You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 6

Al ver que estaba sudando, me dio un refresco para refrescarme un poco mientras se ponían a trabajar entre una pila de libros abiertos. Salí atrás y cuando vi una pequeña silla en el patio fui, me senté en ella y comencé a observar las nubes mientras disfrutaba de la bebida. En ese momento recordé lo que había visto la vez anterior en el patio cercano, cuando ese hombre se había masturbado frente a mí con la evidente intención de que lo viera. Fue por esta razón que no pude evitar mirar hacia allí, comprobando que no había nadie allí. Estaba absorto en contemplar el horizonte, cuando de repente escuché una especie de silbido proveniente del área de la casa de al lado. Miré hacia allí y vi al mismo joven de unos veinte años que ahora me sonreía. Le devolví la sonrisa, lo que debió haberle causado cierta sensación de confianzaporque acercándose a mí dijo:
"Hola... ¿Cómo estás, Elsita?
"Oh... ¿Sabes mi nombre? Respondí sorprendido.
"Por supuesto que lo sé..."
"Pero cómo...
"Porque mi primo me dijo que..."
"¿Y quién es tu primo?"
— Anita...
— Bueno... No lo sabía..." Dije dudosamente
"Ves... y también sé que siempre vienes con tu tía Rebeca, que es compañera de colegio de mi prima pequeña... y él viene a hacer los deberes con ella...
-Sí...es verdad.
Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 6
-¿Quieres que te acompañe un rato para que no estés solo?
— Si quieres...
Mientras estaba sentado en el suelo, las ideas comenzaron a fluir en mi cabeza, sospechando que tal vez todo lo que lo había visto hacer la vez anterior era parte del jugo que me estaban enseñando. Entonces, abandonando mis preocupaciones, me preparé para cooperar en este nuevo episodio para descubrir qué estaba conspirando el hombre para hacer conmigo. Realmente no tuve que esperar mucho para descubrirlo, ya que me di cuenta de que él miraba insistentemente mis piernas, que desde su perspectiva podía ver perfectamente en mis muslos. Sintiendo su mirada ardiente deseando penetrar con ardor en el oscuro pasaje de mis piernas, pensé que sería algo nuevo participar de alguna manera, así distraídamente comencé a abrirlas poco a poco para que él se conformara con su anhelada contemplación. En cierto momento me agaché para recoger la botella de refresco del suelo y ofrecerle una bebidacon lo que aproveché para quedarme con mis extremidades totalmente a su disposición y donde seguramente ahora podía ver claramente mis bragas. Atento a sus reacciones noté que sus mejillas adquirieron un tono rojizo, lo que indica que mi estrategia había funcionado. Se deleitaba con la observación sin parpadear ni un momento, sin querer perderse por nada en el mundo de espectáculo que mis rincones ocultos le ofrecían. Después de un rato de divertirnos de esa manera, pude ver que el bulto crecía debajo de sus pantalones, por lo que lo tocaba una y otra vez con una de sus manos. Una maniobra tan obvia sólo sirvió para emocionarme más, hasta que finalmente observé cómo el joven se abría los pantalones para sacar su garrote vertical, mostrándolo descaradamente y sin ningún protocolo frente a mis ojos ardientes.Fijé mis ojos en ese pájaro negruzco que sobresalía bloqueando entre sus piernas, mientras comenzaba a frotarlo suavemente, tirando de la piel hacia arriba y hacia abajo. Toda la visión en su conjunto sólo sirvió para preparar el terreno, pues sabiendo que ya tenía demasiado calor, de repente me dijo:
—¿Te gusta?...¿quieres tocarlo?
sex
"Sí... ssi..." Respondí con voz temblorosa
El joven se levantó y acercó la polla hinchada a mi cuerpo, ordenándome inmediatamente:
— Anda, tócalo... agárralo con tus manitas y frótalo lentamente...
"Pero—"
"¿Qué pasa?"
"Es solo que... Tengo miedo de que salgan a vernos..." Dije con miedo
"No lo harán, te lo aseguro..."
"¿Y cómo lo sabes?"
