Mi amigo y yo engañamos a mi novia 3.
Bueno, después de esa cojida tan salvaje que le pegamos a Sofía entre Adrián y yo, los días transcurrieron en lo que se podría llamar normalidad. Ya se había perdido por completo el pudor en esa casa. Cuando Adrián no dormía la pasábamos genial: veíamos películas juntos, charlábamos y poco a poco Adrián se fue sintiendo mucho mejor; ya le estaba yendo excelente económicamente. Entonces hablé con Sofía:
Yo: Amor, quería hablar contigo.
Sofía: Dime, amor, ¿pasa algo?
Yo: Mmm sí, amor. ¿Cómo te has sentido con lo que ha venido pasando estos últimos meses en la casa?
Sofía: 😳😱 ¿Por qué, amor? ¿Ya no te sientes cómodo con esto? Yo por eso te pregunté... Amor, yo no quiero que te vayas ni me dejes.
Yo: No, amor, cálmate, tranquila. No te pregunto por esa razón. Yo me siento cómodo y, si te soy sincero, estos últimos meses han sido magníficos. Hemos tenido un sexo grandioso, ¿no te parece?
Sofía: 😈 Pues ya que lo dices, sí... Tengo lo mejor de dos mundos: a ti y a un buen amante 🤭.
Yo: Jajaja, qué terrible te has vuelto, amor. Pero por eso quería hablar contigo. He hablado con Adrián y me dijo que, ya que todo le está yendo bien, se va a ir pronto.
Sofía: Oooo 😓 entiendo... Bueno, no podía durar para siempre. Extrañaré mis maratones de sexo.
Yo: Pues creo que tengo una manera de hacer que se quede.
Sofía: ¿Cómo?
Yo: Ya verás.
Esperé hasta la semana en que ambos tendríamos turno de noche para poder estar los tres en la casa. Llegó el domingo; llamé a la sala a Adrián y a Sofía. Ella no sabía lo que yo iba a hacer. Llegaron y le dije: "Bueno, Adrián, te tengo que contar algo y mostrarte algo". Así que sin rodeos le solté lo que venía pasando:
Yo: Adrián, amigo mío, estos días has estado muy activo con mi novia.
Adrián: 😳 ¿De qué hablas? Si es por lo del manoseo, perdón, es algo que se me sale de las manos.
Yo: Jejeje, si fuera solo eso...
Puse mi celular en la mesa y reproduje la grabación de cuando nos follamos a Sofía entre los dos.
Adrián: 😱😳 Aaaa... mmm... amigo, yo...
Sofía: 😨 ¿Por qué le mostraste eso, amor?
Yo: Tranquilo, Adri, yo no te voy a pedir explicaciones, yo aprobé eso. Estos últimos meses te levantas sonámbulo buscando a Leidi y, como sabes, es peligroso despertar a un sonámbulo.
Adrián: Amigo, yo no sabía nada de esto... ¿Por qué no me dijeron nada? Hubiéramos buscado una solución.
Yo: Tranquilo, amigo, tú eres mi hermano y lo único que queríamos era que estuvieras bien, ¿cierto, Sofi?
Sofía: Sí, solo eso. Y al ver que buscabas a Leidi todos los días, ambos estuvimos de acuerdo.
Adrián: Pues no sé qué decir, de verdad... ¿Y a qué quieres llegar con esto?
Yo: ¿Te acuerdas de que una vez borracho me confesaste que te gustaba mucho Sofía y que estabas enamorado de ella, pero que nunca hiciste nada porque éramos novios?
Adrián: 😳 Sí, pero amigo...
Sofía: 😱 ¿En serio, Adri? 🤭
Yo: Bueno, te lo voy a decir sin preámbulos: quiero que lo que viste en este video siga pasando.
Adrián: 😱😱
Sofía: 😱😨😳🤭
Yo: Sí, tú eres mi hermano y pues tú sabes que a veces las relaciones se apagan. Estos meses han sido magníficos para Sofía y para mí. Antes de que algún día mi relación con ella llegue a la monotonía, ¿por qué no traer yo mismo al amante a la casa? Mucho mejor que quede en familia.
Sofía: 😳😅🤤 Pues ya que estamos contando verdades, a mí no me disgusta... tú siempre me pareciste muy guapo.
Yo: 😳 ¿Así?
Adrián: 😳
Sofía: Sí, amor. Cuando los conocí yo quería con Adrián, pero como él nunca me dijo nada, tú diste el primer paso y me enamoraste. Pero ahora que hay una oportunidad de tenerlos a los dos...
Adrián: 😳
Yo: 😳
En ese momento sentí un calor hirviente y se me paró la verga como una piedra. Así que los llamé al cuarto, me senté en un sofá, les dije que se sentaran juntos y le dije a Sofí:
Yo: Bésalo.
Sofí: ¿Seguro?
Yo: Sí, bésalo.
Sofía se acercó a él y lo besó apasionadamente

Adrián se dejó llevar. Después lo recostó en la cama, le bajó los pantalones y le dijo:
Sofía: Esto lo quise hacer hace mucho tiempo, pero no podía porque te despertaba.

