Hace un tiempo largo que venía haciendo buena letra... Después de lo de la mujer de mi amigo (con quien repetimos, pero es otra historia) venía muy bien. Fui papá nuevamente, me concentre en eso, en la paternidad que ya cerca de los 40 se disfruta de otra manera. Sin embargo el cuerpo tiene sus necesidades y cuando menos te lo propones, te juega alguna "mala pasada".
Por la paternidad, las salidas nocturnas han mermado, lo más cercano a un paseo es ir al shopping aldrey a merendar, a comprar alguna pavada, a comer una hamburguesa a mostaza. Y fue ahí donde di con ella... Rubia, delgada, una treintañera bien puesta, una de las del personal de maestranza del shopping, la vi mientras iba a tirar las migas del tostado y el vaso del café que me había tomado. Yo había salido con mi señora, la criatura más grande y el bebé, pero la vi y se me fueron los ojos. Ella estaba con la ropa del personal de limpieza color verde, el cabello atado y una soltura hermosa al caminar. El orto se le movía de un lado para el otro detrás de la tela finita del pantalón...me la cogí con la mirada, pero nada más.
A la semana volvimos a ir, y yo desesperado buscándola, pero nada. Hasta que la vi cuando fui al baño... Ella entraba también a la misma zona con una escoba en la mano y cuando la vi, le sonreí. Ella me miró y me devolvió la sonrisa... Me sentí feliz en mi interior aunque cuando salí de mear y no volver a verla pensé "que boludo, solo me sonrió, nada más".
Así estuve yendo un mes seguido o mas al aldrey y siempre con la intención de verla. La cruzaba una o dos veces, y si estaba lejos mi señora me animaba a sonreírle pero nada más. Ella piola, si estaba con mi mujer cerca, nada ni me miraba, cuando me la cruzaba solo ahí una leve sonrisa esbozaba. Pero ni una palabra, nada. Hasta que un miércoles que salí de trabajar con la cabeza llena de quilombos y tenía que ir al odontologo dije "fue, voy al shopping a tomar un café y a hacer tiempo". Cuando llegue al patio de comidas me fui al local de la fonte, pedí mi café y me senté a mirar la nada. Afuera el cielo gris otoñal, que en Mardel tiene un encanto diferente, adentro poca gente y poco ruido, ideal para pensar en nada. Hasta que me distrae un "por fin te veo solo". Era ella, la rubia de maestranza. Le sonrio con cara de tonto (no me vi pero me imagino) y le dije algo así como "siempre hay una primera vez" o alguna respuesta de virgo total pero que en mi cabeza sonaba a Interesante. Ella sonrió y solo me dijo "disfruta del café, nos vemos" y se fue meneando el orto. Me sentí un tarado pero con la conviccion de que me registraba, que no era poca cosa. Esa tarde no me la volví a cruzar, si la vi limpiando el patio de comidas, barriendo o pasando la "rejilla" en alguna mesa sucia pero al haber poca gente, no sé, debe haberse ido a otro sector. Después de esa tarde me confirme que tenía que volver al shopping los días de semana, al menos para volver a cruzar otras palabras más copadas... Pero la vida a veces tiene sorpresas, a los dos días de esta mini charla, me aparece en la sugerencia de amigos de Instagram ella, toda divina, sonriente,con un gorrito de lana y una niña de pocos años también sonriendo mientras la abrazaba. No lo dude y le mandé un mensaje privado diciendo una pavada, no me contestó y eso fue un puñal. Ya me había dado por perdido, pensé que mi cabeza me había jugado una mala pasada, que yo me imaginé todo producto de mi pajerismo.