"Porque lo sé", respondió con decisión
Cuando escuché su comentario me di cuenta de que efectivamente esto era parte del plan de Anita y que si así fuera, de ninguna manera vendría a molestarnos. Alentado por mis propias deducciones, extendí la mano y tomé su pene enrojecido, medio doblado hacia arriba por la dureza, mirando el pequeño agujero en el centro de su glande rojo.
latina
— Anda tállale la manita... Sirviendo suavemente, Linda...
Comencé a frotar ese cañón de carne caliente de adelante hacia atrás, moviendo mi piel lentamente mientras observaba con asombro cómo latía ese bulto magullado del que comenzaban a brotar unas gotas de elixir blanquecino. Seguí manipulando ese delicioso silbato vertical hasta que tuvo que detener mis movimientos diciendo:
"Espera, Elsita... espera... Quita la mano por un rato...
— Oh, ¿por qué? Le pregunté extrañamente
—Porque sí...espera un ratito solamente... Te lo diré cuando lo vuelvas a jugar...
Vi que el joven cerró los ojos, echando el cuerpo hacia atrás mientras su pene flotaba en el aire totalmente endurecido. Mientras miraba unas gotas más gruesas en la punta de mi pene, me di cuenta de que casi venía, que era el motivo de su inesperada petición. A pesar de la breve espera, me moría de calor, porque debo decir que aunque antes había agarrado la polla de papá cuando jugábamos al baloncesto, la verdad es que nunca lo había hecho con alguien ajeno a mi familia. En el fondo deseaba que me pidiera que me lo metiera en la boca, pues ver las gotas blanquecinas de leche saliendo del pequeño agujero en su cabeza me producía un rugido indescriptible que sólo podía calmar de esa manera. El tipo dejó pasar un par de minutos y, como si hubiera adivinado mis pensamientos, me dijo:
— ¿Te gustaría probarlo?
—Sí —respondí con la cara llena de deseo.
katherine
-Bueno, vamos... abre la boca...
No sólo obedecí su petición, sino que me acerqué lo más que pude a la cabeza de color donde barnizaba ese semen semitransparente, que ahora veía balancearse una y otra vez como si fuera la boca de un pez que acababa de ser sacado del agua y trata en vano de sacar aire para sobrevivir. Cuando me vio con la boca bien abierta, empujó su polla entre mis labios temblorosos, que recibieron con dulzura ese caramelo de placer que por primera vez entró en mi cavidad bucal. Quería aprovechar para deleitarme por completo con el sabor agridulce de su silbato endurecido, que de repente empezó a entrar y salir de mi boca una y otra vez mientras probaba con gusto los elixires blanquecinos que emanaban de su interior. No hace falta decir que esa nueva experiencia me transportó al paraíso del placer,Está claro por qué las mujeres tienen una preferencia especial por las artes mamatorias. También reconocí que aunque el sabor del pene de un hombre era muy similar al de los jugos vaginales de mi tía, era muy diferente al sabor del semen masculino del flujo femenino. Y eso debe haber sido porque la leche de un hombre es completamente diferente de los efluvios producidos por el orgasmo de una mujer. Pero pronto mis pensamientos fueron interrumpidos por el feroz golpeteo de los ríos de leche que comenzaron a brotar con fuerza del interior del silbato de aquel hombre, inundando mi garganta complaciente como una tormenta repentina, que no podía contener el flujo blanquecino y espeso de ese torbellino de semen caliente, viéndome obligado a separarme abruptamente de esa barricada de delirio. que como si fuera un resorte que se libera de repente,vibró violentamente en el espacio frente a mi cara moviéndose en todas direcciones. Mientras tragaba con deleite los abundantes arroyos de savia vital, observé cómo gran parte del agresivo torrente aterrizaba en el suelo, regando el suelo con ese fértil material lechoso. Al darse cuenta de que mi garganta se había liberado del espeso elixir al tragar toda la leche, el joven volvió a meter su polla en mi boca con la firme intención de que terminara de beber los últimos chorros que seguían fluyendo incesantemente. Ardiendo de calor y perdido en un mar de deseos indescriptibles, chupé esa polla endurecida de la que salía el líquido caliente y aceitoso con menos fuerza que antes, hasta que por fin cesó el torrente. Al darse cuenta de que ya no había licor dentro, el hombre lo sacó de entre mis labios y quitándose la camisa comenzó a limpiar el silbato fangosoy luego hice lo mismo con mi cara y mi boca, que sin duda mostraban los restos de la batalla mamatoria que habíamos tenido.
big cock
-Oh mamita... ¿significa eso que la prima de Anita estuvo de acuerdo con ella?
