La miré y ella entendió que si.
I: Que te dijo ?
Le conté brevemente la verdad de la situación, cuando habíamos hablado en el trabajo omití varios detalles como que ella tenía pareja y todo el contexto, hasta que el marido sabía. No me parecía algo que en ese momento tenía que saber, pero ahora le conté para que entienda el contexto entero.
I: Bueno, es rara la situación, pero si todos estaban de acuerdo no está mal. El tema es que si eso decidió ella, que no te moleste más, que te dijo ahora ?
Yo: No dijo mucho, pero me mandó una foto.
I: Mostrame.
Yo: No hace falta, no está tan bueno que veas esto.
I: Dale quiero ver.
Le di el celular y le dije “Me responde esto, porque a la mañana le dije puta, en realidad le dije que era MI PUTA”. Me miró pero no respondió, agarro el celular y dijo “Es una hija de puta”. Los mensajes eran así.
Primero mandó una foto de ella en tanga y su tanga decía “PUTA” y la acompañó con “PERO NO TUYA”
Haciendo alusión a la frase “Puta, pero no tuya”.
Y varios mensajes que contenían solo puntos, como para que me suene muchas veces el celular y vea lo que me mandó.
Ella fue hasta su mochila y sacó sus esposas, me las dio, se sacó el pantalón y la tanga, dio la vuelta y con voz de mando dijo “Espósame”. Lo hice sin hablar, fue a la cama y se puso en 4 parando bien el culo con las manos esposadas atrás y volvió a darme una orden clara “Respondele”. Le saque una foto y pregunté “Que le escribo ?”
I: Ponele “Ya tengo otra puta, quédate con el cornudo que no sabe cogerte”
Lo hice, tal cual me dijo. “L” miro enseguida mí respuesta, tal vez pensando que le iba a decir otra cosa, pero para mí satisfacción le molestó mucho, ella jugo con fuego y le molestó quemarse.
L: Sos un hijo de re mil puta, te odio. Me lo voy a coger toda la noche y que me rompa el orto.
Yo: Que bueno, yo voy a hacer lo mismo. Tomo una pastilla o te llevaste un consolador ? Porque no aguanta más de un polvo, el cornudito. Mándale saludos.
L: Cállate forro de mierda.
Yo: Chau, tengo un culo que romper.
L: No me hables nunca mas.
Ingrid no había cambiado de posición en la cama, le conté que me había respondido, ella se rió a carcajadas y me dijo “Ahora deja el celular y sacate la bronca conmigo, mira como te espero” movió un poco la cola de izquierda a derecha, en forma de invitación. Inmediatamente mí cara estaba entre esas nalgas hermosas y mí lengua jugueteaba en su ano, una mano se deslizaba de vez en cuando a apretarle las tetas y pellizcar los pezones, ella gemía y su concha cada vez estaba más mojada, sus jugos salían como una miel, de vez en cuando trataba de estirar sus manos para agarrarme los pelos en intentar que chupe más profundo.
Yo: Ya estás lista.
I: Siempre estuve lista para vos.
Di vuelta la cama y con cierta violencia levanté su cabeza de los pelos, mientras que con la otra mano guiaba mí verga a su boca.
Yo: Abrí.
Le dije con autoridad, obedeció y mí verga entró profundo a su garganta haciéndola ahogar, le cogí la boca y la dejaba unos segundos al fondo. Cuando la saqué para ir a cogerla, escupió mí verga de lejos, pero pocas gotas dieron en el blanco más bien me escupió la pelvis y un poco mis piernas.
I: Un poco más. Dijo abriendo la boca de nuevo.
Yo: Primero vas a tener que limpiarme, saca la lengua.
Y llevándola de los pelos hice que junte toda su saliva para después meterle la verga hasta la garganta de nuevo.
Yo: Que puta que sos, no te tenía tan así.
I: Con las ganas que te tengo, puedo ser peor.
Yo: Trátame de usted, soy tu jefe.
Le gustó ese juego y me lo siguió.
I: Con las ganas que le tengo, puedo ser más puta para usted.