Pero no, el sábado siguiente voy a llevar a la niña más grande al cine, que se juntaba con sus amiguitos/as, y me quedo a tomar un café a hacer tiempo. Nuevamente perdido, mirando a la gorda de Botero por el ventanal, mientras tenía un libro en mi mano que no podía concentrarme en leer. Y otra vez su voz me sacó del trance "hola! Cómo estás?" Me dijo... Conteste el saludo mucho más correcto que la vez anterior y le pregunté cómo estaba. Me dijo que bien y me pidió disculpas por haberme clavado el visto, es que la pareja le revisa el celular y ella no quiere quilombos. Le dije que la entendía, le pedí disculpas por molestarla y le exprese que no quería generarle problemas, pero que cuando la vi en Instagram no quería dejar de saludarla porque su rostro no era fácil de olvidar. Ella sonrió, agradeció y me dijo que tenía que seguir limpiando pero que en 10 min tenía su pausa, que iba a salir a fumar y que iba a estar cerca de los repartidores de rappi. Pasados 8 minutos yo ya estaba parado ahí afuera, cagado de frío, esperándola. Hasta que la veo venir, con una campera negra, la capucha puesta, de esas que tienen "peluche" en su borde. Cuando me ve sonríe y me saluda, yo me acerqué y la bese en el cachete, cómo sí fuéramos conocidos de toda la vida. Su aroma a desodorante mezclado con producto de limpieza me lleno la nariz, su cabello rubio dorado asomando por la capucha le daba una onda muy particular. Prendió un cigarrillo, me ofreció otro pero me negué "no fumo, gracias" le dije y ella me contó que lo quería dejar pero que no puede. Que cada vez fuma más, que deben ser los nervios y que se yo... Charlamos de la nada y de todo, pero nada con segundas intenciones, todo muy naif. Hasta que le vibra el reloj, era el momento de volver al trabajo... Le digo que me encantó charlar con ella, que quería repetir pero que no quería complicarle la vida. Me dice que sale de trabajar a las 19:00 hs "está semana" y la próxima a las 16:00 hs. Me pasa un número de teléfono pero para que le mande sms, nada de WhatsApp o eso. Quedé en escribirle y se fue... Durante uos tres o cuatro hablábamos todos los días un poquito, todo muy tranquilo, hasta que le digo "mañana si querés te paso a buscar cuando salís de trabajar, que decís? Vamos a tomar un café o unos mates.... "Mejor venite con un vino blanco me respondió" .
Así fue que el viernes pasado, frío, gris, la pase a buscar a las 19 hs por la esquina de Alvarado y Sarmiento, en teoría yo me iba a juntar a ver el partido con amigos y ella se quedaba a ver el partido en el trabajo, Bendito mundial. El vino lo llevé conmigo por las dudas... Ni bien subió al auto, la saludé, ella me elogio el perfume y yo la elogie a ella toda. Se sonrió... Me dijo enseguida que hacía mucho no se subía a un auto de un desconocido, que estaba nerviosa. Le dije que se despreocupe, que el vino la iba a ayudar a relajar y se rió. Encare enseguida para la zona de la escollera sur, me dijo que mejor vayamos para el lado del constitucion. Obviamente dije que si y mientras íbamos charlando encare para aquellos lados. Me estacione atrás del museo MAR, que un viernes donde jugaba la selección estaba vacío mal. Ni bien llegamos, saqué el vino que tenía en el baúl, saqué dos vasos de plástico de la fiesta de la cerveza y me sonreí, le pedí disculpas por no tener copas pero no daba levantar tanto la perdiz. Ella se rió, me dijo que entendía y agarro el vaso que ya tenía la mitad de vino blanco dulce listo para ser tomado. Brindamos, nos reímos, dimos dos sorbos y yo no podía de dejar de mirarle la boca. Entonces fue cuando le pedí disculpas, la agarre del mentón con dos dedos, y la puse enfrente mío. Me fui derecho a besarla, estaba con muchas ganas de sentir sus labios, que sabían a dulce por el vino. Sus labios eran finos en comparación a mis labios de "churrasco" pero nos entendimos bien, pues ella correspondido a mí beso y nos fundimos en un ósculo profundo, largo, tranqui pero pasional. Se notaba que ambos nos teníamos ganas.... Mis manos fueron a sus piernas, sus manos a mí nunca, empezamos a levantar temperatura y ya las lenguas empezaron a tocarse y los fluidos a mezclarse. Afuera la ciudad vacía, el cielo cada vez más oscuro y nosotros adentro del Sandero, dando rienda suelta a nuestro deseo. Fue un beso largo, nada nos detenía, el mundo estaba en pausa, nuestras manos ya se movían con más intensidad. Mi boca se despegó de la suya, y fui a posarla en su cuello, lo olfatee y la bese, tenía el cuello largo, fino, delicado, era una muñeca. Cuando empecé a bajar mi boca y a pasar mi lengua por esa parte de su cuerpo, la sentí soltar un suspiro y me me apretó fuerte mi cara contra su cuerpo. Eso me caliento mal, entonces lleve mis manos a sus piernas, pero ya más cerca de su cola.. solo me separaba la tela fina de su pantalón de trabajo. Cuando pose mi mano en su nalga, la sentí dura, firme, hermosa. Nuevamente largo un suspiro, más fuerte que el anterior. Me saco la boca de su cuello, me miró y fue ella quien me deboro la cara. Nos volvemos a besar y su mano ya fue a mí entrepierna. Me empezó a tocar la pija sobre el pantalón con una fuerza, con unas ganas. Ahí no más fui yo quien largo un suspiro que a ella parece haberle encantado porque lo volvió a hacer con más fuerza. Nos separamos y le digo "vamos" y sin dejar que me responda encare para un hotel que está cerca de la zona de camet.
