Holaa, ha pasado mucho desde el último relato, no escribí más no porque no tuve más experiencias sexuales, sino porque me gusta contar mis experiencias más extravagantes (aunque si quieren puedo contar algunas otras). Lo que voy a contar pasó a unas semanas el 08/04/2026. Como siempre en Córdoba, Argentina.
Conocí en Telegram a un chico trans (aclaro, una persona biológicamente femenina pero con apariencia e identidad masculina, aunque contaba con órganos genitales femeninos), me daba curiosidad probar un hombre con vagina, algo completamente nuevo para mí, había experimentado con mujeres, hombres y mujeres trans, pero nunca con hombres trans. Cuestión que hablamos poco, solo preguntamos nuestra edad (20 en ambos casos), llegamos a organizar un encuentro, llegado el día estaba un poco enfermo pero al ver que las ganas de vernos eran mutuas, fuí. Era un barrio no muy lindo y diría que hasta peligroso, pero bueno, yo también puedo ser peligroso así que no me importó. Llegué por la tarde a su casa y me recibió, era un chico hermoso, un poco más alto que yo, con características masculinas como la vestimenta, la tonificación muscular, el cabello corto, pero una silueta y cuerpo que denotaba la mujer que alguna vez fue.
Al entrar a su habitación estaba nervioso, ya les conté que soy bastante tímido, pero me fui soltando con los besos, roces y caricias, lo besaba con muchas ganas y pasión. En cuanto me dí cuenta ya le estaba lamiendo muy rico la conchita, él se iba mojando y mi verga ya estaba dura como una piedra, no pude esperar mucho más para dedearla un poco y luego comenzar a penetrarla en la pose de misionero, mi lado más dominante había salido, ya no quedaba rastro alguno de la timidez de antes, la ahorcaba, le escupía la boca, la trataba de mi putita mientras la cogía muy duro, me había vuelto todo un semental, ni mi malestar podía con las ganas mutuas de comernos, de sentirnos, me apoderaba de él y él se entregaba por completo a mí. Nos dimos un pequeño descanso, era entendible cogiendo con tanta violencia, pero ni tonto ni perezoso aproveché para hacer un 69 y demostrarle mi mejor habilidad: una buena chupada de concha, la puse encima mío y empecé a comerle la conchita aún mojada y él me chupaba el pene con devoción. Podía sentir todo el flujo de su vagina cayendo por mi cara, mi lengua entraba en ella, jugaba con su clítoris, ella chupaba mi verga, la lamía, se metía hasta los huevos, pero yo enfocado en su clítoris, la hice venir por primera vez

Su flujo tibio caía hasta por mi cuello, ella temblaba pero no dejaba ni por un momento de comerse mi verga, era su único propósito aparente, pero acto seguido e instintivamente se montó sobre mi cara, y se frotaba sobre mis labios, quería que siga lamiendo su concha y eso hice, su bello cuerpo aún temblando me pedía seguir.

Al parecer mi trabajo le fascinaba así que por qué negarselo? Seguí comiendo su vagina esta vez usando también los dedos, lo masturbaba mientras lamía sus labios, frotaba mi lengua en su clítoris con fuerza, se vino otra y otra y otra vez, podía escuchar como sus chorros caían sobre mi pecho, me mojaba todo, mi cuerpo estaba completamente empapado en sus flujos vaginales, yo extasiado seguí comiendole la conchita hasta que de nuevo él se cansó, estuve casi una hora disfrutandolo, sus líquidos aún seguían fluyendo, esperamos 5 minutos en los que nos besamos y seguimos sintiendonos, luego él se puso a cuatro patas, su bello cuerpo era mío de nuevo, esta vez sí fuí bastante salvaje, lo dominé por completo, cogimos como animales, fácil una hora cogiendolo, haciéndole saber quien era su amo, mordía su cuello, le hacía chupones y lo nalgueaba. Su cuerpo seguía temblando y por nuestras piernas bajaba el flujo mezclado con nuestro sudor, sus nalgas ya rojas, éramos uno en esa cama donde nuestro placer ya era muy intenso, casi infinito.

Cerca de 3 horas habían pasado, ambos queríamos seguir pero éramos conscientes de que quedarse hasta muy tarde en ese barrio no era buena idea, finalmente nos dejamos fluir, yo me senté, él se sentó en mi verga y nos fundimos en un hermoso momento, me cabalgaba mientras nuestros labios se besaban con tanto deseo, le hice venir por última vez y así acabamos el encuentro finalmente digno de un relato, aunque de nuevo porque duro demasiado no me pude venir, pero igual estábamos satisfechos. Salí de lavarme de su baño, de nuevo siendo el mismo chico tímido que nadie sospecha de cómo puedo ser en la cama.

