
Celeste, con la cabeza entre las piernas de Ban y su verga en su boca, entrandola y sacandola, no tenía noción hacia que lado de la ciudad se dirigían. Solo presentía frenadas, giros, desaceleres, cuando Ben frenaba e incluso cuando presionaba el ascelerador y notaba que iba esquivando autos a altavelocidad su adrenalina potenciaba su mamada... Ella no se detenía. Es más: quizás sin proponérselo, los gemidos y movimientos de la pelvis de su macho creyó que sincronizadamente Ban le tiraría su guasca llenándo su boca y garganta minutos antes de arribar donde César los esperaba. Y no se equivocó. "Quedan... ah... un.. unnas... diez cua... cua... dras, Cel... ah ah... ya viene ¿sabés?" Ella asintió, con toda la carne siendo chupada, lengüeteada, masturbada con sus dos manos no esperó arrancando a subir y bajar su cabeza, como cogiéndola con sus labios y su lengua. Ya la enorme cantidad de saliva que se formó durante tal sucia fellatio se escapaba por la comisura de sus labios, por lo que Celes con una mano abrió más las piernas de Esteban para que su baba cayera en el asiento y no en la ropa de su amante.

Terminaba de tragarse el último resto de guasca espesa cuando Ban aminoraba la marcha. "Doblamos la esquina y ya estamos, belleza" le informó al tiempo que le daba un puñado de papel de cocina que había extraído de la guantera. Celes se limpió los labios, la nariz y la frente (si, el impulso fue tal que no pudo controlar toda la acabada). Cuando Esteban detuvo el auto apagando el motor, ella se miró en el espejo del protector de sol. Se veia algo sudada, pero nada de esperma. Aun en el carro, tomó su conocida cartera de cuero, la abrió buscando perfume y vió el alhajero. Entre las típicas cosas que suelen habitar los bolsos de mano femeninos, revisó con sus dedos hasta dar con el tubo de metal. Estaba con rastros blancos. "¿Vas a querer, amor?" cordialmente le consultó a su amo quién con el indice le indicó que no, por ahora y llevando ese dedo al cenicero del auto, lo abrió y Celes descubrió que la tapa quedaba de una manera que servía perfectamente para volcar la cocaina y armar 2 rayas. Asi lo hizo. Las aspiró. Gimió entonada. Se perfumó detrás de sus orejas tan hermosas, en su cuello, entre sus tetas libres y abriendo su tanga ya húmeda, vaporizó la fragancia en su concha. "¿Lista?" preguntó amablemente Esteban. Celeste lo besó y dijo "Si". Ese beso, para cualquiera que no siguiera este relato podía no tener ninguna significancia pero Ban lo supo interpretar: ese gesto inconsciente sellaba el vínculo entre ella y él. Fue un acto típico de dos novios.
Celeste iba unos pasos detras de Esteban, hacia la puerta de la casa de César, quién cumpliría el papel del tercero en la fantasía que Gabi -novio de Celeste, preso en ese momento- fantasía que residía en que ella, su pareja de años, tuviera sexo con otro mientras el gestor de tal perversión presenciaba excitado como su novia era penetrada, usada, gozada por otro el que a su vez no solo le daba placer carnal en el mero acto, sino que descolocando el cerebro envilecido y turbio rociado de sustancias, multiplicaba la calentura de ella por la presencia voyeur de su pareja. Celes no logró concretarlo pues tuvo que aceptar que cometió errores al coordinar con Ban, el elegido para ser el amante, sin que su novio participe de los detalles.

Recordó mientras caminaban hacia la puerta de César que ella, reconociéndo sus faltas, le mandó un mensaje a Ban rato antes de la hora pautada, suspendiendo el encuentro con una excusa y no atendió más su celular. Lo que ni Gabi -su novio- ni ella imaginaban que Esteban aceptaría esa la negativa y no iría a fondo.
