijos. Me dijo él con una carcajada hiriente antes de empujarme a un lado, acomodarse la ropa e irse riéndose a carcajadas, dejándome tirada sola en el colchón, llorando de puro terror por la idea de quedar embarazada y abandonada por el hijo de mil puta de mi bully.

Desde que mi bully descubrió que me tomé la pastilla Gender Bender, me obligó a ser su puta personal o me iba a seguir haciendo miserable frente a todos. El tipo es un macho alfa arrogante, cruel y brutal que sabe exactamente cómo quebrarme el orgullo. Me arrastró hasta la pieza de mis viejos y me obligó a ponerme en cuatro patas sobre el borde de la cama matrimonial, totalmente desnuda, mientras apoyaba los codos en el acolchado y dejaba mis nalgas gigantes levantadas hacia él. Sentía los 23 centímetros de su verga enorme, larga, gorda y llena de venas marcadas saliendo despacio de mi ano desgarrado, roto y abierto, dejándome la carne viva y ardiendo de dolor tras una hora de castigo salvaje.
— Mirá cómo te dejé ese orto de trola, está totalmente deformado y abierto. Me dijo él, soltando una risa cruenta mientras se limpiaba la verga en mis nalgas.
— No doy más... te lo juro que me duele toda y no puedo ni cerrar las piernas, mi culo aun sigue roto con la forma de la verga de su grosor. Le dije, llorando desconsoladamente con la cara hundida en el acolchado de mis padres.
— Agradecé que te dejé la cola así de estirada, perra, para que te acuerdes todo el mes quién es tu dueño. Me gritó él, burlándose abiertamente de mis temblores.
— Por favor... me duele tanto que sé que no voy a poder ni caminar ni sentarme por un mes. Le rogué entre sollozos y gemidos de puro sufrimiento.
— Eso es para que aprendas a obedecer, trola, vas a estar un mes entero caminando como pato por mi culpa. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas mientras contemplaba mi intimidad destruida.
— Es un horror... me arruinaste, sos un monstruo desalmado. Le dije con la voz quebrada por la humillación.
— Callate, pedazo de perra, que para recibir esta verga enorme te salieron esas caderas. Me respondió él con desprecio, dándome una nalgada seca sobre la piel roja.
— Me dejaste hecha una porquería, no puedo ponerme de pie. Le supliqué, sintiendo el dolor punzante latiéndome en las entrañas.
— Mirá la cara de humillada que ponés, sos una puta barata que quedó tirada en la cama de sus viejos. Me gritó él con prepotencia, disfrutando de mi agonía.
— Cuando tus viejos vengan y te vean toda rota y estirada van a entender lo puta que sos, que en vez de defenderte dejaste que te rompa bien el culo acá mismo. Me dijo él con una risa malvada, burlándose de mi desesperación frente al colchón matrimonial.
— Me encantaría ver la cara de tu padre al ver cómo te dejé el culo de abierto y la cama chorreada. Me dijo él, soltando una carcajada tremenda mientras se mofaba de mi sufrimiento en la pieza de mis viejos.
— Sos un hijo de puta... Le dije entre sollozos, aplastada contra el colchón.
El tipo se acomodó arriba mío un segundo más, agarrándome firmemente de las caderas anchas antes de dar el último empujón para clavar su carne de golpe hasta el fondo de mi entrada anal antes de venirse.
— ¿Estás preparada, trola?. Me preguntó mi bully con una sonrisa macabra en la cara.
— ¿Eh?... ¿Preparada para qué?... No entiendo, te lo pido por favor decime. Le dije entre gemidos agudos, tonta, inútil y desorientada por el cansancio.
— ¡Para esto, perra! Le gritó él con la voz enronquecida, agarrándome bien fuerte de las caderas para empujar bien adentro su verga de 23 cm hasta el fondo de mi culo.
— ¡¡¡¡AAAAAHHHHHHHH! ¡¡¡¡NOOOOOO, NO, NO, ADENTRO NO! ¡¡¡¡AHHHHHHHHH!!!!. Aullé y grité con desesperación, sintiendo cómo el primer chorro ardiente e inmenso me golpeaba las entrañas.
