Era un sábado a la noche de esos que se te hacen eternos. Mi novia, Caro, me había dicho que se iba a lo de su amiga Sofía a charlar un rato, tomar algo y descomprimir de la semana. “No te hagas drama, amor, andá, pasenla lindo”, me tiró con un beso antes de salir. Yo me quedé solo en el departamento, tirado en el sofá, aburridisimo. Prendí la tele, cambié un par de canales, nada. Al final abrí la compu y empecé a ver porno, como siempre.
De repente me metí en Cam4. Me copa ese morbo de ver gente real transmitiendo en vivo, parejas, minas solas. Estaba pasando de una sala a otra cuando una captura me pegó como un cachetazo: una pendeja en bombacha y corpiño, tetas grandes, pelo largo oscuro… era Caro. Senti como se me acelreaba rl corazón. Entré a la transmisión sin pensarlo dos veces.
Ahí estaba ella, sentada en una cama que no era la nuestra, con un flaco que no se quien era al lado. El tipo estaba en boxer. Tomaban cerveza y charlaban con los que tiraban comentarios. “¿Qué hacés, putita? Mostranos más”, decían algunos. Ellos se reían, respondían boludeces y pedían tips. Yo estaba petrificado, mirando la pantalla sin poder creerlo. Pero al mismo tiempo… empecé a sentir que se me paraba la pija. No tenía cuenta, era solo visitante, así que no podía escribir nada. Solo miraba.
De a poco se fueron soltando. Se daban besos con lengua, se tocaban por arriba de la ropa. Caro le metía la mano adentro del boxer y le apretaba la pija. El tipo le agarraba las tetas por arriba del corpiño. En un momento ella se lo sacó, las tetas le rebotaron libres, grandes y firmes. El flaco se las manoseó, se las chupó, les dio mordidas suaves mientras ella gemía bajito y sonreía a la cámara. Seguían charlando entre beso y beso, y cada tanto ella se corría la bombachita y mostraba la concha depiladita o se daba vuelta y abría el culo. Cada tip que caía hacía que se animaran más. Yo ya la tenía como una piedra, me había bajado el pantalón y me estaba pajando despacio, sin apuro.
De repente dijeron: “Chicos, nos vamos 10 minutos a un privado y volvemos”. La transmisión se congeló. Esos 10 minutos se me hicieron una hora. Me quedé ahí, pajándome lento, imaginando lo que estarían haciendo en ese privado. Cuando volvieron, la cosa había cambiado totalmente. Caro ya estaba completamente en bolas, tanga tirada en el piso. El flaco también se había sacado el boxer… y la pija que le colgaba era una locura. Larga, gruesa en la base, venosa, semi dura todavía. Se notaba que la había estado usando. Debía medir fácil 20 centimetros blanda. Los usuarios se volvieron locos. Ahora sí estaban a full. Pusieron una meta de tips: si llegaban, ella se la chupaba. Los números subieron rápido. Cuando llegaron, mi novia se ató el pelo con una colita, se arrodilló delante de él y empezó a laburar. Primero le pasó la lengua por toda la pija, desde los huevos hasta la punta, mirándolo a los ojos. Después abrió grande la boca y se la metió. La chupaba como ella sabe, despacio al principio, bajando cada vez más profundo, con saliva cayéndole por la barbilla. La pija del flaco se fue poniendo dura de a poco hasta quedar enorme, recta, como de 24 centímetros fácil. Muucho más grande que la mía, que anda por los 14-15. Yo me sacudía la mía mirándola, sintiendo una mezcla de bronca, vergüenza y un calor que me quemaba.
El tipo le agarraba la cabeza y la hacia atragantarse, le daba nalgadas suaves mientras ella gemía con la pija en la boca. “Así, mamita, chupala toda”, le decía. Ella se la sacaba un segundo para respirar, la escupía y volvía a metersela hasta que le daba arcadas. Me estaba volviendo loco.
Después pusieron otra meta para que se la cogiera. Mientras esperaban, Caro se paró, bailaba sexy, se tocaba las tetas, se daba vuelta y abría el culo para la cámara. El flaco se pajeaba con la pija dura como hierro. Cuando llegó la meta, ella se puso en cuatro en la cama, culito para arriba. El se puso atrás, le dio varias nalgadas fuertes que le dejaron la marca roja, le metió dos dedos en la concha y los movió rápido. Después se escupió la pija y se la metió toda de una, a pelo, sin forro.
