You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Mis hermanas sinvergüenzas

Les cuento que hoy tuvimos la graduación de enfermero de uno de mis sobrinos y mis hermanas anoche andaban bien alegres. Vinieron a casa y se probaban vestiditos para la graduación. Y le modelaban los minivestidos apretados a mi marido, que estaba bien contentote y excitado víendolas en vestiditos sexies.


Les recuerdo cómo son mis tres hermanas físicamente: La menor, Lyla, tiene 25 y está casada y tiene una niña. Es flaca, no muy piernuda, pero bien nalgoncita. Tiene las nalgas redonditas y las tetitas copa B bien paraditas. Sus pezones son redonditos pero no muy paraditos, casi parece que están dibujados nada más. Su estatura es aproximadamente 1.60. Su color de piel es morena clara. Ella no es muy caliente, pero es muy bonita. Tiene su carita como tierna e inocente. Aparenta tener menos edad de la que tiene realmente. A donde va los hombres la morbosean, pero a ella casi no le gusta llamar la atención, por eso se viste sobria.

Le sigue Ester de 30. Ella es más chaparrita que Lyla (1.50) y es más morenita. Como trigueñita. Ester está más piernuda pero no tiene nalgas casi. Esos sí, se carga unas tetotas copa DD. Tiene los pezones bien negros y paraditos. Cuando se excita mucho, a veces se le alcanzan a notar aunque traiga sostén, pero muchas veces no usa, porque le gusta que los hombres le vean las tetas y se exciten. Ella también está casada pero no tienen hijos. Ella es la más caliente de las tres y le gusta usar shorcitos de yoga o minifaldas para ir al gym. También ama los escotes y se excita mucho si le tocan sus tetotas. En su cara se parece a Mon Laferte y suele peinarse y arreglarse como ella porque a parte es su super fan. Ella tiene algunos fetiches como entrar a DirtyRoulette y mastrubar sus tetas para extraños. También antes le gustaba mucho subirse al transporte público en horas pico vestida bien sexy para ver si le daban algún arrimón. Ya no lo hace tanto porque ahora los hombres tienen miedo dar arrimones por todo eso del movimiento feminista. Su marido no es consciente de que mi hermana hace todas esas cosas, pero en el fondo sabe que ella es caliente y que si le gusta un muchacho lo puede conseguir facilmente.

Luego está mi hermana mayor, Zari de 50. Ella es muy diferente de nosotras porque realmente es mi media hermana. Zari estuvo casada pero ahora es madre soltera. Tiene tres hijos todos hombres, pero dos viven con ella. El mayor ya s casó. Ella es güerita güerita. Tiene sus ojitos rasgados como chinita y su boquita muy pequeña, lo que le da un aire de inocencia. Tiene la misma carita de ángel que Lyla, pero más cachetona y en versión güera. Desde que su marido la dejó ella aprovecha para vestirse bien sexy. Ella está bien piernuda, bien chichona (copa D) y es la más nalgona de las tres. Le gusta vestirse sexy, pero no suele ser sinvergüenza como Ester, solo le gusta verse sexy.

Pues imagínate a mis tres hermanas probándose minivestidos ajustados y saliendo a donde estaba mi marido en el sillón y le modelaban. Yo veía a mi marido y sabía que tenía unas ganotas de jalarse la verga frente a ellas, pero se aguantó. Ya se fueron bien noche como a la una. Ya en el cuarto mi marido me dio bien duro, seguramente pensando en el culo de Zari, en la caritas de ángel de Zari y Lyla y en las tetas de las tres. Yo viendo lo excitado que estaba le dije: "Llámame por el nombre de mi hermana". Y él me empezó a dar bien duro y a decirme: "Oh!, sí, así pinche Ester!... toma cuñada!". Me dio por todos mis hoyos y me bañó en leche las tetas al final, como a él le gusta. Y yo pues, cuando me cogen me da por dormir, así que me quedé bien dormida abrazada a mi musculoso y sudado hombre sinvergüenza que tengo de marido.

Por la mañana me despertó temprano un sonido de secadora. Mis hermanas habían llegado temprano y se estaban turnando para que Ester las peinara. Ester tiene una estética y se trajo todos los implementos que necesitaba. Me levanté todavia adolorida por la culiada de anoche y con mis tetas tiesas de semen seco de mi marido. Y allí estaba en la cocina mi hermana Zari siendo peinada por Ester y mi marido y Lyla estaban cocinando. La Zari traia un shortcito de lycra bien cortito, casi como un calzón y estaba sentada con las piernas semi abiertas apuntando a mi marido. La Ester traía una minifalda plisada que usa para jugar tennis. Y estaba agachándose intencionadamente mostrandole sus piernotas a mi marido también.

