Érase una vez, durante unas merecidas vacaciones, mi esposa y yo decidimos pasar una noche en un local donde se bailaban ritmos latinos llamado "oye chico" .
Mi esposa, una instructora de baile con su gracia y elegancia, era una experta en esos bailes, y yo, aunque no tan hábil, la acompañaba con entusiasmo.
Al llegar al lugar, la música latía con fuerza y el ambiente estaba cargado de energía. Mi esposa, con su vestido ajustado y sus tacones altos, su piel trigueña llamó la atención de varios hombres. Mientras yo me acercaba a barra para pedir una bebida, mi esposa se quedó disfrutando del baile.
La noche transcurria mientras bailabamos va! Yo hacía lo que podía, trataba de seguirla. En un momento le digo que necesitaba ir hasta el baño, allí uno de los hombres a la salida del baño se me acerca, era uno de los que había estado observando a mi esposa con el grupito ese del rincón, y me dice al oído: "Tu mujer es hermosa y muy admirada por todos". Yo, sorprendido pero halagado, respondí: "Gracias, Sí, la verdad que es hermosa". El hombre continuó: "Seguro que mis amigos aprovecharan que te fuiste para admirarla aun másde cerca".
El hombre se marchó, y yo, con una mezcla de emociones, decidí quedarme un rato más a la salida baño, observando desde arriba la pista de baile. Lo que vi me dejó sin aliento: uno de los hombres bailaba con mi esposa mientras los demás los observaban con admiración. Yo sentí cómo mi cuerpo reaccionaba, y una sensación de excitación me invadió, quedé un momento disfrutando de la escena, perdido entre sus caderas y como su cuerpo se movía, verla bailar era una delicia y ver esos hombres observando casi hipnotizados era un morbo que me hacía latir fuerte el corazon, luego de un rato de ver como su compañero de baile la comía con la mirada mientras bailaban salsa el aprovechaba en cada roce para ir un poco más allá de lo permitido diciéndole cosas al oido que hacían enrojecer a mi mujer, esperando unos minutos decidí volver.
Cuando bajé, mi esposa me vio y, con una sonrisa pícara, me dijo: " insistí en que no quería bailar pero el no aceptaba un no. Yo, con voz temblorosa, respondí: "Sí, fue un espectáculo, no podes ser tan hermosa" ah pícaro estuviste mirando todo desde arriba. Me sonreí y le dije que si, me quedé con ganas de ver más la verdad.
Seguimos bailando y los hombres miraban sin disimulo, ella miraba de reojo también y yo no podía mas de las ganas de seguir viéndola como la había visto hace un rato.
Después de unos de tragos y bailes el chico que había estado con ella no se aguantó más y vino a la carga de nuevo.
Hola soy Sergio, La dejas bailar un ratito más? Dijo con descaro. Es la mejor bailarina del lugar no es habitual que haya alguien así además siendo una bomba.
Yo, con una mezcla de nerviosismo y deseo, indagué un poco, son de acá ? Pregunté O andan de vacaciones ?
Somos de Cordoba capital, con un amigo tenemos una cabaña cerca de Pekos. Los otros se vuelven para Cordoba en un rato. Espero no te moleste que ellos se babosen con tu señora.
Claro que no respondí ya estoy acostumbrado, " mirándola a mi esposa le dije ve y disfruta"
Mi esposa, con una sonrisa traviesa, se fue con el hombre adivinando mis intencioes, el era un hombre de unos 36 años alto y de barba.
Siempre tuve fantasías de compartirla, desde el primer día que tuvimos sexo me volvio loco al tenerla desnuda para mi mirarle ese culo perfecto y esa cinturita no podia no imaginar verla siendo una puta en todo su esplendor, era mi deseo el de darle la mejor noche de su vida y que ella reciba toda la atención que merecía tener. Lamentablemente siempre era un no rotundo, no estaba muy convencida y mis deseos chocaban con sus inseguridades, sabía que en el unico lugar que la podía ir llevando de a poquito a una situación límite era cuando ella bailaba ya que ahí desataba todo su potencial.
