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Buena vecina 1

Mí nombre es Macarena, tengo 26 años, piel blanca y tersa, con cabello castaño, lindos pechos y un culo firme, soy una agradecida por la genética que me heredó mí madre. Si llego a animarme, tal vez muestre alguna foto de mí. Tuve un solo novio, la relación duró poco más de un año y actualmente estoy soltera hace dos.


Siempre viví en el mismo barrio y en la misma casa, hace aproximadamente 3 años mis padres se jubilaron y se fueron a vivir a otra provincia “heredando” la casa en la que pasé toda mí vida. Me consideré siempre una chica normal, se que tengo buen cuerpo y que soy bonita, también se que muchas chicas si tendrían mí cuerpo lo hubieran usado muy diferente a mí, ya saben, en boliches, citas, o para obtener algunos beneficios que todos sabemos que un buen cuerpo puede conseguir y más aún si le sumas una actitud putañera. Este no fue mí caso, de hecho tuve un novio en la secundaria bastante feo, que me conquistó por simpatía e insistencia pero eso es otra historia.

Mí último novio me engaño con cuánta mujer pudo y yo como idiota lo perdone varias veces, lo amaba realmente pero el se abusaba por el hecho de que sabía que era la única persona que me quedaba aca y sino me quedaría sola, no tengo otros familiares, pero si pocas amigas que me quieren llevar por mal camino, pero eso también es otra historia. La cuestión en si es que a los pocos meses que me quede sola, empecé a ir al gimnasio, mí autoestima estaba tan abajo que decir que estaba por el piso, era poco, no tenía ningún pretendiente ni nadie me hablaba para invitarme una cita, a lo largo de los meses iba volviendo a ser yo misma de a poco además mí cuerpo iba volviendo a ser el de años atrás y cada vez mejor. Me lo indicaban las miradas, o hombres que se me acercaban en el gimnasio por ejemplo para “compartir máquinas”, lo hacía muchas veces y charlabamos normalmente pero al darse cuenta que no quería darle la chance a alguno, quedabamos como amigos y listo.

Mí actitud de deseable iba de la mano con la subida de mí autoestima, mis prendas también se volvían cada vez más llamativas o ajustadas, nada extravagante pero sí diría que hasta algo sexy. Hace unos meses algo empezó a hacer un click por así decirlo, recibía cada vez más piropos en la calle y aunque exteriorizar lo desagradable que me parecían, por dentro era algo diferente, llegaban a calentarme un poco. No tenía sexo hace mucho y como cualquier persona lo necesitaba aunque el último tiempo de mí vida, ni siquiera me tocaba, llegaba muerta del gimnasio y al otro día trabajaba temprano esas eran las razones.

Unos piropos un día jueves a la tarde-noche mientras volvía caminando del gimnasio fueron la gota que revalso el vaso, era un grupo de 3 o 4 hombres en una esquina tomando cerveza los que me propinaron las frases o “piropos” más guarros que jamás había escuchado. Fueron cosas como “Te chupo el orto toda la noche” “Terrible cola mami” “Con ese culo usa mí cara de asiento” la tanga se me humedeció inmediatamente, mientras seguía caminando a un paso veloz hacia mí casa, todas sus palabras resonaban en mí cabeza como ecos malignos, haciéndome imaginar a mí en medio de ellos, usada para su placer y nada más que para eso. 

Al llegar cerré la puerta, apoyé la espalda contra ella, suspiré miré al techo y cerré los ojos como esperando que todo eso salga de mí cabeza, pero no fue así. Aunque mí mente decía que no, mí cuerpo me obligó parecía no tener control sobre el, descolgué de mí hombro el bolso que llevo al gimnasio y lo tiré sobre un sillón, entre al baño casi corriendo, abrí la canilla y dejé llenando la bañera mientras salía nuevamente al patio a buscar las toallas, vi a unos vecinos adolescentes charlando en el patio trasero de su casa a unos 10 metros o menos y que daba directo a mí patio. Los saludé rápido y agarre mis toallas, en ese momento noté que había dejadas colgadas varias tangas, una roja, una negra y una violeta, me avergoncé y las junté rápido para volver a entrar.

