Hoy me enteré por una compañera del laburo que Carla está en modo trola full. Tiene encuentros casuales con varios tipos, sale, coge y no le importa nada. La verdad es que con ella ya está todo mal de todas formas. Desde que nos separamos casi no hablamos, no quiere contarme nada y se pone a la defensiva si le pregunto. Ahora me entero todo por terceros… y eso me calienta el doble.
Aquella última noche en la casa de Bernal fue épica. Después de unas cervezas la tenía cogida en el sofá y le empecé el interrogatorio
sucio:—¿Cuántos te están garchando?—Varios…—¿Te dan bien por el orto?—Sí… y me gusta.
Nunca me dejó hacérselo a mí, pero a otros les abre el culo sin drama. Cuando descubrí el mensaje del compañero (“Qué morboso soy, me encantó hacerte la cola, dejarte la llena de leche y ver cómo latís el ano”) se puso furiosa, me gritó que no revisara su celu… pero después se puso en cuatro, separó las nalgas y me dijo:—Está bien, cornudo. Si tanto te calienta, usame el orto de premio consuelo.Se lo metí profundo mientras ella gemía y me contaba cómo la reventaban, cómo pedía más fuerte y cómo se corría como una puta. Me acabé adentro con una mezcla de bronca, celos y morbo que no se me va.Ahora ni siquiera me cuenta las cosas ella.
Me llega la info por compañeros y me tengo que conformar con imaginarla en modo trola total: abriendo las piernas y el culo para quien quiera, dejándose llenar y usando como la puta que siempre me negó a mí.Y la fantasía que no me baja es esa: que algún día acepte que mire en vivo cómo la cogen, cómo le destrozan el orto y cómo gime más fuerte que conmigo.Está todo mal entre nosotros… pero este morbo me tiene completamente enganchado.
Aquella última noche en la casa de Bernal fue épica. Después de unas cervezas la tenía cogida en el sofá y le empecé el interrogatorio
sucio:—¿Cuántos te están garchando?—Varios…—¿Te dan bien por el orto?—Sí… y me gusta.
Nunca me dejó hacérselo a mí, pero a otros les abre el culo sin drama. Cuando descubrí el mensaje del compañero (“Qué morboso soy, me encantó hacerte la cola, dejarte la llena de leche y ver cómo latís el ano”) se puso furiosa, me gritó que no revisara su celu… pero después se puso en cuatro, separó las nalgas y me dijo:—Está bien, cornudo. Si tanto te calienta, usame el orto de premio consuelo.Se lo metí profundo mientras ella gemía y me contaba cómo la reventaban, cómo pedía más fuerte y cómo se corría como una puta. Me acabé adentro con una mezcla de bronca, celos y morbo que no se me va.Ahora ni siquiera me cuenta las cosas ella.
Me llega la info por compañeros y me tengo que conformar con imaginarla en modo trola total: abriendo las piernas y el culo para quien quiera, dejándose llenar y usando como la puta que siempre me negó a mí.Y la fantasía que no me baja es esa: que algún día acepte que mire en vivo cómo la cogen, cómo le destrozan el orto y cómo gime más fuerte que conmigo.Está todo mal entre nosotros… pero este morbo me tiene completamente enganchado.
2 comentarios - Mi ex en modo trola