Tenía 22 años cuando el mejor amigo de mi primo en su despedida de soltero me saco a bailar luego de un par de tragos, yo me había ido bonita y deseable, aunque sabía que iba a ser una fiesta muy hetero. De todos modos, fue el quien con dos amigos mas me propuso tener una fiestita aparte, yo acepte porque ellos a mí me encantaban, yo los quería probar y todos ya habíamos estado tomando entonces no teníamos vergüenza alguna.
Me llevaron a un rincón de la fiesta en donde comenzaron a tocarme y besarme, se sumó uno mas de repente que yo no había visto en mi vida, pero besaba bien y eso me cautivo.
Pronto me encontré desnuda y acorralada mientras me besaban, ellos desabrochaban sus pantalones casi al mismo tiempo mientras acariciaban mi pene con sus penes, muchos mas grandes que el mío.
"Chúpame la pija, puta" me dijo uno y automáticamente me arrodille para brindar mis servicios y alimentarme de mi comida favorita. Eran tres, grandes, venosos, húmedos, ricos, míos, los probe de a poco, de la cabeza a los huevos una y otra vez, mi cara sucia ya tenía rastros de todos ellos mientras yo intentaba limpiarlos con mi lengua. Cada vez mas con fuerza, ellos penetraban mi boca, de a uno, indicándome como les gustaba mas.

Cuando me pusieron por fin de espaldas contra la pared y entro el primero en mi grite demasiado fuerte, el resto de la fiesta se percató de nosotros por lo que tuvimos que irnos mas a la oscuridad del salón en donde continuaron cogiéndome mientras me castigaban con palmadas en la cola y sus manos en mi cuello, con fuerza o en mis pechos.

Llegamos a una habitación, ellos me habían llevado alzando porque estaba desnuda y me temblaban un poco las piernas, entramos al lugar y me sometieron en la cama, de repente, uno se adueñó de mi boca con su miembro mientras los demas destruían mi cola y se turnaban. A veces no podía ni gemir, ni gritar, ni pedirles que paren.

Acabaron en mi boca, me dejaron ahí, al rato volvieron con mi ropa, la que había quedado tirada en el salón, sin que yo pudiera volverme a preparar, pero volvieron a cogerme, esta vez dejándome su miel adentro mía.
Ellos me dijeron mientras me lo hacían: "Sos nuestra puta y te vas a tomar toda nuestra leche" "Sos nuestra puta y te vamos a dejar toda la leche adentro del culo" varias veces hasta acabarme con el último grito de placer antes de vestirse e irse.
Nos seguimos viendo hasta la actualidad y si, sigo siendo su puta, aunque todos siguen siendo heteros y con familias, yo su servidora.
Me llevaron a un rincón de la fiesta en donde comenzaron a tocarme y besarme, se sumó uno mas de repente que yo no había visto en mi vida, pero besaba bien y eso me cautivo.
Pronto me encontré desnuda y acorralada mientras me besaban, ellos desabrochaban sus pantalones casi al mismo tiempo mientras acariciaban mi pene con sus penes, muchos mas grandes que el mío.
"Chúpame la pija, puta" me dijo uno y automáticamente me arrodille para brindar mis servicios y alimentarme de mi comida favorita. Eran tres, grandes, venosos, húmedos, ricos, míos, los probe de a poco, de la cabeza a los huevos una y otra vez, mi cara sucia ya tenía rastros de todos ellos mientras yo intentaba limpiarlos con mi lengua. Cada vez mas con fuerza, ellos penetraban mi boca, de a uno, indicándome como les gustaba mas.

Cuando me pusieron por fin de espaldas contra la pared y entro el primero en mi grite demasiado fuerte, el resto de la fiesta se percató de nosotros por lo que tuvimos que irnos mas a la oscuridad del salón en donde continuaron cogiéndome mientras me castigaban con palmadas en la cola y sus manos en mi cuello, con fuerza o en mis pechos.

Llegamos a una habitación, ellos me habían llevado alzando porque estaba desnuda y me temblaban un poco las piernas, entramos al lugar y me sometieron en la cama, de repente, uno se adueñó de mi boca con su miembro mientras los demas destruían mi cola y se turnaban. A veces no podía ni gemir, ni gritar, ni pedirles que paren.

Acabaron en mi boca, me dejaron ahí, al rato volvieron con mi ropa, la que había quedado tirada en el salón, sin que yo pudiera volverme a preparar, pero volvieron a cogerme, esta vez dejándome su miel adentro mía.
Ellos me dijeron mientras me lo hacían: "Sos nuestra puta y te vas a tomar toda nuestra leche" "Sos nuestra puta y te vamos a dejar toda la leche adentro del culo" varias veces hasta acabarme con el último grito de placer antes de vestirse e irse.
Nos seguimos viendo hasta la actualidad y si, sigo siendo su puta, aunque todos siguen siendo heteros y con familias, yo su servidora.
0 comentarios - A mis 22 añitos - Tg @BrujaAkimi