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Franco (2026)

Franco
de hiphop911

SPOILER
SPOILER
SPOILER

Si no leíste Mi prima, Mara y Mi prima, Mara: el camino de la tentación, no sigas…

Esta historia cambia la mirada de los eventos del
segundo libro.

Para más info, seguime en IG hiphop911ok


Hay formas de mirar que dicen más que cualquier palabra.
Miradas que no buscan conocer, sino medir. Que no se detienen en una persona, sino en lo que creen poder obtener de ella. Hay silencios que no son prudencia, sino cálculo. Risas que no nacen de la gracia, sino de la incomodidad. Gestos mínimos donde algo se revela, aunque nadie lo diga.
A veces, la violencia no aparece de golpe. Primero se disfraza de deseo, de chiste, de confianza, de códigos entre amigos. Se esconde en frases simples, en pensamientos rápidos, en esa manera torpe de creer que todo puede justificarse si nadie lo nombra demasiado.
No siempre hace falta gritar para cruzar un límite.
A veces alcanza con no escuchar. Con confundir una negativa con un desafío. Con creer que un cuerpo es una invitación, que una sonrisa es una promesa, que una amistad puede doblarse sin romperse. Con mirar al otro no como alguien que decide, sino como algo que se alcanza, se pierde o se gana.
Hay personas que caminan por la vida convencidas de que todo les debe una respuesta: el deseo, la noche, los amigos, las mujeres, incluso el silencio. Y cuando esa respuesta no llega, algo se tuerce. No hacia afuera, al principio. Primero por dentro. En lo que se piensa. En lo que se calla. En lo que se permite imaginar.
Pero todo lo que se oculta encuentra, tarde o temprano, una forma de mostrarse.
Y cuando eso ocurre, ya no alcanza con reírse.








CAPÍTULO I

Andrea me clavó el visto a las cuatro y veinte.
A las cuatro y cuarenta y cinco, como buen pelotudo que soy, le mandé otro mensaje.
Nada.
Me quedé mirando la pantalla un rato largo, sentado en el auto, con el motor apagado y la ventanilla baja. Hacía un calor de mierda. Ese calor pegajoso que te pone de mal humor aunque no te pase nada. Y a mí, encima, me pasaba.
La mina me había dicho que no.
No así, directo. Ojalá.
Las minas nunca dicen las cosas fácil. Te las adornan. Te las envuelven. Te tiran un “hoy no puedo”, un “estoy en otra”, un “no da que sigamos con esto”, como si una frase más delicada cambiara algo.
Pero era no.
Y lo peor no era que me rechazara.
Lo peor era que me conocía.
Eso me daba bronca.
Porque una cosa es que una mina no te dé bola porque no sabe quién sos. Otra muy distinta es que no te dé bola porque sabe perfectamente quién sos.
Volví a abrir el chat.
“Fran, no vengas. Posta.”
Posta.
Qué palabra chota.
Me reí solo. Una risa corta, de esas que salen cuando estás caliente pero no querés admitirlo. Después bloqueé el celular y lo tiré en el asiento del acompañante.
No iba a rogarle.
Yo no rogaba.
Insistía, que era distinto.
Me bajé del auto, di dos pasos, volví a subir. No tenía ningún sentido tocarle timbre. Si me abría, iba a ser para mirarme con esa cara de “otra vez vos, chabón”. Y no estaba para bancarme esa cara. Menos de ella.
Andrea había sido un error.
Un error lindo, sí. Pero error al fin.
Además, tampoco era para tanto. No era mi novia. Nunca lo fue. Fue algo que pasó. Varias veces. En momentos en los que no tenía que pasar, probablemente. Pero si vamos a medir la vida por lo que corresponde, no hacemos nada.
El tema era que ella ahora se hacía la correcta.
Justo ella…
Me dio risa.
Ahí sonó el celular.
Ella…
¿Será que me dice que sí y se deja de hinchar las pelotas?
Espero…
A ver…

“No me escribas, por favor
Son las 5 de la mañana, Fran.
No quiero joder a Mauro
Por favor te lo pido…”.

La risa me sale sola.
Ahora no lo quiere joder…
Cómo son las minas, Dios…
Qué larga que la hacen.

