Esta era una fantasía pendiente de mi mujer, Eve, ella tiene 34 años. Mide 1,70m, un culito hermoso, tetas operadas, grandes, pero no desproporcionadas, morocha de pelo lacio y ojos medios verdes, medios marrones, cuerpo definido, pero sin llegar a estar marcada, ese color de piel que parece apenas bronceado en invierno.
Yo tengo 42, 1,75, flaco, músculos apenas definidos, pelo castaño oscuro y ojos verdes oscuros.
Encontrar quien sería el muchacho fue todo un tema, obviamente los 3 teníamos que sentirnos completamente cómodos con la situación. Después de descartar a varios con los que ya habíamos estado y que el primer candidato nos rechazó porque estaba empezando una relación seria con una chica llegamos a Bruno, un flaco que conocimos en una fiesta, lo cruzamos en varias, pero nunca había pasado nada más allá de algunos besos con Eve, a pesar que las ganas estaban de los 2, nunca se dio por distintas cosas.
Bruno tiene 37, 1,80m, físico bien de gym, se cuida bastante y entrena muchísimo. Morocho medio moreno de piel.
Todo estaba hablado, pero se complicaba, Eve estaba cerrando algunas cosas en España y estaba poco en casa (ya volvió a vivir a Argentina conmigo).
Cuando finalmente pudimos nos fuimos los a un bar cerca de casa con otros amigos, tomamos unos traguitos, se hizo boliche y empezamos a juguetear los 3 juntos. Tipo 3AM nos fuimos a casa a seguir con el plan.
Primero la calentamos bien a Eve, la hacíamos sandwichito, ella chapaba con uno, chapaba con otro, le comíamos el cuello, la fuimos desvistiendo y ella a nosotros.
La desnudé, la senté media recostada en el sillón y empecé a comerle la concha descontroladamente, como nunca en tantos años, Bruno se desnudó y sacó un terrible pijón que se lo llevó la pija a la boca para que lo chupe.
Me senté en el sillón, Eve se sentó sobre mi dándome la espalda y clavándose mi pija entera. Yo apoyado contra el respaldo, ella tirada hacia adelante para seguir chupando esa pija enorme.
Llegó el momento, Eve se levantó, le dio un forro a Bruno que se lo puso mientras chapaban. Apoyó las manos en mis rodillas y Bruno empezó a cogérsela mientras ella me chupó la pija un ratito y después tocaba lo que tocaba.
La verdad yo no le encontraba el morbo a esto, en principio lo hice por ella, pero para variar me encantó.
Nos miramos a los ojos, ella con la boca entreabierta gimiendo como la más puta del mundo mientras Bruno chocaba su cuerpo en cada metida y sus tetas colgando se movían al ritmo. Yo me pajeaba variando la intensidad para no acabar.
La conexión entre nosotros era total, no existía nada más, Bruno era nada más que un accesorio, un invitado de lujo a esta escena.
La vi cerrar los ojos y abrir aún más la boca, el preludio a su orgasmo, intenso, que de ver esa cara acabé instantáneamente, no pude ni quise controlarlo, acabé como nunca en una paja, intenso como no había sucedido aún. Todo mi pecho quedó regado.
Me recosté sobre el sillón, Eve se recostó medio a mi lado medio arriba y nos quedamos dormidos ahí todos enchastrados.
Antes le miré la pija a Bruno, él también había acabado, lo mandé a dormir a nuestra habitación un rato hasta que recuperó energías y se fue.
Dormimos un rato más en el sillón con Eve hasta que pude levantarla, nos duchamos rápido juntos, nos pegamos una brutal garchada en un misionero con muchos besos y nos volvimos a dormir hasta pasado el mediodía abrazaditos como si estuviéramos comenzando nuestra relación.
Perdón a los que me siguen y esperaban más relatos, pero la relación a distancia nos mató la sexualidad y me gusta contar cosas reales.
