Episodio V: El accidente en el baño
Esa semana fue rara. Jesi durmió un par de noches en mi departamento y aproveché cada segundo. El martes la até a la cama, le di una paliza de azotes hasta que el culo le quedó rojo brillante y después la cogí por el culo sin piedad, tirándole del pelo mientras le decía lo puta que era. Ella se corría gritando, completamente entregada, masoquista total. Cuando terminé adentro de su culo, la hice arrodillarse y le metí la pija sucia en la boca. Jesi la chupó toda, sin asco, tragando mi leche mezclada con todo. Me encantaba esa entrega de ella.
Pero cada vez que terminábamos, me quedaba mirando el techo con culpa.
Pensamiento mío: “Disfrutás cogiéndotela como un animal y después pensás en su mamá. Sos un enfermo, Esteban.”
El viernes volvimos a la casa familiar. Darío estaba de nuevo, pero seguía en su mundo: llegaba tarde, cenaba mirando el teléfono y se dormía temprano. Sofía parecía cada vez más cansada de esa rutina.
El sábado a la mañana pasó algo que cambió todo.
Me levanté temprano, alrededor de las 8, y fui al baño grande de abajo (el de la suite de Sofía y Darío, que tenía ducha grande y era el que usábamos todos cuando había gente). No cerré la puerta con llave porque pensé que todos dormían todavía. Me desnudé completo y me puse a mear en el inodoro, con la pija medio dura por la mañana.
De repente, la puerta se abrió.
Era Sofía, en bata, con el pelo revuelto de recién levantada. Entró directo, todavía medio dormida, y me vio parado ahí, completamente desnudo, pija en mano, apuntando al inodoro.
Se quedó congelada dos segundos. Sus ojos bajaron directo a mi verga, que, por la situación y la mañana, se puso completamente dura en un instante. No era una erección discreta: gruesa, venosa, parada para arriba.
—Ay, la puta madre… —murmuró Sofía, pero no cerró la puerta inmediatamente. Sus ojos se quedaron ahí un segundo más.
Yo reaccioné tarde, tapándome con las manos como pude.
—¡Perdón! Pensé que no había nadie —dije, rojo de vergüenza y excitación mezclada.
Sofía cerró la puerta por fin, pero antes susurró con una media sonrisa:
—Tranquilo… no pasa nada.
Se fue. Me quedé ahí, corazón latiendo fuerte, pija latiendo en mi mano.
Pensamiento mío: “Te vio todo, boludo. Te vio la verga dura. Es la mamá de Jesi. Esto está mal, muy mal. Tenés que irte de esta casa y no volver en un tiempo.”
Pensamiento de Sofía (mientras bajaba las escaleras, mojada): “Dios santo… es grande. Mucho más gruesa y larga que la de Darío. Y estaba dura. Por mí. Hace tanto que no veo una pija así… Me puse cachonda al instante. No puedo pensar esto.”
Bajé como si nada. En el desayuno todos actuaron normal, pero Sofía me miraba distinto. Más directo. Mica estaba callada como siempre, comiendo medialunas. Jesi me daba besitos en el cuello, ajena a todo.
Pensamiento de Jesi: “Esteban está raro hoy, más callado. Pero me encanta cuando me domina fuerte como anoche en su depto. Es mío.”
Darío se fue después del mediodía a ver a unos amigos. Quedamos los cuatro. Decidimos limpiar la pileta y después cada uno hizo sus cosas. Mica subió a ducharse en el baño de arriba. Yo me quedé en el living mirando el celu.
Un rato después, subí para ir al baño chico. La puerta del grande estaba entreabierta. Escuché el ruido de la ducha todavía corriendo. Empujé sin pensar… y ahí estaba Mica, completamente desnuda bajo el agua, dándome la espalda. Cuerpo joven, culo redondo y firme, piel mojada brillando. Se dio vuelta de golpe al escuchar la puerta y me vio.
Sus tetas medianas, pezones parados por el agua fría, la conchita sin depilar apenas cubierta por la mano que subió rápido. Cara de terror y vergüenza total.
—¡Esteban! —gritó bajito, tapándose como pudo.
—¡Perdón! Perdón, la puerta estaba abierta —dije, cerrando rápido, pero ya había visto todo.
Me fui a mi pieza (bueno, la de Jesi) con la pija otra vez dura como piedra.