“¡Ay, la puta madre!”, gritó ella cuando se la clavó hasta el fondo. El tipo empezó a garcharla re fuerte, con embestidas largas y profundas. Le tiraba del pelo, la hacía arquear la espalda. “Tomá, putita, ¿te gusta esta pija, eh?”. Ella gemía como loca: “Sí, papi… me encanta… cogeme más fuerte… llename toda”. Le daba nalgadas que sonaban fuerte, le agarraba las tetas y se las apretaba. En un momento le metió dos dedos en la boca mientras la seguía cogiendo sin parar. Siempre en cuatro, bien animal.
Después el flaco se chupó un dedo y se lo metió en el culo a ella mientras le seguía metiendo la pija en la concha cada vez más rápido y más fuerte. Caro gritaba de placer: “¡Sí, así! ¡No pares!”. Yo me pajeaba como un desaforado, a punto de explotar.
Al rato él dijo que iba a acabar. Sacó la pija, ella se dio vuelta rápido, se arrodilló y abrió la boca. El flaco le descargó todo: chorros gruesos de leche le cayeron en la cara, en la lengua, en las tetas. Ella sonreía, juntaba con los dedos y se lo metía todo en la boca, tragando lo que podía. Yo acabé en ese mismo momento, manchandome todo.
Cuando terminó la transmisión, ella tiró un beso a la cámara con la cara toda pintada de leche y se cortó. Me quedé ahí, respirando agitado, dándome cuenta de lo que acababa de pasar. Mi novia me habia ouesto los cuernos feente a un montón de gente y yo… me había calentado como un hijo de puta.
Al rato me llegó un WhatsApp de ella: “Amor, estoy yendo en Uber, Sofi ya tenía sueño y nos aburrimos. Nos charlamos todo, llego en 20”. Le contesté como si nada: “Dale hermosa, te espero”. Llegó fresca, como si nada. Nos tomamos unos mates juntos, charlamos pavadas y nos fuimos a dormir. Nunca le dije nada. Jamás.
Desde esa noche, cada vez que sale “con las amigas”, entro a Cam4 a ver si los encuentro. Solo los vi una vez más. Y al flaco… lo conocí después en persona. Resultó ser un compañero de la facultad de ella. Me lo presentó como “un amigo del grupo de estudio”. Le di la mano, lo miré a los ojos y pensé en todo lo que le había visto hacerle a mi novia. Y sí… me dio morbo de nuevo.
Soy un cornudo. Y me gusta.

De repente me metí en Cam4. Me copa ese morbo de ver gente real transmitiendo en vivo, parejas, minas solas. Estaba pasando de una sala a otra cuando una captura me pegó como un cachetazo: una pendeja en bombacha y corpiño, tetas grandes, pelo largo oscuro… era Caro. Senti como se me acelreaba rl corazón. Entré a la transmisión sin pensarlo dos veces.
Ahí estaba ella, sentada en una cama que no era la nuestra, con un flaco que no se quien era al lado. El tipo estaba en boxer. Tomaban cerveza y charlaban con los que tiraban comentarios. “¿Qué hacés, putita? Mostranos más”, decían algunos. Ellos se reían, respondían boludeces y pedían tips. Yo estaba petrificado, mirando la pantalla sin poder creerlo. Pero al mismo tiempo… empecé a sentir que se me paraba la pija. No tenía cuenta, era solo visitante, así que no podía escribir nada. Solo miraba.
De a poco se fueron soltando. Se daban besos con lengua, se tocaban por arriba de la ropa. Caro le metía la mano adentro del boxer y le apretaba la pija. El tipo le agarraba las tetas por arriba del corpiño. En un momento ella se lo sacó, las tetas le rebotaron libres, grandes y firmes. El flaco se las manoseó, se las chupó, les dio mordidas suaves mientras ella gemía bajito y sonreía a la cámara. Seguían charlando entre beso y beso, y cada tanto ella se corría la bombachita y mostraba la concha depiladita o se daba vuelta y abría el culo. Cada tip que caía hacía que se animaran más. Yo ya la tenía como una piedra, me había bajado el pantalón y me estaba pajando despacio, sin apuro.
