Pasaron meses, años y cada tanto iba al cine con amigos, pero no volví a vivir eso en ese cine. Se ve que la cosa se daba cuando uno estaba solo. Ya tenía novia y si bien teníamos
relaciones sexuales, la curiosidad de aquel episodio me calentaba muchas veces al recordarlo. Por mi trabajo, recorría a veces la capital y en una oportunidad, pasé frente a un cine
tenía cartelera estrictamente porno. Ya no eran las comedias picarescas italianas, era explícito. Me encendió rápido y programé mis horarios para escaparme una tarde y conocerlo.
Llegué y entré sin demora, pagué y no había acomodoador que me guiara, de manera que a tientas iba entrando en la oscuridad. En un pasillo se llegaba a la sala y vi que había gente
parada al final de ese lugar y se me ocurrió que tal vez estaba lleno y por eso estaban ahí, pero pronto entendí que estaban a la pesca. Me quedé viendo lo que podía y al asomarme,
vi que había lugares de sobra vacíos, así que empecé a intentar pasar entre la gente, pero cuando lo estaba haciendo, una mano me acarició suavemente el culo desde abajo hacia arriba
y no había sido por error. Casi me asusté y al girar para ver quien había sido, un tipo de unos treinta años me hizo ua mueca como de un beso al aire. Me dió un calor repentino y seguí
mi camino, pero al girarme, claramente sentí algo caliente en mi mano. Uno que estaba ahí, tenía su verga parada y la había acercado a mi, de manera que la pasó por sobre mi mano.
Entendí que abía muchos códigos que no conocía y por supuesto que ya no me escandalizaba. Sabía que sólo había hombres y que todos estaban calientes, pero nunca había imaginado que se
relacionaban de esa forma. Nada de charlas, pelaban la verga y te tocaban el culo o la pija cuando pasabas y nadie se quejaba. Ya tenía 23 años y volvía a estar sentado viendo una porno.
Me senté en cualquier lado y cuando vi que había lugar libre atrás, fui a sentarme más cómodo. Alcancé a ver que más de uno se tocaba con la verga afuera y me miraban a los ojos mientras
yo pasaba y veía como se tocaban. Casi todos estaban de a uno en cada lugar y me senté en la última fila quedando 7 lugares hasta el más cercano. De todas formas, lo que presentía, se dió.
Yo no tenía unas formas muy masculinas, era muy delgado y tenía pelo largo. Más de una vez me habían dicho alguna asquerosidad desde un camión que pasaba y se nota que en el cine, más de
uno apreciaba eso. Se acercó sin dudar uno de los que estaba en el pasillo y recorriendo la fila y pasando por encima del que estaba a 7 lugares, vino a sentarse al lado mío, como marcando
territorio por llegar primero. Ya no estaba para hacer como que no me daba cuenta de las cosas, de manera que cuando su rodilla tocó la mía, empujé también hacia él. No giré la cara, pero
se que sonrió viendo que no se había equivocado. Siguió el movimiento de su mano a mi rodilla y me acomodé bien en el asiento a la vez que me amasaba la verga sobre la ropa, de manera que
vió la aceptación y en 10 segundos su mano ya me acariciaba sobre el pantalón. Ya tenía mi verga dura y su mano me la apretaba. Parecía tener cerca de 40, sin barba y algo más bajo que yo.
Su idea era liberar mi verga y lo hizo. Desprendió el botón del pantalón, bajó el cierre y metió la mano. Se le hacía dificil, de manera que me dió a entender que quería bajarlo un poco y
levanté la cola cuando el tiró de la prenda hacia abajo. Ya no me importaba nada, sabía que cada uno estaba en su asunto y ahí estaba, con el culo desnudo en la butaca de cuero y mi verga
apuntando al cielo. Ya su mano me pajeaba suave y desparramaba las gotas que habían mojado mi glande. Me dispuse a disfrutar la paja por mano ajena y no había pensado lo que seguía.
