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Mi novia y los compañeros de trabajo (parte 7)

Séptima parte de esta apasionante historia. Dejen sus puntos!


Mi novia y los compañeros de trabajo (7)
Comenzó una nueva semana de trabajo, con más burlas y comentarios cada vez más directos de mis compañeros, incluso con Ernesto delante.
-¿Qué tal está tu novia, jefe? Parece que camina extraño-
-Hoy tendrá que trabajar de pie, no creo que pueda sentarse-
También continuaron las desapariciones de Isa al vestuario con mis compañeros en el descanso y la llegada de estos justos al puesto de trabajo.
Por eso me extrañó, cuando el jueves, en ese descanso me encontré a los tres chicos sentados en la mesa hablando sin ver a Isa por ningún sitio. Le llamé al móvil pero no me lo cogió. Así que superado por la intriga me acerqué a César para preguntar si sabía algo de ella.
-Tranquilo jefe, tu novia está acompañada y entretenida- me respondió haciendo reír a sus dos amigos.
Me alejé de ellos pensando con quien podrías estar Isa pero no se me ocurria nadie. Decidí entonces acercarme a la zona de vestuarios para ver quién salía de allí junto a mi novia. 
Me podían los nervios y los celos ¿Había metido Isa a alguien más en nuestro juego sin hablar conmigo? Y además alguien del trabajo. No podía quedarme quieto mientras sentía como el enfado crecía dentro de mi. Era demasiado, Isa había dado un paso más sin mi consentimiento.
Entonces, cuando ya casi acababa el descanso, vi salir a Isa y dirigirse rápidamente al piso de arriba sin verme, ya que me había escondido de su vista. Esperé un par de minutos más para ver salir a Ernesto abrochando el botón de su pantalón. No podía ser él, así que espere un poco más, pero sonó el timbre y nadie más salió de allí.
¿Ernesto? ¿De verdad le ha hecho una mamada a ese viejo gordo? No podía creerlo.
Volví a mí zona de trabajo, donde ya estaban César, Carlos, Javi y también Ernesto, que me miró con prepotencia.
-Este descanso si que me han sentado bien, que relajado estoy- dijo agarrando su paquete descaradamente haciendo reír a los tres chicos.
Lo había hecho. Era prueba suficiente. Isa le había chupado la polla a ese cerdo.
Apenas recuerdo lo que hice el resto de la tarde, solo era capaz de darle vueltas a mi cabeza y enfadarme cada vez más. Isa se había pasado con mucho de lo que estaba siendo nuestro juego y parecía no saber parar. Necesitaba cortar el tema de raíz.
Preparé para mí como hablar con ella, está vez no lo haría con suavidad, demostraría que estaba enfadado y que no me había gustado para nada lo que había hecho. Quise hacerlo en cuanto nos subimos en el coche, pero no me pareció el momento oportuno, así que me espere hasta casa, ella hablaba pero yo solo respondía con monosílabos enfadado y pensando en todo lo que le quería decir en cuanto llegáramos a casa.
-Ya estás bien. Dime qué te pasa- me dijo nada más cruzar la puerta, siendo ella quien parecida enfadada.
-¿A mí? ¿Cómo que que me pasa a mí?- respondí alterado.
-Sí, a ti. Estás rarísimo, no siquiera hablas-
-¿Qué has hecho hoy en el descanso?- dije enfadado
-¿Es por eso? ¿Te has puesto así por qué le he chupado la polla a Ernesto?- dijo ella sorprendida 
-Sí joder. Claro que me he puesto así por eso. Te has pasado-
-¿Por una mamada? Creo que he hecho cosas mucho más fuertes-
-No es por una mamada. Es por a quien se la has hecho-
-¿Ese es el problema? ¿Que se la he chupado a tu otro compañero?-
-Claro Isa, claro que ese es el jodido problema ¿Tan raro te parece que me enfade porque se la chupes a otro del trabajo? ¿O es que piensas comerte las pollas de toda la empresa?-
Isa hizo una pausa mirándome a los ojos, esperando que yo me calmase.
-No sabía que te ibas a poner así. Ernesto ya sabe de sobra todo lo que ha pasado con ellos. César se lo cuenta todo, se llevan muy bien-
Está casi seguro de eso, pero me jodió tener la certeza de que Ernesto sabía todo lo que había pasado.
-Pues no debería haberlo hecho. Pero eso no justifica que le hallas comido la polla, joder-
Isa calló de nuevo, como buscando las palabras correctas para bajar mi enfado.
