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Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 2

Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 2
Aún no había terminado de hablar cuando el primer chorro salió con fuerza y penetró violentamente su interior inundando su garganta con semen caliente. Acostumbrada como estaba a beber la orina de Mirian Caballero, Cielo Riveros no hizo muecas, sino que tragó el primer chorro, el segundo, el tercero y todos los demás. La vi esforzarse mientras su garganta palpitaba una y otra vez entre tragos. Pero mucha leche goteaba de su boca, porque no podía medir completamente el aluvión de líquidos blancos que salían con energía. Su linda carita era toda blanca y fangosa. De repente oí pasos. Miro la puerta y veo a mi esposa. No sabía qué hacer. Ella estaba parada mirándonos con los ojos abiertos.
—Aldo. ¿Pero qué es esto?..solo míralo...
— Oh.. Mirian Caballero...perdóname... Yo...
anal
— Vamos... Ve a la habitación mientras limpio a la niña. Dijo con una mirada de enojo
Obedecí como un autómata y, echando una última mirada a Cielo Riveros, salí del dormitorio.
Minutos después llegó Mirian Caballero. Inmediatamente soltó:
— Si te sentiste tan caliente... ¿Por qué no me lo dijiste?
— Oh amor... estabas bien dormido... No quise despertarte. Mentí, sin saber en este momento qué responder.
-Y fuiste a casa de Cielo Riveros, ¿no?
"Bueno... sí...
—Oh Aldo... No sé qué pensar de ti...
pija
"Yo tampoco sé qué pensar de ti." Respondí arriesgando todo por todo
"¿Por qué dices eso?" Ella respondió sorprendida.
"Porque yo también te vi."
"¿Qué estás diciendo?...
"Lo que oyes... Vi lo que estabas haciendo con la chica... y eso me calentó... Por eso hice lo que hice...
"¿Y qué viste?" Preguntó con duda, pero con cara furiosa
— Cuando ella te chupó... y luego tú le hiciste lo mismo a él...
petera
"Oh, Aldo... pero entonces... ¿Nos espiaste?
-Sí...pero esa no era mi intención... Quería sorprenderte y llegué inesperadamente.
— oh... amor... sí... es verdad... ella y yo lo hemos hecho muchas veces... No lo puedo negar... Lo siento...
"Lo sé... el mío también es cierto... y lo siento también...
"¿Y qué opinas de todo esto, amor?" Dijo, suavizando el tono de su voz cuando supo que la habían descubierto
-Nada, Mirian Caballero... Mira, te entiendo... Te entiendo perfectamente... trabajo, mi distanciamiento... Entiendo que ambos tenemos que intentar desahogarnos de alguna manera, ¿no crees? Lo dije en tono conciliador
— Sí. Así es...y es bueno que me entiendas...
-Te entiendo muy bien, Mirian Caballero, no te preocupes... Sólo te pido que también intentes entenderme...por favor...
"Sí, mi amor..." Te entiendo... No te apresures...
corrida
"¿Y entonces?"
"Aquí no ha pasado nada", dijo con una sonrisa traviesa y coqueta
Mi esposa me abrazó y se pegó a mí con evidentes movimientos de deseo. Comenté:
— Hola Mirian Caballero... pero ahora... ¿qué le diremos a Cielo Riveros?
"Nada... déjame hacerlo, cariño... Hablaré con ella. Dijo, besándome en la frente
— Mmm... está bien... pero fíjate que se me ocurre una idea", respondí
"Oh, dime qué es, amor..."
"¿Por qué no ahora que ambos sabemos esto..." ¿No intentamos disfrutarlo juntos?
Mi esposa me miró fijamente por un largo momento, pensando pensativamente, hasta que por fin respondió:
— Mmmm.... ¿no será lo que estoy pensando?...
golosa
-Quizás lo sea...pero si no me lo dices...
"Bueno, deja que tú y yo disfrutemos del niño..." bastardo lujurioso... je je je je...
— Exactamente. Le respondí: "Pareces una bruja, adivina... jajajaja..."
— Jajajaja.... pero ¿cómo lo haríamos?. .. cada uno solo... o juntos?
— ¿Puede ser en ambos sentidos... como quieras... eso dependerá del tamaño de nuestras fantasías... no crees, Mirian Caballero?
— Sí, es verdad. Creo que sí.