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Oliendo que la excusa de Cel encubría una mentira, usó a su tío, policía con cierta autoridad para tomar decisiones y 3 minutos antes de la 1.30 am, la hora que cerró su cita con Celeste, 3 policías se apersonaron en el departamento de Gabriel y Celeste. Ella, al escuchar los violentos golpes llamando a la puerta y las voces que se presentaban como agentes del orden, le avisó a Gabriel que aprovecharía a encerrarse en el baño por una ducha. Su chico tuvo que enfrentar la presencia policial, quienes decian haber recibido varias denuncias por ruidos molestos, gritos, llantos, golpes... lo cual... había ocurrido entre los novios, por las discusiones entre Gabi y Cel celoso él por algunas decisiones inconsultas, actitudes las que, movidas por la merca su chica había extremado sin darse cuenta que podían molestar a su chico, etc. Los 3 agentes apuraban a Gabi -quien un rato antes, junto a su pareja, habían estado aspirando- sin experiencia en el trato autoritario de los uniformados y paranoico por su estado no lograba convencerlos para que se retiren, hasta grita al baño "Celeste, ¿todo bien?". Ella grita que si. Esa idea que se suponía salvadora sería en parte su perdición. Hasta que hace su aparición... Esteban. Gabriel al verlo se exacerba, empieza a insultarlo sacado, lo cual no lo pone en buena consideración con la policia. Esteban le muestra a él y a los agentes su whatsapp confirmando que Celeste (a la que había agendado entre paréntesis (Desde hoy MI PUTA) lo había citado a esa hora. La policía confirma que tiene razón: el mismo Gabriel la había nombrado al preguntarle si estaba todo bien, lo que confirmaba, para desgracia del novio, que ella vivia ahi entonces, Esteban no mentia. Buscando finalizar con la única persona que frenaba su encuentro con Cel, El sobrino del agente hace scroll en la pantalla y le muestra a la policía el mensaje de ella en el que se lee "No seas asi. Es que con unas rayas de merca... todo puede suceder". El agente, tío del manipulador, hurga las 2 fosas de Gabi y al chuparlas siente el gusto: si, ahi habia cocaina. "¿Ves, tio? La chica confirma que acá corre la falopa". Es asi cuando en el piso esposan al novio de Celes y se lo llevan detenido. Ella, desnuda duchandose, ajena a todo y Esteban, entrando al departamento sin nadie que se lo impida.
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Todo lo anterior, Celeste lo obviaba. Solo sabía, por inventos, mentiras, ocultamientos de Esteban, que Gabriel estaba en prisión porque una tal "Andrea", residente en el mismo edificio que Cel y su chico, había denunciado varias veces al 911 que la pareja no cesó toda la tarde de gritar, de realizar ruidos similares a golpes, que escuchó a una chica llorar y demás. Esto fue otro invento de Esteban pues, por confirmaciones de Celes -cuando hablaron por teléfono para arreglar el encuentro, sin hacer partícipe a Gabi- estaba tan caliente con Esteban que sin cuidar los detalles íntimos, le confío que discutieron, que su novio no estaba de buen humor, que se había distanciado de ella... todo eso era abono para los planes del tipo que tanto deseaba a Celeste. Si esa noche Gabriel no estaba en sintonía sumado a que su chica no ocultaba su deseo por cumplir ser el trofeo, sería fácil de manipular los sentimientos de ambos. Asi, Esteban, en complicidad con su tío, el policía, creó esa macabra ocurrencia y su plan salió redondo. Celeste, gracias a su arsenal de ideas, sustancias, mentiras y su habilidad sexual lo aceptó. Ella era suya.
Antes de tocar el timbre, Ban se vuelve a Cel sin olvidarse que había concebido que ella no debía dejar de ser estimulada... sino podía recuperar la lucidez, pensar, recapacitar y lo trabajado se desmoronaría. Tomándola de sus rosadas mejillas la mira a los ojos notando que en un acto de ser mas sensual los había marcado bien anchos con rimmel, le da un beso y le recuerda otra de sus insistentes jugadas, pensadas para que se fijen en la mente y los sentimientos de ella:

Ben toca el timbre. Dentro sonaba algo tipo Pink Floyd. Celeste -no lo expresamos, pero si- deseaba conocer a César, como era, a que se dedicaba, su voz, su trato, su cuerpo, su intelecto... asi que su ansiedad estaba en su punto máximo. César abre la puerta. Era alto, corpulento, de barba, con el pelo atado con un rodete. Vestía un jardinero lleno de manchas de pintura, restos de arcilla seca. Estaba en sandalias hippies, como le encantaban a ella. Sin dudas era un artista plástico, un escultor y no se escondió de su profesión tras una remera y un jean. "Hola, Ban" saludó a su amigo con un fuerte abrazo. Se dirigió a ella "Ey. Y vos debes ser... ¿Celeste?" arrimándose para darle un beso en la mejilla. Pese a su aspecto de artista hippón, olía a limpio sumado a un rico y atrayente perfume en el que sobresalía un aroma cítrico.

