Siempre he sido un hombre serio o tomado por tal. Llevo vida hetero y no me arrepiento, aunque a veces pienso en el pasado y me dan ganas de haber tomado otros caminos. Me encanta la pija, sobre todo la trans o de pendejos jóvenes. También me encantan las pendes, pero ese es otro tema. Lo que quiero contar es como se inició todo con un primo que estaba en las Fuerzas Armadas de mi país. En una ocasión le dieron licencia, pero justo eso coincidió con un paro de transporte y mi madre lo tuve que ir a recoger, pero como la casa de su mama (mi tía) quedaba muy lejos, tuvo que pasar esos días en casa. Todo muy normal, nos tocó dormir juntos y la primera noche todo ok. Pero luego, la segunda noche empezó a pegarse a mí mientras dormía. No voy a negar, todo aquello me puso recaliente y me dejé a ver hasta dónde se atrevía. Y vaya que se atrevió se bajó todo y empezó a pajearse, aunque sin tocarme más como para que no me fijara, entonces le dije si quieres te lo mamo. Entonces me dijo, sí, porfa, no le digo a nadie y me lo metí en la boca. No era mi primera polla así que lo hice bien y empezó a gemir y le dije cállate. Entonces se tapó la boca y al poco tiempo me acabó en la boca un montón de leche. Luego dormimos abrazados (la puerta con seguro).
0 comentarios - El día que le di gusto a mi...