—Sí, Cielo Riveros... —entonces descubrí que todo lo que sospechaba era verdad...
— Mmm.... era parte del pequeño juego, ¿no?
— Exactamente...
— Oh mami... Me imagino lo que disfrutaste cuando lo chupaste... porque cuando mi papá me lo puso en la boca esa noche y lo chupé a mí también me gustó mucho...
—¿De verdad te gustó, Linda?
—Sí, mami...y yo también sabía cómo sabía su leche... ¿Recuerdas que en ese momento llegaste y nos descubriste?
-Sí, Rubicita... Lo recuerdo muy bien...
— Oh, mami.... Quiero chupar la cosita de papá otra vez...
-Lo sé, pequeño... Lo sé... pero habrá tiempo para eso...
-Sí... ¿pero me prometes que volveré a chuparle la orina a papá?
"Te lo prometo..." pero ahora déjame seguir hablando contigo porque aún no he terminado esa parte...
"Sí... si... continúa...
Para entonces ya no llevaba la cuenta de las venidas que había experimentado; pero a pesar de eso mi polla seguía pidiéndome más y más, así que le hice una señal a Mirian Caballero para que continuara con su historia.
“Cuando terminamos de limpiar, el joven me dijo que tenía que irme porque seguramente mi tía y su prima pronto saldrían a hablar conmigo. Y así fue, pues no habían pasado ni cinco minutos desde que entré en su casa, cuando Anita apareció en el patio diciéndome:
"Puedes entrar ahora, Elsita... ya hemos hecho nuestra tarea...
— ¿Y ahora jugaremos?
— Si, linda... anda, ven conmigo...
cielo
Ambos entramos a la casa y Anita cerró la puerta desde dentro. Pude ver que ella estaba tratando de asegurarse de nuestra privacidad para evitar sorpresas. Estaba claro que estaba más que dispuesta debido al intenso bramido que el acto de amamantar con ese hombre había provocado en mí, y sólo anhelaba que comenzaran su pequeño juego, que sin duda disfrutaría con mucha mayor pasión que nunca. Cuando entramos al dormitorio, mi tía Rebe ya nos estaba esperando y le dijo a su amiga:
"Annie... Creo que ya era hora...
-Sí, Rebeca. -respondió la otra-
— ¿Y esta vez qué jugaremos?
"Oh cariño, será un juego nuevo que sé que te encantará", dijo mi tía
"Sí, así es, Elsita... se llama "El toquetito" y sé que lo disfrutarás tanto como nosotros", dijo Anita
— ¿Y cómo es? Pregunté con entusiasmo y calidez
deepthroat
— Se trata de esto: usaremos un juguete muy especial que Anita ha guardado. ¿Es una cosita que se parece mucho al pene de un hombre... uno de nosotros primero lo hará como hombre y lo pondrá en el otro... y luego invertiremos los roles... ¿Entendiste? dijo la amiga de mi tía
"Sí..." ¿Pero qué pasa conmigo?
"Oh bonita... sólo ayudarás a quien la haga hombre..."
— Oh no... ¿y por qué? Dije un poco decepcionado
"Porque es peligroso..." todavía eres muy pequeño y esa cosa puede hacerte daño..." comentó mi tía en tono cariñoso intentando convencerme
—¿Es muy grande? Pregunté interesado
"Sí, bonita..." y lo verás ahora mismo", dijo mi tía, haciéndole señas a su amiga para que lo sacara
Anita se acercó a un viejo armario de madera con una llave en la mano y, metiéndola en el cerrojo, abrió un cajón del que sacó un dispositivo que en realidad contenía un pene de enormes dimensiones. Me sorprendió ver lo grande que era, porque cuando lo comparé mentalmente con la polla del niño que acababa de chupar en el jardín, y con la polla de mi papá cuando se folló a la tía Rebbe la noche anterior, de ninguna manera competían con ese trozo de hule rosa que parecía sujeto a correas de cuero. Pregunté de inmediato:
"¿Y entonces qué haré?"
"Oh, bonita... No te preocupes... también puedes jugarlo como hombre... pero no como mujer... ¿crees?