Mientras yo pedía que esa noche no acabara nunca ellos bailaron uno dos tres temas y yo mientras tomaba algo la miraba picaronamente a ella siendo un baboso más.
Me acerque un momento y le dije quiero ir a verte desde arriba, se ve mucho mejor además no quiero que se cohiba tu bailarin. Ella se sonrió y me dijo estás loco apretabdome la mano como podiendo que me quede pero Sergio la tomo de la mano y la llevó rapidamente bailando hacia el centro de la pista, ella se quedó mirándome pero se terminó entregando al baile.
Ya desde arriba los vi bailar vi como el se le pegaba cada tanto le decía algo al oido y le hacía sentir su verga sobre su cuerpo que de seguramente estaba que explotaba.
Después de un rato se fueron al lado de los otros hombres aunque seguian bailando uno que otro se le acercara a mi mujer y le decía algo al oido tocándole tímidamente la cintura y admirando ese culo que explotaba de su vestido.
Cuando sonaba algun cuarteto se turnaban para sacarla a bailar los otros también, era muy evidente ver como le rozaban su cuerpo y le apoyaban cada vez que podían.
Le compraron un vino blanco y la incitaban a tomar ella no es muy tomadora pero al bailar tanto toda la noche más el calor del lugar tomaba más de la cuenta. Al mirar hacia arriba, mi esposa vio que yo la observaba con una sonrisa pícara, casi desafiante, desde el segundo piso.
Ella se sonrió y me hacía señas de que vaya, yo temiendo que ella se quiera venir arriba bajé y me quedé al lado de estos hombres pero alejado un par de metros.
Ella se acercó y me preguntó como estaba, dándome un beso e inclinándo todo su cuerpo para adelante dejando todo su orto empinado para que el grupo de hombres la vea.
Estoy más que bien amor disfrutando el espectáculo, los estás volviendo locos a todos. Y Sergio baila muy bien.
Si son todos unos babosos queres que nos vayamos preguntó ella, no ni loco le dije quiero que sigas disfrutando bailar y que sigas volviendo locos a todos. Sabes que eso me pone a mil
Bueno amor cuando quieras que nos vayamos me decís, ratoneate todo lo que quieras pero no va a pasar nada.
Yo me reí y le dije creo que Sergio se merece un poquito de gratitud por haberte hecho bailar toda la noche ella sonrió dejando ver que Sergio le gustaba y me dijo, vamos a ver, no prometo nada
Mi esposa, volvió con el grupo aquel y sergio aprovecho para sacarla a bailar nuevamente más al medio de la pista alejandose de mi y los amigos.
Al rato de transcurrido esto mientras yo tomaba una cerveza los amigos de Sergio se empezaron a ir solo quedó uno, el que tenía la cabaña con el a las afueras de Carlos Paz.
Se me acercó y empezamos a hablar trivialidades que de donde eramos, si siempre veníamos etc.
En el lugar empezaron a pasar bachata y Sergio aprovechó el momento para tirar todo su arsenal, la rozaba, le refregaba todo su miembro, y la miraba con una cara de lujuria total mi mujer respondía con las miradas y hasta parecía desafiarlo.
Mauricio el chico que había quedado conmigo en un momento me dice, Sergio siempre fue así lanzado, que bueno que no sos celoso, tu mujer es una bomba.
Si la verdad que disfruto mucho de verla siendo feliz y ella cuando baila es feliz, el rapidamente me pregunta y en que situsciones más te gusta verla ?
Sonreí tome un trago y le dije, la verdad que me gustaria verla en muchas situaciones pero no siempre me deja, hoy es raro verla a ella así, debe ser un poco el alcohol y que estamos de vacaciones.
El me dice, no creas que Sergio va a dejar que quede en bailar solamente, el es un mujeriego que sabe por donde ir para llegar a su fin, además te digo en confianza si la agarra Sergio te la va a romper toda, es descomunal lo que tiene ahí abajo.