Cuando cerramos la puerta nos matamos en un beso, nos acariciamos con mil manos, nos desnudamos con rapidez hasta que yo quede en boxer y ella en tetas y una tanga azul eléctrica hermosa que después me confesó que se la cambió para verme en el baño del trabajo. La rubia estaba hermosa, era delgada, con un orto descomunal, una leve pancita baja pero con un muy buen físico. Unas tetas chicas pero con aureolas grandes y los pezones los tenía duros y se pusieron como dos piedras cuando se los empecé a chupar. Fui yo el primero en saborearla toda... Primero las tetas, después fui bajando, siempre estando ella parada y yo bajando hasta arrodillarme y quedar con mi nariz frente a su concha. Le corrí la tanga a un costado, le hice subir una pierna arriba de la cama y me puse abajo de ella para empezar a lamerle toda la concha. Con mis dedos le abría los labios y la lengua entraba profundo y corto en su interior, para luego saborearla toda de arriba a abajo. El clitoris se le ponía duro como un grano de maíz mientras escuchaba como gemía y me pedía que siga, que no frene, y me agarraba fuerte de los pelos. Yo chupaba como si no hubiera mañana, hasta que empezó a temblar, a gritar y a tirarme del pelo más fuerte, había acabado. Me tomé todo, hasta la última gota, hasta que sentí que se aflojaba, me soltaba del pelo y se dejaba caer sobre la cama, respirando profundo. Yo salgo de abajo de ella y cuando la miro estaba sonriendo. Yo tenía la verga atrapada en mi boxer, dura como piedra, desesperado por hacer algo con ella. Así que me saque el boxer y lo dejé tirado al pie de la cama y me senté al lado de ella, con la pija apuntando al cielo del techo. La rubia me vio, no dijo nada y solita me empezó a pajear y en dos segundos la tenía con la sus labios succionandome la pija con soltura. El calor de su boca me derretía, me pasaba las uñas por los huevos, me hacía estremecer. Cada tanto salía, me escupía la verga y se la volvía a meter adentro. Después jugaba con su lengua por mi cabeza y sus dedos me buscaban el agujero del orto ... Era una maestra del pete, cambiaba la intensidad, me hacía gemir, suspirar hasta que arrancaba a comérsela toda y a pasarme la lengua bien por la cabeza que ya estaba a full. Le digo que si seguis así me iba a hacer acabar y ella eso lo tomo como un cumplido, porque acelero el trámite hasta que le descargue todo en la cara. No llegué a avisarle, así que le manche los labios, la nariz, parte del ojo... El semen le escurría por toda la nariz y ella sonriente, cómo una poseída, sacando la lengua y saboreándose mi leche. No dejo un rastro de mi semen en su cara, estaba perfecta, impoluta veinte segundo después de haberme echó acabar como un animal.