Y sin pensarlo, vi cómo le chupaba la verga golosamente, tragándosela toda, mientras Adrián no podía de placer. Mientras tanto, yo me hacía una paja monumental viendo cómo mi Sofi caía redondita en mi trampa, en mi juego perfecto. Lo que ella jamás sabría es que todo esto, desde el "sonambulismo" de Adrián hasta cada movimiento, fue un plan fríamente calculado entre mi amigo y yo para acorralarla. Ver cómo ella dejaba salir lo que siempre supe que era —una perra insaciable que moría por mi amigo— me encantaba. Vi cómo se le montaba encima, abriéndose de piernas y cabalgándolo con una fuerza salvaje.

Adrián: ¡Qué rico, Sofía!
Sofía: Para ti soy Leidi, ¿oíste?
Y siguió cabalgándolo sin piedad. Eso me prendió aún más. Después vi cómo la ponían en cuatro, abriéndole bien los cachetes, y Adrián se la metía durísimo por el culo, haciéndola gemir de puro dolor y placer.


A partir de esa noche, el pacto quedó sellado para siempre. Sofía jamás sospechó que el sonambulismo de Adrián había sido solo la excusa y la carnada que preparamos entre él y yo para desatar la perra que llevaba dentro. Para ella, todo fue una coincidencia perfecta; para nosotros, la ejecución de una jugada maestra.
Los meses pasaron y la casa se convirtió en un templo de morbo absoluto. Ya no había horarios ni ropa. Normalizamos vivir los tres juntos como una verdadera familia de tres: cenábamos juntos, salíamos juntos y, cada noche, el sexo era una rutina compartida donde Sofía pertenecía a dos hombres. Adrián y yo la turnábamos, la compartíamos en tríos salvajes y la hacíamos nuestra en cada rincón de la casa.




Era simplemente perfecto a veces yo llegaba a casa y lo primero que veía era esto


Y eso terminaba en esto

La coronación de nuestro plan llegó un año después. Sofía quedó embarazada. Y la sorpresa fue tan perfecta como nuestro juego: la naturaleza y la lujuria nos dieron la mayor bendición. Sofía dio a luz a dos bebés, un embarazo doble donde la genética no mintió: tuvo un hijo de su novio y un hijo de mi hermano. Hoy en día vivimos bajo el mismo techo, criando a nuestros hijos juntos, siendo una familia unida por la complicidad, mientras Sofía sigue atada a la trampa perfecta que jamás sabrá que nosotros diseñamos.
Bueno, después de esa cojida tan salvaje que le pegamos a Sofía entre Adrián y yo, los días transcurrieron en lo que se podría llamar normalidad. Ya se había perdido por completo el pudor en esa casa. Cuando Adrián no dormía la pasábamos genial: veíamos películas juntos, charlábamos y poco a poco Adrián se fue sintiendo mucho mejor; ya le estaba yendo excelente económicamente. Entonces hablé con Sofía:
Yo: Amor, quería hablar contigo.
Sofía: Dime, amor, ¿pasa algo?
Yo: Mmm sí, amor. ¿Cómo te has sentido con lo que ha venido pasando estos últimos meses en la casa?
Sofía: 😳😱 ¿Por qué, amor? ¿Ya no te sientes cómodo con esto? Yo por eso te pregunté... Amor, yo no quiero que te vayas ni me dejes.
Yo: No, amor, cálmate, tranquila. No te pregunto por esa razón. Yo me siento cómodo y, si te soy sincero, estos últimos meses han sido magníficos. Hemos tenido un sexo grandioso, ¿no te parece?
Sofía: 😈 Pues ya que lo dices, sí... Tengo lo mejor de dos mundos: a ti y a un buen amante 🤭.
Yo: Jajaja, qué terrible te has vuelto, amor. Pero por eso quería hablar contigo. He hablado con Adrián y me dijo que, ya que todo le está yendo bien, se va a ir pronto.
Sofía: Oooo 😓 entiendo... Bueno, no podía durar para siempre. Extrañaré mis maratones de sexo.
Yo: Pues creo que tengo una manera de hacer que se quede.
Sofía: ¿Cómo?
Yo: Ya verás.
Esperé hasta la semana en que ambos tendríamos turno de noche para poder estar los tres en la casa. Llegó el domingo; llamé a la sala a Adrián y a Sofía. Ella no sabía lo que yo iba a hacer. Llegaron y le dije: "Bueno, Adrián, te tengo que contar algo y mostrarte algo". Así que sin rodeos le solté lo que venía pasando:
Yo: Adrián, amigo mío, estos días has estado muy activo con mi novia.
Adrián: 😳 ¿De qué hablas? Si es por lo del manoseo, perdón, es algo que se me sale de las manos.
Yo: Jejeje, si fuera solo eso...
Puse mi celular en la mesa y reproduje la grabación de cuando nos follamos a Sofía entre los dos.
Adrián: 😱😳 Aaaa... mmm... amigo, yo...
Sofía: 😨 ¿Por qué le mostraste eso, amor?
Yo: Tranquilo, Adri, yo no te voy a pedir explicaciones, yo aprobé eso. Estos últimos meses te levantas sonámbulo buscando a Leidi y, como sabes, es peligroso despertar a un sonámbulo.
Adrián: Amigo, yo no sabía nada de esto... ¿Por qué no me dijeron nada? Hubiéramos buscado una solución.
Yo: Tranquilo, amigo, tú eres mi hermano y lo único que queríamos era que estuvieras bien, ¿cierto, Sofi?
Sofía: Sí, solo eso. Y al ver que buscabas a Leidi todos los días, ambos estuvimos de acuerdo.
Adrián: Pues no sé qué decir, de verdad... ¿Y a qué quieres llegar con esto?
Yo: ¿Te acuerdas de que una vez borracho me confesaste que te gustaba mucho Sofía y que estabas enamorado de ella, pero que nunca hiciste nada porque éramos novios?
Adrián: 😳 Sí, pero amigo...
Sofía: 😱 ¿En serio, Adri? 🤭
Yo: Bueno, te lo voy a decir sin preámbulos: quiero que lo que viste en este video siga pasando.
Adrián: 😱😱
Sofía: 😱😨😳🤭
Yo: Sí, tú eres mi hermano y pues tú sabes que a veces las relaciones se apagan. Estos meses han sido magníficos para Sofía y para mí. Antes de que algún día mi relación con ella llegue a la monotonía, ¿por qué no traer yo mismo al amante a la casa? Mucho mejor que quede en familia.
Sofía: 😳😅🤤 Pues ya que estamos contando verdades, a mí no me disgusta... tú siempre me pareciste muy guapo.
Yo: 😳 ¿Así?
Adrián: 😳
Sofía: Sí, amor. Cuando los conocí yo quería con Adrián, pero como él nunca me dijo nada, tú diste el primer paso y me enamoraste. Pero ahora que hay una oportunidad de tenerlos a los dos...
Adrián: 😳
Yo: 😳
En ese momento sentí un calor hirviente y se me paró la verga como una piedra. Así que los llamé al cuarto, me senté en un sofá, les dije que se sentaran juntos y le dije a Sofí:
Yo: Bésalo.
Sofí: ¿Seguro?
Yo: Sí, bésalo.
Sofía se acercó a él y lo besó apasionadamente

