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Boda e incesto

Mi hija se casaba con 20 años,después de llevar conviviendo con su pareja más de tres años, me pidió quefuera su padrino y la madrina seria la madre del novio.
Tanto mi hija como su novio son médicos, mi hija es ginecóloga ysu marido cirujano. Trabajan en el mismo hospital, ella tiene la consulta enhorario de mañana y él tiene turnos, porque los quirófanos funcionan durantelas 24 horas del día. 
Yo ya con 56 años, estaba viudo desde hacía un año, por lamuerte repentina de mi mujer y vivía en una ciudad a 50 km de donde vivía mihija y toda la familia de su novio y era donde se iba a casar.
Por supuesto yo acepté y mi hija me dijo que ella me reservaríauna habitación en el mismo hotel en el que se celebraría la boda, ya que, enlos gastos del hotel, iban incluidas, además de la suite para los novios, unpar de habitaciones más para los padrinos.
El piso en el que ellos viven está muy lejos del hotel y eramucho más práctico aprovechar la habitación del hotel esa noche. 
La boda era por la tarde y todo se hacía en el hotel, hasta laceremonia, ya que se trataba de una ceremonia civil en la que en vez de un curalos casaba el alcalde de la ciudad que era amigo de la familia del novio.
Yo me desplacé en mi coche y llegué al hotel para la hora decomer, ya que había quedado para comer con mi hija y su novio en el hotel yluego ya nos iríamos a nuestras respectivas habitaciones a descansar yvestirnos para la ceremonia que era a las 8 de la tarde.
Después de la ceremonia había previsto un coctel en los jardinesdel hotel porque estábamos en verano y hacía muy buena temperatura, luego lacena y después baile en la discoteca del hotel, con barra libre hasta las tresde la madrugada.
Cuando llegué recogí la llave de mi habitación en la recepcióndel hotel y subí a la última planta, porque según me dijo el empleado que meatendió, estaba justo en frente de la suite reservada para los novios.
Luego bajé al comedor donde me estaban esperando mi hija, sunovio y los padres del novio.
Nos conocíamos todos, porque habían estado en el funeral de miesposa y a mi hija no la había vuelto a ver desde entonces.
Mi hija vestía un pantalón vaquero ceñido y una camiseta detirantes, también ceñida. Ambas prendas resaltaban todas las curvas de sucuerpo, poniendo en evidencia el tipazo qué tiene.
 Con ese cuerpo, su pelonegro muy cortito, sus ojos azul claro y su piel muy blanca, a mí me seguíapareciendo una jovencita, la niña que siempre fue para mí.
Ella siempre había sido muy cariñosa conmigo y en nuestrarelación, los besos y los abrazos era algo normal.

Boda e incesto

Así que cuando llegué merecibió con un fuerte y largo abrazo y varios besos en la cara.
He de reconocer que yo siempre había estado enamorado de mihija, nunca había llevado bien sus relaciones, sentía celos de sus novios yahora que se iba a casar pues lo llevaba bastante mal, aunque no me quedaba másremedio que disimular y transmitir felicidad.
Los padres del novio no ocuparon la habitación que teníanreservada, puesto que vivían allí mismo y preferían dormir en su casa.
Y Bueno, todo fue sucediendo como estaba planeado, ceremonia,cóctel, cena y baile.
Mi hija iba impresionante, no llevaba un vestido de noviatradicional, llevaba puesto un vestido blanco ceñido qué le llegaba unoscentímetros por encima de las rodillas, con cremallera oculta por la parte deatrás, con un escote discreto, un collar de perlas y una especie de sombreroblanco, de tamaño reducido con un discreto adorno, medias negras y zapatos detacon también blancos.
Abrieron el baile los novios y luego el novio con la madrina,que era su madre y la novia con el padrino, que era yo.
Bailando con ella le dije al oído que estaba impresionante, quéera la novia más guapa del mundo ella me correspondio diciéndome que yo tambiénera el padrino más guapo del mundo y los dos nos reímos la gracia.
Luego pues mucha barra, aunque yo después de las primeras copasempecé a tomar Cocacolas solas y por supuesto bailes, muchos bailes. 
Bailé con la madre del novio y con muchas mujeres de su familia,hermanas, primas, etc.
Con mi hija volví a bailar varias veces y ya sin ser el centrode atención, como eramos en el primer baile, pues en los bailes agarrados la apretabafuerte, con nuestras caras pegadas y ella acariciaba mi nuca con una de susmanos.
La última vez que bailé con ella la susurre al oido:
- Te quiero muchísimo, te amo mi niña.
Ella me contestó:
- Yo también te amo a ti, papá, tu siempre has sido y seguirássiendo el amor de mi vida.
Se le notaba que ya estaba bastante bebida.

