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Lo confirmé

Bueno… pasó otro mes más desde lo último que les conté.
Y ya arranco diciendo algo porque sé que todos me lo vienen diciendo hace rato: sí, para ustedes ya es obvio. Todos los que leyeron los otros relatos me dicen lo mismo… que me está cagando, que abra los ojos, que deje de hacerme el boludo.
Y otros… bueno, otros directamente me dicen otra cosa. Que les calientan las fotos, que disfrute la situación, que siga contando.
La verdad… ya no sé ni de qué lado estoy yo.
Porque si soy sincero, algo cambió. Pero no solo en ella.
En mí también.
Ella ya no es la misma de antes.
No es que de un día para el otro cambió todo, pero se fue notando.
Ahora cuando sale… se produce más. Mucho más. Antes era más simple, más normal. Ahora se toma su tiempo, elige qué ponerse, se mira más al espejo, se arregla distinto.
Y no es solo eso.
Hay algo en la actitud.
Está más segura, más… no sé cómo decirlo… más suelta. Como si tuviera otra energía.
Y conmigo… sigue bien. No es que me trata mal ni nada. Pero es distinto. Como que ya no está tan pendiente de mí como antes.
Y el celular… bueno, el celular ya ni lo intento.
Lo tiene siempre encima. Siempre.
Si se levanta, se lo lleva. Si se va a bañar, también. Si vibra, lo mira al toque. Ya no existe eso de que quede tirado por ahí.
Y capaz es casualidad.
O capaz no.
Yo tampoco soy el mismo.
Antes me carcomía la duda. Me hacía mal. Me daba bronca.
Ahora… es raro.
Porque sí, hay momentos donde me agarra esa sensación de impotencia. De pensar “qué está pasando, boludo”.
Pero hay otros momentos…
Donde me pasa algo distinto.
Me acuerdo de las fotos que encontré. Las que me pasé. Y las vuelvo a mirar.
Y ya no las miro con la misma cabeza.
Me quedo pensando… para quién eran. Quién las recibió. Qué le habrán dicho.
Y en vez de frenarme…
Sigo.
No sé si me explico.
Cuestión que llegamos a este viernes pasado.
Y esto sí… fue distinto.
Eran como las 9 de la noche. Yo estaba en casa, tranqui. Ella estaba en el baño, preparándose para salir.
Me había dicho que se juntaba con unas amigas.
Nada raro.
Pero esta vez… no sé, estaba más producida que otras veces. Se notaba.
Entraba y salía del baño, se cambiaba, volvía, se miraba… estaba en esa.
Hasta que en un momento sale medio apurada.
—Ya vengo —me dice—, voy a buscar algo que me olvidé en lo de una amiga.
Agarra las llaves y se va así nomás.
Rápido.
Y ahí pasó.
El celular quedó arriba de la cama.
Lo vi.
Me quedé mirándolo unos segundos.
No lo pensé mucho.
Lo agarré.
Tenía un mensaje.
De él.
E.A.
Solo eso ya me hizo latir más fuerte el pecho.
No abrí el chat. Ni en pedo. Sabía que si entraba le clavaba el visto.
Pero el mensaje se veía en la pantalla.
Y decía:
“Qué buena que estás… hoy te parto toda”
Me quedé helado.
Ahí.
Con el celular en la mano.
Leyendo eso.
No abrí la conversación.
No quise.
Pero ya con eso…
No hacía falta mucho más.
Se me vino una sola cosa a la cabeza.
La galería.
Fui directo.
Y ahí estaba.
Una foto.
Reciente.
Recién sacada.
Se notaba.
Estaba arreglada… producida… en el baño. La misma ropa que tenía puesta recién.
No era una foto cualquiera.
Era de esas fotos.
De las que ya había visto antes.
Pero esta vez…
Era ahora.
Ahí me cayó todo junto.
El mensaje.
La foto.
El apuro.
Todo.
Escuché la puerta.
Se me vino el mundo abajo y reaccioné de golpe.
Dejé el celular exactamente donde estaba y me senté como si nada.
Entró.
Como si nada.
—Ya está —me dice—, me había olvidado una cosa.
Se empezó a acomodar, a prepararse de nuevo.
Yo la miraba.
Y ya no la veía igual.
Porque esta vez…
Ya no era una duda.
Me tendría que haber enojado.
Me tendría que haber levantado, decirle algo, hacer quilombo.
Lo lógico.
Lo que haría cualquiera.
Pero no.
No fue eso lo primero que sentí.
Me quedé ahí.
Callado.
Mirándola.
Pensando en el mensaje.
Pensando en la foto.
En para quién era.
En lo que iba a pasar esa noche.
Y lo peor es eso.
Que ya no sé qué me pesa más.
Si la bronca…
O esa otra sensación que me está empezando a gustar más de lo que debería.
Porque si quería la verdad…
Creo que ya la tengo enfrente.
Y aun así…
No dije nada.
Ni hice nada.
Y no sé si es porque no puedo…
O porque en el fondo…
No quiero que esto termine.

2 comentarios - Lo confirmé

Alcoporo
Tené cuidado. Me pasó mas o menos lo mismo, y mi mujer despertó cuando se dió cuenta de las intenciones del tipo, ponerla a laburar en un depto,,,