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Señora Mayor retornando. Episodio 7

Larga pausa en la escritura. Así que de vuelta. En mi último relato estábamos previos a la pandemia. Eso fue un parate. Nos agarró en un ranchito que tenemos en Mar Azul con nuestros nietos. Cerca nuestro estaba Mía en Carilo (otra cosa) con sus hijos. Así que Fernando iba y venía llevando a nuestra tropa para que jugaran con los de Mía.
Si podes leerlo, escuchando :  "Turn Me On" de Norah Jones, mejor.
 trabajo virtual rutinario más el invierno en un lugar hermoso pero crudo se iba desarrollando lentamente. La cosa es que un fin de semana Fernando se quedó en Carilo con toda la tribu de menores (fascinado porque la casita de Mia tiene un jacuzzi espectacular y una heladera llena de todas las porquería que tanto le gusta). Mía tenía un programa…
Fernando le aviso a nuestra vecina que me quedaba sóla y esta me preguntó si no le molestaría hacer una picada y ver una película. María es viuda, sesentona como yo, muy buen cuerpo y unas tetas que hipnotizan según Fernando.  Vive hace años en Mar Azul y nos mira siempre el ranchito por alguna situación.
Yo siempre la espiaba en verano porque a la noche cogía con un tipo mucho más joven (su patio trasero da justito con la ventana  de nuestro baño, lejos pero se ve).  El tipo siempre le llenaba de leche  la cara, siempre, infaltable, mi vecina con la carita bañada se acostaba en la reposera.  Por supuesto ya también me entretenía, Fernando me había regalado un consolador de 24 cm con un grosor interesante y créanme me lo calzo completo, lo que vibra esa pija no tiene nombre, ustedes entienden, miraba y me pajeaba.
Un día le comento a Fernando sobre la situación y su rostro se pone iluminadísimo, me dice: “boluda donde están los prismáticos”. Ese cachivache se lo había regalado porque con varios amigos iban a la playa y se la pasaban mirando culos todo el día y los puntuaban. 
Asi que esa noche Fernando y yo nos pusimos a ver el acto en cuestión. La cosa es que estaba en bolas con apenas una toalla, me parecía sospechoso que se apareciera asi y que pusiera detrás de mí y no al lado. “carlitos” como lo llama a su amigo empezó a crecer, yo por supuesto lo empecé a pajear. Me di vuelta para verlo y tenía el cuello rojo, eso si no largaba el prismático hasta que me dice, “pero que hijo de puta que acabada y toda en la carita”. Así que me agache, me puse su verga en mi boquita y le agarre los huevitos y lo fui pajeando como a él le gusta, conclusión; me trague toda su lechona. Fernando y su “carlitos” felices.
Se nos hizo como una rutina casi diaria ver a Maria y su compañero cojer, si bien desde que contrate un escort para garchar y  me había desatado, ya tenía una lista interesante de cogedores ocasionales, distinto es con mi marido, Fernando es un tipo que le pone pasión a lo que él llama su “garaje”, entiéndase mi concha y alrededores.
La cosa es que el programa de Mia se suspendió y se apareció por el ranchito con una botella de “The Macallan”. A la hora mi vecina, Mia y yo estábamos muy borrachas. 
Al otro día Mia me dice a esta mina le falta garche pero mal. Yo le había contado de nuestras misiones de espionaje durante el verano, pero claro una cosa es el otoño inverno del 2020 cuando el muchacho ya no estaba.
La cuestión es que el sábado Mia me dice que tiene “programa” y que le preste a Fernando un día más. Así que me cruce y le dije a María si quería repetir, pizza, el Macallan y alguna película.
Estábamos charlando en la cocina, boludeando, hasta que me empieza a desabrochar el piyama y me da un beso, pero que beso, ni les cuento cuando su lengua empezó a jugar con la mía. 
Yo nunca había estado sola con una mujer, salvo cuando participaba de algún trió, pero con la condición que a mí me cogían y la otra en cuestión miraba, lo mio siempre fue la pija.
Me baje el pantalón del piyama junto con la tanga y agarre su mano para que me frotara el clítoris. Volamos al living, me acosté en la mesa ratona y empezó a besarme los pezones y el cuello. Miro y se había puesto un forro en los dedos índice y medio, me fue penetrando despacio y después más rítmicamente hasta que me empezó a frotar con su lengua mi clítoris. La primera acabada fue entre larga y explosiva.
Me levanto y ella se acostó, se abrió de gambas y me dijo “veni, es toda tuya”. Así que fui y por primera vez en mi vida se la comí a una mujer,  seguí las indicaciones  que me daba de cómo darle placer con mi lengua a su almeja, hoy pienso que esa primera vez era como que lo hubiera hecho siempre. Me gusto y mucho.
Les confieso que me entusiasme, así que cuando se recupero de su orgasmo, traje a mi amigo de 24 cm, le puse un forro y nos comimos entre las dos con la lengua el consolador, después la puse en cuatro patas y lo introduje en su vagina, volvió a acabar. 
Luego me puso a mí en cuatro patas, cambio el forro y me lo fue colocando en la colita despacito. Entro la mitad, pero ya había acabado 2 veces durante la penetración anal, dolía pero me daba un placer mortal.
Nos fuimos duchar juntas, sin decir palabra, pero nos matamos a los besos, yo me entusiasme con sus pezones, después cenamos, vimos una peli y nos dormimos en el futon abrazadas.
Fernando siempre me decía que para ser realmente una puta  debía coger con otra mina y remataba “por supuesto yo mirando sin molestar”.
Siempre le respondía lo mismo “porque no probas vos con un tipo” y siempre se mata de risa
Una cosita Mia esta fascinada con Madgloryholes. No es para cualquiera.
Continuara


Señora Mayor retornando. Episodio 7

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