“Igual ya entre a mi casa otra vez
No pasa nada
Tal vez la proxima
Un beso…”

Aún sentado en el auto espero su respuesta.
No sé qué tiene esta mina, pero que chupa la pija que da calambres, no tengo dudas.
A ver si se decide, me van a meter caño en cualquier momento si sigo en la calle…
Llegó la respuesta.

“No entendes, no?
No va a haber próxima
Nunca más
Mauro es tu mejor amigo
De toda la vida
Cómo podes hacerle eso como si nada?”

Suspiro.
Qué mina densa.
Son unos polvos nada más.
¿Puede ser tan complicado?
Además ¿ahora le agarra la culpa?
Son todas iguales.

“Dale, Andrea
No la hagas difícil, boluda
Ya se fue, no?
Si no se entera no va a pasar nada
Paso un rato…”.

Al principio me gustaba un poco que se hiciera la difícil.
Era divertido, morboso, ja…
Pero ahora ya me hincha los huevos.
¿Cuánto pasó?
¿Tres meses?
Tal vez un poco más…
El otro día en el cumpleaños no dejaba de mirarme…
¿Y ahora se hace la que no?
Dejame de hinchar.

“No, Franco
Se terminó
No quiero joder a Mauro
Y te dije mil veces que el único que me dice Andrea es él
No podes ser así
Es increíble”.

Ja…
¿Ahora le molesta que la llame por su segundo nombre también?
Por Dios…
Ya me está llenando los huevos.

“Bueno, LUCIA
Disculpame
Ya no te voy a buscar mas
Despues no te quejes cuando no te mire ni te pase cabida en las juntadas”.

Revoleo la cabeza.
Me hizo calentar…
Me entregó hasta lo que no tiene y ¿ahora no quiere más nada?
¿Así cómo así?
No se puede…
No se hace…
Además, zorra una vez, zorra siempre…
No sé qué le agarró ahora.

“Gracias
Y no, quedate tranquilo que no va a volver a pasar
Me equivoqué y lo lamento
Todos los días
Vos también deberías pensar en que no se le hace a un amigo
Saludos…”

No me queda más que reírme…
Pendeja…
¿Quién se cree ahora?
¿María Teresa de Calcuta?
Que se llame al silencio mejor.
Si yo hablara…
Me muerdo de bronca.
No puede dejarme así.
Muy de calienta pijas lo que hace.
Ya va a volver algún día.
Siempre vuelven.
Y no sería la primera vez tampoco.
¿Y ahora qué hago con esta calentura que me dejó?
Yo imaginaba otra cosa para hoy…
Su cama…
Mi verga entrando y saliendo de su culito…
Sus ricas tetas en mi boca con sus rulitos en mi cara.
No puede hacer eso…
Suspiro por última vez.
Me cambié al pedo…
Bueno, mejor vuelvo a entrar.
No sé que voy a hacer despierto a esta hora. De tan temprano…
Seguro si me ve el viejo me engancha para laburar.
Paja y a la cama. Fue…
Me bajo del auto y vuelvo en dirección a mi casa.
Voy a tratar de no hacer ruido porque escucha todo el corneta este, ja.
Dejo las llaves de su auto en la mesa y subo.
No sé cómo voy a dormir de nuevo con esta leche que me dejó…
La puta madre…
Camino hacia mi cuarto con una vena…
Qué bronca me da quedarme así de caliente.
Pensé que después de tres meses iba a aflojar…
Entro a mi habitación y me saco todo.
Haa…
Algo de alivio.
Mirá que dura que me dejó la pija esta trola…
No quiero pensar más…
Antes sí, ahora no…
Me tiro en bolas en la cama, como siempre.
Me toco la verga. Hierve…
Miro mi teléfono.
No me volvió a escribir.
¿Eh?
¿Me bloqueó?
Me estás jodiendo…
¿Posta me bloqueas, Andrea?
Dejate de joder, boluda.
¡Dale!
¿Por qué me bloqueas?
Me paso la mano por la cara.
¿Qué carajos les pasa a las minas?
¿Era para tanto?
Abro la galería de fotos del teléfono.
Busco una.
Una en particular…
La única que me dejó tener…
Acá está jeje…
Seee…
Mirá esa carita…
Bien zorrita…
¿Con qué cara se queja ahora?
Se cansó de mamármela como una loca.
Ahora no quiere saber más nada.
Dale…
Ay, Andrea…
Me río.
Y se me para más la verga jaja…
Si Mauro viese esto…
Ufff…
Un voleo en el orto le pega…
Va, no sé…
Es capaz de perdonarla el boludo jaja



