You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

soy una mujer viuda y estuve con un policia casado de trampa

el vacío en mi cama se había vueltoinsoportable desde que quede viuda. Todo empezó con mensajes inocentes en Telegram con mi vecino, elpolicía federal casado que vivía en el edificio de al lado. Aquellos chatsnocturnos se volvieron cada vez más calientes, llenos de confesiones y deseosreprimidos. Una noche, ya sin culpas, le pasé mi número de WhatsApp. “Vení,Silvia… te quiero ver”, me escribió. Mi corazón latió fuerte.

Quedamos en Avenida Rivadavia, un sabado por microcentro. Yo llegué con un vestido ajustado negro que marcaba mis curvas generosas:las tetas operadas de 1500cc de silicona, firmes y redondas, que se movían concada paso, y mi cola grande, que había crecido aún másdespués de mis dos embarazos, redonda, suave y tentadora.

Lo vi llegar con suporte de policía, alto, fuerte, con esa mirada hambrienta. Apenas nos saludamoscon un beso en la mejilla, ya se notaba la tensión sexual. Subimos a un telodiscreto de la zona.

En cuanto cerró la puerta, me empujó contra lapared y me besó con urgencia, metiendo su lengua en mi boca mientras sus manosgrandes apretaban mi culo por encima del vestido. uff , Silvia… esa cola tuyame tiene loco desde hace meses, gruñó. Me sacó el vestido de un tirón. Mistetas operadas saltaron libres, pesadas y perfectas.

Él se abalanzó como un animal. Me comió lastetas con hambre, chupando fuerte mis pezones duros, mordisqueándolos mientrasgemía. Sus manos amasaban mis senos, sintiendo la dureza de la silicona bajo lapiel suave. Yo arqueaba la espalda, agarrándole la cabeza, sintiendo cómo miconcha ya estaba empapada.

Él la separó con fuerza y hundió su cara ahí,lamiendo mi culo y mi coño desde atrás, devorándome entera. Gemí como una perraen celo. Su lengua entraba y salía, mientras sus dedos jugaban con mi clítorishinchado. No aguanté más. Le pedí que me cogiera. Se sacó el pantalón y sacó suverga dura, gruesa y venosa. Me penetró de un golpe, llenándome por completo.Empezó a embestirme con fuerza, sus huevos golpeando contra mi clítoris,mientras sus manos apretaban mis caderas anchas y mi culo rebotaba contra supelvis. —Qué rica estás, viudita…

. Chupaba mis pezones mientras me penetraba másprofundo. Sentí que llegaba al orgasmo. Mi coño se contrajo alrededor de suverga y exploté, gritando de placer. Él no aguantó más. Con un gruñido animal,me llenó de leche. Sentí sus chorros calientes disparando dentro mío, inundandomi concha, desbordando por mis muslos.


Empezó a comerme el culo como un desesperado. Sulengua gruesa lamía desde mi clítoris hasta mi ano, entrando y saliendo,chupando mis jugos. Metía dos dedos en mi concha mientras seguía lamiendo miculo, moviéndolos rápido, haciendo que mis jugos corrieran por mis muslos.—Estás empapada, viudita…

Su verga saltó dura, gruesa, venosa y con lacabeza hinchada. La agarré con las dos manos y empecé a chupársela con ganas,bajando hasta el fondo de mi garganta, babeando todo. Él me agarraba del pelo yempujaba suavemente. Después me tiró en la cama, me abrió las piernas bienanchas y me penetró de un solo empujón. Grité de placer. Su verga me llenabapor completo. Empezó a cogerme fuerte, con estocadas profundas y rápidas. Mistetas saltaban con cada embestida y él las agarraba, apretándolas mientras mefollaba. —Mirá cómo rebotan esas tetas operadas…

Me monté arriba de él. Mis tetasenormes bailaban frente a su cara mientras yo subía y bajaba con fuerza sobresu verga. Él chupaba mis pezones y me apretaba el culo con las dos manos,abriéndolo.

Sentí cómo su leche caliente salía a chorros,llenándome el útero, desbordando alrededor de su verga y corriendo por mismuslos. Me dejó completamente inundada. Nos quedamos unos minutos abrazados,sudados y jadeando. Su semen seguía saliendo de mí mientras me besaba elcuello. Después nos duchamos rápido, nos vestimos y salimos a tomar un café.En la mesa, con su mano sobre mi muslo por debajo, me dio un beso largo yprofundo, mordiéndome el labio. —Esto recién empieza, mi viudita paraguaya. Lapróxima te quiero tener toda la tarde. Yo solo sonreí, sintiendo todavía suleche caliente dentro de mí, y le contesté: —Cuando quieras,
Cuando vos digas, mi poli. Mi concha y mi culoestán disponibles para vos. Solo avísame por WhatsApp y nos encontramos.

Nosdimos otro beso más corto pero cargado de promesas, pagamos la cuenta y salimosdel café. Antes de separarnos en la esquina, me agarró fuerte del culo porúltima vez y me susurró al oído: —Portate bien, viudita… pero no demasiado.Caminé de regreso con una sonrisa y la tanga completamente empapada, ya pensandoen el próximo encuentro.


soy una mujer viuda y estuve con un policia casado de trampa


policia

0 comentarios - soy una mujer viuda y estuve con un policia casado de trampa