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Reactivando la sexualidad

Voy a compartirles una locura que se me ocurrió producto de la baja intimidad con mi esposa, después de muchos años de una relación fogosa en la que nos divertíamos mucho con cada oportunidad que se presentaba, pero de pronto todo comenzó a decaer, ninguno de los dos hicimos nada.

Voy a compartirles una locura que se me ocurrió producto de la baja intimidad con mi esposa, después de muchos años de una relación fogosa en la que nos divertíamos mucho con cada oportunidad que se presentaba, pero de pronto todo comenzó a decaer, ninguno de los dos hicimos nada y se me ocurrió que tal vez una locura reactivaría la relación.



Estando en el departamento de un amigo, que se había divorciado y con quien antes que esto sucediera, él, su esposa y nosotros compartíamos muchas reuniones, encuentros, salidas a discotecas y paseos, manteniendo una amistad muy agradable.



Entre él y mi esposa siempre existió mucha empatía, por eso me atreví a proponerle a mi amigo, algo que en principio era una broma, pero que se fue saliendo de las manos y no quise hacer nada por intervenir en lo que comenzó a acontecer y esto es su recuento:



Era viernes y mi amigo me llamó a la oficina y me dijo que estaba un poco bajo de ánimo y le gustaría que compartiéramos como en los viejos tiempos unas copas y conversar mil cosas. Yo acepte y cuando termine mi trabajo me dirigí a su departamento y empezamos a disfrutar de un delicioso licor que él había escogido para nuestra reunión, conversábamos, reíamos y a eso de las nueve de la noche después de contarle a mi amigo sobre la baja situación de intimidad por la que atravesaba nuestro matrimonio, le propuse hiciéramos una broma a mi esposa con una llamada de él preguntando por mí, desde luego ella le diría que no estaba, entonces él que no es nada malo para sostener una conversación le comenzaría a coquetear para ver su reacción.



Y así fue que todo comenzó con la llamada:







Esposa: Aló



Amigo: ¿Hola Patricia como estas?



E: ¡Quien habla?



A: No puedo creer que ya me hayas echado al cajón del olvido.



E: Ahhhh, ya se quien eres Martin. ¿Como estas?



A: Muy bien y tu como has estado, sigues tan bonita como siempre.



E: ¿Estas coqueteando? Porque supe que te divorciaste.



A: Si, estoy solo ya hace unos meses.



E: Que lastima, Adriana es una gran persona.



A: Si, pero una cosa es la vida social y otra la intimidad de una pareja y las cosas no estaban funcionando entonces lo mejor era dejarnos libres. ¿Y tú cómo vas?



E: Mas o menos.



A: ¿Por qué? estas regular con tu esposo.



E: A veces



A: Que lastima porque tu eres una mujer muy linda, atractiva, tierna y no sé qué más cosas bonitas decirte.



E: Jajajajajajaja, muchas gracias te voy a nombrar mi jefe de publicidad, jajajaja.



A: Te digo que es verdad, cuantos hombres no darían lo que fuera por tener una mujer como tú.



E: ¿Verdad?



A: Cien por ciento, verdad. Yo mismo desearía poder compartir, aunque fuera un ratito contigo.



E: ¿Verdad? ¿Me estas echando los perros? Porque te siento en modo conquista.



A: Si puede ser.



E: Pero recuerda que yo estoy casada y no esta bien ponerle los cachos al marido



A: No, no se trata de crear un romance, solo encontrarnos compartir y pasar un rato agradable como amigos.



E: No sé, eso puede ser complicado.



A: No es complicado si tú lo quieres, es algo muy entre tu y yo y nadie más tiene enterarse.



E: No sé, no se.



A: A veces es bueno para las parejas salirse de la rutina, eso oxigena la relación y ayuda a ver las cosas de otra manera.



E: Es posible, que tengas razón.



A: Bueno Patty, me alegro mucho escuchar tu voz y compartir un rato contigo, pero piénsalo y la otra semana de pronto nos podemos encontrar.



E: Ok lo pensaré.



A: Ah, pero yo llamaba para peguntar por tu esposo.



E: No, no ha llegado del trabajo, le digo que llamaste



A: No, no es necesario, lo llamare la otra semana. Besitos



E: Chao, chao.