La suma de imágenes, gestos, fragancias, buena onda relajó a Celeste quien claro, le contestó. "Si, César. Y no necesito mucha presentación: ¿artista plástico, si?" consultó. El sonrió. Sus dientes eran perfectos, blancos y se lucían en una sonrisa muy amigable "Tu lo has dicho" contestó. Y mientras extendiéndo el brazo derecho invitaba a pasar cuando ella estuvo a centimetros le susurró "Ansío que el arte también te conmueva" al tiempo que con la otra mano, tomándola de la cintura, acompañaba el caminar entrando a su reducto. Una vez dentro, mientras Esteban iba a la cocina con 2 botellas de tinto, aprovechando quien sabe porqué que se encontraba sola con César, Celes respondió "Amo el arte César. Me gustaría, si no te sentís invadido, verte trabajar en algún momento de la noche". El anfitrión tomó el saco pudiendo apreciar las formas de su visita. Pese a tener un vestido, este estaba tan ajustado, que era sencillo tomar una fotografía del cuerpo de Celeste. Si soutien, sus tetas poseían 2 pezones pequeños y duros. Su cintura, bien marcada. Su culo, estéticamente diseñado sobre dos piernas largas y torneadas. Las sandalias no ocultaban sus pies cuidados, con dedos largos, parejos, los piés que todo hombre desea que pajeén su pija. Se abre una puerta -Celes supone que es la que los llevaba al estudio de César- y aparece un hermoso labrador, juguetón, quien se para sosteniéndo sus patas delanteras en los hombros desnudos de la invitada en una demostración de cariño y bienvenida. "¡Frank!" llama la atención César "No seas cargoso" tomándolo suavemente de las caderas e intentando separarlo de Cel. "Que hermoso, César. Y tan dulce" agrega con unas caricias cuando el amo del can lo lleva a upa de nuevo al lugar de donde salió. "Quedate acá. Seguro que te vendremos a visitar" le habla el artista. "Perdón" se disculpa haciendo un gesto juntando ambas palmas y reclinándose hacia adelante. "No es nada, es divino" le responde ella.

Desde la cocina aparece Ban con una bandeja y 3 copas con vino tinto preguntando que había sido ese bochinche. César toma la palabra "Ja. Frank hizo su ingreso inesperado, dandole a Celes un recibimiento muy cariñoso" y agrega, para condimentar "Evidentemente esta dama le cae muy bien a cualquier ser masculino". Esteban sonríe mirándola. Ella, tímida busca en él un ojo protector. Los tres se sientan en las sillas de la mesa del comedor, brindan y dan un sorbo. "Mhh, que rico, Ban" expresa el dueño de casa. "Un malbec con una temporada de descanso en vasijas de roble... el sabor a madera lo hace más especial" y da un sorbo más profundo. Esteban hace algunos comentarios al respecto: como que tiene en su bodega varias botellas, que en breve, al volver a verse, le va a regalar una. Celes miraba a cada uno. Ban, impecablemente vestido, cubriendo todo lo salvaje que habitaba bajo su ropa. ¿Y César? No le molestaba que los recibiera como si se encontrara trabajando, de hecho, el costado artista/hippie que ostentaba bajó sus nervios lo que volvió más factible probarlo sexualmente. Pero ¿como se rompería el hielo? ¿Cuál de ellos lo haría? Si César no vistiera asi, casual, con el mameluco sucio de pintura, arcilla, etc ambos lucirían en igualdad de condiciones, por lo que uno u otro estaría preparado para comenzar. En ropa de fagina... Cel estaba desconcertada.