"Sí...si quiero..." Respondí con ardor sabiendo que también tocaría con ellos en ese nuevo acto
Con movimientos rápidos los dos amigos comenzaron a desvestirme mientras hacían lo mismo el uno con el otro. Podía oír la respiración agitada de las dos jóvenes que de repente se habían convertido en mis admirables maestras del sexo prohibido. Cuando los tres nos quedamos como Adán y Eva en el paraíso, la caliente Anita comenzó a ponerse las correas alrededor de su cintura corta, mientras mi tía embarazada la ayudaba mucho. Durante el breve intervalo pude admirar los enérgicos cuerpos de las dos mujeres, que exhibían descaradamente su exquisita y contrastante belleza, pues, como he dicho, el de mi tía era de una blancura de alabastro, mientras que el de su amiga mostraba su exuberante piel morena, que, lejos de empequeñecerla ante la otra, la hacía lucir tan hermosa como era. Cuando terminaron de sujetar el arnés alrededor de las caderas de Anita,Mi tía me tomó de la mano y me llevó a la cama, donde se colocó en posición de perrito, entendiendo que esta era sin duda la posición más adecuada para recibir al intruso de látex que vio moviéndose como un resorte frente al frondoso pubis de Anita. Ella también tomó posición en el colchón, parada justo detrás del culo de mi tía, y haciéndome señas dijo:
-Vamos Elsita...pon la punta en la entrada de la cuquita...
Curvy
Obedeciendo el pedido rápidamente, tomé el bastión de goma en mis manos, aprovechando para apretarlo un poco y comprobando al mismo tiempo la suavidad y textura del material del que estaba hecho. Apunté con mi gruesa cabeza hacia la entrada de la gruta dorada de la tía Rebe, que en ese momento noté que estaba completamente mojada por efluvios vaginales, mientras que la otra caía gradualmente sobre su grupa. Con una maestría que nunca olvidaré, Anita puso su pene erguido dentro del laberinto secreto de cabello rubio de mi tía, perdiendo gradualmente de vista de sí misma y ahora dedicándose a examinar los pliegues internos de su vulva abierta y anhelante. Pronto los movimientos se intensificaron, provocando en la otra un ardor incomparable, pues empezó a gemir que aumentaba de tono,y su amiga tuvo que decirle que no gritara tan fuerte a riesgo de ser escuchada por los vecinos. Tuve que seguir siendo observador, pero no estaba menos caliente por eso, ya que no podía escapar de los efectos lujuriosos que me causaba la vista, así que sumergí uno de mis dedos en mi hendidura, masturbándome frente a los dos amantes, que ya jadeaban en una furia irreprimible. mientras continuaban moviéndose uno sobre el otro. Durante mucho tiempo Anita cabalgó sobre el culo de mi tía metiendo y sacando ese trozo de polla de goma que de repente apareció ante mis ojos para desaparecer inmediatamente de la vista, hundiéndose hasta las profundidades de sus entrañas ardientes. No sé cómo la tía Rebe pudo meter un falo tan tremendo y grueso dentro de su delicado coño,lo que me permitió comprobar que los pliegues vulvares de una mujer se dilatan al máximo cuando son penetrados por un gallo de tal tamaño. También descubrí que debido a su increíble textura, el cañón de látex desigual encajaba perfectamente en la estrecha gruta de la tía Rebe. Pero lo que más me sorprendió fue ver que una mujer bien puede interpretar el papel de un hombre sin necesidad de la presencia de hombres en absoluto, pudiendo disfrutar de ambos en un doble papel donde ambos se divierten al máximo protagonizando ambas naturalezas sexuales al mismo tiempo. «poder disfrutar de ambos en un doble papel donde ambos se divierten al máximo protagonizando ambas naturalezas sexuales al mismo tiempo. «poder disfrutar de ambos en un doble papel donde ambos se divierten al máximo protagonizando ambas naturalezas sexuales al mismo tiempo. «
"Entre gemidos agudos y bramidos, observé que la tía Rebe comenzó a aferrarse con mucha más fuerza a los muslos de su amiga, quien, al darse cuenta de que se acercaba el clímax, atacó con mayor furia y violencia a ese culo blanco del delirio, intensificando con mucha más velocidad los ataques al moño del otro. Los gritos de placer que anunciaban el orgasmo no tardaron en llegar, por lo que muy pronto mi tía explotó en una venida salvaje que, como siempre, la hizo pronunciar una serie de frases escatológicas llenas de obscenidades aludiendo al bramido que estaba experimentando. Anita, por su parte, cumplió al máximo su papel de macho, entrando y saliendo con furiosos empujones desde la hendidura vibratoria de mi tía, quien finalmente se interpuso entre gritos de alegría y una serie de palabras groseras, jadeando y sollozando con una locura sin precedentes.Cuando sus espasmos cesaron, Anita me dijo:
Yamile
-Vamos, Elsita... ayúdame a sacarle la polla...