Cuando nos dieron el aviso de que faltaba media hora para elcierre de la discoteca, la gente comenzó a despedirse y a irse marchando.

boda

Nos juntamos en la barra conlos padres del novio, nos despedimos de ellos y de todos los demás, salimos lostres juntos de la discoteca, cogimos el ascensor y subimos al último piso dondeestaba su habitación y la mía.
Ya en el ascensor se notaba que el novio iba bastante pasado decopas y mi hija aunque menos, también iba muy alegre, yo era el que mejor ibagracias a las coca colas qué me había tomado a última hora.
Cuando llegamos, salimos del ascensor y ellos dos, con mi hijasujetando a su marido para que no se cayera fueron a su dormitorio y yo me ibaa despedir para irme al mío, cuando mi hija, con unas risas nerviosas, me dijo:
- Ayúdame papá, coge la tarjeta del bolsillo de la chaqueta deAntonio y ábrenos la puerta, por favor.
Yo riéndome también, le dije:
- Pues claro cariño, vaya castaña que llevas Antonio... Jajaja
Busqué la tarjeta, la saqué de uno de sus bolsillos, abrí lapuerta y pasé detrás de ellos para dejarles la tarjeta en la mesilla.
La puerta del dormitorio es de esas que se cierran solas, asíque se cerró nada mas entrar los tres.
Yo le dije a mi hija:
- Bueno, cariño, aquí te dejo la tarjeta.
Mi hija había sentado a su marido en la cama y este se habíatumbado hacia atrás y solo farfullaba palabras sin sentido.
Yo me dirigí hacia la puerta para salir, pero mi hija me dijocon la risa tonta:
- Espera papá, no te vayas, ayúdame con la cremallera delvestido, porque yo sola no puedo y este ya ves como está. Jajaja 
- Está bien, cariño, no te preocupes. 
Me situe detrás de ella y le bajé la cremallera del vestido un poco,pero ella me dijo:
- Baja mela hasta abajo, porque el vestido es muy ceñido y salemuy mal. 
Se la bajé hasta el final, que quedaba justo donde empieza suculo, ella sacó sus brazos del vestido, puso cada una de sus manos a un ladodel vestido y rápidamente se desprendió de él sacándose lo por los pies que yatenía descalzos, a la vez que decía:
- Bufff... ¡Qué alivio! estaba encorsetada. 

Yo me quedé allí parado, mirando, sin poder creerme lo queacababa de salir del vestido. 

novia

Tenía delante de mí a mi hijacon un conjunto de ropa interior negro impresionante. 
Medias sujetas con un ligero, unas pequeñas braguitas y unsujetador transparente que dejaba adivinar los pezones de sus tetas... Uffff
Aquello me produjo una excitación instantánea y solo salí de miestado de shock cuando mi hija me dijo:
- Papá, ya que estas aquí, ayúdame a quitarle la ropa a Antonio,que yo sola no voy a poder. 
Antonio se había quedado frito y hasta roncaba. 
Visto que aquello iba para rato me quité la chaqueta y lacorbata para estar más cómodo. 
Yo empecé por quitarle los zapatos, mientras mi hija le quitabala corbata poniendo su culo a la altura de mi cabeza. 
Luego, entre los dos conseguimos sentarle y quitarle la chaquetayo viendo las tetas de mi hija desde arriba... 
Uffff... El cuerpo de mi hija me tenía obsesionado, mi pene seme había puesto duro y hasta me dolía, encerrado dentro de mis calzoncillos ymi pantalón.
Luego ella le desabrocho el pantalón y intentó bajárselo, perono podía y le tuve que ayudar yo también.
Yo ya metido en la faena, empecé a desabrocharle los botones delchaleco y la camisa y otra vez, entre los dos, lo sentamos y le sacamos las doscosas a la vez.
Mi hija estaba todo el tiempo riéndose, con esa risa tonta frutode las copas y desde luego, era totalmente ajena a lo que la visión de sucuerpo estaba produciéndome a mí.
Una vez en ropa interior, entre los dos lo situamos en una posiciónmás cómoda, en un lateral de la cama, boca abajo, por si vomitaba no se ahogarácon el vómito.
Y mientras yo acababa de colocarlo, oi decir a mi hija:
- A la mierda el sujetador... Ufff ¡Qué alivio!
Y cuando levanté la cabeza me encontré con mi hija con su par detetas al aire y con una de sus piernas subida en la cama, tratando de liberarlas medias del ligero.
Creo que no era consciente de que yo seguía allí, pero me sacóde dudas cuando dijo:

- Mierda de corchetes, papá, mira a ver si tu consigues abrírmelo.



incesto

Yo totalmente abstraído por lasituación me acerqué y una vez que vi cómo iba aquello liberé las sujeciones deuna pierna, mi hija bajó esa y subió la otra, con lo que agachado como yoestaba, mi cabeza quedó situada a la altura de su ombligo... Ufff
Mis manos temblaban cuando las metí entre sus muslos paradesabrochar los corchetes de la otra pierna.
Una vez liberado el ligero mi hija se lo quitó y se sentó en lacama para quitarse las medias.
Yo ahí ya pensé que, o no era consciente de que se estabaquedando totalmente desnuda delante de mi o que lo estaba haciendoconscientemente esperando mi reacción.
Y mi reacción fue que me agaché y comencé a quitarle una de lasmedias.
Mi hija puso sus manos en mi cabeza y comenzó a acariciarme elpelo.
Yo levanté la cabeza para mirarla a la cara, ella no decía nada,solo me dedicó una amplia sonrisa y siguió acariciando mi pelo.
Yo le quité la primera media, empecé a bajarle la segunda, se lasaqué y permanecí agachado como esperando que mi hija dijera algo, pero ella nodecía nada, había dejado de acariciarme el pelo y además había dejado dereírse.
Me puse de pie dispuesto a marcharme, quedando frente a mi hijaque permanecía sentada y le dije:
- Bueno cariño, si no necesitas nada más me voy a mi dormitorio.
Y cuando me iba a dar la vuelta para marcharme siento como mihija me detiene agarrándome de la cintura de mi pantalón, metiendo su mano pordetrás del cinturón y me dice:
- Espera papá, porque ahora quiero hacer yo algo por ti.
Yo me quedé quieto y ante mi perplejidad, comenzó adesabrocharme la correa, el botón del pantalón, me bajó la cremallera, me bajóel pantalón, me bajó los calzoncillos y mi pene al verse liberado salto comoimpulsado por un resorte y quedó tieso a pocos centímetros de su cara.
Ella lo agarró con una de sus manos, tiró hacia atrás de la pieldejando al descubierto mi glande, lo lamio con su lengua unos segundos, luegose lo metió en la boca y comenzó a chupársela.
Solo entonces, con mi pene en su boca levantó sus ojos y me mirócon una sonrisa de complicidad.

Yo me desprendí de la camisa agarré su cabeza con mis manos ycomencé a acariciar su pelo.

hija

No me lo podía creer, mi hijame la estaba chupando la noche de su boda y con su marido roncando al lado...Ufff
Me estaba gustando demasiado, mi hija sabia chuparla muy bien,pero ya puestos yo no me iba a conformar con una chupada, haría algo con lo quehabía fantaseado muchas veces, pero que nunca pensé que pudiera conseguirloFOLLARME a mi Hija y ahora no iba a desaprovechar la oportunidad que se mehabía presentado.
Saqué mi pene de su boca, mi hija me miró con cara de sorpresa,yo la hice la señal de silencio poniéndome el dedo en la nariz, ella comprendiólo que venía ahora, porque supongo que también lo había pensado, así que sequitó las bragas, metió su culo hacia dentro de la cama y se tumbó de espalda.
Yo me acerqué, apoyé sus piernas en mis hombros, enfile mi penea la entrada de su vagina y la penetre metiéndosela hasta dentro de un soloempujón.
Ella dio un gemido contenido y me miró con cara de deseo.
Yo comencé a fallármela como si me fuera en ello la vida,sintiendo el placer más grande que un hombre puede sentir.
Mi hija no tardó en tener un orgasmo tapándose la boca con susmanos para no meter demasiado ruido, aunque los ronquidos de su marido hubierancontrarrestado sus gemidos.
Yo tampoco tarde mucho en correrme, porque estaba muy excitado.
Se lo dije en voz baja:
- Cariño, me voy a correr ¿Lo quieres dentro?
- Sí, papá échame tu semen dentro, siempre he soñado conquealgún día lo harías.
Vaya, resulta que mi hija también había tenido fantasíasconmigo, como yo con ella y ahora los dos estamos cumpliendo nuestras fantasíaspor fin. 
Se la metí hasta dentro y comencé a vaciar todo el contenido demis testículos en lo más profundo del cuerpo de mi amadísima hija...Uffffff. 
Mi hija reaccionó con otro orgasmo, empalmándolo con el anteriory no pudo evitar decirme, tratando de no gritar:
- ¡oh dios mío!, papá... Siento el calor de tu semen dentro demiiii.. Te amoooo... Te amoooo.. ohoho.. Como me gustaaaa... 
Cuando terminamos de corrernos los dos se la saqué y me tumbé asu lado los dos tratando de recuperar el aliento. 