Pensamiento de Mica (temblando bajo la ducha): “Me vio desnuda… toda. Mis tetas, mi concha… y él se quedó mirando un segundo. Me dio mucha vergüenza pero… me sentí rara. Caliente. ¿Qué me pasa? Es el novio de mi hermana. Soy una pervertida. Tengo la concha mojada”
Esa tarde Jesi y yo salimos un rato a caminar. Cuando volvimos, Sofía estaba sola en su habitación. Darío todavía no había vuelto.
Sofía cerró la puerta de su pieza, se tiró en la cama y se sacó el short y la bombacha. Estaba empapada desde la mañana. Cerró los ojos y empezó a tocarse el clítoris despacio.
Pensamiento de Sofía: “Esa pija… gruesa, parada, venosa. Imaginate cómo me cogería fuerte. Cómo me dominaría aunque yo soy dominante. Me agarraría del pelo y me la metería hasta el fondo… Ay, sí…”
Metió dos dedos adentro, después tres, imaginándome arriba de ella. Se tocaba las tetas con la otra mano, pellizcándose los pezones. Gemía bajito, mordiendo la almohada.
—Esteban… cogeme… —susurró sin darse cuenta.
Se corrió fuerte, temblando, mojando las sábanas con sus jugos. Se quedó un rato ahí, respirando agitada, con culpa y placer mezclados.
Pensamiento de Sofía después: “Estoy loca. Es el novio de mi hija. Pero hace tanto que nadie me hace sentir así… solo de verlo desnudo me corrí como una puta.”
Esa noche, cuando Darío llegó, Sofía casi ni le habló. Yo, en la pieza con Jesi, la cogí más fuerte que nunca, pero imaginando otras cosas que me daban culpa terrible.
Pensamiento mío: “Viste a Mica desnuda. Sofía te vio la verga. Esto se está descontrolando. Tenés que parar.”
Pero en el fondo sabía que ya era tarde para parar del todo.
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No me resistí y ya la subí jijiji
Si llegamos a los 300 puntos está noche hay parte 6
Les gusta como va la historia? Cómo piensan que va a seguir? Digan teorías y comenten, me gusta leerlos y les respondo
Esa semana fue rara. Jesi durmió un par de noches en mi departamento y aproveché cada segundo. El martes la até a la cama, le di una paliza de azotes hasta que el culo le quedó rojo brillante y después la cogí por el culo sin piedad, tirándole del pelo mientras le decía lo puta que era. Ella se corría gritando, completamente entregada, masoquista total. Cuando terminé adentro de su culo, la hice arrodillarse y le metí la pija sucia en la boca. Jesi la chupó toda, sin asco, tragando mi leche mezclada con todo. Me encantaba esa entrega de ella.
Pero cada vez que terminábamos, me quedaba mirando el techo con culpa.
Pensamiento mío: “Disfrutás cogiéndotela como un animal y después pensás en su mamá. Sos un enfermo, Esteban.”
El viernes volvimos a la casa familiar. Darío estaba de nuevo, pero seguía en su mundo: llegaba tarde, cenaba mirando el teléfono y se dormía temprano. Sofía parecía cada vez más cansada de esa rutina.
El sábado a la mañana pasó algo que cambió todo.
Me levanté temprano, alrededor de las 8, y fui al baño grande de abajo (el de la suite de Sofía y Darío, que tenía ducha grande y era el que usábamos todos cuando había gente). No cerré la puerta con llave porque pensé que todos dormían todavía. Me desnudé completo y me puse a mear en el inodoro, con la pija medio dura por la mañana.
De repente, la puerta se abrió.
Era Sofía, en bata, con el pelo revuelto de recién levantada. Entró directo, todavía medio dormida, y me vio parado ahí, completamente desnudo, pija en mano, apuntando al inodoro.
Se quedó congelada dos segundos. Sus ojos bajaron directo a mi verga, que, por la situación y la mañana, se puso completamente dura en un instante. No era una erección discreta: gruesa, venosa, parada para arriba.
—Ay, la puta madre… —murmuró Sofía, pero no cerró la puerta inmediatamente. Sus ojos se quedaron ahí un segundo más.
Yo reaccioné tarde, tapándome con las manos como pude.
—¡Perdón! Pensé que no había nadie —dije, rojo de vergüenza y excitación mezclada.