La ayudé con alegría en esa caliente maniobra expiatoria, pudiendo detectar la abundante humedad lechosa con la que había untado el tremendo candado de goma. Sintiéndose aliviada de la enorme polla, mi tía se arrojó sobre la cama con los ojos cerrados, todavía conmocionada por los delirantes momentos de placer que acababa de disfrutar. Después de un par de minutos, fue Anita quien la instó a levantarse de la cama para proceder a abrocharse el cinturón del deseo. Entre los dos colocaron el arnés alrededor de las hermosas caderas de la tía Rebe, quien después de haberla convertido en mujer, de repente y como por arte de magia se convirtió en hombre, dispuesta a ejercer su envidiable papel con el ardor que la caracterizaba. La amiga ya estaba en la misma posición de 18 piernas, con la cabeza enterrada entre las almohadas, mientras la tía Rebe la mantenía encimaexplorando con su caliente visión los intrincados secretos de su oscuro culo. Ella me hizo una seña para que me subiera a la cama con ella y me ordenó:
-Vamos, bonita... ahora pon la punta en la entrada de ella...
Riveros exclusive
Una vez más asumí la deliciosa tarea de colocar la punta gruesa del miembro de goma en la grieta de la hendidura de Anita, de donde fluían abundantes ríos de efluvios seminales que sin duda contribuirían a la anhelada penetración. La tía Rebe arremetió contra el pequeño pecho abierto de su amiga, empujando el falo de látex endurecido hacia esa caverna oscura llena de pelos tan negros como la noche. Muy pronto me di cuenta de que el enorme bastión se había perdido en las profundas inmensidades del otro, mientras mi tía iniciaba el ritual danzante y rítmico que hacía la penetración más caliente, entrando y saliendo de casa de su amiga con un deleite sin igual. Cuando miré la cara de mi tía me di cuenta de lo bien que interpretaba su papel y de lo mucho que le encantaba interpretar al cazador de machosporque una sonrisa de lujuria recorrió su rostro confirmando incluso que disfrutó más de este último acto que del primero. Esta última pregunta me animó aún más a ser yo quien me pusiera las correas para sentir por primera vez en mi vida esa lascivia ardiente que vi brillar en los ojos ardientes de la tía Rebe, que seguía moviéndose violentamente montada en el oscuro culo de Anita, que ya empezaba a exhalar los ansiosos gemidos de bramidos ante los furiosos ataques de su amante. Las dos hembras permanecieron así durante varios minutos, mientras yo volvía a cargar con mi conejito, deseando furiosamente ver aquel extraño ayuntamiento. En un momento dado, fue Anita quien intensificó sus rápidos movimientos, pegándose de repente al pubis masculinizado de mi tía, de lo que deduje que pronto explotaría en un orgasmo delirante. Y efectivamente lo fue,desde que de repente empezó a gritar y sollozar pidiendo más polla al otro, que sabía complacer a su compañera de juegos moviéndose cada vez más rápido. La venida hizo su aparición en Anita manifestándose en una serie de empujones de su culo para que el gallo de látex se hundiera más profundamente en su hendidura, mientras lanzaba los típicos sollozos de la mujer empalada, en medio de extremos espasmos de placer que pronto la transformaron en una bestia. La tía Rebe aumentó con extraordinaria violencia sus empujones sobre el trasero de su amiga, hasta que se acostó en la cama, provocando que el falo de goma saliera irremediablemente de su húmedo conducto frontalLa venida hizo su aparición en Anita manifestándose en una serie de empujones de su culo para que el gallo de látex se hundiera más profundamente en su hendidura, mientras lanzaba los típicos sollozos de la mujer empalada, en medio de extremos espasmos de placer que pronto la transformaron en una bestia. La tía Rebe aumentó con extraordinaria violencia sus empujones sobre el trasero de su amiga, hasta que se acostó en la cama, provocando que el falo de goma saliera irremediablemente de su húmedo conducto frontalLa venida hizo su aparición en Anita manifestándose en una serie de empujones de su culo para que el gallo de látex se hundiera más profundamente en su hendidura, mientras lanzaba los típicos sollozos de la mujer empalada, en medio de extremos espasmos de placer que pronto la transformaron en una bestia. La tía Rebe aumentó con extraordinaria violencia sus empujones sobre el trasero de su amiga, hasta que se acostó en la cama, provocando que el falo de goma saliera irremediablemente de su húmedo conducto frontalprovocando que el falo de goma salga irremediablemente de su conducto frontal húmedo."provocando que el falo de goma salga irremediablemente de su conducto frontal húmedo."
