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Por culpa de mi marido me convertí en una puta ultima parte

Me quedé arrodillada, con la cara y las tetas manchadas de semen, 
Todavía arrodillada en el cojín, con la cara y las tetas embadurnadas del semen espeso de Julio, miré a mi marido con ojos de puta  El semen me chorreaba por las mejillas, 
Germán estaba caliente tocandose a verga
—Ven acá, puta… Ahora me toca a mí 
Me agarró fuerte del pelo con una mano y sin darme tiempo a nada, me metió la pija hasta el fondo de la garganta de un solo empujón. Trágate la verga de tu marido después de haberte comido la de mi amigo!  mientras me la metía hasta los huevos. La saliva me salía a borbotones por los costados de la boca, mezclándose con los restos de semen de Julio.
Germán me agarraba  la cara y en su mirada encontraba unos ojos de vicio, empujando sus caderas con fuerza, golpeándome la garganta con su pija 
—Así, así… ¡Qué boca más puta tienes! Mira cómo babeas,  Te ves tan sexi  y tan rica con la cara llena de leche
Julio, todavía sentado en el sofá, me decía: ¡Así, así puta! ¡Recibe la leche de tu marido, 


Mi marido empezó a acelerarse,y yo le seguia chupando la pija 


Sacó la verga un segundo y el primer chorro potente me cayó directo en la cara, cruzándome la nariz y la frente. Luego volvió a metérmela hasta el fondo y empezó a descargar el resto dentro de mi garganta.
—Traga, traga todo, carajo… ¡Tómate la leche de tu marido!
Sentí los chorros calientes y espesos cayéndome directo al fondo de la garganta. Tragué como pude, pero era mucho. Tosí y parte del semen me salió por los costados de la boca. Germán sacó la verga y siguió corriéndose sobre mi cara ya destruida: me llenó las mejillas, los labios, la lengua y hasta el pelo.
Cuando terminó, mi cara era una máscara blanca y pegajosa. Tenía semen de los dos hombres chorreándome por todas partes: ojos, nariz, boca, tetas… Estaba irreconocible.
Germán me miró jadeando, todavía con la verga semi dura goteando.
—Qué bien puta te ves,  y qué puta tan deliciosa eres. Mírate… toda bañada en semen 


Mi marido y yo nos quedamos solos en el sofá. Todavía tenía la cara y las tetas cubiertas de semen de los dos, me chorreaba por el cuello y sentía cómo se me enfriaba sobre la piel. Me pasé dos dedos por la mejilla, recogí un poco de leche espesa y me la metí en la boca, chupándolos delante de Germán.
—Ay, cariño… qué rico he gozado con ustedes dos  Nunca imaginé que me iba a poner tan puta. Chupar verga ajena mientras tú miras… Tragarme el semen de otro hombre… 
Germán me miró con los ojos brillantes y me acarició una teta, esparciendo el semen por mi pezón.
—Y eso que recién empieza, mi amor. 
Julio regresó con tres cervezas frías, nos pasó una a cada uno y se sentó de nuevo, mirándome el cuerpo lleno de semen.
—Te vamos a clavar por la vagina y por el culo al mismo tiempo, mi amor —afirmó  Lo que pase aquí se queda aquí. Aunque después que pruebes verga nueva, dudo que quieras parar.  Quiero verte cogida por varios al mismo tiempo, que te llenen , el culo y la boca de semen… y después llegues a casa oliendo a verga ajena.
Julio se acercó, me metió dos dedos en mi concha sin avisar y empezó a moverlos adentro mientras hablaba:
—Ufff, qué rico siento tus dedos, Julito, dentro de mi  Sigue, cariño, sigue… aaah… aaah… aaah…


Me mordí el labio y gemí cuando sus dedos me tocaron el punto G.
—Estoy lista… —susurré—. Quiero que me usen. Quiero que me llenen. Quiero que me dejen como una verdadera guarra esta noche.
Estuvimos bebiendo cerveza por más de quince minutos, desnuda en la sala, hablando de lo que acababa de pasar. Yo no paraba de tocarme el clitoris despacito mientras hablaba, todavía con restos de semen seco en la cara y en las tetas.
—Nunca pensé que un trío me iba a gustar tanto… —confesé con voz viciosa—. Me sentí como una verdadera puta. Chupar verga ajena, tragar semen de otro hombre mientras mi marido me miraba… fue lo más cachondo que he hecho en mi vida. Y eso que apenas empezamos. Quiero más. Quiero que esto se repita muchas veces…
Los dos se desnudaron rápido. Sus vergas estaban semi erectas, todavía chorreando restos de semen y saliva. Me senté en el borde del sofá, abrí las piernas y les hice seña con el dedo.
—Ayyy, chicos… ¿Qué les parece si empezamos ya? 
Se pararon frente a mí. Acerqué mi boca primero a la verga de Julio, todavía pegajosa de semen seco y mi saliva. La olí profundamente y me la metí entera, chupando con ganas, limpiándola con la lengua, tragándome los restos de su leche. Luego pasé a la de Germán, hice lo mismo: la lamí desde los huevos hasta la cabeza, saboreando su sabor diferente, más salado y fuerte.


ponete en cuatro, me dijo  Julio 
Me coloqué como una perra en celo, sacando el culo bien alto, con las tetas colgando y todavía manchadas de semen. Germán se paró frente a mí y me metió la verga en la boca sin esperar. Al mismo tiempo sentí las manos grandes de Julio abriéndome las nalgas.


