Era un viernes al mediodía cuando mi novia, Sole, me mandó un mensaje desde el laburo: “Amor, el celu se me reinicia solo de nuevo, ¿podés pasar a buscarlo y llevarlo al local de tu amigo El Colo para que me lo arregle? ". Le dije que sí, que no había drama, fui a buscarlo y lo llevé al localcito que tenia mi amigo. El pibe es un genio arreglando teléfonos.
A las cuatro de la tarde me sonó el WhatsApp: “Listo, ya está. Vení a buscarlo cuando quieras”. Como Sole laburaba hasta las siete, fui yo a retirarlo. Entré al local y el Colo me recibió con una cara rara, medio sonriente y medio nervioso.
—Boludo… antes que nada, perdoname —me dijo cerrando la puerta del local—. Fui un chusma de mierda. Tuve que chequear la galería porque a veces los videos y fotos se guardan mal y se corrompen. Y… encontré unas cosas.
Me quedé mirándolo sin entender.
—¿Qué cosas?
El Colo tragó saliva y bajó la voz, como si me estuviera contando un secreto de estado.
—Videos porno, loco. Y te juro que no quería ver nada, pero… una vez que abrí uno no pude parar. Sole es una diosa, boludo. Tiene un cuerpo impresionante. Esa cola redonda, las tetas que se mueven cuando se pone arriba… y la forma que tiene de chupar la pija, Dios santo. Traga hasta el fondo, con ganas. Y cuando coge… se mueve como si estuviera poseída. Te felicito, en serio. Ademas tenés una pija enorme, flaco. Se ve gruesa, larga, venosa… y ella la hace desaparecer toda. Sos un hijo de puta con suerte.
Me quedé helado. No sabía qué carajo decir. Nosotros nunca nos habíamos filmado cogiendo. Nunca. Ni una foto en bolas le había mandado. Pero el Colo estaba tan convencido que me hice el boludo y le seguí el juego.
—Jajaja, sí… nos gusta filmarnos a veces —mentí, rascándome la nuca—.
—Te juro que me encantaron, eh. Me pajeé mirando uno, no te voy a mentir. Perdón, soy un zarpado. Pero mirá… Sole es una belleza Cómo gime, cómo pide más… impresionante.
Me dio el celu, cobró y me fui con la cabeza hecha un quilombo.
Llegué a casa, cerré la puerta con llave y me senté en la cama. Abrí la galería. Había una carpeta llamada “Videitos”. Adentro, como quince videos. El corazón me latía a mil.
Abrí el primero.
Era Sole, desnuda, a cuatro patas en una cama que no era la nuestra. Un tipo atrás de ella, con una pija gruesa y larga, la estaba cogiendo fuerte. La cámara estaba apoyada en algún lado. Se escuchaba clarito cómo mi novia gemía: “Ay sí, dámela toda… así, papi… rompeme”. El tipo le daba cachetadas en el culo y la agarraba del pelo. Sole se veía entregada, disfrutando como nunca la había visto conmigo.Sentí un nudo en la garganta. Traición. Bronca. Pero también… me puse al palo. La pija me dolía adentro del bóxer.
Seguí mirando. En otro video ella estaba arrodillada, chupándole la pija al mismo tipo con lujuria. La sacaba toda baboseada, le daba besitos en la cabeza, le lamía los huevos y después se la tragaba hasta que se le llenaban los ojos de lágrimas. “Me encanta tu pija, amor… es tan rica”, decía.
Me bajé los pantalones y empecé a pajearme como un animal. Veía a mi novia, mi Sole, siendo una puta total con otro. Y me excitaba como nunca. Acabé mirando un video en el que ella se sentaba arriba de el y lo cabalgaba, era impresionante ver como la pija se perdia en su conchita.
Revisé todo el celu. No había mensajes raros. Ni chats con el tipo. Ni fotos recientes. Solo esos videos, y en ninguno se veia la cara de él.
Cuando llegó Sole a las ocho menos cuarto, yo estaba en el living con el celu en la mano. La cara me debía haber delatado.
—¿Qué pasa, amor? —preguntó dejando las llaves.
Saqué uno de los videos y se lo puse a reproducir sin sonido. Se puso blanca como papel.
—Sole… ¿qué carajo es esto?
Empezó a llorar al instante.
—Perdón… perdón, te juro que nunca te engañé. Son videos viejos, con un chico con el que salí hace algunos años. Hacíamos eso cuando estábamos juntos. A él le gustaba filmarnos y a mí… no sé, me dió cosa borrarlos. Que vergüenza que los hayas visto. Perdón, mi vida, te juro por mi vieja que no hay nadie más. Solo vos.
Se acercó, me abrazó y siguió pidiendo perdón entre lágrimas diciendome que los borraría. Yo la abracé también, todavía con la pija medio dura del recuerdo.
—No hace falta que los borres —le dije bajito—. Entiendo. Son recuerdos tuyos. Y… no están tan mal. De hecho… tengo que confesr que me pusieron caliente.
Me miró sorprendida, con los ojos rojos.
—¿En serio?—Sí. Pero quiero que me cuentes todo. Cómo era con él. Qué te hacía. Quiero saber.
Esa noche cogimos como animales. Le pedí que me contara mientras la tenía adentro. Ella, entre gemidos, me contaba cómo el la cogía más fuerte, cómo le gustaba que la tratara de puta, que ningun otro la habia garchado así. Acabé como nunca
.Ahora, mientras ella duerme al lado mío, no puedo parar de pensar…
¿Será verdad que es un ex? ¿O hay alguien más que todavía le mete esa pija que yo vi en los videos?