Adrián se dejó llevar. Después lo recostó en la cama, le bajó los pantalones y le dijo:
Sofía: Esto lo quise hacer hace mucho tiempo, pero no podía porque te despertaba.

Y sin pensarlo, vi cómo le chupaba la verga golosamente, tragándosela toda, mientras Adrián no podía de placer. Mientras tanto, yo me hacía una paja monumental viendo cómo mi Sofi caía redondita en mi trampa, en mi juego perfecto. Lo que ella jamás sabría es que todo esto, desde el "sonambulismo" de Adrián hasta cada movimiento, fue un plan fríamente calculado entre mi amigo y yo para acorralarla. Ver cómo ella dejaba salir lo que siempre supe que era —una perra insaciable que moría por mi amigo— me encantaba. Vi cómo se le montaba encima, abriéndose de piernas y cabalgándolo con una fuerza salvaje.

Adrián: ¡Qué rico, Sofía!
Sofía: Para ti soy Leidi, ¿oíste?
Y siguió cabalgándolo sin piedad. Eso me prendió aún más. Después vi cómo la ponían en cuatro, abriéndole bien los cachetes, y Adrián se la metía durísimo por el culo, haciéndola gemir de puro dolor y placer.


A partir de esa noche, el pacto quedó sellado para siempre. Sofía jamás sospechó que el sonambulismo de Adrián había sido solo la excusa y la carnada que preparamos entre él y yo para desatar la perra que llevaba dentro. Para ella, todo fue una coincidencia perfecta; para nosotros, la ejecución de una jugada maestra.
Los meses pasaron y la casa se convirtió en un templo de morbo absoluto. Ya no había horarios ni ropa. Normalizamos vivir los tres juntos como una verdadera familia de tres: cenábamos juntos, salíamos juntos y, cada noche, el sexo era una rutina compartida donde Sofía pertenecía a dos hombres. Adrián y yo la turnábamos, la compartíamos en tríos salvajes y la hacíamos nuestra en cada rincón de la casa.




Era simplemente perfecto a veces yo llegaba a casa y lo primero que veía era esto


Y eso terminaba en esto

La coronación de nuestro plan llegó un año después. Sofía quedó embarazada. Y la sorpresa fue tan perfecta como nuestro juego: la naturaleza y la lujuria nos dieron la mayor bendición. Sofía dio a luz a dos bebés, un embarazo doble donde la genética no mintió: tuvo un hijo de su novio y un hijo de mi hermano. Hoy en día vivimos bajo el mismo techo, criando a nuestros hijos juntos, siendo una familia unida por la complicidad, mientras Sofía sigue atada a la trampa perfecta que jamás sabrá que nosotros diseñamos.
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