Quedé mudo eso me puso más cachondo de lo que ya estaba, era mi sueño verla a ella disfrutando de algo así. Pero retruqué rapidamente, vos no sabes lo que se la banca ella.
Mauricio me miró sonriendo y me dice... ya lo vamos a ver.
En ese momento Sergio la agarro de la cintura con las dos manos y la pegó a su cuerpo me di cuenta que mi mujer estaba sintiendo lo que me había dicho Mauricio y cerrando los ojos se dejó comer la boca por Sergio, fue un beso largo donde el aprovechó para meterle su lengua bien adentro y bajar sus manos de la cintura hacia el orto de mi mujer apretándolo contra el.
Se volvieron un poco para nuestro sector que estaba más oscuro y el en un descaro total mientras seguía comiéndole la boca le sube el vestido para que Mauricio pueda verle en todo su esplendor la cola a mi mujer, una tanga violeta con bordes negros se perdía ni bien empezaba en el culo de mi mujer, ella lo dejó un rato así pero después se lo bajó y me miró riéndose a la cual yo respondí con una sonrisa pícara.
Sergio la tomó de la mano se acercó con mi mujer y se puso a tomar mientras mi mujer tomaba un trago largo de vino dulce, Sergio se puso al lado mío y me dice, tenés una mujer increible, me está volviendo loco. Quiero llevármela esta noche pero me dice que no, que hasta acá ya es todo lo que va a llegar.
Yo le respondo, sabés como me gustaría que te la lleves, pero ella es la que decide, no puedo ir en su contra.
Voy a tener que seguir aprovechando la noche me dice pero no me voy a rendir, se pone al lado de mi mujer y se pone a bailar nuevamente pegados agarrándola de la cintura, le dice algo al oido y ella se da vuelta, me llama yo acudo a donde estaban ellos y me da un beso apasionado, Sergio se queda por detrás de ella mirándole el culo le sube un poco el vestido y le apoya toda su verga. Ella está a mil la puedo notar, la puedo oler, su cara es de puta, de esa puta quebamo tanto, la hice dar vuelta y se volvió contra Sergio se miraron y se comieron la boca dejando todo el culo para mi, se lo toco muy despacio, con una mano y después con las dos, ella se tira para atras para que yo se lo toque mejor y en eso lo veo a Mauricio admirando todo el espectáculo, le hago una seña y viene, el entiendo perfectamente, entre los dos empezamos a tocarle el culo a mi mujer mientras ella se entretenía con Sergio .
Con Mauricio le corremos la tanga y Mauricio le mete un dedo en la concha y exclama... Nooooo, me mira y me dice mirá lo que está tu mujer, me hace tocar y estaba empapada entera, su líquido viscoso había traspasado la tela de la tanga, chorreaba sus muslos y emamanaba ese olor a hembra en celo que tanto me ponía a mil.
Seguimos entretenidos con su concha por un rato pero Mauricio empezó a jugar con su culo, primero uno, dos tres y hasta cuatro dedos le entraron. Mauricio no podía creer.
Pasamos así un rato hasta que alguien del boliche se acercó y nos miró con cara de pocos amigos. Yo aproveche para ir hasta el baño disimulando un poco la atención.
De pronto veo que ella también subía hacia el baño nos corrimos hacia en un rincón, ella con voz temblorosa, me pidió: "Tócame la concha". Yo con manos ávidas, subí su vestido, sintiendo la humedad y el calor que emanaban de ella. Su tanga, casi translúcida, estaba empapada, y el líquido espeso que traspasaba la tela seguia chorreando por sus muslos. Con un gesto de deseo, moje sus dedos en su jugo y, llevándoselos a la boca, los saboreó con un gemido. "Así me gusta que sea mi mujer", susurré, mientras ella, con los ojos cerrados, disfrutaba de mis caricias, me has dado la mejor noche de mi vida, espero que vos también hayas disfrutado. Ella, con voz entrecortada, le dijo: "No doy más de las ganas. Decime cómo terminamos esto"..
