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Milf kiosquera 28

Pasaron 2 días luego de la última charla, la bendita y maliciosa charla que tuvimos por mensaje, tenía la imperiosa necesidad de recuperarla quería a mí santiagueña puta de vuelta, quería que esté loca por mí de vuelta y que haga locuras o busque la forma de poder ir a mí casa nuevamente algún día con el “permiso” de su marido, no me importaba nada, quería garchar de nuevo con ella a como de lugar. Fui el miércoles hasta la casa de mis padres que viven al lado de la suya, para ver si tenía el local abierto pero lamentablemente no, tenía el presentimiento que no íbamos a poder arreglar las cosas por mensaje y la única oportunidad que tenía, sería cara a cara.

Al otro día tenía que trabajar pero la incertidumbre de saber si estaba se apoderó de mí, cuando salí de mí casa rumbo al trabajo me desvíe para pasar rápidamente por la calle de su casa, solo quería saber si el local estaba abierto y así fue con la suerte o mala suerte que la vi entrando en su casa por el garaje con una hermosa calza color rosa, se que ella me vio y ella sabe que la vi, pero cerró la puerta sin siquiera girarse. Mí corazón se aceleró y tenía el impulso de frenar pero no podía hacerlo, el auto del marido se encontraba en la vereda, me fui todo el camino pensando en ella y en cómo se le marcaba el terrible culo que tiene, llegué al trabajo y en mí oficina no podía sacarla de mí cabeza, Ingrid entró brevemente en mí oficina junto a otra compañera para que le explique el trabajo que ese día debían hacer, estuvimos solos por pocos segundos pero no charlamos mucho estaba muy ocupado con cosas del trabajo y pensando en la otra.

Quedé solo en mí oficina cuando el teléfono sonó, era ella y lo sabía porque le había puesto un tono distinto.

L: Porque pasaste por acá para ir al trabajo ? Te desvías.
Yo: Quería pasar a ver si había alguien en la casa de mis viejos.
L: Y porque no frenaste entonces ?
Yo: Porque te vi afuera y quería evitarnos a los dos un mal momento.
L: Mentiroso, viniste para ver si había llegado. Ayer hiciste lo mismo.
Yo: Ayer fui a la casa de mis papás, no porque vaya para ahí es necesariamente por verte a vos.
L: Seguís mintiendo ¿te gustó mí calza ? Me la compré el otro día… va, me la regaló mí marido.
Yo: No te preste tanta atención. No era la verdad, le quedaba increíble y no podía sacarla de mí cabeza.
L: Seguís mintiendo, pero como soy buena te la voy a mostrar, aprovecho que estoy sola en el patio organizando cosas del local. Me mandó una foto.
Yo: Te queda bien. Seguía mintiendo, le quedaba perfecta.
L: Solo bien ? 
Yo: Si, qué es lo que buscas mandándome fotos y hablándome ?
L: Que veas lo que te comías y ya no lo vas a volver a hacer.
Yo: Eso está por verse.
L: No se está por ver nada, es un NO. Chau.

Que guacha me dejó re caliente, no pude evitar ver esa foto y alguna otra más en la computadora, me masturbe en mí trabajo una cosa llevo a la otra y no se bien en qué momento paso pero cuando me di cuenta, tenía la verga fuera del pantalón dándome como adolescente mirando fotos en la pantalla y apretando las flechas del teclado con mí mano izquierda para ir viéndolas, una por una. De repente escuché una camioneta llegar a lo lejos y varias voces hablando, había llegado el primero de los dos grupos que había mandado a realizar tareas, tuve que frenar de inmediato.

Una de las chicas que había venido a mí oficina más temprano junto a Ingrid, volvió y golpeó la puerta para decirme quienes se quedarían más tiempo trabajando, para que esté al tanto, puesto que yo en poco tiempo terminaría mí servicio, entre ellos estaba Ingrid. Me lamente por dentro porque en un momento de la paja se me cruzó ella por la cabeza y se me había ocurrido que tal vez podría hacerme un pete en el auto mientras cerraba los ojos pensando en “L”. Todo me estaba saliendo mal, pero en el momento de calentura le escribí a mí compañera, no quería hacerlo porque tenía la cabeza en otro lado y quería tratar de mantener algo de distancia con ella y no parecer desesperado, si no, no me la sacaría más de encima.