En un par de meses vamos a Estados Unidos porque se recibe Martina, volvemos los 3 a Argentina y si todo sale como lo planeado volveremos a ser la trieja hermosa que supimos ser.
Yo tengo 42, 1,75, flaco, músculos apenas definidos, pelo castaño oscuro y ojos verdes oscuros.
Encontrar quien sería el muchacho fue todo un tema, obviamente los 3 teníamos que sentirnos completamente cómodos con la situación. Después de descartar a varios con los que ya habíamos estado y que el primer candidato nos rechazó porque estaba empezando una relación seria con una chica llegamos a Bruno, un flaco que conocimos en una fiesta, lo cruzamos en varias, pero nunca había pasado nada más allá de algunos besos con Eve, a pesar que las ganas estaban de los 2, nunca se dio por distintas cosas.
Bruno tiene 37, 1,80m, físico bien de gym, se cuida bastante y entrena muchísimo. Morocho medio moreno de piel.
Todo estaba hablado, pero se complicaba, Eve estaba cerrando algunas cosas en España y estaba poco en casa (ya volvió a vivir a Argentina conmigo).
Cuando finalmente pudimos nos fuimos los a un bar cerca de casa con otros amigos, tomamos unos traguitos, se hizo boliche y empezamos a juguetear los 3 juntos. Tipo 3AM nos fuimos a casa a seguir con el plan.
Primero la calentamos bien a Eve, la hacíamos sandwichito, ella chapaba con uno, chapaba con otro, le comíamos el cuello, la fuimos desvistiendo y ella a nosotros.
La desnudé, la senté media recostada en el sillón y empecé a comerle la concha descontroladamente, como nunca en tantos años, Bruno se desnudó y sacó un terrible pijón que se lo llevó la pija a la boca para que lo chupe.
Me senté en el sillón, Eve se sentó sobre mi dándome la espalda y clavándose mi pija entera. Yo apoyado contra el respaldo, ella tirada hacia adelante para seguir chupando esa pija enorme.
Llegó el momento, Eve se levantó, le dio un forro a Bruno que se lo puso mientras chapaban. Apoyó las manos en mis rodillas y Bruno empezó a cogérsela mientras ella me chupó la pija un ratito y después tocaba lo que tocaba.
La verdad yo no le encontraba el morbo a esto, en principio lo hice por ella, pero para variar me encantó.
Nos miramos a los ojos, ella con la boca entreabierta gimiendo como la más puta del mundo mientras Bruno chocaba su cuerpo en cada metida y sus tetas colgando se movían al ritmo. Yo me pajeaba variando la intensidad para no acabar.
La conexión entre nosotros era total, no existía nada más, Bruno era nada más que un accesorio, un invitado de lujo a esta escena.
La vi cerrar los ojos y abrir aún más la boca, el preludio a su orgasmo, intenso, que de ver esa cara acabé instantáneamente, no pude ni quise controlarlo, acabé como nunca en una paja, intenso como no había sucedido aún. Todo mi pecho quedó regado.
Me recosté sobre el sillón, Eve se recostó medio a mi lado medio arriba y nos quedamos dormidos ahí todos enchastrados.
Antes le miré la pija a Bruno, él también había acabado, lo mandé a dormir a nuestra habitación un rato hasta que recuperó energías y se fue.
Dormimos un rato más en el sillón con Eve hasta que pude levantarla, nos duchamos rápido juntos, nos pegamos una brutal garchada en un misionero con muchos besos y nos volvimos a dormir hasta pasado el mediodía abrazaditos como si estuviéramos comenzando nuestra relación.
Perdón a los que me siguen y esperaban más relatos, pero la relación a distancia nos mató la sexualidad y me gusta contar cosas reales.
En un par de meses vamos a Estados Unidos porque se recibe Martina, volvemos los 3 a Argentina y si todo sale como lo planeado volveremos a ser la trieja hermosa que supimos ser.
4 comentarios - Me hice una paja viendo como se garchaban a mi mujer