— ¡¡¡SÍ, TOMA PUTA, TE LA TRAGÁS TODA HASTA EL FONDO DEL CULO!!!. Gritó él con furia, rugiendo mientras su marea espesa me inundaba por completo.
— ¡¡¡¡AIAAAAAAH! ¡POR FAVOR, SACALA, TE LO SUPLICO, ADENTRO NO ME DEJES ESO! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!!. Continué gritando fuera de mí, sintiendo su carne venosa y gorda palpitar en lo más profundo mientras me llenaba el culo.
— ¡¡¡QUEDATE QUIETA Y SENTÍ CÓMO TE LLENO TODA LA COLA, PUTA REGALADA!!! Gritó mi bully con una risa salvaje mientras terminaba de venirse.
— ¡¡¡¡NOOOOO, TE LO ROGO, SACALA YA POR FAVOR! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!! Aullé entre lágrimas, sintiendo la humillación absoluta de estar totalmente llena de su semen espeso en mi ano roto.
— Mirá cómo llorás, pedazo de trola... Si con todo lo que te dejé adentro de la concha y el culo no te embarazo hoy, voy a volver mañana para darte el doble de duro y salvaje hasta dejarte bien preñada con mi hijo. Me dijo él, largando una carcajada hiriente mientras se retiraba lentamente.
— ¡No me podés hacer esto! ¡Por favor, no podés usarme asi!. Le rogué, sintiendo el semen chorreándome por la cola destruida y entre los muslos.
— A mí me importa un carajo si te dejo preñada, arreglate sola. Me voy a ir y te voy a dejar embarazada y abandonada por puta. Me respondió él con desprecio.
— ¡Ay! ¡Por favor dejame parar, me arde todo el culo roto y me chorrea tu leche!. Le dije, llorando desconsoladamente mientras el semen espeso se me escurría por las nalgas rojas y bajaba por mi piel en caliente.
— Acomodá esa cola destruida para que se te salga todo el semen por las dos cavidades, perra. Me dijo él con una risa cruenta, disfrutando ver cómo mi cuerpo temblaba de puro pánico.
— Es un horror... me vas a dejar el culo arruinado para siempre, sos un hijo de puta. Le dije entre sollozos y gemidos ahogados, quedando colapsada en cuatro patas sobre el borde de la cama.
— Qué divertido va a ser que tengas el hijo del macho que te dejó el culo roto y no te deja ni caminar. Me dijo él, soltando una risa burlona mientras me miraba con desprecio.
— Sería lo más gracioso del mundo que tu bully sea el padre de tu hijo y te deje la panza enorme mientras tenés la cola abierta por puta. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi desesperación.
— Mirá cómo quedaste hecha un trapo con el orto deformado, servís únicamente para que te use de basurero de leche como la puta barata y ordinaria que sos. Me dijo él, apretándome el cachete de la cara con desprecio mientras disfrutaba mi humillación.
— Por favor... no te rías de cómo me dejaste la cola, me hacés sentir la peor basura del mundo. Le dije, sollozando sin parar mientras intentaba taparme con los brazos temblorosos.
— Sos una puta barata y nada más, no servís para otra cosa que no sea aguantarte mi verga y quedar tirada rota como la puta del barrio. Me repitió él, burlándose en mi cara de cómo me temblaba todo el cuerpo.
— Mírate, pedazo de trola, mirá cómo terminaste tirada en la cama de tus viejos, entregada por completo como una perra sin valor y con la cola abierta. Me dijo él con una carcajada cruel, dándome un chirlo seco en la nalga ardiendo.
— Preparate porque voy a volver muy pronto a romperte el culo de nuevo, lo de hoy no fue nada, te tuve lástima y piedad. Me dijo él, mirándome desde arriba mientras yo seguía colapsada en la cama.
— No... por favor te lo pido, no me rompas más la cola, mirá cómo me dejaste... Le dije entre sollozos, aterrada por lo que me esperaba.
— La próxima vez voy a ser un animal en celo y te voy a coger el doble de fuerte, duro y salvaje, te voy a llenar el culo entero de semen de nuevo y no me importa un carajo si no querés. Me dijo mi bully con una carcajada siniestra y brutal antes de acomodarse el pantalón e irse riéndose a gritos, dejándome tirada sola en la cama de mis padres, destruida y llorando de puro pavor.