porn facial
"Ante semejante espectáculo y siendo presa de una lujuria desconocida, no pude evitar arrojarme encima de ese hermoso culo marrón que vi temblar de alegría, hundiendo mi pequeña lengua en su hendidura anegada para beber el diáfano y cálido elixir que fluía de su interior. Comencé a lamer y lamer locamente los rincones de su tesoro oculto y oscuro mientras el manojo de pelo negro mojaba mis mejillas, terminando tan embarrado como un gatito cuando termina de beber la leche de su plato, ante la sonrisa cómplice de satisfacción de mi tía. Habiéndose recuperado de la agonía de su llegada, Anita se sentó y le dijo a mi tía:
— Rebeca... ya es hora de que le mostremos a Elsita lo que queremos...
"Sí..." Veamos linda, ven aquí para que podamos ponerte esta cosita en la cintura...
Me acerqué a ellos más que voluntariamente, sintiendo cómo los dos amantes me abrochaban el cinturón ajustándolo a la brevedad de mis caderas. Para mí fue un verdadero placer experimentar el contacto de los dedos de las dos mujeres sobre la piel de mi cuerpo, lo que contribuyó aún más a preparar el protagonismo ansioso de mi turno. Quería sentirme hombre; quería sentirme macho; Anhelaba saber lo que se siente poner una polla dentro del coño de una mujer, sin ser un hombre de verdad, pero sí, emulando el papel característico de una masculinidad prohibida. Entonces, cuando estuve lista, me miré con esas correas puestas y el tremendo bastón de goma que sobresalía erguido frente a mi región púbica, lo que me provocó un bramido indescriptible que no puedo expresar con palabras. Antes de empezar con mis primeras enseñanzas, mi tía me preguntó:
Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 6
-Ahora dime, querida mía... ¿Cuál de los dos quieres?
Sin dudarlo ni un momento le respondí con decisión:
"Para Anita..." Quiero ponérselo a Anita... y me ayudarás a colocar su polla en su hendidura...
-Está bien, Elsie... vamos, métete en la cama ahora...