Fui atras suyo, puse la verga en la entrada de su concha, ya se sentía el calor desde afuera y sin más espera, al fondo. La cogí un rato de esta forma, después me quedé solo parado, agarrandola de las esposas y ella se movía, chocando sus nalgas contra mí. Volví a tomar el control, con una mano agarre las esposas y con la otra uno de sus brazos, haciéndola levantar de la cama a 45 grados, y la embestía lo más rápido y fuerte que podía.
I: Estoy por acabar no pares.
Yo: Trátame con respeto puta, soy tu jefe. Y una nalgada.
I: Ay si pegueme jefe, no pare, no pare que estoy por acabar.
Yo: Ahí tenés. Dije dándole más fuerte. Sos mí puta ?
I: Ay si, si me coge así, soy su puta cada vez que me necesite. Voy a acabar…
Ella acabo gritando “Si, si, si estoy acabando, si, si, no pare”. Aunque ella acabo yo no me detuve y seguí dándole con todo lo que tenía, con todas mis fuerzas, hasta que le avisé que iba a acabar.
I: Lléneme la conchita de leche, hágame su puta, marqueme, soy suya.
Esas palabras me calentaron demasiado y le di lo que me pidió. La solté y se dejó caer hacia adelante aún esposada, agarre las llaves y se las saque. Me senté en la cama apoyado en el respaldo, tratando de recuperar el aire. Ella se sentó de frente a mí, inclinando su cuerpo hacia atrás sosteniéndose con un brazo, abrió las piernas y vi como la leche le brotaba de la concha, pasó sus dedos juntandola y se la llevó a la boca “Que rica” dijo sonriendo con cara perversa, yo la miraba apenas sonriendo.
I: No me diga que ya se canso señor.
No respondí.
I: Yo recién empiezo.
Dijo poniéndose en 4 nuevamente entre mis piernas, agarrándome la verga media dormida llena de leche y sus jugos para llevársela a la boca. Después de pasarle la lengua desde los huevos hasta la punta de la cabeza, me dijo.
I: Seguimos ?
I: Que te dijo ?
Le conté brevemente la verdad de la situación, cuando habíamos hablado en el trabajo omití varios detalles como que ella tenía pareja y todo el contexto, hasta que el marido sabía. No me parecía algo que en ese momento tenía que saber, pero ahora le conté para que entienda el contexto entero.
I: Bueno, es rara la situación, pero si todos estaban de acuerdo no está mal. El tema es que si eso decidió ella, que no te moleste más, que te dijo ahora ?
Yo: No dijo mucho, pero me mandó una foto.
I: Mostrame.
Yo: No hace falta, no está tan bueno que veas esto.
I: Dale quiero ver.
Le di el celular y le dije “Me responde esto, porque a la mañana le dije puta, en realidad le dije que era MI PUTA”. Me miró pero no respondió, agarro el celular y dijo “Es una hija de puta”. Los mensajes eran así.
Primero mandó una foto de ella en tanga y su tanga decía “PUTA” y la acompañó con “PERO NO TUYA”
Haciendo alusión a la frase “Puta, pero no tuya”.
Y varios mensajes que contenían solo puntos, como para que me suene muchas veces el celular y vea lo que me mandó.
Ella fue hasta su mochila y sacó sus esposas, me las dio, se sacó el pantalón y la tanga, dio la vuelta y con voz de mando dijo “Espósame”. Lo hice sin hablar, fue a la cama y se puso en 4 parando bien el culo con las manos esposadas atrás y volvió a darme una orden clara “Respondele”. Le saque una foto y pregunté “Que le escribo ?”
I: Ponele “Ya tengo otra puta, quédate con el cornudo que no sabe cogerte”
Lo hice, tal cual me dijo. “L” miro enseguida mí respuesta, tal vez pensando que le iba a decir otra cosa, pero para mí satisfacción le molestó mucho, ella jugo con fuego y le molestó quemarse.
L: Sos un hijo de re mil puta, te odio. Me lo voy a coger toda la noche y que me rompa el orto.