La miré, me miró y nos reímos, fui a buscar lo que quedaba de vino al auto. Estaba semi caliente pero igual lo tomamos... Enseguida nos volvimos a besar, la acaricie toda y ella a mí, la tiré en boca abajo sobre la cama, le puse los brazos hacia arriba y empecé a besarla desde la nuca hasta llegar a sus tobillos, la recorrí entera pero sin tocar ninguna de sus partes intimas. Solo quería sentir su piel erizarse, quería escucharla gemir, quería ver cómo se arqueaba su espalda cuando mis labios pasaban por si cola y le mordia despacito una nalga. Hasta que de su boca salió un "basta por favor, metemela" y así fue... Me puse detrás de ella, me escupí la pija y se la acerque a su concha. Estaba tan caliente que no repare en qué no tenía forro y se la empuje adentro de una. El calor y la forma de su concha me derretían, me apretaban, me calentaban a morir... Empecé a bombear suave y profundo, mientras mis manos se aferraban a su cintura y cada tanto algún chirlo le daba. Ella gemia y me pedía más y más. Yo alternaba el ritmo, suave y después intenso, primero medio superficial después bien hasta el fondo y así cambiando de posición mis piernas, primero las dos juntas, luego una arriba del colchón y otra sobre el suelo para llegar más adentro. Cuando se sacude para todos lados, me di cuenta que había vuelto a acabar y me saca de adentro suyo y cierra las piernas, mientras yo veo como le tiemblan sin control. Tenía el rostro colorado, el pelo rubio ya no estaba suelto, estaba con un rodete pero sin embargo algun mechón dorado asomaba. Le pongo la pija a la altura de la boca y ella con los ojos cerrados se la come toda nuevamente. Hasta que me la pone bien dura y me monta, a pelo, limpito, piel con piel. Se mueve despacio y luego fuerte, de arriba a abajo, en círculos y hacia los acostados. Mientras tanto me agarra de los pelos del pecho, se inclina hacia mi y me besa. Solo somos los dos mientras el resto del país está sufriendo con Cabo Verde y conociéndo quién es vozhina. La rubia se mueve poseída y yo estoy en un sueño, la miro, veo sos ojos cerrados, veo la leve sonrisa que esbosa su rostro, la tomo de las tetas, la pellizco, le pegó cachetadas y ella me sigue cogiendo. Le digo que voy a acabar, que me falta poco. Sale de encima mío y me la vuelve a chupar hasta sacarme la leche. Me sonríe y me muestra como se la toma...miramos el reloj, ya pasó una hora desde que entramos. Sumado al tiempo que había pasado entre que la levante cerca del aldrey y la leve pausa atrás del museo MAR, no nos quedaba mucho tiempo. Acordamos ir a la ducha para sacarnos el olor a sexo pero evitando que ella se moje el pelo, pero terminé cogiéndola contra la pared y dejándole la poca leche que me quedaba toda adentro.
Fue una terrible tarde de sexo, salimos y la dejé cerca de la casa para que pueda volver relativamente rápido. Encendí la radio del auto y argentina ya había ganado... Y yo también.
Por la paternidad, las salidas nocturnas han mermado, lo más cercano a un paseo es ir al shopping aldrey a merendar, a comprar alguna pavada, a comer una hamburguesa a mostaza. Y fue ahí donde di con ella... Rubia, delgada, una treintañera bien puesta, una de las del personal de maestranza del shopping, la vi mientras iba a tirar las migas del tostado y el vaso del café que me había tomado. Yo había salido con mi señora, la criatura más grande y el bebé, pero la vi y se me fueron los ojos. Ella estaba con la ropa del personal de limpieza color verde, el cabello atado y una soltura hermosa al caminar. El orto se le movía de un lado para el otro detrás de la tela finita del pantalón...me la cogí con la mirada, pero nada más.
A la semana volvimos a ir, y yo desesperado buscándola, pero nada. Hasta que la vi cuando fui al baño... Ella entraba también a la misma zona con una escoba en la mano y cuando la vi, le sonreí. Ella me miró y me devolvió la sonrisa... Me sentí feliz en mi interior aunque cuando salí de mear y no volver a verla pensé "que boludo, solo me sonrió, nada más".