Mi amigo colgó y reactivamos la conversación y le dije… Creo que tienes mucha posibilidad de concretarla para una cita porque la vi dudando, de pronto puede ser por la baja intensidad de intimidad por la que estamos atravesando. ¿Como la viste?







Puedes tener razón, pero tu eres mi amigo por eso dudaría en concretar una cita, sin saber en que pueda esto terminar y te arrepientas.







No importa, ya a nuestra edad los deseos de intimidad exclusiva, de celos y esas cosas han pasado a la historia ¿y sabes qué?







¿Qué?







Hasta he tenido la fantasía de ver a mi esposa con otro hombre, creo que eso me excitaría mucho.







¿Verdad?







Si, por eso no te intimides por nuestra amistad. Si no pasa nada ok, pero si llega a pasar no importa, me dará mucho placer.







A la semana siguiente llame a mi amigo y le dije… ¿quieres que pase por tu departamento y le haces otra llamada a mi esposa?







El me dijo… ok sigamos con tu locura







Cuando llegue donde mi amigo, compartimos una copa de licor para que el se motivara e hiciera la llamada, mientras tanto a mí me invadía la curiosidad por saber que decía mi esposa.







La llamada:



E: Aló



A: Hola Patty ¿cómo estás?



E: Muy bien ¿y tu cómo vas?



A: Excelente desde el día que hable contigo y quede con la ilusión que aceptes compartir conmigo un ratito cuando tú puedas.



E: ¿Verdad? No lo puedo creer, pensé que era una broma tuya, nada en serio.



A: La verdad es que no he parado de pensar en que aceptes compartir conmigo un ratito.



E: Te recuerdo que estoy casada y no tengo espacio para romances.



A: No, no te estoy pidiendo que dejes nada de tu vida normal, solo que hagas una excepción y me regales un ratito. Eso me haría muy feliz.



E: No se que pueda pensar mi esposo si se entera que he tenido un encuentro contigo sin que él se entere, pero tampoco creo que deba contarle porque ya no soy una niña chiquita pidiendo permiso.



A: Por eso, entonces es solo tu decisión, decir si, y hacer feliz a una persona como yo.



E: Ok entonces acepto, encontrémonos en un sitio determinado y compartimos un café. ¿Te parece?



A: Perfecto.







Y acordaron el día, hora y el sitio.







Cuando colgó mi amigo me dijo… te cuento que estoy nervioso. Es tu esposa y mi amiga y hacerla caer en una trampa, me siento raro.







Noooo, tranquilo no va a pasar nada, disfrútalo, es solo una cita y esperamos a ver que sucede.







Bueno, tú eres el responsable de lo que pase, me dijo.







Si, tranquilo yo me hago responsable de todo.







Llegado el día, mi amigo asistió a la cita y yo deseaba estar en primera fila para ver los acontecimientos, pero por razones de trabajo me tuve que contentar con lo que él me conto.







Comenzó diciendo… Nos encontramos en el lugar acordado, ella llego muy bien arreglada y hasta me llamo la atención la falda tan corta que tenía. Para convencerla que lo que le decía era real, la salude con un estrecho abrazo y un beso prolongado en la mejilla.



Después en la conversación, siempre fue llevándola a temas de intimidad y ella poco a poco se fue soltando hasta comentarme que ustedes no estaban pasando por un buen momento y esto me dio pie para hablar más abiertamente sobre la posibilidad de tener otro encuentro en un lugar reservado y ella no rechazo la propuesta. Hablamos diferentes cosas sin importancia con uno que otro comentario picante, risas y cuando llegó el momento de la despedida el abrazo fue mas intenso y prolongado, estuve a punto de darle un beso en los labios, pero me contuve. Quede de llamarla, le pregunte si le molestaba, me dijo que no. Y adiós, adiós.



Mientras se alejaba voltee a mirarla y te puedo decir que aparte de tener una cara muy bonita, tiene un cuerpo espectacular, esas caderas y esas piernas son preciosas.







Le dije… ¿Entonces te estas animando a follarte a mi..... Continua: singlerelatos.blogspot.com/2026/06/reactivando-la-sexualidad.html

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