Yo: Hola Ingrid, te quedas hasta que finalice ?
I: Hola jefe, si por ? Necesita algo ?
Yo: Si pero no pasa nada, en otro momento.
I: Que necesitaba ?
Yo: No nada, no te hagas problema.
I: Dígame.
Yo: Necesitaba que me chupes la verga en el auto, y me tomes toda la leche. 
I: No hacía falta aclarar lo de la leche, si le chupo la verga es obvio que la voy a tomar, no voy a ser tan tonta de desperdiciarla. Me hubiera hablado antes y no me quedaba.
Yo: Que puta que sos, me encanta que me hables así.
I: Cuando usted lo necesite, me avisa. Yo no voy a molestarlo diciéndole nada, quiero sentirme usada por usted.
Yo: Ok, así va a ser entonces.
I: Lo último, avíseme cuando esté tranquilo en su casa, tengo algo para usted.
Yo: Ok, dale. En un rato te escribo.

Llegué a mí casa y entre prácticamente corriendo a darme una ducha fría, necesitaba bajar un poco si o si, aunque sabía que la noche iba a terminar en una paja. Me acosté como siempre, prepare algo de papel en la mesa de luz, un lubricante que tenía por ahí y me dispuse a ver la serie de fotos que tenía, al comenzar y con las manos algo sucias, me acordé de Ingrid.

Yo: Hola Ingrid, estoy en mí casa.
I: Antes de darle lo que tengo para usted, tengo una pregunta.

Por dentro mío pensaba “Por Dios ya basta, quiero pajearme de una vez por todas”.

Yo: Hacela entonces.
I: Necesitaba que se la chupe porque estaba caliente o porque quería estar conmigo ?

Sabía que podía ser capciosa la pregunta, pero ella me había dicho anteriormente que quería sentirse “Usada por mí”, así que me jugué por esa respuesta.

Yo: Estoy caliente y prefería usarte para que me la chupes vos, a hacerme una paja como tengo que hacerlo ahora.
I: Es usted un poco malo conmigo diciéndome eso, disculpeme por no poder ayudarlo como quería. Pero yo ayer estaba pensando en usted a la noche y tengo estas fotos, espero que al menos le sirva un poco.

Me mandó unas fotos de ella en su casa.

Yo: Gracias, te aviso si me sirven. Dije algo despectivo, ella quería que la tratara así y aún no averigüé el porqué, aunque las fotos me calentaron más aún.

Me hice terrible paja viendo a las dos, intercalando sus fotos, recordando las varias cogidas que tuvimos con Lorena y lo que hicimos en el telo con Ingrid. Me estaba matando y aunque estaba cerca no podía acabar, hasta que en mí mente tuve una fantasía que a estas alturas ya no era para nada retorcida. 

Yo: Y si las tuviese a las dos juntas acá?Que haría?. Me pregunté y mí mente empezó a imaginar muchas pero muchas cosas.

Y si hacemos un trio ? Y si me pasó haciéndole el orto a las dos ? O me chupan la verga juntas hasta que una de cansé ?
Y si, nos ponemos los uniformes con Ingrid y a Lorena le compró un disfraz de presa ? 
Y si, Ingrid le presta un uniforme a Lorena y las dos son policías y yo el preso ?
Y si, Ingrid hace de presa y Lorena usa su uniforme?
Y si, las dos son mis presas ?
Y si, les compro lencería o disfraces ?

¿Cuál podría elegir ? ¿Cuál elegirían ustedes ? Tenía cada vez más ideas y más morbosas, que me hacían calentar más y más. Lo imaginaba todo y todo me gustaba.

Seguí pajeandome, el lubricante y la velocidad de mí mano me estaba dando un placer inmenso, de tanto que use la imaginación podía sentir su olor a putas, podía sentir su sabor. Acabe de una forma que no lo había hecho nunca antes, me ensucie bastante, tenía mucha leche acumulada.

Antes de dormirme le escribí como pude a Ingrid.

Yo: Tus fotos me ayudaron, pero la próxima vez te quiero más puta, si no, no me van a servir. Después te cuento bien.
I: Está bien, me alegra haberlo podido ayudar.

Me trataba de “usted” y yo a ella como una puta, me excitaba mucho.

Al otro día me levanté decidido a coger como sea a Lorena, lo necesitaba ya y no iba a tener un “No” como respuesta. Llegué a la casa de mis padres con la excusa de siempre, pasar un rato, pero no estaban. Ella barría la vereda con ropa común, pero con la excitación que tenía era como verla en lencería igualmente. Se dio vuelta mirándome.

L: Hola. Me dijo como si saludara a cualquier persona. 
Yo: Ahora dejo las cosas y vamos a hablar nosotros dos.
L: No tengo nada que hablar con vos.
Yo: No me importa, entonces me vas a escuchar. 
L: Entende que no, además están viniendo a traer un pedido para el negocio.
Yo: Tengo tiempo, métete adentro y espérame.

Aunque no quiso mostrar gesticulaciones con su rostro yo la conocía muy bien, estaba un poco sorprendida pero con una pequeña mueca de sonrisa y sus ojos, esos si no mentían, eran los que vi tantas veces de lujuria total.

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