Sofía cerró la puerta por fin, pero antes susurró con una media sonrisa:
—Tranquilo… no pasa nada.
Se fue. Me quedé ahí, corazón latiendo fuerte, pija latiendo en mi mano.
Pensamiento mío: “Te vio todo, boludo. Te vio la verga dura. Es la mamá de Jesi. Esto está mal, muy mal. Tenés que irte de esta casa y no volver en un tiempo.”
Pensamiento de Sofía (mientras bajaba las escaleras, mojada): “Dios santo… es grande. Mucho más gruesa y larga que la de Darío. Y estaba dura. Por mí. Hace tanto que no veo una pija así… Me puse cachonda al instante. No puedo pensar esto.”
Bajé como si nada. En el desayuno todos actuaron normal, pero Sofía me miraba distinto. Más directo. Mica estaba callada como siempre, comiendo medialunas. Jesi me daba besitos en el cuello, ajena a todo.
Pensamiento de Jesi: “Esteban está raro hoy, más callado. Pero me encanta cuando me domina fuerte como anoche en su depto. Es mío.”
Darío se fue después del mediodía a ver a unos amigos. Quedamos los cuatro. Decidimos limpiar la pileta y después cada uno hizo sus cosas. Mica subió a ducharse en el baño de arriba. Yo me quedé en el living mirando el celu.
Un rato después, subí para ir al baño chico. La puerta del grande estaba entreabierta. Escuché el ruido de la ducha todavía corriendo. Empujé sin pensar… y ahí estaba Mica, completamente desnuda bajo el agua, dándome la espalda. Cuerpo joven, culo redondo y firme, piel mojada brillando. Se dio vuelta de golpe al escuchar la puerta y me vio.
Sus tetas medianas, pezones parados por el agua fría, la conchita sin depilar apenas cubierta por la mano que subió rápido. Cara de terror y vergüenza total.
—¡Esteban! —gritó bajito, tapándose como pudo.
—¡Perdón! Perdón, la puerta estaba abierta —dije, cerrando rápido, pero ya había visto todo.
Me fui a mi pieza (bueno, la de Jesi) con la pija otra vez dura como piedra.
Pensamiento de Mica (temblando bajo la ducha): “Me vio desnuda… toda. Mis tetas, mi concha… y él se quedó mirando un segundo. Me dio mucha vergüenza pero… me sentí rara. Caliente. ¿Qué me pasa? Es el novio de mi hermana. Soy una pervertida. Tengo la concha mojada”
Esa tarde Jesi y yo salimos un rato a caminar. Cuando volvimos, Sofía estaba sola en su habitación. Darío todavía no había vuelto.
Sofía cerró la puerta de su pieza, se tiró en la cama y se sacó el short y la bombacha. Estaba empapada desde la mañana. Cerró los ojos y empezó a tocarse el clítoris despacio.
Pensamiento de Sofía: “Esa pija… gruesa, parada, venosa. Imaginate cómo me cogería fuerte. Cómo me dominaría aunque yo soy dominante. Me agarraría del pelo y me la metería hasta el fondo… Ay, sí…”
Metió dos dedos adentro, después tres, imaginándome arriba de ella. Se tocaba las tetas con la otra mano, pellizcándose los pezones. Gemía bajito, mordiendo la almohada.
—Esteban… cogeme… —susurró sin darse cuenta.
Se corrió fuerte, temblando, mojando las sábanas con sus jugos. Se quedó un rato ahí, respirando agitada, con culpa y placer mezclados.
Pensamiento de Sofía después: “Estoy loca. Es el novio de mi hija. Pero hace tanto que nadie me hace sentir así… solo de verlo desnudo me corrí como una puta.”
Esa noche, cuando Darío llegó, Sofía casi ni le habló. Yo, en la pieza con Jesi, la cogí más fuerte que nunca, pero imaginando otras cosas que me daban culpa terrible.
Pensamiento mío: “Viste a Mica desnuda. Sofía te vio la verga. Esto se está descontrolando. Tenés que parar.”
Pero en el fondo sabía que ya era tarde para parar del todo.
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No me resistí y ya la subí jijiji
Si llegamos a los 300 puntos está noche hay parte 6
Les gusta como va la historia? Cómo piensan que va a seguir? Digan teorías y comenten, me gusta leerlos y les respondo
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