Así estuve yendo un mes seguido o mas al aldrey y siempre con la intención de verla. La cruzaba una o dos veces, y si estaba lejos mi señora me animaba a sonreírle pero nada más. Ella piola, si estaba con mi mujer cerca, nada ni me miraba, cuando me la cruzaba solo ahí una leve sonrisa esbozaba. Pero ni una palabra, nada. Hasta que un miércoles que salí de trabajar con la cabeza llena de quilombos y tenía que ir al odontologo dije "fue, voy al shopping a tomar un café y a hacer tiempo". Cuando llegue al patio de comidas me fui al local de la fonte, pedí mi café y me senté a mirar la nada. Afuera el cielo gris otoñal, que en Mardel tiene un encanto diferente, adentro poca gente y poco ruido, ideal para pensar en nada. Hasta que me distrae un "por fin te veo solo". Era ella, la rubia de maestranza. Le sonrio con cara de tonto (no me vi pero me imagino) y le dije algo así como "siempre hay una primera vez" o alguna respuesta de virgo total pero que en mi cabeza sonaba a Interesante. Ella sonrió y solo me dijo "disfruta del café, nos vemos" y se fue meneando el orto. Me sentí un tarado pero con la conviccion de que me registraba, que no era poca cosa. Esa tarde no me la volví a cruzar, si la vi limpiando el patio de comidas, barriendo o pasando la "rejilla" en alguna mesa sucia pero al haber poca gente, no sé, debe haberse ido a otro sector. Después de esa tarde me confirme que tenía que volver al shopping los días de semana, al menos para volver a cruzar otras palabras más copadas... Pero la vida a veces tiene sorpresas, a los dos días de esta mini charla, me aparece en la sugerencia de amigos de Instagram ella, toda divina, sonriente,con un gorrito de lana y una niña de pocos años también sonriendo mientras la abrazaba. No lo dude y le mandé un mensaje privado diciendo una pavada, no me contestó y eso fue un puñal. Ya me había dado por perdido, pensé que mi cabeza me había jugado una mala pasada, que yo me imaginé todo producto de mi pajerismo.
Pero no, el sábado siguiente voy a llevar a la niña más grande al cine, que se juntaba con sus amiguitos/as, y me quedo a tomar un café a hacer tiempo. Nuevamente perdido, mirando a la gorda de Botero por el ventanal, mientras tenía un libro en mi mano que no podía concentrarme en leer. Y otra vez su voz me sacó del trance "hola! Cómo estás?" Me dijo... Conteste el saludo mucho más correcto que la vez anterior y le pregunté cómo estaba. Me dijo que bien y me pidió disculpas por haberme clavado el visto, es que la pareja le revisa el celular y ella no quiere quilombos. Le dije que la entendía, le pedí disculpas por molestarla y le exprese que no quería generarle problemas, pero que cuando la vi en Instagram no quería dejar de saludarla porque su rostro no era fácil de olvidar. Ella sonrió, agradeció y me dijo que tenía que seguir limpiando pero que en 10 min tenía su pausa, que iba a salir a fumar y que iba a estar cerca de los repartidores de rappi. Pasados 8 minutos yo ya estaba parado ahí afuera, cagado de frío, esperándola. Hasta que la veo venir, con una campera negra, la capucha puesta, de esas que tienen "peluche" en su borde. Cuando me ve sonríe y me saluda, yo me acerqué y la bese en el cachete, cómo sí fuéramos conocidos de toda la vida. Su aroma a desodorante mezclado con producto de limpieza me lleno la nariz, su cabello rubio dorado asomando por la capucha le daba una onda muy particular. Prendió un cigarrillo, me ofreció otro pero me negué "no fumo, gracias" le dije y ella me contó que lo quería dejar pero que no puede. Que cada vez fuma más, que deben ser los nervios y que se yo... Charlamos de la nada y de todo, pero nada con segundas intenciones, todo muy naif. Hasta que le vibra el reloj, era el momento de volver al trabajo... Le digo que me encantó charlar con ella, que quería repetir pero que no quería complicarle la vida. Me dice que sale de trabajar a las 19:00 hs "está semana" y la próxima a las 16:00 hs. Me pasa un número de teléfono pero para que le mande sms, nada de WhatsApp o eso. Quedé en escribirle y se fue... Durante uos tres o cuatro hablábamos todos los días un poquito, todo muy tranquilo, hasta que le digo "mañana si querés te paso a buscar cuando salís de trabajar, que decís? Vamos a tomar un café o unos mates.... "Mejor venite con un vino blanco me respondió" .
