Mala idea llevar a mi esposa a la reunión de trabajo y "presumirsela" a todo mundo.
Todos se le abalanzan como si fuera una perra en celo rodeada de machos que la quieren preñar, y eso a ella le encanta...








No paraban de sacarle platica, hablándole de tú cómo si estuviera soltera mientras a mí me dejaban de lado.
Alcanzaba a escuchar cómo se susurraban entre ellos de lo buena que está mi mujer, lo enorme que tiene las tetas.
-Se nota que le falta sexo-
-Seguro Julian no se la coge como se le tiene que coger a una yegua así de enorme-
-Está tremenda la esposa Julián, que ganas de hacer rebotar esas tetas-
Cada vez un poco más alto al punto que ella los empieza a escuchar y el bikini comienza a delatarla de lo mojada que la tienen.





Noté que sobre todo le daba más entrada a Marco, un moreno de mantenimiento.
Se reía de todos sus chistes y lo escuchaba atenta mientras yo los veía a lo lejos, mientras trataba de impresionar a mi jefe con mi bella esposa.
No le di tanta importancia porque el tipo es feo de cojones y pensé que ni de chiste era el tipo de hombre que le gustaba a mi mujer
Terrible error...
El alcohol se terminaba, mi jefe preguntó quien se ofrecía voluntario para ir a comprar más.
Yo por supuesto me ofrecí a ir por más.
Le pedí a mi esposa que me acompañara.
-Que pereza, ve tú, yo acá te espero-
Me dijo mientras le lanzaba una mirada llena de lujuria a Marco.
Ambos se comían con la mirada y al notar que ella se quitaba el anillo de matrimonio el lo entendió todo.
Así que al verme partir no perdieron la oportunidad para "perderse un rato" en una de las mil habitaciones que tiene la casa de mi jefe.









Con la adrenalina y la exitacion al mil, sin tanta charla la avienta al sofá mas cercano y le come el coño como es debido.
No batalla una eternidad como yo para saber cuál es el clitoris de mi esposa.
Sabe donde besar lamer y chupar para volver loca a mi mujer, tanto que tiene que ponerle una mano en la boca para callar sus gemidos y no ser descubiertos.
Marco tenía fama haberse cogido a todas en el trabajo, tenía hijos regados con varias mujeres y una muchachita esperando para tener otro más.
Y lo más probable es que ni siquiera se les cruzara a ninguno de los dos la idea de sacar un condon.



Mientras yo manejaba a toda prisa al super y maldiciendo todo el maldito tráfico y poder volver lo antes posible, el morocho la tenía toda abierta de patas a mi mujer.
Poniéndola en posiciones que yo sólo había visto en las películas cuando mi mujer insiste en que veamos.
Y ella se habría como una flor que ofrece su nectar, exponiendo su coño peludo para el disfrute de Marco.
Él entendió perfectamente lo que mi mujer quería y arremetió con furia contra su coño con sacándole altos alaridos a la puta de mi esposa.







A pesar de estar tremendo el morocho y tener muchísimo más aguante que yo, tarde o temprano terminaría callendo ante el incesante mamar de los labios de Violeta.
Cuando sintió que su miembro estaba a punto seder ante las chupadas de mi mujer intentó separarse un segundo.
Pero cual tigresa en celo se abalanzó sobre su glande decidida a no darle ni un instante para respirar y aceleró el ritmo de sus mamadas.
Sabía que su recompensa estaba cerca, sin duda Marco le dió buena pelea y aguantó más que la mayoría.
Pero Violeta quería alimentarse, no iba a perder la oportunidad de llevarse a la boca el esperma del mulato, leche de alta calidad.























Después de unos espasmos violentos en la base del tronco y acompañados de unos gruñidos de cavernicola, uno a uno Marco le va soltando los chorretazos de leche en la garganta a mi mujer.
Es tanto el semen del moreno que Violeta no puede engullirlo todo dejando caer unos cuajos sobre su boca, que gustosamente se llevó a la boca después de posar para unas fotos.
Ya que Marco no desaprovechó la oportunidad para guardarla como una mas de sus trofeos de borrachera, seguramente para presumirle después a todos que se cogió a la tetona de la fiesta.










A pesar de que ambos quieren continuar el encuentro, suena el celular de mi esposa.
Soy yo llamándola porque ya llegue y no la encuentro por ningún lado.
Marco se viste y se va.
-No quiero problemas con tu marido-
Le dice a mi esposa sin mayor interés, mientras ella apresurada va a darle su número antes de que se valla.
Después que Marco sale simplemente se retira de la fiesta con discreción, como quién ya obtuvo aquello que fue a buscar.
Violeta se queda aún recostada un rato más saboreando hasta la última gota espesa de Marco en su paladar.
Armando en su mente paso a paso ese delicioso 69 que acaba de tener con un completo desconocido.








