Soy el pajero del edificio... Ese título me lo puse yo mismo. Es que soy quien miro a las vecinas con deseo. Soy el que intenta espiar por las ventanas de las vecinas. Soy el que, cuando cuelga la ropa en la terraza, mira las cuerdas de los vecinos a ver en cuál hay tangas atractivas. Y justo de eso último va este relato.
Hace algunos meses se mudó a mi edificio una chica bastante atractiva. Un poco mayor que yo, pero no más de dos o tres años. Es profesora de música (creo que de canto, lleva alumnos adolescentes a su departamento y se los oye cantar y practicar). Varias veces nos hemos cruzado miradas, pero no vamos más allá de un saludo. La verdad es que no me interesa profundizar más; he tenido muchas relaciones y cada vez estoy más convencido de que prefiero estar solo. Incluso me gusta más masturbarme que coger. Y en base a esto, cada vez invento cosas más raras para masturbarme con estímulos diferentes.
Mirar a mis vecinas por la ventana lo he hecho y varias veces. Ahora, y en la casa donde estaba antes de mudarme también. He visto tetas y culos por la ventana, a escondidas, y me he masturbado mirando. Una vez compré un chip descartable para tener un número desconocido, y mientras espiaba a mi vecina por la ventana le envié un mensaje con una video mío donde se veía mi pene y estaba masturbándome sobre una foto de ella. Me encantó ver su reacción de sorprendida y luego contarle a alguien por audio. No sé quién era, porque no escuchaba, pero sí pude ver que contaba lo que había visto en el video, y hacía el mismo movimiento que yo hacía en el video, así que me di cuenta que estaba contando lo que vio...
Volviendo al presente; una tardecita, ya estaba anocheciendo, subí a la terraza a entrar mi ropa seca. Noté que la cuerda de la vecina tenía ropa. Es poco habitual que esto pase, ya que siempre estoy trabajando en el horario que ella cuelga la ropa y yo no la veo. Por lo tanto, me sorprendió ver su cuerda ocupada. Agudicé la vista y me acerqué disimuladamente, y noté lo mejor... Había un tender de plástico con sus calcetines y... una hermosa tanga negra. De inmediato se me puso dura de imaginarme las cosas que podía hacer. Pero aún había luz del día y ella podía llegar a entrar la ropa. O quizás algún otro vecino. Así que preferí dejarlo solo en la imaginación y volví a mi departamento.
Entrada ya la noche, cerca de las 23hs, empecé a masturbarme como cada noche mientras miraba algunos videos en mi computadora. Entonces, de pronto recordé la tanga de la vecina y pensé en ir a buscarla. Me detuve frente a la puerta pensando si era una buena idea, pero estaba tan caliente que no lo pensé demasiado. Seguí avanzando, abrí la puerta y salí al pasillo a oscuras, intentando no hacer ningún tipo de ruido. Subí la escalera lentamente y salí a la terraza oscura. Caminé por el largo de la terraza disimulando, por si aparecía alguien, simulaba que estaba buscando algo en el suelo. Cualquier cosa, tenía preparado el verso de que había perdido una pulsera y pensaba que había sido allí, colgando la ropa, y por eso la estaba buscando. No fue necesario el verso ya que no apareció nadie, por suerte.
Continué caminando hasta llegar al tender de la vecina y allí la vi... Una hermosa tanga negra, usada por mi hermosa vecina... Ella es delgada, no tiene mucho pecho pero está muy bien de cola... Y de cara, principalmente. Es una muñeca, con su cerquillo perfectamente cortado sobre su frente y su mandíbula redondeada. Sus labios finos me los he imaginado mamando mi pene varias veces.
Allí estaba, parado frente a su tanga, mirándola. Fue un segundo, la robé del tender y la guardé en mi bolsillo, momento en que aproveché para acomodarme el pene que estaba duro.
Volví a mi departamento con el corazón latiendo rápido. Sentía que lo que estaba haciendo era una locura. Caminé rápido hasta mi dormitorio, me arranqué la ropa y me puse la tanga de la vecina; era la manera de estar más en contacto con la prenda. Apenas me entraba; mis piernas son bastante fornidas por haber hecho deporte varios años, y ella era bastante delgadita. Allí, frente al espejo, con la tanga puesta y un huevo saliendo para cada lado, me masturbé bien duro. Me acosté en la cama, me senté, me paré, y me masturbé con las dos manos y en todas posiciones.
Cuando estaba a punto de escupir la leche, me saqué la tanga de la vecina y vino entonces la mejor parte. Envolví mi pene con la tanga de la vecina, incluyendo la punta de mi pene, y comencé a hacer un movimiento circular en la cabecita para estimularla bien. Estaba a punto de venirme. Miré al espejo y me ví ahí, rojo, desquiciado, masturbándome con el pene envuelto en la tanga de la vecina. Y me vine, escupí un montón de leche que quedó atrapada entre los hilos de la hermosa tanga. Caí rendido en la cama con el pene cansado y mi corazón latiendo rapidísimo. Me tomé un ratito para recuperar el aliento.
Entonces, fui al baño y me limpié. Por supuesto, la tanga de la vecina la limpié solo con papel. Nada de lavarla; la dejé sucia de leche. Si se da cuenta, pues que se de cuenta, y sino, usará la tanga que yo tuve puesta y que llené de leche.
Casi una hora después de haber robado la tanga, volví a la terraza caminando en puntas de pie, para no hacer ruido. Volví al tender y dejé la tanga en el lugar del cuál la había robado, pero sucia de mi esperma.