Yo: Que bueno, yo voy a hacer lo mismo. Tomo una pastilla o te llevaste un consolador ? Porque no aguanta más de un polvo, el cornudito. Mándale saludos.
L: Cállate forro de mierda.
Yo: Chau, tengo un culo que romper.
L: No me hables nunca mas.
Ingrid no había cambiado de posición en la cama, le conté que me había respondido, ella se rió a carcajadas y me dijo “Ahora deja el celular y sacate la bronca conmigo, mira como te espero” movió un poco la cola de izquierda a derecha, en forma de invitación. Inmediatamente mí cara estaba entre esas nalgas hermosas y mí lengua jugueteaba en su ano, una mano se deslizaba de vez en cuando a apretarle las tetas y pellizcar los pezones, ella gemía y su concha cada vez estaba más mojada, sus jugos salían como una miel, de vez en cuando trataba de estirar sus manos para agarrarme los pelos en intentar que chupe más profundo.
Yo: Ya estás lista.
I: Siempre estuve lista para vos.
Di vuelta la cama y con cierta violencia levanté su cabeza de los pelos, mientras que con la otra mano guiaba mí verga a su boca.
Yo: Abrí.
Le dije con autoridad, obedeció y mí verga entró profundo a su garganta haciéndola ahogar, le cogí la boca y la dejaba unos segundos al fondo. Cuando la saqué para ir a cogerla, escupió mí verga de lejos, pero pocas gotas dieron en el blanco más bien me escupió la pelvis y un poco mis piernas.
I: Un poco más. Dijo abriendo la boca de nuevo.
Yo: Primero vas a tener que limpiarme, saca la lengua.
Y llevándola de los pelos hice que junte toda su saliva para después meterle la verga hasta la garganta de nuevo.
Yo: Que puta que sos, no te tenía tan así.
I: Con las ganas que te tengo, puedo ser peor.
Yo: Trátame de usted, soy tu jefe.
Le gustó ese juego y me lo siguió.
I: Con las ganas que le tengo, puedo ser más puta para usted.
Fui atras suyo, puse la verga en la entrada de su concha, ya se sentía el calor desde afuera y sin más espera, al fondo. La cogí un rato de esta forma, después me quedé solo parado, agarrandola de las esposas y ella se movía, chocando sus nalgas contra mí. Volví a tomar el control, con una mano agarre las esposas y con la otra uno de sus brazos, haciéndola levantar de la cama a 45 grados, y la embestía lo más rápido y fuerte que podía.
I: Estoy por acabar no pares.
Yo: Trátame con respeto puta, soy tu jefe. Y una nalgada.
I: Ay si pegueme jefe, no pare, no pare que estoy por acabar.
Yo: Ahí tenés. Dije dándole más fuerte. Sos mí puta ?
I: Ay si, si me coge así, soy su puta cada vez que me necesite. Voy a acabar…
Ella acabo gritando “Si, si, si estoy acabando, si, si, no pare”. Aunque ella acabo yo no me detuve y seguí dándole con todo lo que tenía, con todas mis fuerzas, hasta que le avisé que iba a acabar.
I: Lléneme la conchita de leche, hágame su puta, marqueme, soy suya.
Esas palabras me calentaron demasiado y le di lo que me pidió. La solté y se dejó caer hacia adelante aún esposada, agarre las llaves y se las saque. Me senté en la cama apoyado en el respaldo, tratando de recuperar el aire. Ella se sentó de frente a mí, inclinando su cuerpo hacia atrás sosteniéndose con un brazo, abrió las piernas y vi como la leche le brotaba de la concha, pasó sus dedos juntandola y se la llevó a la boca “Que rica” dijo sonriendo con cara perversa, yo la miraba apenas sonriendo.
I: No me diga que ya se canso señor.
No respondí.
I: Yo recién empiezo.
Dijo poniéndose en 4 nuevamente entre mis piernas, agarrándome la verga media dormida llena de leche y sus jugos para llevársela a la boca. Después de pasarle la lengua desde los huevos hasta la punta de la cabeza, me dijo.
I: Seguimos ?
3 comentarios - Milf kiosquera 24
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