●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●
Desde que mi bully descubrió que me tomé la pastilla Gender Bender, me obligó a ser su puta personal o me iba a seguir haciendo miserable frente a todos. El tipo es un macho alfa arrogante, cruel y brutal que sabe exactamente cómo quebrarme el orgullo. Me arrastró hasta la mesa del living, justo enfrente de la puerta principal, y me obligó a ponerme de pie, apoyando el torso desnudo contra la madera mientras abría mis piernas de par en par. La posición me dejaba en una exhibición macabra: en cualquier momento mis viejos podían abrir la puerta con la llave y verme en cuatro patas sobre la mesa. Sentía los 23 centímetros de su verga enorme, larga, gorda y llena de venas marcadas clavándose hasta el fondo de mi intimidad y de mi ano, abriéndome los tejidos a la fuerza y estirando mi piel suave de mujer con cada embestida salvaje.
— Mové esas nalgas gigantes más rápido, trola, que tus viejos están por llegar y quiero que te vean bien abierta en la mesa del living. Me gritó él, soltando una risa prepotente que me retumbaba en los oídos.
— No doy más... te lo juro que no me va a quedar nada sano por adentro, mis papás están por entrar y me vas a arruinar la vida. Le dije, soltando gemidos agudos mientras sentía cómo su verga venosa de 23 centímetros me desgarraba la carne estrecha.
— Mirá la cara de puta que ponés mientras te estiro toda frente a la puerta, sos una enferma regalada. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi sufrimiento.
— Por favor... hacelo más despacio, me está doliendo muchísimo lo grande y gorda que la tenés y si abren la puerta me muero de vergüenza. Le rogué, apretando el borde de la mesa mientras mi cuerpo rebotaba violentamente.
— Callate y aguántate la carne, trola, que tu único trabajo es servirme de juguete y dejar que tus viejos se enteren de la perra que sos. Me ordenó con desprecio, viéndome llorar.
— Es que no puedo más... me tiemblan las piernas, déjame parar un segundo te lo pido. Le dije con la voz quebrada por la humillación.
— Ni en pedo te me acomodás, vas a seguir parada contra la mesa hasta que a mí se me cante la gana, perra. Me respondió él, soltando otra risa brutal mientras me miraba con arrogancia.
— Me vas a deformar toda si seguís así, por favor tené compasión de mí. Le supliqué, sintiendo el ardor insufrible en mi intimidad nueva.
— Agradecé que te uso acá en el living, pedazo de trola, que en vez de defenderte o pedir ayuda te dejás coger como la puta barata que sos. Me gritó él con prepotencia, disfrutando de mi llanto.
— Sos un monstruo... no sabés la humillación que siento de estar así parada frente a la entrada. Le dije entre sollozos, atrapada contra la mesa.
Llevábamos más de una hora de sexo duro, seco y salvaje en ese ambiente pesado. Mis piernas ya no respondían, estaba totalmente exhausta y sentía la cavidad anal y mi vagina ardiendo por el roce incesante de esos 23 centímetros desgarrándome por dentro, cuando el tipo cambió la respiración y me agarró con fuerza de las caderas, fijándome con furia contra la madera de la mesa.
— ¿Estás preparada, trola?. Me preguntó mi bully con una sonrisa macabra en la cara.
— ¿Eh?... ¿Preparada para qué?... No entiendo, te lo pido por favor decime. Le dije entre gemidos agudos, tonta, inútil y desorientada por el cansancio.
— ¡Para esto, perra! Le gritó él con la voz enronquecida, clavándome su verga de 23 cm hasta el fondo de mi útero.
— ¡¡¡¡AAAAAHHHHHHHH! ¡¡¡¡NOOOOOO, NO, NO, ADENTRO NO! ¡¡¡¡AHHHHHHHHH!!!!. Aullé y grité con desesperación, sintiendo cómo el primer chorro ardiente e inmenso me golpeaba las entrañas.
— ¡¡¡SÍ, TOMA PUTA, TE LA TRAGÁS TODA HASTA EL FONDO DE LA CONCHA Y DEL CULO!!!. Gritó él con furia, rugiendo mientras su marea espesa me inundaba por completo.