Continuará...
Mi esposa, una instructora de baile con su gracia y elegancia, era una experta en esos bailes, y yo, aunque no tan hábil, la acompañaba con entusiasmo.
Al llegar al lugar, la música latía con fuerza y el ambiente estaba cargado de energía. Mi esposa, con su vestido ajustado y sus tacones altos, su piel trigueña llamó la atención de varios hombres. Mientras yo me acercaba a barra para pedir una bebida, mi esposa se quedó disfrutando del baile.
La noche transcurria mientras bailabamos va! Yo hacía lo que podía, trataba de seguirla. En un momento le digo que necesitaba ir hasta el baño, allí uno de los hombres a la salida del baño se me acerca, era uno de los que había estado observando a mi esposa con el grupito ese del rincón, y me dice al oído: "Tu mujer es hermosa y muy admirada por todos". Yo, sorprendido pero halagado, respondí: "Gracias, Sí, la verdad que es hermosa". El hombre continuó: "Seguro que mis amigos aprovecharan que te fuiste para admirarla aun másde cerca".
El hombre se marchó, y yo, con una mezcla de emociones, decidí quedarme un rato más a la salida baño, observando desde arriba la pista de baile. Lo que vi me dejó sin aliento: uno de los hombres bailaba con mi esposa mientras los demás los observaban con admiración. Yo sentí cómo mi cuerpo reaccionaba, y una sensación de excitación me invadió, quedé un momento disfrutando de la escena, perdido entre sus caderas y como su cuerpo se movía, verla bailar era una delicia y ver esos hombres observando casi hipnotizados era un morbo que me hacía latir fuerte el corazon, luego de un rato de ver como su compañero de baile la comía con la mirada mientras bailaban salsa el aprovechaba en cada roce para ir un poco más allá de lo permitido diciéndole cosas al oido que hacían enrojecer a mi mujer, esperando unos minutos decidí volver.
Cuando bajé, mi esposa me vio y, con una sonrisa pícara, me dijo: " insistí en que no quería bailar pero el no aceptaba un no. Yo, con voz temblorosa, respondí: "Sí, fue un espectáculo, no podes ser tan hermosa" ah pícaro estuviste mirando todo desde arriba. Me sonreí y le dije que si, me quedé con ganas de ver más la verdad.
Seguimos bailando y los hombres miraban sin disimulo, ella miraba de reojo también y yo no podía mas de las ganas de seguir viéndola como la había visto hace un rato.
Después de unos de tragos y bailes el chico que había estado con ella no se aguantó más y vino a la carga de nuevo.
Hola soy Sergio, La dejas bailar un ratito más? Dijo con descaro. Es la mejor bailarina del lugar no es habitual que haya alguien así además siendo una bomba.
Yo, con una mezcla de nerviosismo y deseo, indagué un poco, son de acá ? Pregunté O andan de vacaciones ?
Somos de Cordoba capital, con un amigo tenemos una cabaña cerca de Pekos. Los otros se vuelven para Cordoba en un rato. Espero no te moleste que ellos se babosen con tu señora.
Claro que no respondí ya estoy acostumbrado, " mirándola a mi esposa le dije ve y disfruta"
Mi esposa, con una sonrisa traviesa, se fue con el hombre adivinando mis intencioes, el era un hombre de unos 36 años alto y de barba.
Siempre tuve fantasías de compartirla, desde el primer día que tuvimos sexo me volvio loco al tenerla desnuda para mi mirarle ese culo perfecto y esa cinturita no podia no imaginar verla siendo una puta en todo su esplendor, era mi deseo el de darle la mejor noche de su vida y que ella reciba toda la atención que merecía tener. Lamentablemente siempre era un no rotundo, no estaba muy convencida y mis deseos chocaban con sus inseguridades, sabía que en el unico lugar que la podía ir llevando de a poquito a una situación límite era cuando ella bailaba ya que ahí desataba todo su potencial.