La amiga de mi tía, al escuchar mi petición, dibujó en sus labios una sonrisa fugaz y ardiente, mientras se acomodaba en la hermosa posición de un cachorro que tanto le gustaba. No había duda de que Anita se sintió realizada al saber que la había elegido a ella en lugar de a mi tía, porque tenía al menos dos razones para sentirse halagada. Uno de ellos fue el hecho de ser golpeado nuevamente por ese brillante instrumento de placer; pero era indudable que la razón que más lo cautivó fue sentirse penetrado por una chica de mi edad, que satisfacía sus deseos pedófilos más íntimos y perversos. Después de habernos preparado para el ataque final, mi tía me colocó detrás de la popa elevada de su amiga, al mismo tiempo que estaba detrás de mí, con la clara intención de ayudarme en los ataques al trasero del otrosabiendo perfectamente que el peso de mi propio cuerpo no sería suficiente para darle la feroz batalla que su amiga esperaba. Tomando la feroz herramienta de goma en sus manos, la colocó en la entrada anegada de Anita, mientras comenzaba a empujarme sobre su trasero para que hundiera su pene en su gruta inflamada. La visión contrastante del objeto de color carne entrando en la oscura y peluda hendidura de Anita aumentó inmediatamente mi lujuria, así que me dejé caer con todas mis fuerzas sobre esa montaña ondulada que brillaba con sudor, penetrándola con lujuria hasta los rincones más internos de sus intestinos. Al mismo tiempo vi la brillante y estratégica maniobra de la tía Rebe, quien a mis espaldas me empujó con tremenda fuerza sobre el tembloroso culo de su amiguita, ayudándome de gran manera para que el falo de látex no saliera de su prisión.Una extraña sensación de bramido y lujuria nunca sentida se apoderó de mí, y no pude evitar lanzarle a la mujer que me atrapaba ardientes gritos de alegría que aludían a la aterradora pareja que protagonizaba. Fue entonces cuando me di cuenta de que el arnés tenía una especie de botón de goma que se metía entre los pliegues del coño y barría delirantemente mi corto y tierno clítoris, lo que irremediablemente aumentaba mi alegría y aumentaba igualmente mi pasión por terminar de comer ese hermoso culo que ahora tenía debajo de mí. Entre empujones empujé y saqué ese bastión dentro del negro de Anita, mientras la tía Rebe me empujaba más fuerte para evitar un desajuste no deseado. No puedo decir con seguridad si fueron minutos u horas los que pasé poniendo y sacando ese palo endurecido de la fabulosa gruta de la bella y ardiente Anita;teniendo que interrumpir la felación cuando empezó a gritar como una loca exhalando gritos tan tremendos que ahora era mi tía quien tenía que cubrirse la boca con una de las manos para evitar que sus gritos se escucharan afuera. En ese momento me di cuenta de que si mi tía era una pequeña zorra que gritaba y pronunciaba frases morbosas, Anita la superó en ese aspecto cuando se dio cuenta de que sus tremendos gritos llevaban una carga mucho más obscena y juguetona que los que jamás había escuchado pronunciar a mi tía, incluso en sus momentos más calurosos."Anita la superó en ese aspecto cuando se dio cuenta de que sus tremendos gritos tenían una carga mucho más obscena y juguetona que los que jamás había escuchado pronunciar a mi tía, incluso en sus momentos más calurososAnita la superó en ese aspecto cuando se dio cuenta de que sus tremendos gritos tenían una carga mucho más obscena y juguetona que los que jamás había escuchado pronunciar a mi tía, incluso en sus momentos más calurosos
sex
"-Esa experiencia de escuchar toda esa serie de tonterías morbosas de la amiga de mi tía no solo me hizo sentir más avergonzada de lo necesario, sino que también me hizo comprender que ella disfrutaba sentirse subyugada por una chica como yo como nunca antes; por saber que la tía Rebe tenía más experiencia con ella magistralmente, No fue eso lo que provocó en ella un grado tan alto de lujuria sino el hecho de satisfacer sus antojos pedófilos. Por mi parte, disfruté abiertamente del exquisito toque del botón del arnés que frotaba mi cuquita con mucha más delicadeza que cualquier dedo humano, por eso también exploté casi al mismo tiempo que Anita, viniendo a mí en tremendos chorros de poca agua que me causaron un éxtasis tan tremendo y desconocido que comencé a llorar con una intensidad tan abrumadora que mi tía estaba más preocupada de lo necesario.pensando que tal vez era presa de algún tipo de arrepentimiento. Anita se desplomó temblando de alegría en la cama y su pene salió con un chasquido de su vulva, y yo también me posé sobre ella entre gritos y gemidos sollozantes, con nuestros cuerpos llenos de sudor por el inusual ejercicio, mientras la abrazaba alegremente y agradecida por haberme dado un placer tan increíble. Fue entonces cuando escuché a mi tía preguntarme:
"¿Qué te pasa, querida?... ¿te sientes mal?"
Ni siquiera pude responderle, porque las palabras no podían salir de mi garganta; indicando con sólo uno de mis dedos que no me pasaba nada. Ella comprendió de inmediato que mis intensos sollozos se debían más al placer que a cualquier otra causa, por lo que se arrojó sobre nosotros, perdiéndose y divirtiéndose también en medio de esa mezcla de miembros palpitantes por la lujuria alcanzada. Después de unos minutos de intensa alegría, fue Anita quien recuperó la cordura y, sentada, le dijo a mi tía:
-Sí, Rebecca... Es hora de que paremos... No quiero que mi madre regrese y nos encuentre jugando...
latina
"Sí, Annie—" tienes razón...
