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Mi novia Magui: más puta de lo que creía I.

La fantasía había estado siempre ahí dando vueltas, leías un relato, buscabas un par de videos y sumando a la imaginación armabas la única forma de disfrutarlo. 
Hasta unos meses atrás, cuando la tenía a Magui en la cama en cuatro chupándomela,  viendo esas caderas bien marcadas, la miraba y me imagina que aparecían dos manos agarrándola de atrás bien fuerte  mientras se la garchaba. La idea de ver a Magui jugando con la lengua pasándomela bien despacio por la verga y otro flaco cualquiera dandosela me re calentaba.
Encima la muy putita disfrutaba cada segundo de esos lengüetazos y su mirada bien fija me recordaba lo buena que era haciéndolo.
Llegaba un momento en el que ya no daba más y ahí en cuanto mi mano le agarraba bien el pelo, ella se la metía toda en la boca. 

De la fantasía a la realidad, en ese momento en el que yo sentía que no daba más, con la mano que tenía libre abría el cajón de la mesita de luz y ella ya entendía todo. Veía esa sonrisita y mientras yo agarraba el satisfyer y lo encendía, Magui  ya se ponía de costado cruzándome y  volviéndomela a chupar. Me encantaba jugar con las intensidades del aparato y verla enloquecer, escucharla gemir con la verga en la boca y ver su cara completamente exitada.
Amagar a que explote y hacerla bajar para estirar cada vez más el límite del placer y la locura era mi forma de divertirme.
Liberado el pelo por un rato, ahora mi mano empezaba a jugar usando los dedos. Primero por adelante. Uno, bien despacio como tanto le gusta. Una puntita en una concha que ya estaba  totalmente empapada.

Ay, estás mojadisima Magui. Me vas a matar si me la seguís chupando así pero no sabes las ganas que tengo de cogerte, pendeja. Cálmate porque acabo sino.

Yo no daba más de la calentura pero no quería acabar sin antes verla temblar a ella.  
Sus orgasmos eran increíbles, se retorcía toda mientras gemía sin parar, descontrolada. 
Con Magui hacía ya varios meses que estábamos saliendo, sabía cómo prenderla fuego. Una mano al satisfyer que ya estaba a máxima y la otra ahora con los dedos ya bien mojados empezaban a jugar con su cola. 
Ah me vas a matar! Me queres hacer de todo. 

Me decía mientras tomaba aire  pajeandome despacio pero subiendo cada vez más el ritmo, alternaba con lengüetazos y pasársela por la cara. 
A medida que su calentura aumentaba, también lo hacía la intensidad de sus movimientos.
Estaba muy exitada y sacaba su lado más salvaje. Una putita espectacular.

Lo cierto es que pocas cosas le gustan tanto a la hora de coger a Magui como chuparla, la única que le gana a todas es que le hagan la cola.

Queres acabar mientras te culeo? Mira lo dura que está, Magui. Con lo caliente que estás va a entrar enseguida.

Ahora la que fue a la mesita de luz fue ella. 
Saco un gel lubricante y me lo paso, dándome la respuesta. Se acomodó de costado, en cucharita, la cual era su posición favorita para estos momentos y mientras se la empezaba a meter en la concha y disfrutaba de esa humedad increíble con mis dedos terminaba de prepararle la cola para dejársela bien lubricada. Mi pija es bastante estándar. Unos 17 cms pero no tan gorda como para que le cueste, menos a Magui que era toda una experta. 
En un momento, Magui se salió y con su mano fue llevándosela a ese culazo gordo que tiene. Yo la tenía bien agarrada con una mano de las tetas y con el otro en las caderas.
Lo bien que se la acomodaba para que entre era inexplicable. Bien despacito, yo me quedaba quieto y dejaba que ella tomara la iniciativa. Hasta que ya entraba toda y Magui ya toda caliente enloquecia por completo. Se empezaba a mover más y me daba a mí el ok para empezar a dársela.

Ay, Nacho la siento toda, que dura esta.
Me estás matando. Entro perfecto, si así cogeme, seguí así, por favor que no doy más.

Magui gemía cada vez más fuerte y se movía ya con total comodidad. Cerraba los ojos, abría la boca y se perdía en el deseo.

Lo apretado de ese culo, los gemidos y sus “ay, me gusta mucho”, lo puta que se ponía. Era muy difícil seguir aguantando. Hasta que ella giró su cabeza y me pasó la lengua por los labios. Cuánto más podía aguantar sin llenarla de leche? Mientras ella jugaba con mi boca yo terminé de perder la cabeza, las embestidas eran cada vez más intensas y mi mano que le agarraba las tetas fue subiendo al cuello. Mi dedo gordo cada vez más cerca de su pera, y la mano que sigue subiendo.
Los gemidos aumentan, la respiración vuela y mi dedo que ya roza sus labios. La muy puta saca la lengua. Le meto dos dedos en la boca y en la calentura pierdo el control y le digo:

Así, putita! Así! Chupa como si fuera una pija. Te gustaría, no? 

En ese instante todo cambió. Su lengua empezó a moverse y jugar con mis dedos adentro de su boca. Mientras me decía que si con la cabeza y sobre todo con la mirada. No hubo mucho más después de eso.
 Magui gemía y se retorcía en una acabada fenomenal.
Yo no aguanté más y entre resoplidos y sacudidas le acabé toda la cola.
Después de eso, así en la misma posición nos quedamos un rato en silencio. Las respiraciones iban calmando, mi pija se iba bajando y salía despacio de ese culo divino.
Magui se levantó y fue al baño. Mientras yo me quedaba en el centro de la cama, mirando al techo. Con la cabeza reventada, pensando en lo divertido que podría ser todo esto y en las ganas de seguir cogiendola que tenía. Para mi sorpresa y goce, se abría una nueva posibilidad para sacarnos las ganas y que la fantasía y el morbo se vuelvan realidad. Ahora tenía que ver cómo avanzar. Porque con esta putita íbamos a cubrir todas las fantasías posibles.

1 comentarios - Mi novia Magui: más puta de lo que creía I.

Arm3637
Quisieras a tu puta en un post de culonas y tetonas para ver a quien prefieren si si manda dm o si hay aportes manda