Regresé a mi departamento feliz, habiendo hecho una locura más para guardar en mi anecdotario pajero...
Hace algunos meses se mudó a mi edificio una chica bastante atractiva. Un poco mayor que yo, pero no más de dos o tres años. Es profesora de música (creo que de canto, lleva alumnos adolescentes a su departamento y se los oye cantar y practicar). Varias veces nos hemos cruzado miradas, pero no vamos más allá de un saludo. La verdad es que no me interesa profundizar más; he tenido muchas relaciones y cada vez estoy más convencido de que prefiero estar solo. Incluso me gusta más masturbarme que coger. Y en base a esto, cada vez invento cosas más raras para masturbarme con estímulos diferentes.
Mirar a mis vecinas por la ventana lo he hecho y varias veces. Ahora, y en la casa donde estaba antes de mudarme también. He visto tetas y culos por la ventana, a escondidas, y me he masturbado mirando. Una vez compré un chip descartable para tener un número desconocido, y mientras espiaba a mi vecina por la ventana le envié un mensaje con una video mío donde se veía mi pene y estaba masturbándome sobre una foto de ella. Me encantó ver su reacción de sorprendida y luego contarle a alguien por audio. No sé quién era, porque no escuchaba, pero sí pude ver que contaba lo que había visto en el video, y hacía el mismo movimiento que yo hacía en el video, así que me di cuenta que estaba contando lo que vio...
Volviendo al presente; una tardecita, ya estaba anocheciendo, subí a la terraza a entrar mi ropa seca. Noté que la cuerda de la vecina tenía ropa. Es poco habitual que esto pase, ya que siempre estoy trabajando en el horario que ella cuelga la ropa y yo no la veo. Por lo tanto, me sorprendió ver su cuerda ocupada. Agudicé la vista y me acerqué disimuladamente, y noté lo mejor... Había un tender de plástico con sus calcetines y... una hermosa tanga negra. De inmediato se me puso dura de imaginarme las cosas que podía hacer. Pero aún había luz del día y ella podía llegar a entrar la ropa. O quizás algún otro vecino. Así que preferí dejarlo solo en la imaginación y volví a mi departamento.
Entrada ya la noche, cerca de las 23hs, empecé a masturbarme como cada noche mientras miraba algunos videos en mi computadora. Entonces, de pronto recordé la tanga de la vecina y pensé en ir a buscarla. Me detuve frente a la puerta pensando si era una buena idea, pero estaba tan caliente que no lo pensé demasiado. Seguí avanzando, abrí la puerta y salí al pasillo a oscuras, intentando no hacer ningún tipo de ruido. Subí la escalera lentamente y salí a la terraza oscura. Caminé por el largo de la terraza disimulando, por si aparecía alguien, simulaba que estaba buscando algo en el suelo. Cualquier cosa, tenía preparado el verso de que había perdido una pulsera y pensaba que había sido allí, colgando la ropa, y por eso la estaba buscando. No fue necesario el verso ya que no apareció nadie, por suerte.
Continué caminando hasta llegar al tender de la vecina y allí la vi... Una hermosa tanga negra, usada por mi hermosa vecina... Ella es delgada, no tiene mucho pecho pero está muy bien de cola... Y de cara, principalmente. Es una muñeca, con su cerquillo perfectamente cortado sobre su frente y su mandíbula redondeada. Sus labios finos me los he imaginado mamando mi pene varias veces.
Allí estaba, parado frente a su tanga, mirándola. Fue un segundo, la robé del tender y la guardé en mi bolsillo, momento en que aproveché para acomodarme el pene que estaba duro.
Volví a mi departamento con el corazón latiendo rápido. Sentía que lo que estaba haciendo era una locura. Caminé rápido hasta mi dormitorio, me arranqué la ropa y me puse la tanga de la vecina; era la manera de estar más en contacto con la prenda. Apenas me entraba; mis piernas son bastante fornidas por haber hecho deporte varios años, y ella era bastante delgadita. Allí, frente al espejo, con la tanga puesta y un huevo saliendo para cada lado, me masturbé bien duro. Me acosté en la cama, me senté, me paré, y me masturbé con las dos manos y en todas posiciones.
Cuando estaba a punto de escupir la leche, me saqué la tanga de la vecina y vino entonces la mejor parte. Envolví mi pene con la tanga de la vecina, incluyendo la punta de mi pene, y comencé a hacer un movimiento circular en la cabecita para estimularla bien. Estaba a punto de venirme. Miré al espejo y me ví ahí, rojo, desquiciado, masturbándome con el pene envuelto en la tanga de la vecina. Y me vine, escupí un montón de leche que quedó atrapada entre los hilos de la hermosa tanga. Caí rendido en la cama con el pene cansado y mi corazón latiendo rapidísimo. Me tomé un ratito para recuperar el aliento.
Entonces, fui al baño y me limpié. Por supuesto, la tanga de la vecina la limpié solo con papel. Nada de lavarla; la dejé sucia de leche. Si se da cuenta, pues que se de cuenta, y sino, usará la tanga que yo tuve puesta y que llené de leche.
Casi una hora después de haber robado la tanga, volví a la terraza caminando en puntas de pie, para no hacer ruido. Volví al tender y dejé la tanga en el lugar del cuál la había robado, pero sucia de mi esperma.
Regresé a mi departamento feliz, habiendo hecho una locura más para guardar en mi anecdotario pajero...
1 comentarios - Me masturbé con la tanga de la vecina