—Como decía todo dependerá del momento... ¿Qué opinas?
-Sí... lo cual es una gran idea... pero no sé... ¿qué dirá?
"Nada... qué va a decir... de hecho a Cielo Riveros le gusta todo eso y tú lo sabes muy bien... mira, Mirian Caballero, ella ya lo sabe todo, a pesar de su edad... él te conoce y me conoce, nos ha visto bien... conoce nuestros genitales; la forma de hacerlo... todo eso...
miriam
— Sí. Tienes razón. Todo lo que dices es la verdad.
"¿Y entonces?"
"Está bien.
A pesar de los tremendos golpes que ya había hecho antes, mi esposa y yo sellamos esa misma noche ese extraño y singular pacto sexual de trilogía incestuosa con nuestra hija, celebrándolo ambos con un culo fenomenal que me dejó como muerto. No sé a qué hora acabamos de llegar, pero creo que ya debía ser de madrugada, porque cuando sonó el despertador ni siquiera quería levantarme de la cama. Pero Mirian Caballero, siempre más prudente que yo, me conmovió con fuerza y dijo:
—Aldo... Aldo... Ya era hora.
— ¿Uhhhhhh?
"Amor mío, para ahora... o llegarás tarde a la oficina.
"Oh... qué fastidio tener que trabajar.
— Jajajaja... ¡guau! Si quieres, pide tu jubilación...” dijo riendo.
mamona
"Ya verás..." Respondí, tomando valor y haciéndole cosquillas con la mano
— No, Aldo... no... Ahhhhh
Me senté y entré al baño. El agua fría me consoló. Cuando regresé a la habitación mi esposa ya no estaba. Rápidamente me vestí y salí de mi habitación. Al pasar por el dormitorio de mi hija abrí la puerta y la vi dormida en su cama. Qué niña tan bonita tenemos, pensé. Bajé corriendo las escaleras. Mirian Caballero me estaba esperando con el desayuno preparado. Comí rápido mientras mi esposa estaba sentada en mi regazo, agradecida por el batido matutino.
— Oye... qué gran pacto, ¿no? Él me lo dijo
"Y qué gran.... Yo respondí.
— Mmmm... sí, estaba delicioso... y también Cielo Riveros, ¿no?
— Sí, también... Juro que sólo pensar en eso me hace parar.
— Oh bastardo... Te gusta la chica, ¿verdad?
— Por supuesto... ¿Tú no?
—Oh, me encanta... Ella es linda y muy obediente.
—Eso es bueno... tendremos que explotarlo muy bien”, dije guiñándole un ojo
pervertida
"Estoy segura que sí, cariño... ya verás.
— Bueno Mirian Caballero, me voy... "Es demasiado tarde", respondí, besándolo para despedirme
—Cuídate...adiós.
Salí de casa, me subí al coche y fui a la oficina. El día transcurrió normalmente entre montones de papeleo y constantes llamadas telefónicas. Cuando finalmente terminó el día, regresé a casa por la noche. Tenía tanto calor pensando en la fantasía que mi esposa me había prometido la noche anterior mientras follábamos, que mi polla quería salir de mis pantalones. Llegué y abrí la puerta. Todo estaba oscuro. Subí las escaleras con cuidado. No había luz en el pasillo. Todo en las sombras. Miré las puertas de las habitaciones. No se veía luz en ellos. ¿Qué está pasando? ¿No estará Mirian Caballero en casa? Me abro paso a tientas sin encender la lámpara. Sospecho que mi esposa está tramando algo. Abro la puerta del dormitorio de mi hija y enciendo la luz. No hay nadie allí. Salgo y avanzo a mi habitación.Cuando abro la puerta oigo gritos que me asustan momentáneamente.
¡Sorpresa! ¡buuuuuuu! Jajajajajaja....
manosa
Enciendo la luz y veo a Mirian Caballero y Cielo Riveros saliendo gritando sonriendo desde detrás del armario corriendo hacia mí. Ambos me abrazan. Siento ternura por la cálida y sorprendente recepción. Ambos me encarcelan con sus brazos y se pegan a mi cuerpo. Yo correspondo abrazándolos también. Permanecemos así por largos momentos, disfrutando del amor y cariño de la familia. Pienso en mi esposa y entiendo que ella está alegre por el pacto incestuoso que hemos hecho. Me pregunto cuál será la pequeña sorpresa que me ha preparado en complicidad con la niña. Mi esposa me dice:
— Ven amor... acuéstate en la cama.