Al entrar al baño la bañera estaba casi llena, cerré la canilla y saque la ropa, solo me quedé en tanga, mire mí figura al espejo y bebotie sola como si lo hiciera para alguien. Me saqué la tanga y estaba completamente empapada, me sumergí en el agua caliente, suspiré e intenté relajarme pero en mí mente seguía escuchando sus voces, esas palabras tan obscenas y repletas de vulgaridad. Para cuando quise darme cuenta mi mano acariciaba mí concha de arriba abajo, notaba un cosquilleo que hacía mucho no sentia para después masajearme el clítoris. Mí otra mano acariciaba mí cuerpo lo recorria casi completo, masajeaba mis tetas, pellizcaba mis pezones y acariciaba mis nalgas.

Ambas se unieron en mí concha, una frotaba el clítoris y la otra introducía un dedo, el agua caliente parecía ayudar a que mí cuerpo aumentará la temperatura y excitación que tenía, en mí mente volvieron a sonar las palabras de esos hombres pero además se sumo el morbo de esos 3 adolescentes que seguramente habían visto mis tangas colgadas pensando como me quedarian, imaginaba también algún diálogo obsceno o alguna fantasía que se les halla ocurrido y eso me calentaba aún más, hasta que acabe, fuerte, muy fuerte ya que hacía mucho no lo hacía.

Me quedé relajada en el agua, con los ojos cerrados con una mano acariciando apreciando la sensibilidad que había quedado en mí cuerpo apenas sonriendo, el momento del disfrute pasó pero seguía caliente, sabía que iba a querer más dentro de un rato y aunque nunca fui de tocarme también era una necesidad básica, un mal pensamiento me dijo “Dale una alegría a esos 3 adolescentes, alegrale el viernes” ¿Que podía hacer? Pensaba mordiéndome el labio inferior, hasta que se me ocurrió.

Salí de la bañera y me sequé el cuerpo lo más rápido que pude, envolví en una toalla el pelo y en otra mí cuerpo, me asomé por la ventana sin que me vieran y ellos seguían ahí, en el mismo lugar. Tenía que apurarme si quería darles algo con lo que soñar, avivar alguna fantasía o conversación entre ellos, me puse un pijama short corto que apenas llega al final de la cola, bastante ajustadito de esos que si te agachas un cuartito de cachete se ve y la remera tipo top haciendo juego que dejaba ver la mitad de mí pancita. Solté mí pelo bastante húmedo aún, lo revolotee un poco y salí al patio, iba caminando hacia la soga en dirección a ellos pero mirándome a mí y por donde caminaba, sentí sus miradas clavadas en mí. Colgué la toalla dándoles la espalda o mejor dicho dándoles de vista la cola para luego dejarles la tanga que tenía puesta hacía un rato recién lavada colgada de dos broches, de cintura a cintura como si fuera que la tuviera puesta, era violeta un hilo que al finalizar la cola se transformaba en un triángulo pequeño “Que calor chicos no ? Pregunté sin mirarlos, imaginando que me estaban prestando atención, “Si,mal” respondió uno, “Cada vez más calor parece que hace” respondió el otro, tome esa respuesta como que lo decía por mí, tal vez era mí imaginación, el otro solo se quedó callado. Camine 2 o 3 pasos y se me “cayo” un broche, me agache a recogerlo y al pararme me di vuelta rápidamente, los 3 miraban embobados, eso era justo lo que quería “Chau chicos, que sueñen con los angelitos” dije juguetonamente, “Gracias, igualmente” respondieron, escuché que uno por lo bajo le dijo a sus amigos “Con vos voy a soñar” los otros dijeron “Shh”.

Entre y me quedé espiando por la ventana, deje prendida la luz del fondo como para que puedan ver todo el tiempo que quieran el regalito que les deje de vista. Algo me sorprendió mucho, el más chico de ellos, sin dudas el más sabandija, levantó su celular y saco una foto CON FLASH, para luego poner el celular en el medio de la ronda para que los otros dos vean. Se agarraban la cabeza y hacían gestos, uno hizo como un redondel con ambas manos simulando mí culo y volvió a agarrarse la cabeza, con lo que vi ya tenía más que suficiente para volver a calentarme.