Mientras yo pedía que esa noche no acabara nunca ellos bailaron uno dos tres temas y yo mientras tomaba algo la miraba picaronamente a ella siendo un baboso más.
Me acerque un momento y le dije quiero ir a verte desde arriba, se ve mucho mejor además no quiero que se cohiba tu bailarin. Ella se sonrió y me dijo estás loco apretabdome la mano como podiendo que me quede pero Sergio la tomo de la mano y la llevó rapidamente bailando hacia el centro de la pista, ella se quedó mirándome pero se terminó entregando al baile.
Ya desde arriba los vi bailar vi como el se le pegaba cada tanto le decía algo al oido y le hacía sentir su verga sobre su cuerpo que de seguramente estaba que explotaba.
Después de un rato se fueron al lado de los otros hombres aunque seguian bailando uno que otro se le acercara a mi mujer y le decía algo al oido tocándole tímidamente la cintura y admirando ese culo que explotaba de su vestido.
Cuando sonaba algun cuarteto se turnaban para sacarla a bailar los otros también, era muy evidente ver como le rozaban su cuerpo y le apoyaban cada vez que podían.
Le compraron un vino blanco y la incitaban a tomar ella no es muy tomadora pero al bailar tanto toda la noche más el calor del lugar tomaba más de la cuenta. Al mirar hacia arriba, mi esposa vio que yo la observaba con una sonrisa pícara, casi desafiante, desde el segundo piso.
Ella se sonrió y me hacía señas de que vaya, yo temiendo que ella se quiera venir arriba bajé y me quedé al lado de estos hombres pero alejado un par de metros.
Ella se acercó y me preguntó como estaba, dándome un beso e inclinándo todo su cuerpo para adelante dejando todo su orto empinado para que el grupo de hombres la vea.
Estoy más que bien amor disfrutando el espectáculo, los estás volviendo locos a todos. Y Sergio baila muy bien.
Si son todos unos babosos queres que nos vayamos preguntó ella, no ni loco le dije quiero que sigas disfrutando bailar y que sigas volviendo locos a todos. Sabes que eso me pone a mil
Bueno amor cuando quieras que nos vayamos me decís, ratoneate todo lo que quieras pero no va a pasar nada.
Yo me reí y le dije creo que Sergio se merece un poquito de gratitud por haberte hecho bailar toda la noche ella sonrió dejando ver que Sergio le gustaba y me dijo, vamos a ver, no prometo nada
Mi esposa, volvió con el grupo aquel y sergio aprovecho para sacarla a bailar nuevamente más al medio de la pista alejandose de mi y los amigos.
Al rato de transcurrido esto mientras yo tomaba una cerveza los amigos de Sergio se empezaron a ir solo quedó uno, el que tenía la cabaña con el a las afueras de Carlos Paz.
Se me acercó y empezamos a hablar trivialidades que de donde eramos, si siempre veníamos etc.
En el lugar empezaron a pasar bachata y Sergio aprovechó el momento para tirar todo su arsenal, la rozaba, le refregaba todo su miembro, y la miraba con una cara de lujuria total mi mujer respondía con las miradas y hasta parecía desafiarlo.
Mauricio el chico que había quedado conmigo en un momento me dice, Sergio siempre fue así lanzado, que bueno que no sos celoso, tu mujer es una bomba.
Si la verdad que disfruto mucho de verla siendo feliz y ella cuando baila es feliz, el rapidamente me pregunta y en que situsciones más te gusta verla ?
Sonreí tome un trago y le dije, la verdad que me gustaria verla en muchas situaciones pero no siempre me deja, hoy es raro verla a ella así, debe ser un poco el alcohol y que estamos de vacaciones.
El me dice, no creas que Sergio va a dejar que quede en bailar solamente, el es un mujeriego que sabe por donde ir para llegar a su fin, además te digo en confianza si la agarra Sergio te la va a romper toda, es descomunal lo que tiene ahí abajo.
