Desde hace ya varios años tengo una relación secreta con mi hermanita que me tiene completamente viciado. Siempre fuimos muy unidos, pero con el tiempo esa unión se volvió mucho más intensa y morbosa.
Me encanta tirarla en la cama, abrirle las piernas y comerle la conchita hasta que tiembla. Le chupo el clítoris despacito, le meto la lengua bien profundo y ella empieza a gemir con esa vocesita aguda que me vuelve loco: “Hermano… ay hermano…”. Esa palabra saliendo de su boca me prende fuego.
Sus piecitos son otro nivel. Son chiquitos, suaves y siempre los tengo que chupar. Se los lamo enteros, le paso la lengua entre los deditos mientras le como la conchita al mismo tiempo. Y cuando ya está empapada, se los sigo chupando mientras se la meto rico y profundo. Me encanta cogérmela con sus pies en mi cara o en mi boca, escuchándola gemir cada vez más fuerte.
Lo que más me calienta es correrme adentro. Le acabo bien profundo en la conchita, llenándola toda mientras ella se corre llamándome “hermano”. Ver cómo le sale mi leche de su conchita hinchada después es una imagen que me obsesiona. A veces le lleno tanto que se queda chorreando.
Es algo enfermo, prohibido y adictivo. Esa combinación de su carita, sus gemidos, sus piecitos y que me diga “hermano” mientras la estoy cogiendo es lo más caliente que tengo en la vida.
¿Hay alguien más que tenga algo parecido con su hermanita? Me pone muy caliente leer experiencias.
Me encanta tirarla en la cama, abrirle las piernas y comerle la conchita hasta que tiembla. Le chupo el clítoris despacito, le meto la lengua bien profundo y ella empieza a gemir con esa vocesita aguda que me vuelve loco: “Hermano… ay hermano…”. Esa palabra saliendo de su boca me prende fuego.
Sus piecitos son otro nivel. Son chiquitos, suaves y siempre los tengo que chupar. Se los lamo enteros, le paso la lengua entre los deditos mientras le como la conchita al mismo tiempo. Y cuando ya está empapada, se los sigo chupando mientras se la meto rico y profundo. Me encanta cogérmela con sus pies en mi cara o en mi boca, escuchándola gemir cada vez más fuerte.
Lo que más me calienta es correrme adentro. Le acabo bien profundo en la conchita, llenándola toda mientras ella se corre llamándome “hermano”. Ver cómo le sale mi leche de su conchita hinchada después es una imagen que me obsesiona. A veces le lleno tanto que se queda chorreando.
Es algo enfermo, prohibido y adictivo. Esa combinación de su carita, sus gemidos, sus piecitos y que me diga “hermano” mientras la estoy cogiendo es lo más caliente que tengo en la vida.
¿Hay alguien más que tenga algo parecido con su hermanita? Me pone muy caliente leer experiencias.
0 comentarios - Mi hermanita se convirtió en mi puta -relato real incestuoso