Riveros
Me acuesto en el colchón. Mirian Caballero comienza a desnudarme mientras Cielo Riveros me quita los zapatos y los calcetines. Me quedé solo con los pantalones puestos. Mi esposa me pide que baje a la sala de estar. Yo obedezco. Tanto ella como Cielo Riveros visten ropa de dormir corta. Hace un calor insoportable. Cuando los tres nos sentamos en el sofá, mi esposa me ofrece una cerveza. Acepto. Ella va al congelador y regresa con una lata en la mano. Él lo abre y me lo da. Tomo el primer sorbo. Me siento genial. Mirian Caballero le dice a mi pequeña hija.
— Cielo Riveros... ¿Quieres acostarte sobre las piernas de papá?
-Sí, mami.
-Bueno, ven aquí... vamos, y te levantaré.
Cielo Riveros levanta los brazos y se los extiende a Mirian Caballero. Ella la sostiene y la coloca encima de mí, poniendo sus nalgas justo sobre mi entrepierna. Ya entiendo el nuevo plan de Mirian Caballero, que no deja de sonreír maliciosamente, lanzándome ardientes miradas de deseo. Decido jugar con él dispuesto y emocionado, pero pasivo. Mirian Caballero se acerca a nosotros y se acuesta en el sofá. Dejé la cerveza sobre la mesa y extendí la mano. Empiezo a penetrar debajo del camisón de mi esposa hasta que encuentro sus bragas. Levantó la tela de la prenda hacia un lado y buscó ansiosamente su hendidura peluda. Entierro la punta de mi dedo índice en él y siento su tremenda humedad interior. Mis dedos se mojan completamente. Y mi polla también.Comienzo a hundir la falange más adentro realizando suaves movimientos circulares en su clítoris y su conducto. Mirian Caballero gime de placer. Pero ella tiene sus planes para esta noche. Inmediatamente lo escucho decirle a Cielo Riveros:
Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 2
"Linda... ¿Quieres hacerle un caballito a papá?
—Sí, mami...
-Bueno, ven... vamos, te acomodaré.
Mi esposa levanta un poco a Cielo Riveros y se quita la bata, dejándola sólo en bragas. Mi pequeña hija sonríe ante las expectativas del juego, completamente nuevo para ella. La niña es ciertamente muy obediente, especialmente con su madre. Mirian Caballero lo coloca encima de mi polla endurecida mientras dice:
"Ve bonita, muévete en tu caballito... ensamblelo.
Cielo Riveros comienza a subir y bajar sus nalgas sobre mis piernas, mientras mi pene se pega como un palo a su lindo culo. Obviamente las intenciones de mi esposa son prepararme. Una vez que ve que el silbato se detiene por completo, le dice a Cielo Riveros:
— Viața mea... Bájate, ahora nos vamos a sentar como te dije antes.
anal
La niña obedece rápidamente. Se nota que le gustan las aventuras. Mirian Caballero ahora se pone de lado y hace una señal diciéndome que haga lo mismo. Estoy detrás del pequeño cuerpo torcido de Cielo Riveros. Mirian Caballero se me acerca y me saca la polla de mi trusa, que ya parece un tipi indio. Es más difícil que nunca. Lo toma con una mano mientras con la otra levanta los calzoncillos de mi pequeña hija por un lado. Coloca el trozo de carne entre sus nalgas, debajo de la tela de sus bragas. Mi miembro ahora está pegado a la piel de las nalgas de Cielo Riveros. Siento la sangre corriendo hacia mi cabeza. Mi esposa me dice:
-Vamos cariño... empieza a moverte... y tú también eres hermosa...
Comienzo el movimiento cepillando el pene erecto contra las nalgas de la niña. Veo que la bella Cielo Riveros hace lo mismo. La tela de sus bragas que aprieta y roza a mi miembro me emociona demasiado. Pero me enoja aún más sentir la delicada piel de su pequeño culo frotándose contra la punta hinchada de mi glande. Mirian Caballero nos mira con una mirada llena de lujuria. Él agarra mi cabeza y me da un beso largo y delicioso mientras mis manos penetran su hendidura y comienzan a llegar a su moño humedecido. Mmmm. Me gusta mucho este juego. Mi esposa me susurra:
pija
"No vengas, cariño..." espera todo el tiempo que puedas...