Esteban sacó el tema y las cosas comenzaron a aclararse. "César, supongo que no solo te encontramos trabajando. Pero ¿a que se debe que vestís como si... todavía no has terminado alguna obra?" César bebió vino y asintió. "Querido amigo. Mientras mi inspiración me llevaba a hacer una escultura con arcilla hace unas 3 horas pensé: "¿Y si me visto de camisa y jean y de pronto nuestra visita realmente es tal como me contaste que es capaz de motivar mi creatividad? Tendría que cambiarme, perdiendo tiempo, comodidad, esos minutos que las musas no otorgan" respondió chocando su copa con la de Celeste. "Y lo reconozco. Nuestra amiga... es inspiradora, cual una Manic Pixie Dream Girl". Esteban, sonriendo, bebió de un tiró el vino que aun quedaba en su copa. César, tras esa declaración, apoyó el codo del brazo cuya mano portaba el alcohol y se quedó mirando a Celes como quien quiere decirte "¿Y que me decis?". Celeste sonrojada, mira el piso. Si bien no acostumbraba utilizar con nadie esa definición, gracias a su afición al cine conocía perfectamente el significado de "Manic Pixie Dream Girl". Tras pocos segundos de pudor, que le sonaron una eternidad miró a César. "Bueno, sorprendida por tales halagos: musa, inspiradora, motivando tu creatividad... hasta colocarme el mote de "La loca chica de los sueños", personaje femenino que sin proponérselo llega a la vida del protagonista, habitualmente un artista que se encuentra falto de empuje, trabado en su fase creativa pero con la sola presencia de la Manic Pixie Dream Girl recibe los estímulos que necesitaba pues este arquetipo existe para potenciar a los protagonistas masculinos deprimidos, sin inspiración, a abrazar la vida, ver una luz esperanzadora y destrabar su ausencia de creatividad". Esteban, desde su celular, lee wikipedia: "Dice muchas cosas más como que generalmente ese hombre sin estímulos siente un interés romántico hacia ellas pues suelen ser excéntricas, sin pudores y definitivamente descaradas." César intenta poner calma "Bien, bien. No quería sonar tan directo, perdón Cel. Solo que si, sos inspiradora". Ella sintió que era momento de unas lineas, si, hacía rato que nada y el ambiente lo proponía. Sonrió con sus mejillas enrojecidas, tomó su cartera y casi huyendo avisó "Ay, ay. Permiso. Voy al baño, disculpen". Ambos se pararon sonrientes. Cuando quedaron solos Esteban propone: "Hagamos asi, César. Cumplamos la primera parte de lo que vinimos a hacer. Luego de que la garches y yo la miro, como si fuera su novio -que es lo que ella quiere probar: que otro se la de mientras su chico goza mirando- cuando sientas que es el momento, la invitás para que modele que querés realizar una obra inspirada en ella. Yo me voy, y los dejo solos". César lo mira sorprendido "¿Pero ella no es tu chica? ¿Cómo me la das asi?". Esteban, casi en un susurro, le explica rápido: "A ella le tengo ganas hace muchísimo. Cada negativa de Celeste, más me obsesionaba. Estuvo 5 años de novia. Peor. Me cortó el rostro mal y además su pareja me odiaba. Ya te contaré bien. Anoche logré doblegar su voluntad, la hice mia, sumisa, complaciente. Se que puedo hacerla coger con cualquiera que siempre va a volver a mi" y guiñó un ojo. En el baño, Cel había armado unas 5 lineas en la tapa del inodoro, arrodillada aspiraba de a una, lentamente, saboreando el gusto y también el poder que la cocaina ejercía sobre cualquier actitud de miedo, vergüenza, duda, culpa... con cada línea se abría en su mente las puertas que le permitían SER. En la mesa fue bañada por una cantidad de halagos los cuales, potenciados por la falopa mutaban y en ella asi, eran directamente pedidos o invitaciones a ser garchada.