A las cuatro de la tarde me sonó el WhatsApp: “Listo, ya está. Vení a buscarlo cuando quieras”. Como Sole laburaba hasta las siete, fui yo a retirarlo. Entré al local y el Colo me recibió con una cara rara, medio sonriente y medio nervioso.
—Boludo… antes que nada, perdoname —me dijo cerrando la puerta del local—. Fui un chusma de mierda. Tuve que chequear la galería porque a veces los videos y fotos se guardan mal y se corrompen. Y… encontré unas cosas.
Me quedé mirándolo sin entender.
—¿Qué cosas?
El Colo tragó saliva y bajó la voz, como si me estuviera contando un secreto de estado.
—Videos porno, loco. Y te juro que no quería ver nada, pero… una vez que abrí uno no pude parar. Sole es una diosa, boludo. Tiene un cuerpo impresionante. Esa cola redonda, las tetas que se mueven cuando se pone arriba… y la forma que tiene de chupar la pija, Dios santo. Traga hasta el fondo, con ganas. Y cuando coge… se mueve como si estuviera poseída. Te felicito, en serio. Ademas tenés una pija enorme, flaco. Se ve gruesa, larga, venosa… y ella la hace desaparecer toda. Sos un hijo de puta con suerte.
Me quedé helado. No sabía qué carajo decir. Nosotros nunca nos habíamos filmado cogiendo. Nunca. Ni una foto en bolas le había mandado. Pero el Colo estaba tan convencido que me hice el boludo y le seguí el juego.
—Jajaja, sí… nos gusta filmarnos a veces —mentí, rascándome la nuca—.
—Te juro que me encantaron, eh. Me pajeé mirando uno, no te voy a mentir. Perdón, soy un zarpado. Pero mirá… Sole es una belleza Cómo gime, cómo pide más… impresionante.
Me dio el celu, cobró y me fui con la cabeza hecha un quilombo.
Llegué a casa, cerré la puerta con llave y me senté en la cama. Abrí la galería. Había una carpeta llamada “Videitos”. Adentro, como quince videos. El corazón me latía a mil.
Abrí el primero.
Era Sole, desnuda, a cuatro patas en una cama que no era la nuestra. Un tipo atrás de ella, con una pija gruesa y larga, la estaba cogiendo fuerte. La cámara estaba apoyada en algún lado. Se escuchaba clarito cómo mi novia gemía: “Ay sí, dámela toda… así, papi… rompeme”. El tipo le daba cachetadas en el culo y la agarraba del pelo. Sole se veía entregada, disfrutando como nunca la había visto conmigo.Sentí un nudo en la garganta. Traición. Bronca. Pero también… me puse al palo. La pija me dolía adentro del bóxer.
Seguí mirando. En otro video ella estaba arrodillada, chupándole la pija al mismo tipo con lujuria. La sacaba toda baboseada, le daba besitos en la cabeza, le lamía los huevos y después se la tragaba hasta que se le llenaban los ojos de lágrimas. “Me encanta tu pija, amor… es tan rica”, decía.
Me bajé los pantalones y empecé a pajearme como un animal. Veía a mi novia, mi Sole, siendo una puta total con otro. Y me excitaba como nunca. Acabé mirando un video en el que ella se sentaba arriba de el y lo cabalgaba, era impresionante ver como la pija se perdia en su conchita.
Revisé todo el celu. No había mensajes raros. Ni chats con el tipo. Ni fotos recientes. Solo esos videos, y en ninguno se veia la cara de él.
Cuando llegó Sole a las ocho menos cuarto, yo estaba en el living con el celu en la mano. La cara me debía haber delatado.
—¿Qué pasa, amor? —preguntó dejando las llaves.
Saqué uno de los videos y se lo puse a reproducir sin sonido. Se puso blanca como papel.
—Sole… ¿qué carajo es esto?
Empezó a llorar al instante.
—Perdón… perdón, te juro que nunca te engañé. Son videos viejos, con un chico con el que salí hace algunos años. Hacíamos eso cuando estábamos juntos. A él le gustaba filmarnos y a mí… no sé, me dió cosa borrarlos. Que vergüenza que los hayas visto. Perdón, mi vida, te juro por mi vieja que no hay nadie más. Solo vos.
Se acercó, me abrazó y siguió pidiendo perdón entre lágrimas diciendome que los borraría. Yo la abracé también, todavía con la pija medio dura del recuerdo.
—No hace falta que los borres —le dije bajito—. Entiendo. Son recuerdos tuyos. Y… no están tan mal. De hecho… tengo que confesr que me pusieron caliente.
Me miró sorprendida, con los ojos rojos.
—¿En serio?—Sí. Pero quiero que me cuentes todo. Cómo era con él. Qué te hacía. Quiero saber.
Esa noche cogimos como animales. Le pedí que me contara mientras la tenía adentro. Ella, entre gemidos, me contaba cómo el la cogía más fuerte, cómo le gustaba que la tratara de puta, que ningun otro la habia garchado así. Acabé como nunca
.Ahora, mientras ella duerme al lado mío, no puedo parar de pensar…
¿Será verdad que es un ex? ¿O hay alguien más que todavía le mete esa pija que yo vi en los videos?

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