Asiento con la cabeza, pero con los ojos cerrados por placer. Por supuesto que no está en mis planes venir tan rápido. Aunque siento que la leche fluye hacia el conducto de mi pene hinchado. Después de largos y deliciosos coqueteos con la polla metida debajo de las bragas de Cielo Riveros, y mi esposa aferrando sus labios a mi boca, se separa y le dice a la niña:
-Sí, Rubicita... Ahora vamos a cambiar de posición.
— Sí, mami.
Miro la cara de mi hija y veo que sus mejillas están llenas de deseo. Me pregunto cómo es posible que, a esa edad, siendo tan pequeña, ya pueda excitarse a su manera y desde su perspectiva infantil con aquellos que incitan a los juegos sexuales. No hay duda de que el deseo es algo genético. Hemos estado con nosotros desde que nacimos. Mirian Caballero la toma en brazos y la baja de la silla. Veo a Cielo Riveros con las bragas puestas pero desplazada. Mi pequeña hija es hermosa. Y puedo ver que le gusta deleitarse de esa manera. Mirian Caballero me quita las bragas. Mi pene salta de su prisión con fuerza, como si fuera un resorte. Mi esposa lo toma en sus manos y le dice a Cielo Riveros:
"Linda... ¿Recuerdas lo que te dije?
-Sí, mami...
petera
— Bueno mira... se hace así...
Inmediatamente Mirian Caballero se metió el candado en la boca y comenzó a chuparlo con avidez. Le dio especial énfasis a la lengua, probablemente para mostrarle a la niña cómo debía chuparla. Mi polla se estaba haciendo más larga y rígida. Mirian Caballero me susurró:
"No te vengues, amor... Espera tanto como puedas.
Durante largos y deliciosos minutos mi esposa le mostró al pequeño Cielo Riveros los secretos ocultos de esa práctica de lactancia materna, que didácticamente bien podría definirse bajo el título de "cómo chupar un pene delicadamente sin bombear leche". Cuando consideró que era suficiente, le dijo a la niña:
"Vamos bonita...ahora hazlo..." ¿Has echado un buen vistazo a cómo se hace?
— Sí mami...
"Bueno, ponlo en tu boca."
corrida
Cielo Riveros se colocó entre mis piernas y bajó su cabecita. Tomó mi polla de pie en sus manos y con gran entusiasmo la puso dentro. Su pequeña lengua chupó mi cabeza enrojecida como había visto hacer a su madre. No había duda de que me gustaba más la lengua y la boca de mi hija que la de mi propia esposa. Sus golpes fueron ciertamente mucho más suaves, más tiernos, más sutiles, menos violentos, mucho más sublimes. Cielo Riveros chupó y chupó a mi miembro durante mucho tiempo hasta que la leche amenazó con salir. Se lo dije a Mirian Caballero.
— Voy a venir... Haz algo, amor...
Mirian Caballero actuó rápidamente e inmediatamente empujó a Cielo Riveros, quitándole el falo de la boca. La niña le preguntó:
— Oh mami. ¿Por qué?... Quiero seguir chupando mi piruleta... Me gusta mucho...
-Lo sé, hija mía... pero espera... esto tiene que ser poco a poco...
"¿Por qué, mami?"
"Porque si no, tu papá orinará..." y entonces no saldrá más orina... perderá su deseo y ya no podremos jugar con su cosita... ¿Entiendes, bonita?
"Oh... sí... Bine.
golosa
"Dime Rubicita..." ¿Te gusta chupar la cosita de papá?
— Sí mami... Me gusta mucho.
-Bueno, está bien... Esperaremos un poco y luego lo harás de nuevo, ¿de acuerdo?
— Sí.
Esa ruptura estratégica promovida por Mirian Caballero dio resultados magníficos, ya que la leche regresó al tanque blando de mis huevos. De todos modos, esperó unos minutos a que volviera a estar en forma, mientras hablaba con Cielo Riveros:
— ¿No es Rubicita, la cosita de papá sabe bien?
— Sí mami... sabe a leche... Me gusta.
"Es delicioso, ¿verdad?"
miriam
-Está muy rico mami... por eso quiero más.