Quedé mudo eso me puso más cachondo de lo que ya estaba, era mi sueño verla a ella disfrutando de algo así. Pero retruqué rapidamente, vos no sabes lo que se la banca ella.
Mauricio me miró sonriendo y me dice... ya lo vamos a ver.
En ese momento Sergio la agarro de la cintura con las dos manos y la pegó a su cuerpo me di cuenta que mi mujer estaba sintiendo lo que me había dicho Mauricio y cerrando los ojos se dejó comer la boca por Sergio, fue un beso largo donde el aprovechó para meterle su lengua bien adentro y bajar sus manos de la cintura hacia el orto de mi mujer apretándolo contra el.
Se volvieron un poco para nuestro sector que estaba más oscuro y el en un descaro total mientras seguía comiéndole la boca le sube el vestido para que Mauricio pueda verle en todo su esplendor la cola a mi mujer, una tanga violeta con bordes negros se perdía ni bien empezaba en el culo de mi mujer, ella lo dejó un rato así pero después se lo bajó y me miró riéndose a la cual yo respondí con una sonrisa pícara.
Sergio la tomó de la mano se acercó con mi mujer y se puso a tomar mientras mi mujer tomaba un trago largo de vino dulce, Sergio se puso al lado mío y me dice, tenés una mujer increible, me está volviendo loco. Quiero llevármela esta noche pero me dice que no, que hasta acá ya es todo lo que va a llegar.
Yo le respondo, sabés como me gustaría que te la lleves, pero ella es la que decide, no puedo ir en su contra.
Voy a tener que seguir aprovechando la noche me dice pero no me voy a rendir, se pone al lado de mi mujer y se pone a bailar nuevamente pegados agarrándola de la cintura, le dice algo al oido y ella se da vuelta, me llama yo acudo a donde estaban ellos y me da un beso apasionado, Sergio se queda por detrás de ella mirándole el culo le sube un poco el vestido y le apoya toda su verga. Ella está a mil la puedo notar, la puedo oler, su cara es de puta, de esa puta quebamo tanto, la hice dar vuelta y se volvió contra Sergio se miraron y se comieron la boca dejando todo el culo para mi, se lo toco muy despacio, con una mano y después con las dos, ella se tira para atras para que yo se lo toque mejor y en eso lo veo a Mauricio admirando todo el espectáculo, le hago una seña y viene, el entiendo perfectamente, entre los dos empezamos a tocarle el culo a mi mujer mientras ella se entretenía con Sergio .
Con Mauricio le corremos la tanga y Mauricio le mete un dedo en la concha y exclama... Nooooo, me mira y me dice mirá lo que está tu mujer, me hace tocar y estaba empapada entera, su líquido viscoso había traspasado la tela de la tanga, chorreaba sus muslos y emamanaba ese olor a hembra en celo que tanto me ponía a mil.
Seguimos entretenidos con su concha por un rato pero Mauricio empezó a jugar con su culo, primero uno, dos tres y hasta cuatro dedos le entraron. Mauricio no podía creer.
Pasamos así un rato hasta que alguien del boliche se acercó y nos miró con cara de pocos amigos. Yo aproveche para ir hasta el baño disimulando un poco la atención.
De pronto veo que ella también subía hacia el baño nos corrimos hacia en un rincón, ella con voz temblorosa, me pidió: "Tócame la concha". Yo con manos ávidas, subí su vestido, sintiendo la humedad y el calor que emanaban de ella. Su tanga, casi translúcida, estaba empapada, y el líquido espeso que traspasaba la tela seguia chorreando por sus muslos. Con un gesto de deseo, moje sus dedos en su jugo y, llevándoselos a la boca, los saboreó con un gemido. "Así me gusta que sea mi mujer", susurré, mientras ella, con los ojos cerrados, disfrutaba de mis caricias, me has dado la mejor noche de mi vida, espero que vos también hayas disfrutado. Ella, con voz entrecortada, le dijo: "No doy más de las ganas. Decime cómo terminamos esto"..
Continuará...
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