You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

La vecina de arriba

Desde que se mudó, Mateo no podía dejar de pensar en ella.
La había visto solo un par de veces en el edificio, siempre con ropa ligera, mirada intensa y una sonrisa que parecía esconder algo. Vivía justo arriba… y cada noche, a la misma hora, comenzaban los ruidos.
Pasos. Suspiros. Algo que golpeaba suavemente contra el suelo.
Al principio intentó ignorarlo. Pero una noche, la curiosidad pudo más.
Subió las escaleras.
Cada paso lo acercaba a ese misterio que lo tenía atrapado. Al llegar, la puerta estaba entreabierta… como si lo estuviera esperando.
—Pasa… —dijo una voz suave desde adentro.
Mateo dudó un segundo, pero entró.
La luz era tenue. El ambiente, cálido. Y ahí estaba ella… mirándolo fijamente, como si supiera exactamente por qué había venido.
—Sabía que tarde o temprano subirías —susurró, acercándose lentamente.
Él sintió cómo su pulso se aceleraba. No dijo nada. No hacía falta.
Ella tomó su mano y la llevó hacia sí, guiándolo con seguridad. El aire se volvió pesado, cargado de tensión.
—Relájate… —dijo cerca de su oído—. Solo déjate llevar.
Mateo cerró los ojos un instante. Todo a su alrededor desapareció, quedando solo esa sensación, esa cercanía… ese momento que parecía detener el tiempo.
Y desde esa noche… los ruidos nunca volvieron a ser un misterio.
Ahora, eran una invitación.

1 comentarios - La vecina de arriba