Ya con mi mano derecha, agarré un papel que tenía preparado en el bolsillo, porque sabía que no quería ensuciarme ni dejar la evidencia en el cine, pero an ese momento, mi mi verga fué
sofocada por su boca, De una se la metió y ni comparación con las torpes mamadas de mi novia, que encima lo hacía muy rara vez y se le notaba la cara de asco. Era algo distinto, trataba
mi verga con una suavidad y devoción increibles.
Me hizo hasta suspirar del gusto y de manera instintiva, me encontré acariciando su cabeza, acompañando sus movimientos al chuparme la verga. No sabía que más hacer o como devolver tanto
placer...tampoco tuve tanto tiempo para pensar, ya que sentí que no aguantaría mucho e intenté avisarle con un par de palmaditas en la espalda, pero levantando su mano izquierda, hizo un
ademan que interpreté como que siguiera tranquilo. En unos segundos, me tensé sintiendo fluir mi semen dentro de su boca. Siempre que yo acababa no quería que me toquen la verga por que
no aguantaba de lo sensible que me quedaba. Es como si me conociera bien, porque sentí como tragó el primer disparo y luego quedó con la boca entreabierta, dejando que yo haga los
movimientos que quiera, de manera de vaciarme sin que me molestara. En ese momento volvió cierta culpa de hétero, la paranoia viendo hacia todos lados y en lo que el se incorporaba, ni
tuve que usar mi papel, ya que se había bebido mi semen y me dejó el pene limpio totalmente. De todas maneras, metí el papel en mi ropa interior al subirme el pantalón y me fui apresurado
sin despedirme. No me sentí bien con eso, pero aún me sentía pecaminoso, en cierto modo avergonzado. Con el tiempo se me quitaría esa actitud, pero mientras tanto, disfrutaba de saber
que había hombres dispuestos a darme placer sin reclamar nada. Por supuesto que no fué la última visita a ese cine y creo que aún existe.
Gracias a los que me compartieron sus experiencias similares y esas fotos chanchitas al privado. Besos.
relaciones sexuales, la curiosidad de aquel episodio me calentaba muchas veces al recordarlo. Por mi trabajo, recorría a veces la capital y en una oportunidad, pasé frente a un cine
tenía cartelera estrictamente porno. Ya no eran las comedias picarescas italianas, era explícito. Me encendió rápido y programé mis horarios para escaparme una tarde y conocerlo.
Llegué y entré sin demora, pagué y no había acomodoador que me guiara, de manera que a tientas iba entrando en la oscuridad. En un pasillo se llegaba a la sala y vi que había gente
parada al final de ese lugar y se me ocurrió que tal vez estaba lleno y por eso estaban ahí, pero pronto entendí que estaban a la pesca. Me quedé viendo lo que podía y al asomarme,
vi que había lugares de sobra vacíos, así que empecé a intentar pasar entre la gente, pero cuando lo estaba haciendo, una mano me acarició suavemente el culo desde abajo hacia arriba
y no había sido por error. Casi me asusté y al girar para ver quien había sido, un tipo de unos treinta años me hizo ua mueca como de un beso al aire. Me dió un calor repentino y seguí
mi camino, pero al girarme, claramente sentí algo caliente en mi mano. Uno que estaba ahí, tenía su verga parada y la había acercado a mi, de manera que la pasó por sobre mi mano.
Entendí que abía muchos códigos que no conocía y por supuesto que ya no me escandalizaba. Sabía que sólo había hombres y que todos estaban calientes, pero nunca había imaginado que se
relacionaban de esa forma. Nada de charlas, pelaban la verga y te tocaban el culo o la pija cuando pasabas y nadie se quejaba. Ya tenía 23 años y volvía a estar sentado viendo una porno.