-No pensé que fuese a molestarte. Creí que te gustaría la verdad-
-¿Gustarme? ¿Cómo va a gustarme que se la chupes a un viejo?-
-Precisamente por eso- Dijo ella- Me encanta follar con César y también con Javi y Carlos, están buenos, tienen aguante y unas pollas increíbles. Pero cuando César me propuso chuparle la polla a ese viejo gordo me aprecio tan excitante- 
-¿Excitante?¿Cómo puede parecerte excitante eso?-
-Pues por ti, cariño-
-¿Por mi?- respondí alucinado
-Claro mi amor. Se cuanto disfrutas de que te ponga los cuernos y cuanto disfruto yo con ello. Y pensé que imaginar a tu sexy y preciosa novia arrodillada chupando la polla de un hombre viejo, gordo y asqueroso te haría mucho más cornudo y te encantaría-
Ahora fui yo quien hizo una pausa al quedarme sin palabras.
-Pero lo hiciste sin consultarme-
-En eso tienes razón y lo siento. Me lo propuso César poco antes del descanso y no tuve tiempo de decirte nada. Además me puse tan cachonda con la idea que no me aguanté, solo deseaba estar aquí en casa para contarte como fue- dijo acercándose un paso más a mí y llevando su mano a mi muslo.
Las imágenes de Isa de rodillas en el vestuario chupando la polla de Ernesto empezaron a golpear mi cabeza. Eso junto a la mano de mi novia subiendo por mi muslo me nublaron el juicio y con ello mi convicción y enfado.
-No estuvo bien. No puedes hacer eso en el trabajo. Van a pillarte-
-Lo siento mi amor. Tienes razón, debí avisarte antes- dijo ya con su mano casi sobre mi polla.
-Tienes que dejar de hacer eso también con César y los demás. No quiero que toda la empresa sepa lo que pasa-
-¿No quieres que todos sepan que tú novia es una zorra y tú un cornudo?- me dijo casi susurrando en mi oido agarrando mi polla ya dura.
-No Isa, en el trabajo no- dije cada vez con menos fuerza en la voz- ¿Que harás si se entera tu jefe? Podría echarnos-
-Seguro que se me ocurre algo para convencerle de que no lo haga. Por como me mira creo que no sería difícil- dijo con una sonrisa maliciosa.
-¿También se la vas a chupar al jefe?-
-Puede- dijo besándome justo después-De momento se que polla quiero chupar ahora- 
Me empujó dejándome sentado en el sofá, tiró de mi pantalón y se arrodilló entre mis piernas. Me bajo también el boxer, agarró mi polla con su mano y empezó a masturbarme.
-¿Sabes? Me sorprendió la polla de Ernesto, yo pensaba que estando tan gordo tendría una polla minúscula- dijo mientras me pajeaba mirándome a los ojos.
-¿Y cómo era?- pregunté ya excitado.
-No es que sea gran cosa, como tres dedos más que la tuya- dijo poniendo tres dedos sobre mi polla- Pero bastante más gorda, casi no la podía coger con la mano cerrada- añadió cerrando su mano alrededor de la mía dejando claro que me supera con bastante en grosor.
Ahora sí que podía imaginar perfectamente a Isa chupando la polla de Ernesto y necesitaba saber más 
-¿Cómo fue?- pregunté haciendo sonreir a Isa 
-Pues, como hago siempre con César, esperé a que me avisase que no había nadie dentro del vestuario de hombres y entre. César estaba dentro con Ernesto, pero se fue en cuanto entré y me dejó a solas con el viejo- 
Mientras hablaba me pajeaba muy despacito, quería contarme toda la historia antes de que me corriese y sabía cómo debía hacerlo.
-Normalmente, con César y los demás, nos metemos en el baño de minusválidos porque hay más espacio y está limpio. Pero Ernesto se metió en uno de los pequeños que estaba sucio y usado. Me puso muy cachonda- 
Paró y le dió un par de lamidas a mi polla, lentas, desde los huevos a la punta y sin dejar de mirarme.
-Se sentó en el váter y se bajó el pantalón y el boxer a los tobillos. Verle ahí, con la barriga asomando bajo la camiseta y su polla peluda todavía blanda. Dios, supongo que en otro momento me hubiese dado asco o me hubiese reído. Pero pensé en ti cariño-
-¿En mi?- 
-Sí, en lo morboso que sería este momento. Cuando te contase como le chupe la polla a ese gordo. Como tú preciosa novia se arrodilló y se metió esa polla peluda y mal oliente en la boca-
-Mmm- gemí 
-Me puse tan cachonda, mi amor. Saber qué lo hacía por ti, por hacerte más grande esos cuernos. Me la metí en la boca al momento, sentí como crecía dentro de mi boca. Tenías que escuchar como se reía de ti el cerdo ese, como te humillaba-
-¿Que decía?- dije jadeando
-Que eras un puto maricón. Que la tenias tan pequeña que la zorra de tu novia tenía que follarse a otros. Que yo incluso preferia un viejo gordo que al cornudo de mi novio-
-Oh joder-
-Sabia que te gustaría. Yo me puse tan cachonda que tuve que tocarme el coño mientras se la chupaba. Pensaba que el hijo de puta no aguantaría mucho con un chica como yo chupándole la polla-
-¿Y aguantó?-
-Sí. Me dijo que estaba acostumbrado a que se la chupasen las putas del polígono que tendría que esforzarme para ser tan buena como ellas-
-Sabia que tenía cara de putero-
-Sí mi amor. Y hoy yo fui su puta. Me esforcé, me había retado con lo de las putas y yo no quería ser menos que ellas. Me la metia entera en la boca, acostumbrada a la de tus otros compañeros no era difícil. Le aguantaba la mirada, diciendo con mis ojos lo zorra que soy- 
Se metió la mía en la boca haciendo eso mismo para enseñarme lo que me contaba. Vió en mi cara lo cachondo que estaba y me sonrió 
-Aun así el putero aguantó mucho, tuve que sacar mis mejores armas, cosas que a ti te harían explotar en segundos-
-¿Cómo que?-
-Me metí sus huevos en la boca mientras le pajeaba. Pasé mi lengua por su ojete, estaba asqueroso por cierto. Me la metí entera en la boca hasta casi ahogarme. El muy cabrón se reía. Decía que se notaba que era una zorra con ganas de polla pero que me faltaba experiencia, que estaba claro que tener un novio maricón y picha corta había hecho que no supiera comerme una polla en condiciones-
Isa me miraba a los ojos y disfrutaba de mis reacciones a sus palabras. De cómo jadeaba y me extremecia ante la historia mientras me pajeaba con suavidad.