— ¡¡¡¡AIAAAAAAH! ¡POR FAVOR, SACALA, TE LO SUPLICO, ADENTRO NO ME DEJES ESO! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!!. Continué gritando fuera de mí, sintiendo su carne venosa y gorda palpitar en lo más profundo mientras me llenaba.
— ¡¡¡QUEDATE QUIETA Y SENTÍ CÓMO TE LLENO TODA LA MESA DE LECHE, PUTA REGALADA!!! Gritó mi bully con una risa salvaje mientras terminaba de venirse.
— ¡¡¡¡NOOOOO, TE LO ROGO, ME VAS A DEJAR EMBARAZADA, SACALA YA POR FAVOR! ¡¡¡¡AHHHHHHH!!!! Aullé entre lágrimas, sintiendo la humillación absoluta de estar totalmente llena de su semen espeso.
— Mirá cómo llorás, pedazo de trola... Si con todo lo que te dejé adentro no te embarazo hoy, voy a volver mañana para darte el doble de duro y salvaje hasta dejarte bien preñada con mi hijo. Me dijo él, largando una carcajada hiriente mientras se retiraba lentamente.
— ¡No me podés hacer esto! ¡Por favor, no podés usarme así enfrente de la entrada!. Le rogué, sintiendo el semen chorreándome entre los muslos.
— A mí me importa un carajo si te dejo preñada, arreglate sola. Me voy a ir y te voy a dejar embarazada y abandonada por puta. Me respondió él con desprecio.
— ¡Ay! ¡Por favor dejame parar, me arde todo y me chorrea tu leche por la vagina y el culo roto!. Le dije, llorando desconsoladamente mientras el semen espeso se me escurría entre las piernas y bajaba goteando directo sobre la mesa y el piso.
— Quedate bien parada ahí con la cara en la mesa para que cuando entren tus viejos te vean goteando mi leche por las dos cavidades, perra. Me dijo él con una risa cruenta, disfrutando ver cómo mi cuerpo agotado temblaba de puro pánico.
— Es un horror... van a abrir la puerta y me van a ver toda destruida y chorreada, me vas a dejar embarazada de vos, sos un hijo de puta. Le dije entre sollozos y gemidos ahogados, incapaz de moverme por lo exhausta que estaba.
— Qué divertido va a ser que tus viejos te encuentren así de rota y que encima tengas el hijo del macho que te dejó hecha una basura. Me dijo él, soltando una risa burlona mientras me miraba con desprecio.
— Sería lo más gracioso del mundo que tu bully sea el padre de tu hijo, te deje la panza enorme y tus viejos vean cómo te dejaste coger como una puta tirada en la mesa del living. Me dijo mi bully, riéndose a carcajadas de mi desesperación.
— Mirá cómo quedaste hecha un trapo, rendida y chorreando semen por todos lados, servís únicamente para que te use de basurero de leche como la puta barata y ordinaria que sos. Me dijo él, apretándome el cachete de la cara con desprecio mientras disfrutaba mi humillación.
— Por favor... no dejes que me vean así, me hacés sentir la peor basura del mundo por no haberme defendido. Le dije, sollozando sin parar mientras intentaba sostenerme de pie sobre mis piernas temblorosas.
— Sos una puta barata y nada más, en vez de pelear preferiste dejarte romper el culo y la concha en la mesa de tu casa, sos una regalada sin vergüenza. Me repitió él, burlándose en mi cara de cómo se me escurría su fluido espeso.
— Mírate, pedazo de trola, mirá cómo terminaste tirada de cabeza en la mesa del living, entregada por completo, exhausta y chorreando como una perra sin valor frente a la puerta. Me dijo él con una carcajada cruel, dándome un chirlo seco en la nalga ardiendo.
— Te voy a dejar bien preñada con mi hijo y me voy a ir a la mierda, pero voy a volver solo para cogerte el doble de duro para dejarte con muchos hijos mientras tus viejos miran. Me dijo él con una carcajada hiriente antes de empujarme a un lado, acomodarse la ropa e irse riéndose a carcajadas, dejándome sola, exhausta y clavada de pie con la cara en la mesa, llorando de puro terror al escuchar los pasos de mis padres acercándose a la puerta mientras el semen de mi bully no paraba de chorrearme entre las piernas.

●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●
Comenten si quieren la segunda parte
1 comentarios - Gender Bender: Creampie Bully