-Espera, Rubicita... verás que pronto te lo volverás a chupar... pero ahora ven, te quito las braguitas para que estés más cómoda.
-Sí, mami.
Mirian Caballero agarró la tela de los pantalones de la niña y comenzó a bajarlos lentamente. Esa exquisita pintura hizo que mi polla se pusiera de pie más que nunca. Pronto mi esposa me acomodó en Cielo Riveros de tal manera que ella estaba frente a mi cara. Ella le dijo:
"Dime Rubicita..." ¿Te gustaría que papá te chupara tu cosita ahora?
—Sí mami...pero dime. ¿Puedo orinar en tu boca?
"Si quieres, sí."
—Sí...si quiero... Ya tengo ganas de orinar.
-Bueno, vamos... Lleva tu cosita a su boca.
mamona
Cielo Riveros la puso saborizada con orina y cebolla encima de mis labios. Saqué la lengua y comencé a colocar la punta en la ranura apretada. La niña jadeó por el dulce placer que le daba mi protuberancia. No pude meter mucho mi lengua salada en su hendidura, porque apretar su vaginita imberbe me impidió seguir adelante. Pero me contenté con chupar la pequeña hendidura que tanto me enojaba por fuera. Pronto sentí nuevamente la urgencia del clímax. Le hice una señal a mi esposa para que entendiera de inmediato. Inmediatamente le dijo a Cielo Riveros:
"Sí, bonita... Tu papá necesita descansar un rato.
— Oh mami... pero quiero orinar en su boca.
"Espera un poco, ¿sí?". .. Te diré cuando deberías orinarte... todos orinaremos juntos... así es más rico...
Cielo Riveros asintió con la cabeza. El respiro que mi esposa inteligentemente me concedió nuevamente dio sus frutos, porque sentí que la leche regresaba a su lugar de origen. Genial. Todo el juego resultó ser el más delicioso. ¿Cómo es posible que no lo hubiéramos disfrutado antes? Pero bueno, todo tiene su tiempo. Para entonces vi que Mirian Caballero no se quedó quieta, porque ya tenía a la niña acostada en el sofá y ahora era ella quien le chupaba su moño a la niña. Cielo Riveros pronunció suaves gemidos de alegría ante la delirante succión que mi esposa prodigaba a su cosita. De repente la niña le dijo:
— Mami... Voy a orinarte en la boca.
pervertida
Mirian Caballero rápidamente se separó de su dicho.
"Espera un minuto, bonita..." Te diré cuando.
— Oh mami... pero ya no lo soporto más.
Mi esposa, entendiendo que no podía posponer más el momento sublime, me preguntó en voz baja:
"Aldo... ¿quieres que la niña te orine en la boca?"
— Sí, por supuesto. Déjame tomar todo el maullido.
Mirian Caballero me devolvió a Cielo Riveros con las piernas abiertas a horcajadas sobre mi rostro, mientras yo yacía boca arriba en el suave sillón. Inmediatamente le dijo:
-Vamos, bonita... dentro de la boquita de papá... que te quitará toda tu orina.
—Sí, mami...
manosa
La niña comenzó a moverse lentamente frotándola en mis labios. Saqué nuevamente mi lengua salivada y comencé a tocar su preciosa hendidura, tallándola de arriba a abajo. De repente sentí un chorro caliente golpear mis labios y el interior de mi boca. Era un goteo fino pero brotaba con fuerza de las entrañas de Cielo Riveros. Reflexivamente, abrí la boca lo más que pude mientras el líquido cálido y salado entraba en mi garganta. Sentí que me estaba ahogando, pero resistí la presión lo mejor que pude. Bebí los orcitos de mi pequeña niña, que ciertamente sabían deliciosos. Fue mi primera vez haciéndolo y me gustó mucho. Cielo Riveros vació su vejiga en mi boca, mientras yo sorbía y sorbía con incomparable deleite ese memorable que hizo que mi cabello se pusiera de punta debido al calor que me daba.El intenso chorro de agua fue perdiendo fuerza poco a poco hasta que de la cuquita de su pequeña salieron gotitas de luz que no quería dejar desaparecer. Chupé y chupé su hendidura una y otra vez hasta que sequé completamente ese líquido delirante con sabor a miel salada. Mirian Caballero intervino diciéndole a Cielo Riveros:

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