Así fue que el viernes pasado, frío, gris, la pase a buscar a las 19 hs por la esquina de Alvarado y Sarmiento, en teoría yo me iba a juntar a ver el partido con amigos y ella se quedaba a ver el partido en el trabajo, Bendito mundial. El vino lo llevé conmigo por las dudas... Ni bien subió al auto, la saludé, ella me elogio el perfume y yo la elogie a ella toda. Se sonrió... Me dijo enseguida que hacía mucho no se subía a un auto de un desconocido, que estaba nerviosa. Le dije que se despreocupe, que el vino la iba a ayudar a relajar y se rió. Encare enseguida para la zona de la escollera sur, me dijo que mejor vayamos para el lado del constitucion. Obviamente dije que si y mientras íbamos charlando encare para aquellos lados. Me estacione atrás del museo MAR, que un viernes donde jugaba la selección estaba vacío mal. Ni bien llegamos, saqué el vino que tenía en el baúl, saqué dos vasos de plástico de la fiesta de la cerveza y me sonreí, le pedí disculpas por no tener copas pero no daba levantar tanto la perdiz. Ella se rió, me dijo que entendía y agarro el vaso que ya tenía la mitad de vino blanco dulce listo para ser tomado. Brindamos, nos reímos, dimos dos sorbos y yo no podía de dejar de mirarle la boca. Entonces fue cuando le pedí disculpas, la agarre del mentón con dos dedos, y la puse enfrente mío. Me fui derecho a besarla, estaba con muchas ganas de sentir sus labios, que sabían a dulce por el vino. Sus labios eran finos en comparación a mis labios de "churrasco" pero nos entendimos bien, pues ella correspondido a mí beso y nos fundimos en un ósculo profundo, largo, tranqui pero pasional. Se notaba que ambos nos teníamos ganas.... Mis manos fueron a sus piernas, sus manos a mí nunca, empezamos a levantar temperatura y ya las lenguas empezaron a tocarse y los fluidos a mezclarse. Afuera la ciudad vacía, el cielo cada vez más oscuro y nosotros adentro del Sandero, dando rienda suelta a nuestro deseo. Fue un beso largo, nada nos detenía, el mundo estaba en pausa, nuestras manos ya se movían con más intensidad. Mi boca se despegó de la suya, y fui a posarla en su cuello, lo olfatee y la bese, tenía el cuello largo, fino, delicado, era una muñeca. Cuando empecé a bajar mi boca y a pasar mi lengua por esa parte de su cuerpo, la sentí soltar un suspiro y me me apretó fuerte mi cara contra su cuerpo. Eso me caliento mal, entonces lleve mis manos a sus piernas, pero ya más cerca de su cola.. solo me separaba la tela fina de su pantalón de trabajo. Cuando pose mi mano en su nalga, la sentí dura, firme, hermosa. Nuevamente largo un suspiro, más fuerte que el anterior. Me saco la boca de su cuello, me miró y fue ella quien me deboro la cara. Nos volvemos a besar y su mano ya fue a mí entrepierna. Me empezó a tocar la pija sobre el pantalón con una fuerza, con unas ganas. Ahí no más fui yo quien largo un suspiro que a ella parece haberle encantado porque lo volvió a hacer con más fuerza. Nos separamos y le digo "vamos" y sin dejar que me responda encare para un hotel que está cerca de la zona de camet.
Cuando cerramos la puerta nos matamos en un beso, nos acariciamos con mil manos, nos desnudamos con rapidez hasta que yo quede en boxer y ella en tetas y una tanga azul eléctrica hermosa que después me confesó que se la cambió para verme en el baño del trabajo. La rubia estaba hermosa, era delgada, con un orto descomunal, una leve pancita baja pero con un muy buen físico. Unas tetas chicas pero con aureolas grandes y los pezones los tenía duros y se pusieron como dos piedras cuando se los empecé a chupar. Fui yo el primero en saborearla toda... Primero las tetas, después fui bajando, siempre estando ella parada y yo bajando hasta arrodillarme y quedar con mi nariz frente a su concha. Le corrí la tanga a un costado, le hice subir una pierna arriba de la cama y me puse abajo de ella para empezar a lamerle toda la concha. Con mis dedos le abría los labios y la lengua entraba profundo y corto en su interior, para luego saborearla toda de arriba a abajo. El clitoris se le ponía duro como un grano de maíz mientras escuchaba como gemía y me pedía que siga, que no frene, y me agarraba fuerte de los pelos. Yo chupaba como si no hubiera mañana, hasta que empezó a temblar, a gritar y a tirarme del pelo más fuerte, había acabado. Me tomé todo, hasta la última gota, hasta que sentí que se aflojaba, me soltaba del pelo y se dejaba caer sobre la cama, respirando profundo. Yo salgo de abajo de ella y cuando la miro estaba sonriendo. Yo tenía la verga atrapada en mi boxer, dura como piedra, desesperado por hacer algo con ella. Así que me saque el boxer y lo dejé tirado al pie de la cama y me senté al lado de ella, con la pija apuntando al cielo del techo. La rubia me vio, no dijo nada y solita me empezó a pajear y en dos segundos la tenía con la sus labios succionandome la pija con soltura. El calor de su boca me derretía, me pasaba las uñas por los huevos, me hacía estremecer. Cada tanto salía, me escupía la verga y se la volvía a meter adentro. Después jugaba con su lengua por mi cabeza y sus dedos me buscaban el agujero del orto ... Era una maestra del pete, cambiaba la intensidad, me hacía gemir, suspirar hasta que arrancaba a comérsela toda y a pasarme la lengua bien por la cabeza que ya estaba a full. Le digo que si seguis así me iba a hacer acabar y ella eso lo tomo como un cumplido, porque acelero el trámite hasta que le descargue todo en la cara. No llegué a avisarle, así que le manche los labios, la nariz, parte del ojo... El semen le escurría por toda la nariz y ella sonriente, cómo una poseída, sacando la lengua y saboreándose mi leche. No dejo un rastro de mi semen en su cara, estaba perfecta, impoluta veinte segundo después de haberme echó acabar como un animal.