Dios…
¿Me voy a tener que pajear?
Esa carita de puta…
Me vuelve loco…
Cómo se la tomó ese día. Todita.
Después va y se lo besa a Mauro como si nada.
¿El hijo de puta soy yo?
Dejame de joder…
Putitas…
Como todas…
No sé qué se hacen después.
En fin…
Ya fue.
Tiene razón en algo, igual.
Mauro es mi amigo. Yo tampoco quiero joderlo.
Además, ya bastante tiene con la trola esa.
No me voy a pajear.
Ya fue…
Mejor me duermo.
Mañana será otro día…
Cierro los ojos, pero la cabeza me sigue dando vueltas. El calor no afloja y las sábanas se me pegan al cuerpo.
Justo antes de apagar la luz de la mesa de luz, veo el portarretrato que tengo ahí al costado.
Una foto de hace unos veranos: Mauro y yo en la playa, abrazados, con una birra en la mano y la cara roja por el sol. Éramos pendejos. Sonreíamos como si el mundo fuera nuestro.
Me quedo mirándola un segundo en el silencio del cuarto.
-Qué suerte tenés, corneta.- Susurro, y me sale una sonrisa.
Mauro no sabe nada, al fin de cuentas.
Y va a seguir así…
Ella…
Aunque me haya bloqueado y se haga la santa, yo sé que el deseo no se borra con un mensaje de texto. En el fondo, me gusta que me haya bloqueado. Me la deja más servida para cuando me la cruce y le hable al oído.
Estiro el brazo y doy vuelta el portarretrato, dejando la foto boca abajo contra la madera. No tengo ganas de que me mire mientras trato de dormir.
Mañana le mando un audio para ver si sale ese asado que venimos pateando. Total, el que no sabe, no sufre. Y yo, aunque duerma solo hoy, sé que tarde o temprano voy a volver a ganar de visitante.
Apago la luz. Ahora sí…


Horas después…


-Dale, boludo… ¿Entonces cuándo? Dejate de joder…
-No, bola… Este finde no puedo… Andrea está media enferma… Me voy a quedar en casa… Mi viejo se va para Mardel y me dejó unas cosas para ver… Pero ustedes juntensé… Vayan a lo del Hueso…-
Qué maricón que es este pibe…
Él había ofrecido su casa…
Además…
Bueno…
-¿Pero qué le pasó? ¿Es grave?
-Está descompuesta… ¿Qué dijeron los otros?
-No, nada…
-¿Cómo nada?
-No, no hablé… Sos el primero que llamo.
Así como me desperté, lo llamé.
Camino por la habitación con el teléfono en la mano.
Miro por la ventana, mientras me acomodo la verga.
-Ni siquiera arreglaste con los otros jaja…
-¡No!
-¡Qué chabón! Te pasas…
-Bueno… Avisá si cambias de opinión y hacemos algo… Llevo unas birras…
-Jaja no, amigo… Este finde imposible… Si se juntan con ustedes, festejen por mí.
-Jaja si no estás vos, ni da… Pero bueno…
-Ay, qué boludazo… Se junta por mí…
Franco se rió.
-Andá, pedazo de guampa…- Le contestó, con gracia.
-Jaja salame… Después hablamos… Te mando un abrazo, amigo…
-Dale, puto… Nos vemos…
Corto el teléfono y suspiro.
Qué mariconazo…
Seguro ella le dijo que me diga eso. Es tan pollerudo que le hizo caso…
Me voy a quedar con las ganas de verle la cara de cínica.
¿Y ahora qué mierda hago?
No me va a cagar el fin de semana la boluda esta…
¿Marisol?
Si le escribo viene…
Voy caminando hacia el baño de la pieza.
No sé…
Después no se va más…
Enciendo la luz y me miro al espejo.
Haaa…
Me miro.
Estoy bien…
Mi mejor momento, ja.
¿Quién me va a tirar?
No estoy para rogarle a nadie.
¿No Franquito?
Me río como un boludo.
Se hablaba sólo el chabón.
Pero, bueno, es verdad.
A vos te tienen rogar…
¡Sabelo!
Me advierto a mí mismo, sin poder contener la risa.
Estoy demente, ja.
Pero en algo tengo razón.
A mí me tienen que rogar…
¡A ésta le tienen que pedir por favor!
Andrea, Marisol…
La que sea…
Si habremos hecho maldades nosotros ¿no?
Vos y yo…
La de putitas que cogimos…
Jaja…
See…
Ya van a volver esos tiempos.
A todas…
Sin asco…
Sin distinción
¿No, compa?
Me la agarro entre risas y la sacudo.
¿Te dejaron con las ganas, no?
Que la chupen…