En 2024 con 18 había perdido la virginidad (relato disponible en mi perfil), ahora en 2026 ya con 20 años, pude experimentar con varias personas... habrán varios relatos más, trataré de seguir buscando experiencias (todas reales). Hoy les dejo este, espero que les haya gustado y nos reencontraremos en la próxima, besos, se me cuidan.

jvicba05 en Telegram.
Conocí en Telegram a un chico trans (aclaro, una persona biológicamente femenina pero con apariencia e identidad masculina, aunque contaba con órganos genitales femeninos), me daba curiosidad probar un hombre con vagina, algo completamente nuevo para mí, había experimentado con mujeres, hombres y mujeres trans, pero nunca con hombres trans. Cuestión que hablamos poco, solo preguntamos nuestra edad (20 en ambos casos), llegamos a organizar un encuentro, llegado el día estaba un poco enfermo pero al ver que las ganas de vernos eran mutuas, fuí. Era un barrio no muy lindo y diría que hasta peligroso, pero bueno, yo también puedo ser peligroso así que no me importó. Llegué por la tarde a su casa y me recibió, era un chico hermoso, un poco más alto que yo, con características masculinas como la vestimenta, la tonificación muscular, el cabello corto, pero una silueta y cuerpo que denotaba la mujer que alguna vez fue.
Al entrar a su habitación estaba nervioso, ya les conté que soy bastante tímido, pero me fui soltando con los besos, roces y caricias, lo besaba con muchas ganas y pasión. En cuanto me dí cuenta ya le estaba lamiendo muy rico la conchita, él se iba mojando y mi verga ya estaba dura como una piedra, no pude esperar mucho más para dedearla un poco y luego comenzar a penetrarla en la pose de misionero, mi lado más dominante había salido, ya no quedaba rastro alguno de la timidez de antes, la ahorcaba, le escupía la boca, la trataba de mi putita mientras la cogía muy duro, me había vuelto todo un semental, ni mi malestar podía con las ganas mutuas de comernos, de sentirnos, me apoderaba de él y él se entregaba por completo a mí. Nos dimos un pequeño descanso, era entendible cogiendo con tanta violencia, pero ni tonto ni perezoso aproveché para hacer un 69 y demostrarle mi mejor habilidad: una buena chupada de concha, la puse encima mío y empecé a comerle la conchita aún mojada y él me chupaba el pene con devoción. Podía sentir todo el flujo de su vagina cayendo por mi cara, mi lengua entraba en ella, jugaba con su clítoris, ella chupaba mi verga, la lamía, se metía hasta los huevos, pero yo enfocado en su clítoris, la hice venir por primera vez

Su flujo tibio caía hasta por mi cuello, ella temblaba pero no dejaba ni por un momento de comerse mi verga, era su único propósito aparente, pero acto seguido e instintivamente se montó sobre mi cara, y se frotaba sobre mis labios, quería que siga lamiendo su concha y eso hice, su bello cuerpo aún temblando me pedía seguir.

Al parecer mi trabajo le fascinaba así que por qué negarselo? Seguí comiendo su vagina esta vez usando también los dedos, lo masturbaba mientras lamía sus labios, frotaba mi lengua en su clítoris con fuerza, se vino otra y otra y otra vez, podía escuchar como sus chorros caían sobre mi pecho, me mojaba todo, mi cuerpo estaba completamente empapado en sus flujos vaginales, yo extasiado seguí comiendole la conchita hasta que de nuevo él se cansó, estuve casi una hora disfrutandolo, sus líquidos aún seguían fluyendo, esperamos 5 minutos en los que nos besamos y seguimos sintiendonos, luego él se puso a cuatro patas, su bello cuerpo era mío de nuevo, esta vez sí fuí bastante salvaje, lo dominé por completo, cogimos como animales, fácil una hora cogiendolo, haciéndole saber quien era su amo, mordía su cuello, le hacía chupones y lo nalgueaba. Su cuerpo seguía temblando y por nuestras piernas bajaba el flujo mezclado con nuestro sudor, sus nalgas ya rojas, éramos uno en esa cama donde nuestro placer ya era muy intenso, casi infinito.

Cerca de 3 horas habían pasado, ambos queríamos seguir pero éramos conscientes de que quedarse hasta muy tarde en ese barrio no era buena idea, finalmente nos dejamos fluir, yo me senté, él se sentó en mi verga y nos fundimos en un hermoso momento, me cabalgaba mientras nuestros labios se besaban con tanto deseo, le hice venir por última vez y así acabamos el encuentro finalmente digno de un relato, aunque de nuevo porque duro demasiado no me pude venir, pero igual estábamos satisfechos. Salí de lavarme de su baño, de nuevo siendo el mismo chico tímido que nadie sospecha de cómo puedo ser en la cama.

En 2024 con 18 había perdido la virginidad (relato disponible en mi perfil), ahora en 2026 ya con 20 años, pude experimentar con varias personas... habrán varios relatos más, trataré de seguir buscando experiencias (todas reales). Hoy les dejo este, espero que les haya gustado y nos reencontraremos en la próxima, besos, se me cuidan.

jvicba05 en Telegram.
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