La miré, me miró y nos reímos, fui a buscar lo que quedaba de vino al auto. Estaba semi caliente pero igual lo tomamos... Enseguida nos volvimos a besar, la acaricie toda y ella a mí, la tiré en boca abajo sobre la cama, le puse los brazos hacia arriba y empecé a besarla desde la nuca hasta llegar a sus tobillos, la recorrí entera pero sin tocar ninguna de sus partes intimas. Solo quería sentir su piel erizarse, quería escucharla gemir, quería ver cómo se arqueaba su espalda cuando mis labios pasaban por si cola y le mordia despacito una nalga. Hasta que de su boca salió un "basta por favor, metemela" y así fue... Me puse detrás de ella, me escupí la pija y se la acerque a su concha. Estaba tan caliente que no repare en qué no tenía forro y se la empuje adentro de una. El calor y la forma de su concha me derretían, me apretaban, me calentaban a morir... Empecé a bombear suave y profundo, mientras mis manos se aferraban a su cintura y cada tanto algún chirlo le daba. Ella gemia y me pedía más y más. Yo alternaba el ritmo, suave y después intenso, primero medio superficial después bien hasta el fondo y así cambiando de posición mis piernas, primero las dos juntas, luego una arriba del colchón y otra sobre el suelo para llegar más adentro. Cuando se sacude para todos lados, me di cuenta que había vuelto a acabar y me saca de adentro suyo y cierra las piernas, mientras yo veo como le tiemblan sin control. Tenía el rostro colorado, el pelo rubio ya no estaba suelto, estaba con un rodete pero sin embargo algun mechón dorado asomaba. Le pongo la pija a la altura de la boca y ella con los ojos cerrados se la come toda nuevamente. Hasta que me la pone bien dura y me monta, a pelo, limpito, piel con piel. Se mueve despacio y luego fuerte, de arriba a abajo, en círculos y hacia los acostados. Mientras tanto me agarra de los pelos del pecho, se inclina hacia mi y me besa. Solo somos los dos mientras el resto del país está sufriendo con Cabo Verde y conociéndo quién es vozhina. La rubia se mueve poseída y yo estoy en un sueño, la miro, veo sos ojos cerrados, veo la leve sonrisa que esbosa su rostro, la tomo de las tetas, la pellizco, le pegó cachetadas y ella me sigue cogiendo. Le digo que voy a acabar, que me falta poco. Sale de encima mío y me la vuelve a chupar hasta sacarme la leche. Me sonríe y me muestra como se la toma...miramos el reloj, ya pasó una hora desde que entramos. Sumado al tiempo que había pasado entre que la levante cerca del aldrey y la leve pausa atrás del museo MAR, no nos quedaba mucho tiempo. Acordamos ir a la ducha para sacarnos el olor a sexo pero evitando que ella se moje el pelo, pero terminé cogiéndola contra la pared y dejándole la poca leche que me quedaba toda adentro.
Fue una terrible tarde de sexo, salimos y la dejé cerca de la casa para que pueda volver relativamente rápido. Encendí la radio del auto y argentina ya había ganado... Y yo también.
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