Y hablamos, empecé yo diciéndola:

padre e hija

- Ni en mis mejores sueños mehubiera imaginado que cumpliría la fantasía de tener sexo con mi hija, el amorde mi vida. 
Ella con una risita contenida me dijo:
- Pues yo podría decir lo mismo, porque siempre te he queridomucho como el maravilloso padre que eres, pero también te amaba con ese amoradolescente que permanece para siempre y ahora tengo tu semen dentro de miútero y hasta me podrías haber embarazado, porque no estoy protegida.Precisamente si hemos decidido casarnos es porque creíamos que había llegado elmomento de ir a por un hijo. 
Esto ya si que me dejó perplejo y con sensaciones encontradas ledije a mi hija:
- ¿De verdad me estas diciendo que podría haberte embarazado porcorrerme dentro de ti? ¿Pero porque no me dijiste que me corriera fuera cuandote lo pregunte? 
- Pues porque en ese preciso momento fue cuando fui conscientede que, si te corrías dentro, podría quedarme embarazada de mi padre, el hombreque es mi amor. Es algo que nunca imaginé que pudiera suceder, pero al presentársemeesa posibilidad, la quise aprovechar. 
- Joder, cariño, si me lo dices así, por mi, ojalá que se puedacumplir tu deseo y te quedes embarazada con mi semen, pero para aumentar lasposibilidades vamos a hacerlo otra vez y me volveré a correr dentro de ti,ahora ya con la intención de embarazarte. 
Ella se puso a cuatro y me dijo:
- Ahora follarme como si fuera tu perrita y solo avísame cuandote vayas a correr, porque quiero sentirlo y disfrutarlo. 
Yo sin salir de mi asombro me situé de rodillas detrás de ella,enfile mi pene a la entrada de su coño del que goteaba el semen de mi recientecorrida, la agarré de sus caderas con mis dos manos y de un empujón se la clavéhasta dentro y comencé a fallármela como loco, con la idea fija en mi mente deque en ese momento era un macho que estaba inseminando a una hembra parapreñarla, con el morbo añadido de que esa hembra era mi queridísima hija. 
Mi hija gemía y jadeaba como una animalita ensartada por sumacho. 
Cuando sentí que me corría de nuevo se lo dije, como ella mehabía pedido que hiciera:
- Me corro, cariño... Me corrooo... 
Se la metí hasta el fondo, me quedé quieto y le volví a llenarsu útero con mi semen. 

Mi hija ya tenia fija en su cabecita la idea del embarazo y medecía, sin gritar y con frases entrecortada por el orgasmo qué estaba teniendo:

Boda e incesto

- Siiii... Papaaaa... Dame todotu semennn... 
Embarazameee... Preñameee... Siiiii.. 
Esto la había excitado demasiado y encuanto se la saqué se diola vuelta y se me tiró encima comiéndome a besos. 
Nos tumbamos los dos desnudos y empezamos a besarnos y aacariciar nuestros cuerpos, mientras nos decíamos lo mucho que nos queríamosobviando qué al lado teníamos a su marido roncando, la cama era de esas de 2x2y cabíamos perfectamente los tres, con bastante espacio entre nosotros dosabrazados y su marido al otro lado. 
Mi hija estaba exultante y mientras acariciaba mi pene y mis testículosme decía:
- Gracia papá, muchas gracias por hacerme tan feliz, gracias pordarme la mejor noche de boda que una mujer puede tener. 
Nunca pude imaginar que en mi noche de bodas mi padre sería minovio y que, con esto que estoy acariciando, casi con toda seguridad, me acabasde embarazar. 
Ahora mismo tengo mi útero lleno de tu semen y soy la mujer másfeliz del mundo. 
Yo, mientras correspondía a sus besos y la acariciaba le decia:
- Las gracias te las tengo que dar yo a ti, por permitirmedisfrutar de tu cuerpo y sobre todo, si fuera así, por escogerme como padre detu primer hijo, eso sería un auténtico honor para mí porque sería tu padre y elpadre de tu hijo... Ufff... Una auténtica locura... Ojalá que se cumplan tusdeseos, que ahora ya, también son los míos.
Entre las caricias de mi hija y la morbosa conversación queestábamos teniendo, mi pene se me había vuelto a poner duro y mi hija alcomprobarlo, me dijo:
- Vamos a aprovecharlo, papá, ahora vamos a hacerlo en laposición tradicional, de misionero, porque así nos vemos las caras y nospodemos seguir besando y además conseguiremos que entre más semen en mi útero,tanto del que me metas ahora, como del que aún tengo ahí de tus anteriorescorridas. 
Nadie mejor que ella, que es ginecóloga, conoce el aparatoreproductor femenino, así que se supone que sabía muy bien lo que decía. 
Yo no me hice de rogar, ella abrió sus piernas, yo me metí entreellas, ella elevó sus rodillas yo puse mi pene en la entrada de su chorreantecoñito, di un ligero empujón y mi pene se deslizó por su supe lubricada vaginahasta el fondo. 

Me apoye en mis codos para no aplastarla con mi peso y comencé afallármela despacito, porque está vez, que suponía que sería la última, queríadisfrutarlo al máximo, sintiendo el roce de los duros pezones de sus tetas enmi pecho y viendo la cara de felicidad de mi hija. 

boda

Luego bajé mi cabeza y comencéa besarla apasionadamente, metía mi lengua en su boca y ella me la chupaba comosi se la quisiera comer. 
Ella también metía la suya en mi boca y yo se la chupaba deigual manera. 
Intercambiábamos abundante saliva y a mi me volvía loco su sabory su aliento. 
Luego empecé a acelerar mis penetraciones y liberé su boca paraque pudiera respirar bien. 
Ella me miraba con cara de entrega total, en esos momentos, losdos estábamos fundidos en uno solo, ella era mía en cuerpo y alma y yo era suyode igual manera. 
El amor que siempre habíamos sentido el uno por el otro nos lo estábamosentregando de la forma más intensa que se lo pueden entregar un hombre y unamujer y a ese sentimiento se unía adema, el cariño que nos teníamos como padree hija. 
Mi hija comenzó a tener un orgasmo suave, porque yo empecé asentir las contracciones de su vagina en mi pene, pero no gritaba, ni decíanada, estaba concentrada mirándome fijamente, como expectante, esperando mireacción. 
Y yo reaccione como ella esperaba, sentí que me corrían tambiény se lo dije:
- Me voy a correr cariño, voy a volver a llenarte con más semen,voy a embarazarte, como es tu deseo... 
Se la metí hasta el fondo y comencé a vaciar de nuevo elcontenido de mis testículos dentro del cuerpo de mi amada hija, ahora sí, contodo mi deseo de embarazarla. 
Mi hija al oír mis palabras y sentir el calor de mi semen, meagarró con sus dos manos mi culo, apretándome con todas sus fuerzas contraella, en un claro intento de que mi corrida entrará directamente en su útero y,ahira sí, comenzó a decirme, entre jadeos y gemidos:
- Siiii, papaaaa... Siii... Así.. Así... Correte otra vez dentrode tu hija... Embarazarme... Preñameeeee... Quiero tener un hijo tuyoooo...Ahahah... Oh.. Ohhhhh... Que placerrrrr... 
Terminamos besándonos apasionadamente, mientras mis pobrestesticulos vertian hasta la última gota de semen dentro de ella y lascontracciones de su vagina se hacían más suaves, finalizando ella también suorgasmo. 
Nos separamos, pero seguimos besándonos y acariciándonos un ratomás. 
Luego yo ya le dije que me iba a mi habitación, porque eran másde las 5am, llevábamos más de dos horas sin parar y ambos teníamos quedescansar. 

Me puse mi ropa, salí de su habitación y me fui a la mía. 

novia

Al día siguiente desayunamosjuntos y después, ellos salieron para el aeropuerto, porque se iban 15 días deviaje de novios y yo me vine para mi casa. 
Pero cuando nos despedimos y ellos comenzaron a andar, mi hijase giró, se puso una mano en su vientre y me dijo con una amplia sonrisa:

- Adiós "papá" 

incesto

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