Cuando regresó del baño, con la merca empujandola a sumergirse en lo que sea, Esteban se acerca y le susurra: "Amor, sabés cuales son nuestras fantasías ¿no?" Cel le dice "Si, Ban. Vos mirarme zafada teniendo sexo con otro..." y -un poco tocada por la falopa- se detiene, algo ida. Esteban completa: "Y vos querés por fin sentirte deseada por un tercero, que no sea tu chico, o sea, yo. ¿Recordás?" Ella pasa la palma de su mano por su húmeda nariz y responde que si. "Quiero que vos me lo pidas". Celeste mira. César no está asi que ella no susurra... habla a un volúmen casi normal: "Tengo ganas, muchas, de ser penetrada por un hombre que no sea mi pareja, mi cabeza podrida reconoce que otro me haga su puta delante tuyo es algo que necesito hacerlo... ya". Termina de confesar y César abre la puerta de su taller. Sigue vestido con su mameluco, pero debajo de él está desnudo. Ella lo percibe ya que ve sus músculos, sus pectorales, antes cubiertos por una remera. César actúa sin hablar, sin preguntar, sin pedir permiso. Toma la falda del vestido y llevándola hacia arriba se lo quita por la cabeza. Celeste está en tanga y sandalias. Se vuelve para buscar a Esteban quien se había sentado en un sillón mullido, sobre una mesita ratona un plato enorme lleno de polvo blanco. El whisky, 3 vasos. Y su maletín de sorpresas. César la toma fuerte desde su culo, la atrae hacia él y comienza a chupar sus pezones, pasarle la lengua por ellos, recorriendo de a una sus tetas. Celes empíeza a fundir su calentura con el volcán que la cocaina la extremaba. César, en su empuje chupando sus tetas la lleva a aparecer sentada en la mesa. Levanta una pierna, mientras se la mama y desabrocha una sandalia haciendo lo mismo con la otra pierna. Celeste, sacada, patea en el aire haciendo que sus sandalias vuelen hacia algun rincón. César se arrodilla, le corre la tanga, saca de su mameluco un pincel de pintor, grueso, se lo hunde en la concha y con las cerdas duras rápido, entrando y saliendo, pajea su clítoris. Celeste siente el estímulo de los pelos del pincel lo que se acrecienta con el morbo: un artista plástico la está pajeando con su pincel, con su herramienta con la que hace arte. "Agggghh...." y asi tiene su primer orgasmo. Escucha a Ban, en su papel de novio: "Me calienta amor que otro te garche. ¿Como te sentis?" Cel, hipnotizada, se mete en el papel. ¿O realmente Ban era su novio? y gime "Me estoy volviendo reloca, mi amor. ¿Y a vos que te pasa mirando como se están comiendo a la puta de tu novia?". Esteban responde: "Siento que la puta de mi chica puede dar más todavia". Mientras duró ese ida y vuelta, César dejó caer su mameluco. "Ah, mi artista" suspira Celeste mirando su pija "¿Soy la musa de semejante chota?". Recién ahi César emite un sonido "No sabés a quién también estás calentando... ¿escuchás como ladra Frank? Él quiere probarte. ¿Vos? ¿Deseás probarlo a él?"... Cuando César dijo "Frank" Esteban tenía tomado el brazo de Cel inyectándole heroína por lo que al momento de la pregunta "¿Deseás probarlo a él?" Ella ya se había entregado, sumisa. "Quiero que Frank se saque el gusto y que me lo de a mi. Estoy hirviendo porque me obsequies a Frank....". No hizo falta ni abrirle la puerta, ni traerlo, ni explicarle. Frank escuchó su nombre, percibió el estado de puta en celo de Cel, olfateó el aire y el olor a sexo desenfrenado hizo lo suyo. Ella merqueada no tuvo equilibrio y apenas Frank apoyó sus manos en sus hombros, Celeste se fue al piso sin poder intentar una resistencia. No supo cuando, pero Frank ya la estaba cogiendo llevando su estado mental a la putrefacción total. Aceptó su suerte, se dejó convertirse como le estaba encantando: era una puta de lo peor, la mujer mas sucia, oscura, corrupta, inmoral... su obscenidad sobrepasaba todo límite. Y sinceramente, la verga de Frank bombeando su concha era lo más pervertido a lo que había llegado... y no había nada de culpa en ella.

----------------------- ¿Hasta donde se hundirá Celeste?-------------------
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