Franco (2026)


Me pego una ducha y salgo para lo de mi primo.
Si no está con la novia, seguro pinta algo.
Unas ganas de comer una bondiolita a la parrilla…
Seguro mi tío haga algo si voy.
Siempre se pone la diez.
El único como la gente de la familia de mi vieja es él.
Ja…
No sé a quién salió ella…
En fin…
Me baño tranquilo, sin apuro.
Espero que el viejo éste no me enganche antes de salir.
Está muy rompe bolas con el laburo.
¡Es un hincha huevos!
Igual, me tengo que dejar de hacer un poco el boludo.
Estoy yendo poco a la fábrica. Un día de estos me raja a la mierda, ja.
Es capaz el hijo de puta…
Por suerte ahora está más distraído desde que conoció a esa mujer.
No molesta tanto y, el laburo, siempre sale, así que…
Qué sé yo…
No tardo mucho más en terminar de bañarme y cambiarme.
La casa de Brian es acá nomás así que voy a caminar un rato con el pelo mojado. Me va a venir bien la fresca.
Me tiro desodorante, perfume…
Busco ropa suelta, así no me cago de calor por la tarde.
Una bermuda y una remera finita. See…
Ya estoy, la verdad…
Bajo las escaleras despacio.
Camino hacia la entrada como si escapara de un secuestrador, ja.
Giro la llave y abro.
No me va a hacer laburar un sábado el cornudo este…
Salgo y la luz del sol me pega en la jeta como una trompada.
Faa…
Cierro la puerta de casa con cuidado, tratando de no despertar al viejo, que a esta hora debe estar roncando como un aserradero.
Apenas pongo un pie en la vereda, el aire de la mañana me llena los pulmones. No está tan fresco como pensaba; el pavimento todavía irradia ese calor residual del día anterior, pero por lo menos corre una brisita que me ayuda a bajar las revoluciones.
Camino despacio, sin apuro, esquivando algún que otro charco de agua estancada.
Las calles del barrio están muertas. Algún perro ladra a lo lejos y se escucha el motor de un colectivo que pasa por la avenida, pero acá adentro es todo silencio.
No puedo dejar de pensar en la charla con Mauro.
"Andrea está enfermita…".
Qué hijo de puta, cómo se la come.
Me lo imagino ahí, llevándole un tecito a la cama mientras ella se hace la víctima, escondiendo el celular abajo de la almohada por las dudas.
Me genera una mezcla de asco y envidia, pero de la mala.
Cruzo la plaza, que está desierta, y me topo con un linyera que recién se está acomodando en un banco.
Lo miro y pienso que, en el fondo, estamos los dos en la misma: dando vueltas sin saber muy bien para dónde disparar.
Increíble pero real, je.
A medida que me acerco a lo de Brian, el olor a pasto cortado y a humo de algún que otro vecino que madrugó para prender el fuego me va cambiando el chip.
Trato de sacarme a Andrea de la cabeza.
"Ya fue, Franco, cortala…", me digo.
No voy a dejar que una mina me arruine el sábado, y menos una que ahora juega a la señora de su casa…
Llego a la esquina de la cuadra de mi primo.
Es una zona de casas bajas, con rejas altas y muchos árboles. Un poco mejor que donde yo vivo, es cierto.
A lo lejos ya veo el Ford Falcon destartalado de mi tío estacionado en la puerta, ocupando media vereda como siempre. Ese auto es un monumento a la mugre, pero él lo ama.
Me guardo las manos en los bolsillos y apuro el paso. Sé que si llego ahora, los encuentro tomando mate.
Subo el cordón, paso por al lado de la lata esa y le pego un chirlo al capó por pura costumbre.
El ruido a chapa vieja resuena en la calle vacía…
¿Cómo le puede gustar esta poronga? Ja…
Llego a la puerta de chapa inyectada, esa que Brian nunca terminó de pintar, y antes de tocar el timbre me quedo escuchando. Se oye música vieja de fondo, bajito.