Metí mí mano en el short pijama aún mirándolos a escondidas y volví a estar mojada, empecé a tocarme la concha juntando un poco de mis jugos para frotarme el clítoris, al parecer su conversación a partir del momento en el que entre no paraba de ser sobre mí, en mí mente no dejaban de dar vueltas aquellos piropos de hace unas horas, alguno de ellos se acordará de mí esta noche y se tocará ? También los veía a los chicos y sin lugar a dudas sabía que esa foto de mí tanga la sacó uno pero la tendrían los 3, más el mini espectáculo por unos segundos que les di en el patio, bastaría para que los 3 se pajeen por mi esa noche, como yo lo estaba haciendo por ellos o por la situación, aún no lo sé.

Me seguí tocando mirándolos, cada vez más fuerte y rápido, podía escuchar la humedad de mí vagina al frotar mis dedos, estaba parada pero las rodillas se me aflojaban, la soledad de mí casa me permitía darme el gusto de no ahogar los gemidos o aguantarlos pero eso fue un grave error, porque cuando estaba llegando al tan preciado orgasmo di un gemido, fue tan fuerte que hasta los adolescentes escucharon levantando la cabeza y mirando hacia mí patio ¿Que fue eso? ¿Escucharon lo mismo que yo? ¿Eso fue un gemido?. Me tape la boca muerta de vergüenza como si pudieran verme y me escondí tras la pared, la calentura no se me fue pero tuve un momento de lucidez y pensé “Estoy haciendo cualquier cosa” decidí en ese instante dejar de tocarme, cuando volví a escuchar una de sus voces “¿Será Maca cogiendo?” “Uf ojalá, tiene pinta de gemir como putita” respondió otro, mientras los 3 reían. 

Gracias a esos momentos de calentura que tuve y de hacerme la zorra, ahora los 3 pensaban esas cosas de mí “Soy una pelotuda, hice cualquier cosa”. Fui a acostarme para ver si podía dormir algo, como ya les había dicho la calentura no se me fue y además de costarme mucho poder dormir, descanse muy entrecortado despertándo varias veces durante la noche.

Al otro día mí cuerpo me pedía seguir durmiendo pero mí concha que la toque y termine lo que había empezado “No puedo dejarme llevar por esos impulsos” pensaba. Me levanté de la cama y me puse a hacer cosas e ir de compras, de nuevo recibo un piropo, este fue más bien halagador, no cómo los anteriores pero si me hizo revivirlos. Llegué a mí casa y comí algo, el cuerpo no me daba para más me pedía descansar, una ducha rápida y a la cama para dormir una siesta fue el plan. Pero una vez en la cama intentando descansar cerraba los ojos y recordaba todo lo que había pasado la noche anterior, me harte de la situación que estaba viviendo así que me arranque la remera y me corrí la tanga, eran las únicas dos prendas que tenía puestas.

Moje mis dedos dentro de mí boca y empecé a tocarme como lo había hecho la noche anterior pero está vez necesitaba que el final sea distinto, mantenía cerrados los ojos de esta forma podía escuchar en mí mente todo lo que había oído en las noches anteriores como así también a los 3 pendejos gesticulando y hablando sobre mí. Sin dudas en algún momento iba a llegar el orgasmo pero mí cabeza quiso volverse más morbosa, empecé a nombrar a los chicos y en especial, al sabandija del grupo que era el más chico. Hablaba en voz alta, como si realmente estuvieran ahí y decía cosas como:

“Les gustó la tanga que les deje colgada?”
“Te habrás matado a paja con esa foto que sacaste no ?”
“Llegaron a verme la cola el otro día, cuando me agache?”
“Porque no me sacan la tanguita y juegan a algún juego, el ganador se la queda”

Todo me calentaba cada vez más hasta que al final, volví a nombrarlo al sabandija diciendo su nombre y gritando “Así así, seguí así” hasta que acabe y me sentí una depravada, después de todo son chicos. 

Al despertarme de la siesta ya era tarde, prepare algo de ropa para volver a ducharme y cuando salí a buscar la toalla, me los encontré de nuevo en el mismo lugar, algo de vergüenza se apoderó de mí, pero… y si sigo un poco más con el juego ?

2 comentarios - Buena vecina 1

kokiCD
arrancó muy bien el cuento, y está muy bien escrito
+ 10 y espero el resto