Los tres nos levantamos de la cama y entre los dos nos quitaron las correas, y luego asumimos la tarea de ponernos la ropa. Cuando habían ordenado la cama, Anita encerró el objeto del deseo, mientras le besábamos de despedida en la boca. Anita me dijo:
-Dime, Elsita... ¿Te gustó lo que hicimos hoy?
— Oh sí... no tienes idea de lo que disfruté, Annie...
— Eso es bueno... "Espero que podamos volver a jugar pronto", dijo cerrando el ojo con picardía
"Sí... si... es lo que más quiero..." Respondí sonriendo.
"Muy bien", dijo mi tía, "es hora de irnos, bonita..."
"Adiós, Anita", dije en señal de despedida
"Adiós, bonita... cuídate bien...
Salimos de casa y tomamos el autobús que nos llevó a nuestra casa."
-Oh, mami... eso estuvo delicioso, ¿no?
"¿Qué opinas, amor?... Una cosa es contártelo y otra sentirlo... créeme, Rubicita.
"Sí..." Te creo...
—Fue una experiencia nueva e inolvidable para mí, pequeña...
— Oh mami... Ahora que lo sé, me gustaría hacértelo con una cosita así...
katherine
"Oh, eso sería fabuloso... y creo que lo intentaremos también..."
"¿Me lo prometes, mami?"
"Sí, Cielo Riveros..." Te lo prometo... pero es hora de que te vayas a la cama porque tu papá no debería tardar mucho... vamos, te arreglaré...
Es inútil que haya intentado describir la intensidad de mis idas esa noche y el tremendo flujo de leche que volví a extraer de mis huevos chupados. Todo esto fue increíble. No sabía de dónde venía tanto semen. Pero no había duda de que todo lo que Mirian Caballero le dijo a Cielo Riveros me hizo rugir de calor. Al enterarme de que mi esposa estaba a punto de acostar a Cielo Riveros, corrí al salón a esperar a Mirian Caballero. Cuando finalmente llegó me dijo:
"¿Cómo te sientes, amor?"
"Oh... Ni me preguntes.... Estoy tan ensangrentado que hasta me siento débil.
— Jajajajaja.... sólo mira a mi marido cachondo.... Veo que te encanta que le cuente a la niña mis pequeñas cosas, ¿verdad?
"Oh sí... eres tremendo, amor...
"¿Creo que sí?.... Quiero eso... Quiero calentarte... Quiero excitarte... Quiero que obtengas toda la leche que produzcas durante el día...
big cock
"Y bueno, lo logras, bastardo..." no tienes idea de la intensidad del bramido que tus historias de infancia producen en mí... Por eso quiero que termines de contarle todo a la chica... hasta el punto del delirio...
"Sí..." Veo que lo disfrutas...y lo haré, Aldo... Juro que lo haré... pero recuerda tu promesa...
— Sí.. si... claro... aunque todavía no me has dicho en qué consiste tal promesa, amor...
"Y no te lo diré hasta que termine mi parte —ese es un deseo que me entusiasma" ¿Lo sabías?
— No... ¿Qué te excita tanto?
—No decirte nada hasta que termine de contarle todo a Cielo Riveros...
"Oh, ¿sí?... bueno... si eso es lo que quieres....
"Sí, Aldo..." eso es lo que más quiero... y al final os diré cuál es mi petición... lo único que puedo deciros es que será algo fantástico para los dos...
cielo
"Oh... eso suena muy bien..."
"Y así será... Te lo aseguro...pero no comas antojos, amor...
"Está bien..." Juro que sabré esperar... mientras sigas contándole tus cosas a Cielo Riveros puedo esperar todo el tiempo que quieras.... jajajajaja...
"Ya lo verás, maldito bastardo..." Veo que eres más sexy de lo que pensaba, ¿eh?.. Jajaja
"¿Y tú?... no te quedas atrás, maldita zorra cachonda... Jajaja

0 comentarios - Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 6

Los comentarios se encuentran cerrados