Todos se le abalanzan como si fuera una perra en celo rodeada de machos que la quieren preñar, y eso a ella le encanta...








No paraban de sacarle platica, hablándole de tú cómo si estuviera soltera mientras a mí me dejaban de lado.
Alcanzaba a escuchar cómo se susurraban entre ellos de lo buena que está mi mujer, lo enorme que tiene las tetas.
-Se nota que le falta sexo-
-Seguro Julian no se la coge como se le tiene que coger a una yegua así de enorme-
-Está tremenda la esposa Julián, que ganas de hacer rebotar esas tetas-
Cada vez un poco más alto al punto que ella los empieza a escuchar y el bikini comienza a delatarla de lo mojada que la tienen.





Noté que sobre todo le daba más entrada a Marco, un moreno de mantenimiento.
Se reía de todos sus chistes y lo escuchaba atenta mientras yo los veía a lo lejos, mientras trataba de impresionar a mi jefe con mi bella esposa.
No le di tanta importancia porque el tipo es feo de cojones y pensé que ni de chiste era el tipo de hombre que le gustaba a mi mujer
Terrible error...
El alcohol se terminaba, mi jefe preguntó quien se ofrecía voluntario para ir a comprar más.
Yo por supuesto me ofrecí a ir por más.
Le pedí a mi esposa que me acompañara.
-Que pereza, ve tú, yo acá te espero-
Me dijo mientras le lanzaba una mirada llena de lujuria a Marco.
Ambos se comían con la mirada y al notar que ella se quitaba el anillo de matrimonio el lo entendió todo.
Así que al verme partir no perdieron la oportunidad para "perderse un rato" en una de las mil habitaciones que tiene la casa de mi jefe.









Con la adrenalina y la exitacion al mil, sin tanta charla la avienta al sofá mas cercano y le come el coño como es debido.
No batalla una eternidad como yo para saber cuál es el clitoris de mi esposa.
Sabe donde besar lamer y chupar para volver loca a mi mujer, tanto que tiene que ponerle una mano en la boca para callar sus gemidos y no ser descubiertos.
Marco tenía fama haberse cogido a todas en el trabajo, tenía hijos regados con varias mujeres y una muchachita esperando para tener otro más.
Y lo más probable es que ni siquiera se les cruzara a ninguno de los dos la idea de sacar un condon.



Mientras yo manejaba a toda prisa al super y maldiciendo todo el maldito tráfico y poder volver lo antes posible, el morocho la tenía toda abierta de patas a mi mujer.
Poniéndola en posiciones que yo sólo había visto en las películas cuando mi mujer insiste en que veamos.
Y ella se habría como una flor que ofrece su nectar, exponiendo su coño peludo para el disfrute de Marco.
Él entendió perfectamente lo que mi mujer quería y arremetió con furia contra su coño con sacándole altos alaridos a la puta de mi esposa.







A pesar de estar tremendo el morocho y tener muchísimo más aguante que yo, tarde o temprano terminaría callendo ante el incesante mamar de los labios de Violeta.
Cuando sintió que su miembro estaba a punto seder ante las chupadas de mi mujer intentó separarse un segundo.
Pero cual tigresa en celo se abalanzó sobre su glande decidida a no darle ni un instante para respirar y aceleró el ritmo de sus mamadas.
Sabía que su recompensa estaba cerca, sin duda Marco le dió buena pelea y aguantó más que la mayoría.
Pero Violeta quería alimentarse, no iba a perder la oportunidad de llevarse a la boca el esperma del mulato, leche de alta calidad.























Después de unos espasmos violentos en la base del tronco y acompañados de unos gruñidos de cavernicola, uno a uno Marco le va soltando los chorretazos de leche en la garganta a mi mujer.
Es tanto el semen del moreno que Violeta no puede engullirlo todo dejando caer unos cuajos sobre su boca, que gustosamente se llevó a la boca después de posar para unas fotos.
Ya que Marco no desaprovechó la oportunidad para guardarla como una mas de sus trofeos de borrachera, seguramente para presumirle después a todos que se cogió a la tetona de la fiesta.










A pesar de que ambos quieren continuar el encuentro, suena el celular de mi esposa.
Soy yo llamándola porque ya llegue y no la encuentro por ningún lado.
Marco se viste y se va.
-No quiero problemas con tu marido-
Le dice a mi esposa sin mayor interés, mientras ella apresurada va a darle su número antes de que se valla.
Después que Marco sale simplemente se retira de la fiesta con discreción, como quién ya obtuvo aquello que fue a buscar.
Violeta se queda aún recostada un rato más saboreando hasta la última gota espesa de Marco en su paladar.
Armando en su mente paso a paso ese delicioso 69 que acaba de tener con un completo desconocido.








1 comentarios - La Tetona Violet Myers