Yo estaba apunto de explotar. Su cara, sus manos sabiendo lo que hacía en mi polla a la perfección y se forma de contarme como le había hecho una mamada a ese cabrón me tenían loco. Saber qué Ernesto se había reído de mi y me había insultado mientras llamaba puta a mi novia que se la estaba chupando, debió molestarme, pero nada más lejos de la realidad.
-¿Te gusta saber qué se metía contigo? ¿Que te llamó maricón y picha corta?-
-Mmm sí - dije
-A mi me puso tan cachonda que casi me corro antes que él. Ese gordo hijo de puta llamado maricón al cornudo de mi novio. Dios lo recuerdo y me mojo, cariño-
-Mmm- gemí de nuevo como respuesta 
-Eres un cornudo, un maricón y un picha corta- dijo acompañando cada palabra de un movimiento de su mano- Y yo soy una zorra, una puta que se arrastra por comerle la polla a un viejo-
Isa había llevado su mano libre a su pantalón, se lo había bajado y se estaba tocando el coño. Desde luego estaba disfrutando recordando lo que había hecho.
-Sí, eres una zorra- dije
-Y tu mi cornudo-
-Si, lo soy- dije
-Deja que te siga contando, cornudo-
-Cuenta-
-Se acababa el descanso y no conseguía que el gordo se corriese. Estaba más cerca de hacerlo yo que él. Cada vez que te insultaba o me comparaba con las putas a las que va me mojaba más, tenía que ahogar mis gemidos en su polla y apretar mi coño-
-Vi que salisteis tarde- dije
-¿Así que estabas esperando fuera, cornudo?¿Por qué no entraste? Me hubiese encantado que vieses como la zorra de tu novia se le comía la polla al gordo de tu compañero-
-No lo sé. Me dió miedo-
-Muy mal cornudo. La semana que viene quiero que vengas, que veas cómo le como la polla a ese cerdo o a César o a todos a la vez cariño ¿Quieres? ¿Quieres ver a la zorrita de tu novia en acción en el trabajo?-
-Sí, sí quiero- gemí 
-Mejor cornudito. Si hubieses entrado habrias visto como se la chupaba más y más rápido, ahogándome con su polla hasta la garganta cada vez. Habrías escuchado el ruido que hacía cada vez que su polla pasaba mi campanilla y me daba arcadas. Y habrías visto como conseguí finalmente que se corriese dentro de mi boca-
-¿Cómo lo hizo?-
-Me agarró la cabeza con su polla metida totalmente dentro de mi boca, no me dejó moverme. Dió unos golpes de cadera y empezó a correrse dentro de mi boca sin dejarme ni tan siquiera tragar agusto su leche, disparo toda su corrida directa a mí garganta antes de soltarme-
-Que cabrón - dije apunto de correrme ya.
-Eso le dije. Le dije que era un cabrón mientras tosía y terminaba de tragar su corrida-
-¿Y que te dijo?-
-Que le limpiase la polla y me callase la boca. Que era una puta y no le gustaba escuchar las protestas de las putas. El hijo de puta casi hace que me corra solo con sus palabras. Me la metí en la boca para dejársela limpia y me toqué hasta correrme de rodillas a sus pies. Tenias que ver cómo se reía y decía lo guarra que era por correrme asi-
-Sí, eres muy guarra- dije.
Ella me sonrió y dio dos meneos rápidos a mi polla haciendo que me corriese en mi pelvis.
-
Soy muy guarra y tú muy cerdo- dijo levantando su cuerpo y besándome.
Después cogió mi corrida con los dedos y me la metió en la boca para que me la tragase.
-Te quiero cerdo-
-Yo a ti más zorra-

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