En cuanto salí Ester se levantó, se bajó la faldita y Zari cerró las piernas. Mi marido dejó de verlas y siguió cocinando. Pero se le veía su ereccionsota a pesar de su short holgado. Y Lyla, que casualmente cocinaba aunque nunca le gusta cocinar, ya se había pueso el minivestido verde metálico de la graduación. La parte de la cocina donde está la estufa es muy reducida, es como un pasillo y solo cabe una persona. Así que cada vez que se movían de un lado a otro se daban arrimones. Me imaginé a mi marido dándoles verga a mis tres hermanas y me excité. Para más exitación todavía, la Ester me dijo al oído: "Tu marido se nalgueó a la Zari". No supe ni el contexto en que lo hizo, solo grabó en mi mente la idea de mi marido nalgueando a mi hermana mayor. Al instante mi panocha se mojó, y solté un gemidito. Ester se rió porque entendió que me excité.

Ya después de la ceremonia de graduación, mi marido se llevó a la Zari y a la Ester al baño. No me dijo nada, pero casi estoy segura que hizo que se la mamaran. Ellas volvieron como muy sumisas. No sé como explicar la actitud, pero cuando mi marido usa a las mujeres para saciarse, ellas se ponen como muy obedientes a él. Como que las domina y las vuelve muy sumisas. Cuando vi que las dos estaban así con mi marido, supe que las había usado. Así que le dije al oído: "Te falta cogerme a mí y a la Lyla".

Yo conozco a mi marido y sé que tiene leche para darnos más todavía, y así fue. Ya llegando a casa había fiesta y mucha familia reunida. Mi marido nos metió a mí y a la Lyla ya bien borrachita en la recámara de huéspedes. La desnudó e hizo que posara con su vestidido levantado pero sin quitárselo. Solo mostrando su calzón. Mientras tanto hizo que yo se la mamara. Se le paró en unos instantes. Luego hizo que Lyla le mostrara sus tetas y se vino en mi cara.

Lyla estaba bien excitada metiéndose el dedo y le salieron chorros cuando tuvo un orgasmo. Se los echó a mi marido en la cara. Con el aroma de sus jugos se le volvió a parar a mi marido. Esta vez la puso a mamar a ella. Aclaro que a mi hermana no le gusta mamar a su marido. Dice que le da mucho asco, pero esta es la segunda vez que a mi marido se la mama sin rezongar. Y allí estaba mi hermanita con su maquillaje corrido por el sudor, mamando la vergota gruesa de mi hombre, mientras él me manoseaba y besaba. Luego me empezó a culiar y puso a mi hermana debajo de nosotros para que le diera besitos en los huevos. Cuando la verga se le empezaba a poner aguada me la sacaba y se la metía a mi hermana en su boquita. Y se la culiaba por la boca. Osea, le metía la verga hasta el fondo de su garganta y mi hermana casi vomitaba. Verla sufrir lo excitaba y así se le ponía bien dura de nuevo. Entonces la sacaba chorreando sus jugos y las babas de mi hermana y me la seguía metiendo en mi panocha. Entonces mi hermana toda llorosa le seguía besando los huevos y con sus dos manitas tiernas se colgaba de las piernotas sudadas y musculosas de mi marido.

Así estuvimos un rato hasta que mi marido dijo: "Voy a acabar". Agarró a mi hermana de su brazo y con violencia la aventó a la cama. Se montó encima de ella y le puso la verga entres las chichis. Luego le ordenó con esa voz de mando que me excita tanto y que doblega a las mujeres para que hagan lo que a él le gusta: "Apriétate las tetas". Mi hermana se las apretó con sus manitas, dejando su verga de mi marido entre sus dos tetas. Empezó a bombearle la verga entre sus tetas y mi hermanita sabía lo que seguía, así que volteó para otro lado para evitar que el chorro le cayera en su cara. Mi marido con sus manos grandes le ponía su barbilla justo donde salía su verga y mi hermana se safaba como podía y estiraba su cara para que no la alcanzara, pero mi marido es muy fuerte y le volvía a arrimar su cara a la verga. En menos de un minuto mi marido se convulsionó de placer y tomando a mi hermana de su pelo, le puso la verga en su boca. Mi hermana cerró su boca con fuerza para no tragarse la leche, mi marido le chorreó sus labios con su leche. Luego le tapó la nariz y la obligó a abrir la boca. Y le metió la verga en su boca ya toda embarrada de leche y se vieron otras dos o tres convulsiones, osea dos o tres chorros que le echó adentro. Mi hermana nomás hizo ruido como si quisiera gritar, pero no podía porque tenía la boca tapada con tremendo vergón. Después de saciarse le sacó la verga ya flácida de la boca.

De inmediato mi hermana escupió lo que pudo de semen y trataba de limpiarse la boca, mientras mi marido se reía de ella. Ella toda llorosa, sentada en la orilla de la cama, lo miró hacia arriba mientras él me tenía abrazada. Lo miraba con ojitos de amor y sumisión y solo le dijo: "Gracias, cuñado" pero luego tosió y quiso como vomitar. Nos vestimos y salimos como si nada a seguir con la fiesta.

0 comentarios - Mis hermanas sinvergüenzas