De repente dijeron: “Chicos, nos vamos 10 minutos a un privado y volvemos”. La transmisión se congeló. Esos 10 minutos se me hicieron una hora. Me quedé ahí, pajándome lento, imaginando lo que estarían haciendo en ese privado. Cuando volvieron, la cosa había cambiado totalmente. Caro ya estaba completamente en bolas, tanga tirada en el piso. El flaco también se había sacado el boxer… y la pija que le colgaba era una locura. Larga, gruesa en la base, venosa, semi dura todavía. Se notaba que la había estado usando. Debía medir fácil 20 centimetros blanda. Los usuarios se volvieron locos. Ahora sí estaban a full. Pusieron una meta de tips: si llegaban, ella se la chupaba. Los números subieron rápido. Cuando llegaron, mi novia se ató el pelo con una colita, se arrodilló delante de él y empezó a laburar. Primero le pasó la lengua por toda la pija, desde los huevos hasta la punta, mirándolo a los ojos. Después abrió grande la boca y se la metió. La chupaba como ella sabe, despacio al principio, bajando cada vez más profundo, con saliva cayéndole por la barbilla. La pija del flaco se fue poniendo dura de a poco hasta quedar enorme, recta, como de 24 centímetros fácil. Muucho más grande que la mía, que anda por los 14-15. Yo me sacudía la mía mirándola, sintiendo una mezcla de bronca, vergüenza y un calor que me quemaba.
El tipo le agarraba la cabeza y la hacia atragantarse, le daba nalgadas suaves mientras ella gemía con la pija en la boca. “Así, mamita, chupala toda”, le decía. Ella se la sacaba un segundo para respirar, la escupía y volvía a metersela hasta que le daba arcadas. Me estaba volviendo loco.
Después pusieron otra meta para que se la cogiera. Mientras esperaban, Caro se paró, bailaba sexy, se tocaba las tetas, se daba vuelta y abría el culo para la cámara. El flaco se pajeaba con la pija dura como hierro. Cuando llegó la meta, ella se puso en cuatro en la cama, culito para arriba. El se puso atrás, le dio varias nalgadas fuertes que le dejaron la marca roja, le metió dos dedos en la concha y los movió rápido. Después se escupió la pija y se la metió toda de una, a pelo, sin forro.
“¡Ay, la puta madre!”, gritó ella cuando se la clavó hasta el fondo. El tipo empezó a garcharla re fuerte, con embestidas largas y profundas. Le tiraba del pelo, la hacía arquear la espalda. “Tomá, putita, ¿te gusta esta pija, eh?”. Ella gemía como loca: “Sí, papi… me encanta… cogeme más fuerte… llename toda”. Le daba nalgadas que sonaban fuerte, le agarraba las tetas y se las apretaba. En un momento le metió dos dedos en la boca mientras la seguía cogiendo sin parar. Siempre en cuatro, bien animal.
Después el flaco se chupó un dedo y se lo metió en el culo a ella mientras le seguía metiendo la pija en la concha cada vez más rápido y más fuerte. Caro gritaba de placer: “¡Sí, así! ¡No pares!”. Yo me pajeaba como un desaforado, a punto de explotar.
Al rato él dijo que iba a acabar. Sacó la pija, ella se dio vuelta rápido, se arrodilló y abrió la boca. El flaco le descargó todo: chorros gruesos de leche le cayeron en la cara, en la lengua, en las tetas. Ella sonreía, juntaba con los dedos y se lo metía todo en la boca, tragando lo que podía. Yo acabé en ese mismo momento, manchandome todo.
Cuando terminó la transmisión, ella tiró un beso a la cámara con la cara toda pintada de leche y se cortó. Me quedé ahí, respirando agitado, dándome cuenta de lo que acababa de pasar. Mi novia me habia ouesto los cuernos feente a un montón de gente y yo… me había calentado como un hijo de puta.
Al rato me llegó un WhatsApp de ella: “Amor, estoy yendo en Uber, Sofi ya tenía sueño y nos aburrimos. Nos charlamos todo, llego en 20”. Le contesté como si nada: “Dale hermosa, te espero”. Llegó fresca, como si nada. Nos tomamos unos mates juntos, charlamos pavadas y nos fuimos a dormir. Nunca le dije nada. Jamás.
Desde esa noche, cada vez que sale “con las amigas”, entro a Cam4 a ver si los encuentro. Solo los vi una vez más. Y al flaco… lo conocí después en persona. Resultó ser un compañero de la facultad de ella. Me lo presentó como “un amigo del grupo de estudio”. Le di la mano, lo miré a los ojos y pensé en todo lo que le había visto hacerle a mi novia. Y sí… me dio morbo de nuevo.
Soy un cornudo. Y me gusta.

0 comentarios - Entré a cam4 y vi a mi novia cogiendo con otro