Sin más preámbulos, puso la cabeza gruesa de su verga en mi entrada y de un solo empujón me la metió hasta el fondo.


Mi esposo  metió su buena pija dentro de mi boca, empezando un mete y saca incansable.
Julio empezó a cogerme  con fuerza, dándome nalgadas fuertes mientras me clavaba esa verga gruesa una y otra vez.


—Chúpala, mi amor. 
Yo solo podía gemir
—¿Te gusta que te cojan así,  —preguntó Julio dándome una nalgada más fuerte—. ¿Te gusta ser la puta de tu marido y de su amigo?
—Sssííí… —logré balbucear con la boca llena de verga—. Soy su puta
Julio continuó dándome nalgadas  sacó su verga gruesa de mi concha  , y nuevamente volvió a penetrarme,
Así estuvieron los dos cogiendome  la concha y la boca por varios minutos, y yo disfrutando de sus maravillosos miembros. Ya no había marcha atrás, me convertí en una viciosa 
Después de algunos minutos, Julio sacó su pija   y se sentó en el sofá, con esa verga gruesa


Empecé a cabalgarlo como una perra en celo, saltando fuerte sobre su pija  mientras mis tetas grandes rebotaban delante de su cara. Julio me agarraba el culo con fuerza y me daba nalgadas.
De repente sentí a Germán detrás de mí. Me escupió varias veces directo en mi cola y colocó la cabeza de su verga contra mi culito.
—Ahora te voy a reventar el culo, mi amor 
Sin darme tiempo, empujó con fuerza y me metió la pija  dentro  hasta los huevos de un solo golpe.


Los dos empezaron a cogerme con fuerza, sin compasión. Julio empujaba hacia arriba como un animal mientras Germán me reventaba el culo desde atrás. Sentía las dos pijas  frotándose dentro mío
 Julio debajo de mí, chupándome las tetas y mordiéndome los pezones—.
Germán me agarró del pelo, tirándome la cabeza hacia atrás mientras me cogia  el culo cada vez más duro.
—Esto es lo que querías, ¿no, puta? Que te den por el culo y la concha al mismo tiempo. Que tu propio marido te rompa el orto mientras mi mejor amigo te  coge 
—¡Sííí! ¡Soy una puta!  ¡Rómpanme el culo y la concha!
Julio me daba nalgadas y me miraba con los ojos vidriosos de vicioso.
Germán me pasó su lengua a lo largo de toda la espalda hasta la nuca y sentí una descarga eléctrica en todo mi cuerpo y aceleró el ritmo, metiendo su buena verga hasta las bolas dentro del recto.


Yo solo podía gemir,  y babear de placer. Estaba completamente llena, degradada y usada por los dos agujeros al mismo tiempo. Mis tetas saltaban, el sudor me corría por el cuerpo y sentía que me iba a correr como una loca en cualquier momento.
—¡Aaaahhh, mierda! ¡Me están destrozando! ¡Más duro, carajo! ¡Rómpanme como a una puta barata! —gritaba como loca.
Julio me apretaba las tetas con fuerza, pellizcándome los pezones que hacía que mi vagina se hinchara más de placer.
—Qué concha más jugosa tienes, puta… 


—Te voy a llenar la cola  de leche caliente,


Mi cuerpo empezó a temblar violentamente. Sentí un chorro caliente saliendo de mi concha mientras acababa Estaba haciendo un squirting encima de la verga de Julio, mojándole los huevos y el sofá.
—¡Aaaahhh, aaaaahhh, aaaahhh… ¡Me estoy corriendo como una perra! ¡Me estoy 
Eso fue el detonante. Julio me clavó la verga hasta el fondo.
 ¡Toma toda mi leche! 
Empezó a correrse dentro de mi   Sentía cómo me inundaba por dentro, llenándome la vagina de esperma caliente.
Casi al mismo tiempo, Germán me metió el culo hasta las bolas y empezó a descargar.


Sentí los chorros calientes llenándomela cola  Ambos me estaban llenando al mismo  
Cuando por fin sacaron sus vergas, me quedé tirada en el sofá con las piernas abiertas Tenía semen mezclado chorreándome por los muslos, por el culo y hasta por la espalda.
Estaba destruida 
—Miren cómo me dejaron… —gemí con una sonrisa de puta satisfecha—.
Julio hizo que me pusiera de rodillas sobre el sofá y las tetas rozando la tela. Con el culo en pompa, me abrió las nalgas con las manos y vio que mi agujero anal se encontraba bien abierto, metió su nariz aspirando fuerte y después dejó caer un poco de saliva dentro del recto.
—¿Ya viste Germán…? El culo de tu mujer es un señor culo por donde lo veas, el olor y el sabor son magníficos.
Después de unos segundos,
Comencé a chuparle la verga a nuestro amigo, recogiendo todo el semen, dejándola bien limpia.
—Tú también, cariño —me dirigí a mi esposo—. Déjame limpiarte la verga.


A partir de estos instantes comenzaría una nueva vida, y lo más excitante es que mi esposo iba a ser cómplice de todas mis aventuras.

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