Me senté en cualquier lado y cuando vi que había lugar libre atrás, fui a sentarme más cómodo. Alcancé a ver que más de uno se tocaba con la verga afuera y me miraban a los ojos mientras
yo pasaba y veía como se tocaban. Casi todos estaban de a uno en cada lugar y me senté en la última fila quedando 7 lugares hasta el más cercano. De todas formas, lo que presentía, se dió.
Yo no tenía unas formas muy masculinas, era muy delgado y tenía pelo largo. Más de una vez me habían dicho alguna asquerosidad desde un camión que pasaba y se nota que en el cine, más de
uno apreciaba eso. Se acercó sin dudar uno de los que estaba en el pasillo y recorriendo la fila y pasando por encima del que estaba a 7 lugares, vino a sentarse al lado mío, como marcando
territorio por llegar primero. Ya no estaba para hacer como que no me daba cuenta de las cosas, de manera que cuando su rodilla tocó la mía, empujé también hacia él. No giré la cara, pero
se que sonrió viendo que no se había equivocado. Siguió el movimiento de su mano a mi rodilla y me acomodé bien en el asiento a la vez que me amasaba la verga sobre la ropa, de manera que
vió la aceptación y en 10 segundos su mano ya me acariciaba sobre el pantalón. Ya tenía mi verga dura y su mano me la apretaba. Parecía tener cerca de 40, sin barba y algo más bajo que yo.
Su idea era liberar mi verga y lo hizo. Desprendió el botón del pantalón, bajó el cierre y metió la mano. Se le hacía dificil, de manera que me dió a entender que quería bajarlo un poco y
levanté la cola cuando el tiró de la prenda hacia abajo. Ya no me importaba nada, sabía que cada uno estaba en su asunto y ahí estaba, con el culo desnudo en la butaca de cuero y mi verga
apuntando al cielo. Ya su mano me pajeaba suave y desparramaba las gotas que habían mojado mi glande. Me dispuse a disfrutar la paja por mano ajena y no había pensado lo que seguía.
Ya con mi mano derecha, agarré un papel que tenía preparado en el bolsillo, porque sabía que no quería ensuciarme ni dejar la evidencia en el cine, pero an ese momento, mi mi verga fué
sofocada por su boca, De una se la metió y ni comparación con las torpes mamadas de mi novia, que encima lo hacía muy rara vez y se le notaba la cara de asco. Era algo distinto, trataba
mi verga con una suavidad y devoción increibles.
Me hizo hasta suspirar del gusto y de manera instintiva, me encontré acariciando su cabeza, acompañando sus movimientos al chuparme la verga. No sabía que más hacer o como devolver tanto
placer...tampoco tuve tanto tiempo para pensar, ya que sentí que no aguantaría mucho e intenté avisarle con un par de palmaditas en la espalda, pero levantando su mano izquierda, hizo un
ademan que interpreté como que siguiera tranquilo. En unos segundos, me tensé sintiendo fluir mi semen dentro de su boca. Siempre que yo acababa no quería que me toquen la verga por que
no aguantaba de lo sensible que me quedaba. Es como si me conociera bien, porque sentí como tragó el primer disparo y luego quedó con la boca entreabierta, dejando que yo haga los
movimientos que quiera, de manera de vaciarme sin que me molestara. En ese momento volvió cierta culpa de hétero, la paranoia viendo hacia todos lados y en lo que el se incorporaba, ni
tuve que usar mi papel, ya que se había bebido mi semen y me dejó el pene limpio totalmente. De todas maneras, metí el papel en mi ropa interior al subirme el pantalón y me fui apresurado
sin despedirme. No me sentí bien con eso, pero aún me sentía pecaminoso, en cierto modo avergonzado. Con el tiempo se me quitaría esa actitud, pero mientras tanto, disfrutaba de saber
que había hombres dispuestos a darme placer sin reclamar nada. Por supuesto que no fué la última visita a ese cine y creo que aún existe.
Gracias a los que me compartieron sus experiencias similares y esas fotos chanchitas al privado. Besos.
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