-Ya arrancaron estos…- Murmuro con una sonrisa, sintiendo que por fin la calentura del chat se me empieza a evaporar.
Toco el timbre. Dos veces cortitas. El código de siempre.
-¡Ya va, no rompas las bolas!.- se escucha el grito de Brian desde el fondo.
Ahí está. Mi refugio de los sábados.
-¿Qué onda, rayo?.- Le pregunto.
-Buen día ¿no? Pedazo de lacra
Me río.
-Perdón… Buen día, señor… ¿Cómo dice que le va?
Está muy peinado y perfumado para ser fin de semana por la mañana.
Me abre.
-¿Todo bien, guacho?
Me da un abrazo.
Sí, parece recién bañado.
-Bien ¿vos?
-Bien, bien… Pasá…
-¿Te vas a algún lado? No me digas…
-Sí jaja… En un rato…
Naaa…
Jodeme…
-¿Posta?
-Sí… Nos juntamos con Gaba en la casa de unos amigos de ella…
El mundo se me derrumba.
No puede ser…
-¿Y ese olor a asado?
Caminamos hacia el interior de la casa.
-Ah, sí… Mi viejo… Se juntan con un par de amigos… ¿Vos, qué onda?
Me relamo.
Será de Dios…
A la mierda todos mis planes.
¿Qué carajos hago ahora?
-Eh, no nada… Me levanté y pensé en tomar unos mates… Dije “estos seguro hacen un asadito”.
-Uhhh… Me hubieras mandado un mensaje, corneta…
-Sí… Tenes razón…
“Hola, pri…” dice una voz femenina.
Gabriela.
Su novia…
-Hola… ¿Cómo andas?
Me saluda de beso la rubia.
Hablando de suertudos…
Unos pechos tiene la guacha.
Madre mía…
GAB: Bien ¿y vos?
YO: Bien… Bueno… Venía bien jaja
BRI: El boludo vino sin avisar… Ahora se va a fumar a los amigos de mi viejo…
GAB: Jaja pobre
YO: No, no… Los saludo y me vuelvo por donde vine…
BRI: Jaja nos quedamos un rato y tomamos unos mates ¿no?
GAB: Em, sí… No sé… Ya le avisé a Fercha que estábamos por salir.
Los miro.
Me quiero cortar los huevos.
BRI: Decile que vamos en un ratito… Es temprano, igual.
GAB: Ok… No hay problema.
YO: Vayan, vayan… No hay drama…
GAB: Pero tomamos unos mates si queres…
YO: No, no los quiero molestar… Vengo en otro momento…
BRI: ¿Seguro?
YO: Sí, tranqui… Saludo a los tíos y me voy…
BRI: Cómo quieras…
Gabriela lo mira a mi primo.
Qué garrón…
Llegas a un lugar y te tenes que ir.
Encima este guampa se va igual…
GAB: Si queres…— Le dice a él, algo indecisa.
La mirada que le clavó a Brian no fue la típica mirada de "por favor decí que no".
Fue otra cosa. Una chispa, algo eléctrico que me dejó descolocado.
Se relamió apenas el labio inferior mientras sostenía el contacto visual con mi primo, ignorándome por completo, como si estuvieran solos en la habitación.
BRI: ¿Les joderá? No creo…
GAB: Por mí no creo que haya problema… Le pregunto…- Expresó ella, y soltó una risita corta.
BRI: Dale
GAB: Vos sabés que con el "modo fiesta" se olvidan de todo.
Me quedé tildado. ¿Modo fiesta?
YO: ¿De qué hablan?
Entonces, mi primo, algo tentado me observa.
BRI: ¿Queres venir con nosotros?

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